Calendarios de horizonte marcan solsticio de invierno en Atlapulco

• La mayoría de los antiguos dioses de las culturas del hemisferio norte nacen entre el 21 de diciembre y el 25 de enero, llámense Odín, Buda, o Jesús el Cristo

Por Francisco Javier Márquez Juárez | Texto y fotografías

Uno de los siete principios universales de la filosofía hermética, dice «como es arriba es abajo», y aunque las culturas mesoamericanas distaban mucho de saber quién fue Hermes Trismegisto en su filosofía y cosmovisión del mundo, muchos de estos principios fueron aplicados. Una muestra de ello fue la observación que tenían de los astros, pues consideraban que la tierra era un reflejo de ellos, por lo tanto, los astros influían en el devenir de los hombres, desde la decisión del nombre que le asignaban a sus hijos hasta la construcción de edificios y ciudades.

La bóveda celeste era el dominio de los dioses y su lenguaje el orden natural del cosmos, por ello los humanos que fueron creados por los dioses eran guiados por las fuerzas celestes.

El trinomio astronomía, religión y agricultura, fue una constante cultural en las sociedades precolombinas. Desde tiempos inmemoriales el hombre pudo conectar por medio de la observación las temporadas de secas y de lluvias, el ciclo de vida de las plantas: germinación, crecimiento y maduración de sus frutos. Estos a su vez se relacionaron con el movimiento cíclico de los astros en un tiempo determinado. Para ello fue menester observar el cielo y representarlo simbólicamente en lugares geográficos y divinidades religiosas.

Paisaje tallado en piedra en una colina al sur de Piedra Larga

Entre los mexicas por ejemplo el culto al sol fue de gran importancia. Los ciclos de la luna y venus fueron asociados a los periodos agrícolas y al calendario adivinatorio; se identificaron algunas constelaciones como la vía láctea representada por los cuatrocientos surianos y se conocieron el paso de los cometas en la bóveda celeste. Para observar el movimiento de los astros se diseñaron diferentes herramientas que marcaban y registraban el paso de los cuerpos celestres referenciándolos con cerros o algunos accidentes geográficos; estas herramientas fueron tan variadas que incluyen observatorios, modelos de paisajes, marcadores astronómicos, estelas o petrograbados y pocitas reflejantes.

El sol saliendo aparentemente del cráter del Popocatépetl visto desde la maqueta de Piedra Larga el 21 de diciembre de 2021

La sierrita de Texcolli (piedra retorcida) es un macizo montañoso de siete kilómetros de largo que corre de norte a sur por las alcaldías de Xochimilco y Milpa Alta. Tres cuartas partes de ella se encuentran en el pueblo de San Gregorio Atlapulco y la cuarta parte restante se divide entre los pueblos de San Pedro Atocpan y San Bartolomé Xicomulco. Aunque la zona fue habitada en diferentes momentos antes de la llegada de los españoles a América; el período postclásico es el que ha sido más documentado en este territorio. En esa época la sierrita fue ocupada, primero por grupos de filiación xochimilca dependientes del señorío de Olac. A partir de 1429 se estableció en la sierrita un calpulli mexica para supervisar la entrada de los tributos que llegaban a Tenochtitlan por la ruta del valle de Amilpas.

Otra toma del sol saliendo aparentemente del cráter del Popocatépetl

En Texcolli se encuentra una cantidad considerable de vestigios arqueológicos sin explorar y desconocidos; aun por los habitantes de San Gregorio Atlapulco, pueblo en el que localizan la mayoría de los vestigios que he documentado. Aunque son varios los restos que supongo son referentes astronómicos, en este texto por el momento solo me enfocaré a los calendarios de horizonte ubicados en Tenenenc y Zacatzinco que marcan el solsticio de invierno.

Los calendarios de horizonte son referentes naturales modificados por el hombre (generalmente cerros)  o constructivos (templos, estelas o tallados diversos) que en un momento del ciclo anual de recorrido aparente de un astro se alinean para marcar un momento importante en la vida de alguna comunidad. Por ejemplo,  desde el monolito de Xipe Tótec que está en el cerro de Xilotepec en Atlapulco, al amanecer del día 12 de marzo se observa como el sol sale de la cañada de Tehuicocone, debajo de la cabellera del Iztaccihuatl. Este evento marca desde tiempos remotos el inicio del ciclo agrícola con la siembra del maíz marceño en la zona lacustre de Atlapulco. Una vez congregado el pueblo colonial de San Gregorio, marcó el día de la fiesta patronal del pueblo. De este hecho, aventuro la hipótesis de que el 12 de marzo iniciaban la veintena prehispánica de Tlacaxipehualiztli.

