El crecimiento urbano sin control y las zonas arqueológicas en Xochimilco

Son varios los sitios arqueológicos en Xochimilco y Milpa Alta que están en peligro de desaparecer, denunció hace 18 años el ahora doctor en Estudios Arqueológicos

Por Juan Rafael Zimbrón Romero* | Nosotros | Noviembre de 2004

El Instituto Nacional de Antropología e Historia es el organismo federal encargado de salvaguardar el cada día menos extenso Patrimonio Mobiliario e Inmobiliario de la nación mexicana. Uno de sus atributos para realizar sus funcionar está el poder establecer convenios con los gobiernos de los estados, delegaciones políticas, municipios y otras instituciones públicas, privadas, religiosas e incluso dependencias internacionales.

Uno de los retos a que se enfrenta el Instituto en las grandes ciudades, es el desmedido crecimiento urbano, promovido y alentado por las grandes empresas nacionales y extranjeras de todo tipo y por la siempre creciente demanda de suelo por parte de la población en general. Estos dos procesos presionan sobre el territorio donde se establecieron viejas culturas prehispánicas, vestigios que están en espera de estudio y que se ven amenazados a desaparecer bajo los cimientos de una modesta vivienda, un edificio de lujo o un centro comercial o financiero gringo o europeo.

También es verdad que desde sus inicios la Planeación Urbana Federal y la de nivel local, careció de normas y políticas encaminadas a preservar los sitios arqueológicos, en caso que se vieran afectados por el desarrollo urbano.

El problema se incrementa al no contar el Instituto de Antropología con los recursos financieros para enfrentar esta comercialización del suelo, pero también por la incapacidad de sus dirigentes para evaluar el daño cultural que sufre el mundo y la nación, con la desaparición de estos antecedentes históricos.

Tenemos ejemplos en la delegación Tlalpan, donde por órdenes del presidente en turno, Carlos Salinas de Gortari, se permitió construir un «edificio ecológico» sobre pirámides circulares ubicadas en los terrenos de los edificios de Villa Olímpica pertenecientes a la cultura de Cuicuilco, y luego a un lado de este sitio la construcción sobre vestigios mexicas la Plaza Comercial Cuicuilco. El caso más reciente es la construcción de una tienda Wal Mart en la extensa zona de Teotihuacan.

Xochimilco no es la excepción, sus vestigios indígenas han ido desapareciendo paulatinamente desde hace más de quinientos años, incluso en este siglo sus pobladores originarios han construido sus viviendas de los barrios céntricos, sobre los restos de infraestructura y equipamiento teotihuacano y xochimilca.

También las obras publicas y edificios delegacionales han contribuido a esta devastación, pues donde se construyó en pleno centro urbano el foro Quetzalcóatl, se desmanteló una pirámide perteneciente al periodo Clásico, que se envió a pedazos al Museo arqueológico de Acalpixcan.

En este pueblo milenario de Santa Cruz Acalpixcan, los xochimilcas construyeron su primer centro urbano en las montañas, específicamente en el cerro Cuailama, donde aún en la actualidad todavía se pueden apreciar hermosos petroglifos, que han sido atacados sistemáticamente a partir de la llegada de nuevos y viejos pobladores, unos movidos por el incremento comercial de sus tierras, los otros por la posibilidad de tener una vivienda donde vivir, ambos conducidos y apoyados por las autoridades delegacionales priistas y perredistas, pues estos clientes y habitantes son los principales votantes en las campañas políticas que los llevan al poder, además de ser esta ocupación ilegal un jugoso negocio.

Las piedras talladas que han sido dañadas con pintura es el Nahui Ollin y el Ocelotl, este último por segunda vez, en el primer ataque el INAH intervino en coordinación con la delegación, para despintar los petroglifos, y hacer modificaciones al acceso al sitio, medidas que no fructificaron y que motivaron una nueva embestida.

Por otro lado, organismos internacionales como la Unesco, dejo fuera de los límites de lo que se considera Patrimonio Cultural de la Humanidad, a toda la región de la montaña de Xochimilco, donde se localizan muchos de los primeros asentamientos indígenas de la Cuenca, algunos establecidos antes de la llegada de los xochimilcas.

Otro sitio en peligro es el que se encuentra en el cerro Xilotepec o la Malinche, en los límites de San Gregorio Atlapulco, donde existen los relieves de una mujer, quizá Cihuacóatl, y un personaje que el arqueólogo Antonio Urdapilleta en los años noventa considero como un guerrero vestido de Xipe Tótec. Estos tallados frecuentemente reciben el impacto de piedras que hacen que vallan perdiendo detalles las figuras. En este sitio a escasos cincuenta metros, se destruyó por parte de los que dicen ser los dueños de los terrenos,  los restos de estructuras piramidales que ahí había.

En ampliación Nativitas Zacapan hay una pequeña loma que en su cresta hay muchos relieves escalonados que representan terrazas agrícolas, los cuales están siendo destruidos por particulares que se dedican al comercio de piedras y que cuentan con permiso del antiguo delegado Juan González y el actual Faustino Soto. Se dio aviso al Salvamento Arqueológico del INAH hace un año y hasta el momento no se ha parado la devastación por parte de la delegación, ni el Instituto Nacional ha trasladado a un lugar seguro, las piedras rotas que están llenas de escaloncitos labrados.

En el sitio de las Peñitas a la salida del pueblo de Santa Cecilia Tepetlapa, hay unas piedras talladas que quedan dentro de los límites de tierras particulares, que disputan los linderos y estas piedras empiezan a considerarse como un estorbo.

En el caso del Cerro Xochitepec en su cima existió una estructura prehispánica, que hace diez años aún se podía ver una de sus alfardas, pared que fue arrasada por los comisionados del pueblo, que construyeron unas gradas para la cruz cristiana del sitio, ahí todavía se puede ver un petroglifo de un personaje tallado en la roca, desde el cual se puede observar la salida del Sol en el mero cráter del Popocatépetl, el 21 y/o 22 de diciembre de cada año, marcando el movimiento solsticial del Sol, fenómeno registrado a principio de la década de los noventa por Juan Rafael Zimbrón Romero.

Son varios los sitios en Xochimilco y Milpa Alta que están en peligro de desaparecer pero es imposible nombrar a todos y la problemática a que se enfrenta cada uno de ellos, por lo que es pertinente quedarnos hasta aquí.

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* Diseñador de Asentamientos Humanos (D.A.H.)

Zimbron64@hotmail.com

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