Continúa restauración de 23 mil exvotos en Santuario de Plateros en Zacatecas

• Recientemente finalizó la conservación preventiva de 258 exvotos históricos pintados sobre láminas de metal, creados entre 1820 y 1920

Fresnillo, Zac.- Desde hace siglos los feligreses del Santuario de Plateros y devotos del Santo Niño de Atocha mantienen la tradición de llevar exvotos –pequeñas escenas pintadas sobre metal o madera, mensajes escritos en papel, fotografías o imágenes impresas– a este templo, para agradecer algún milagro.

La cantidad de prodigios que, acorde con los fieles, concede el Santo Niño, hace que al día puedan ser, al menos, 100 los exvotos colocados, y que al paso de las décadas se vuelvan prácticamente incontables los acumulados.

Exvoto de alguien que se salvó de ser fusilado en 1916

Para conservar estas muestras de fe, muchas de ellas históricas dado que se remontan al siglo XIX e inicios del XX, la restauradora Miriam Pineda Bravo y el historiador Limonar Soto Salazar, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), están al frente del equipo que atiende desde hace cinco años a 23 mil exvotos.

La restauración dio inicio en 2017 con las obras de mantenimiento en la Capilla de los Exvotos –anexa a la nave principal–, cuando las autoridades del santuario tuvieron que retirar temporalmente muchas de estas piezas y almacenarlas en una bodega.

A decir de Pineda Bravo, los exvotos fueron desmontados en desorden, por lo cual la primera acción en los que aún debían retirarse de la arquitectura por intervenir, fue medir y fotografiar las coordenadas de sus ubicaciones. Posteriormente, se expurgó la bodega de todos los materiales, la suciedad y plagas, a fin de iniciar su separación conforme a la tipología de sus materiales.

«Establecimos dos grandes grupos con diversas tipologías: los exvotos acompañados o hechos con materiales inorgánicos: metales, fotografías, lentes o aparatos ortopédicos; y los creados en madera o con agregados orgánicos».

El exvoto de quien sobrevivió a la herida con un puñal el 12 de enero de 1882

Ayudados por estudiantes de restauración de Zacatecas y San Luis Potosí, se han podido registrar más de dos toneladas de elementos orgánicos –entre dientes, trenzas de cabello u ombligos humanos–, así como 40 cajas con fotografías clasificadas por tamaño, época o tipo de impresión.

Recientemente se finalizó la conservación preventiva en un conjunto de 258 exvotos pintados a mano sobre láminas de metal, cuya temporalidad va de 1820 a 1920. «Antes de intervenirlos, transcribimos las leyendas de aquellos que contaban con alguna, pues al colocarlos en la bodega, en contacto con la humedad, el metal se corroyó y levantó la capa pictórica de varios», dijo.

En un laboratorio instalado en el Museo de Guadalupe, el equipo de especialistas eliminó corrosión, corrigió planos, estabilizó capas pictóricas y reintegró faltantes de pintura, preservando los agujeros dejados por los clavos en los exvotos, dado que la intención es regresarlos a sus muros.

Los tres exvotos aquí presentados fueron fotografiados antes de ser intervenidos por los especialistas en restauración

Con respeto a la ritualidad de cada obra, se plantea recomendar a las autoridades del santuario la creación de un archivo para resguardar aquellas que, por su estado de conservación, no pueden estar a la intemperie.

Un vínculo con lo divino

Derivada del latín, la palabra exvoto refiere a lo que «procede de un voto», es decir, representa el cumplimiento de una promesa hecha a una divinidad que, en la tradición católica, puede ser Cristo o la Virgen María, una santa o un santo.

Para el historiador Limonar Soto Salazar, este rasgo vuelve a los exvotos una muestra del vínculo entre lo divino y lo humano, ya que narran experiencias o situaciones que trascendieron el control de una persona o de una comunidad.

Integrados por una cartela de texto que consigna a la imagen religiosa a la cual se agradece, para luego narrar el favor obtenido y concluir con el nombre y el lugar de origen del donante, así como la fecha en la que fue llevado al santuario, los exvotos permiten conocer la historia de un pueblo, saber si padeció hambruna o alguna epidemia o, por ejemplo, si el milagro recibido por un campesino, fue el final de una sequía.

Los exvotos del Santuario de Plateros remiten a sucesos como las guerras civiles e intervenciones extranjeras que vivió México durante el siglo XIX, según una pieza donada por un hombre, en 1849, quien agradecía haber sobrevivido a la leva o reclutamiento forzoso, finalizó Soto Salazar. ♦

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