Marcador solar en el paraje de Zacatzinco

EL Solsticio de Invierno

Desde un punto de vista geocéntrico, la eclíptica es el camino aparente que el sol recorre  anualmente teniendo dos extremos. El 21 de junio el sol se observa en el extremo más alto de la bóveda celeste, por ello los días son más largos que la noche. En los seis meses subsecuentes, el sol declina hacia el sur aparentando que irremediablemente va a desaparecer en ese extremo de la eclíptica, por ello; los días se van haciendo más cortos y las noches más largas. Finalmente en el punto más bajo del sur, el sol parece detenerse por tres días y después del 21 de diciembre  retoma su curso ascendente.

Marcador solar

Este evento astronómico ha sido admirado y asimilado por diversas culturas agrícolas del mundo asentadas en el hemisferio norte del planeta. Los romanos, por ejemplo, celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Sol Invicto, porque después de su aparente descenso, el sol ascendía nuevamente para dar paso a la primavera. En esta fiesta los romanos realizaban siete libaciones oficiales, una por cada planeta conocido en ese entonces. Los masones en la actualidad siguen celebrando los dos solsticios en sus llamadas cenas solsticiales. Celebran a la esperanza y a la misericordia.

La mayoría de los antiguos dioses de las culturas del hemisferio norte nacen entre el 21 de diciembre y el 25 de enero, llámense Odín, Buda, o Jesús el Cristo.

Fray Bernardino de Sahagún nos narra en sus escritos que en la veintena de Panquetzaliztli (levantamiento de banderas) que aproximadamente coincidía con el solsticio de invierno, se realizaban ceremonias en honor a Huitzilipochtli (el colibrí del sur o colibrí zurdo) símbolo de la guerra, pero también de la voluntad; implícitamente se asocia a Hutzilopochtli con el sol en el solsticio de invierno por su referencia al sur o lado izquierdo y a la voluntad de ascender nuevamente en su camino por la bóveda celeste.

El Solsticio de Invierno en Tenenec y Zacatzinco

Tenenec. Es un paraje ubicado al suroeste de San Gregorio y limita con los pueblos de San Bartolomé Xicomulco y Santa Cruz Acalpixca; también es conocido como Piedra Larga. En este sitio, a unos metros de la Piedra Larga existe una pequeña colina. En la cima de esta colina hay una piedra semicircular en las que se encuentran talladas varias pocitas unidas por canalitos y tres conjuntos de escaleras. Desde este punto se puede observar el 19, 20 y 21 de diciembre como el sol despunta el horizonte exactamente del cráter del Popocatépetl. El doctor en arqueoastronomía Rafael Zimbrón Romero desde hace varias décadas ha estudiado la aparente salida del sol en un ciclo anual y sus puntos referenciales con el Popocatépetl. El doctor Zimbrón fue quien redescubrió este evento astronómico al que actualmente asisten varios vecinos de los pueblos cercanos y lugares distantes.

El sol en la perspectiva del Popocatépetl

Zacatzinco. Este paraje hace vecindad con los pueblos de San Pedro Atocpan y San Bartolomé Xicomulco por la parte sureste de la sierrita de Texcolli. Desde este punto es visible la carretera Xochimilco-Oaxtepec en su tramo Atlapulco-Atocpan. En un punto de la parte superior de esta ladera se encuentra un marcador solar y unos metros abajo del marcador en línea recta hay una formación rocosa con un mapa tallado en piedra con cornejales (terrazas artificiales que servían como retenes de agua y tierra en las laderas de los cerros sembrar) unidos por canalitos y varias pocitas en la parte superior del mapa. Si se llenan las pocitas de agua y se desparrama, se puede observar como los canalitos sirven como sistema de riego para humedecer los tallados que representan los cornejales.

Desde este lugar, es visible también el mismo fenómeno óptico que se puede observar en Piedra Larga: la aparente salida del sol del cráter del Popocatépetl. A diferencia de Tenenec o Piedra Larga en este lugar nos reunimos no más de 15 personas para observar este majestuoso fenómeno óptico. Esto se debe a dos motivos. El lugar es de más difícil acceso que Piedra Larga y es un sitio casi desconocido. ♦

1 Comentario en Calendarios de horizonte marcan solsticio de invierno en Atlapulco

  1. Guillermo Baranda Fuentes // 17 diciembre, 2022 en 10:53 pm // Responder

    Buen día! Que interesante, había escuchado por parte de mí abuelo
    algo parecido. Su hermano era dueño de ese herrero Zacatzinco y lo vendió. Solo que no recuerda dónde estaba. Usted podría darme señas de cómo llegar? Me gustaría presenciar ese evento de invierno. Muchas gracias!

    Me gusta

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