A propósito del libro ‘Pancho Villa en Canutillo, entre pasiones y flaquezas’

• Ahora que 2023 fue declarado Año de Francisco Villa, recordamos un artículo del cronista de Tláhuac, José Eduardo López Bosch, escrito en 2011, y alude al duranguense Severino Ceniceros

Por José Eduardo López Bosch Trejo* | Nosotros | Enero de 2011

Con un saludo cordial

y los mejores deseos para este año

que inicia, se envía colaboración.

Los enemigos de nuestra Revolución, permanentemente han afirmado que ésta, sólo fue violencia y saqueos, que nuestros caudillos, que fueron salteadores, violadores y bandidos, que todo fue  caos y violencia, como han proliferado en estos gobiernos reaccionarios de los panistas, que han propiciado todo tipo de publicaciones y publicidad, para desprestigiar y desconocer la grandeza de nuestros héroes, al tiempo que a traidores como Agustín de Iturbide y Antonio López de Santana, o los generales Miramón  Mejía, entre otros, de los que quisieron ponernos al servicio o bajo la férula de dictadores o gobiernos extranjeros  ahora los quieren hacer aparecer como héroes, distorsionando los hechos y la realidad, que desde hace mucho conocemos.

Por eso nos da mucho gusto comentar, con motivo del artículo sobre el Río Nazas, sus beneficios y bellezas, en su recorrido por el estado de Durango, aparecido en la revista Nosotros (y no porque su director, Sergio Rojas, sea paisano de Severino Ceniceros), ya que a revolucionarios como el general Ceniceros, del ejército de Villa, le debemos, entre otras de sus múltiples actividades, la de haber sido el factor fundamental para nombrar el último Municipio de la Ciudad Capital, Tláhuac, antes de que don Plutarco cambiara el régimen jurídico, para convertir a todas esas identidades municipales en delegaciones, allá en 1929.

También recuerdo que hace unos días, en el Congreso Nacional de Cronistas, celebrado en el estado de Morelos, sobre el Zapatismo, al comentar lo dicho en renglones superiores con el vicepresidente de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, éste me hizo conocer otro de sus libros, editados recientemente sobre las pasiones y flaquezas de Doroteo Arango, más conocido por los mexicanos como el caudillo, creador y jefe de la División del Norte, Pancho Villa.

Si, nuevamente el licenciado don José de la O Holguín, nos da a conocer otra nueva obra literaria sobre el gran caudillo del norte, debido a sus investigaciones en documentos de archivos y entrevistas, sobre este personaje, que fue un hombre fuera de serie, en donde ahora nos narra otra de sus facetas, en las que manifiesta, una vez más,  su vocación social, en favor de las causas del pueblo de México, en favor de los pobres, que son los que siempre han sostenido a la Nación, a pesar de la explotación de la que son víctimas, ellos y  nuestra Patria, por parte de esos traidores, incrustados en el gobierno y entre las clases opulentas, que sólo piensan en el lucro y las ganancias que les pueden producir sus actividades, sin ver el mal que están provocando y las consecuencias que ocurrirán, por esos pensamientos egoístas, que están creando con un resentimiento del pueblo, que les puede explotar cualquier día.

En una amena y bien documentada narración, don Pepe de la O nos hace ver esa sencillez y a la vez la preocupación de Pancho Villa, en la que nos resalta el deseo de aplicar las prácticas de justicia para los trabajadores, en este caso los de la Hacienda de Canutillo, en la que no sólo la restituye como unidad económica productiva, al reconstruirla de las ruinas, sino que se preocupa a la vez, por abastecerla de subsistencias, e implementos para el trabajo cotidiano.

Sí, porque junto con los alimentos para el abasto, Villa, como buen campesino, dándonos y legándonos un ejemplo, logró la construcción de casas (cuadrillas), amplias y salubres, con varias habitaciones y la dotación de implementos agrícolas, para trabajar las tierras de la Hacienda, cumpliendo así con los ideales y postulados de la Revolución Mexicana.

Hoy, con este trabajo del licenciado De la O Holguín, que nos mueve a la reflexión, y a seguir el ejemplo de nuestro Caudillo, nos deja un buen sabor de boca y acalla las difamaciones que se han propiciado, este año del Centenario de nuestra Revolución, mercenarios de la pluma, que «maiciados» por la reacción, han difamado a la lucha iniciada hace cien años y por la que seguimos luchando los mexicanos. ♦

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* Cronista de Tláhuac, qepd, 1938~2015.

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Sinopsis

En Pancho Villa en Canutillo, entre pasiones y flaquezas, su autor, José de la O Holguín narra que: Al arribo de Villa a Canutillo, se sorprendió que la hacienda se encontrara completamente en ruinas, por lo que de inmediato se dedicó a la reconstrucción de la vieja casa. Los inicios en Canutillo no fueron fáciles para Villa, toda vez que el lugar se hallaba en escombros, por lo que reorganizó a su gente para la restauración del casco de la hacienda. Se ocupó de la tierra y alternamente, entendió la naturaleza que lo rodeaba, adaptó el paisaje norteño a sus quehaceres cotidianos, atendiendo hasta el mínimo asunto.

Pancho Villa en Canutillo, entre Pasiones y flaquezas

José de la O Holguín

Editorial: Conaculta, Instituto de Cultura del Estado de Durango

Lugar de edición: Durango, Dgo.

Colección: Bicentenario

Año de edición: 2010

Tiraje: 1,000 ejemplares

Páginas: 190

ISBN: 970-9046-21-7

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