Voces de Frente. Recuento de 69 años de la lucha por el voto de las mujeres

Desencantos y momentos de violencia que las mujeres debieron pasar antes de tener acceso a la ciudadanía plena, en un breve recorrido histórico hecho por Norma Luz Enciso

Con motivo del 69 aniversario de que el presidente Adolfo Ruiz Cortines expidiera la reforma para reconocer los derechos de ciudadanía a las mujeres mexicanas que les permitía votar, y con datos de la historiadora Patricia Galeana, Norma Luz Enciso Valencia, quien ha sido vocal de capacitación electoral y educación cívica en la IX Junta Distrital y Ejecutiva del INE en la Ciudad de México, presentó una cronología de acontecimientos previos.

Durante su participación en el conversatorio Voces de Frente, «Nuestros derechos no son privilegios», que se llevó a cabo en el campus Tezonco de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y organizado de forma conjunta con el Frente Popular Francisco Villa y el Instituto Nacional Electoral en Tláhuac, la licenciada en ciencia política y administración por esa casa de estudios, expuso los acontecimientos previos a que ese derecho fuera otorgado a la mujer.

A continuación, presentamos de forma íntegra los desencantos y momentos de violencia que las mujeres debieron pasar antes de tener acceso a la ciudadanía plena, en un breve recorrido histórico que incluye algunos hechos y datos relevantes para entender el complejo proceso que vivieron las mujeres a través de la historia y los logros alcanzados hasta nuestros días, tal como lo señaló Norma Luz Enciso Valencia.

Antecedentes internacionales

La lucha por los derechos de las mujeres inició con la Revolución Francesa en 1791, en esta etapa resalta el nombre de Olympe de Gouges quien escribió la Declaración de los derechos de la Mujer y la Ciudadanía, en el cual solicitaba los mismos derechos que los hombres, proclamaba el respeto y la libertad para las mujeres, la libertad de ser escuchadas mediante el voto o sufragio sin importar el color de piel, si se era rica o pobre, es decir, solicitaba la igualdad integral para las mujeres (Cárdenas, 2017).

Por otro lado, también se encontraba Mary Wollstonecraf, de Inglaterra quien compartía las ideas de Olympe y deseaba la igualdad para las mujeres. Mary dejó escrito en su obra Vindicación de los derechos de la mujer en 1792, que si las mujeres no eran consideradas como inteligentes, era porque no se les había permitido estudiar, y sin estudios, nadie puede lograr cosas importantes, por lo cual solicitó estudio para todas las niñas y mujeres, así como que se les reconociera el derecho a votar (Ídem).

Nueva Zelanda fue el primer país que concedió el voto a las mujeres en el año de 1893 (Ruiz, 2020).

Gran Bretaña, concede el voto a mujeres en 1918, bajo las condiciones siguientes: contar con 30 años de edad, ser propietarias o contar con título universitario (Galeana, 2014).

Antecedentes de la lucha por el sufragio de las mujeres en México

A lo largo de la historia de México, se puede observar la participación de las mujeres en todas las etapas de conformación de nuestra República. Recordemos a la Malinche durante la conquista y el periodo colonial. Durante la Independencia, las mujeres a quienes se les ha dado mayor difusión pero sin que sean las únicas:

Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario; el colectivo de soldaderas en la Revolución también encontramos a María Ignacia Rodríguez de Velasco, la güera Rodríguez. Estas mujeres entre muchas otras apoyaron en el objetivo de lograr del sufragio de las mujeres en nuestro país.

Pero esta lucha encabezada por mujeres mexicanas, se percibe mayoritariamente ya en la etapa independentista de México. En 1824 un grupo de mujeres zacatecanas envían una carta al Congreso Constituyente mediante la cual reclamaban participar en la toma de decisiones. En 1869, Benito Juárez establece la Escuela Secundaria para Señoritas y en 1875 con el Presidente Sebastián Lerdo de Tejada, se introdujo la enseñanza de la pedagogía en la Secundaria para Señoritas, convirtiéndose en Escuela Normal (Galeana, 2014).

Surgen las revistas femeninas y las feministas. La escritora Laureana Wright González lucha a través de sus escritos por el sufragio y la igualdad de la mujer y funda la primera revista feminista de México (1884) Violetas del Anáhuac, y el periódico Mujeres de Anáhuac, en éstos medios, Laura difundía los avances de las sufragistas en otras partes del mundo y demandaba igualdad de derechos para los dos sexos. Las mujeres encabezaron movimientos sindicalistas, como el de las saraperas en Puebla en 1884 y las cigarreras en la Ciudad de México, en 1887 para demandar un salario justo y equitativo al de los hombres.

En 1888 se funda la Escuela Normal de Profesoras durante el gobierno porfirista.

En esta etapa las mujeres organizan clubes políticos contra la dictadura. Entre ellos encontramos al Club Liberal Ponciano Arriaga.

En 1906 se funda la Agrupación Admiradoras de Juárez con Eulalia Guzmán, Hermila Galindo y Luz Vera, su objetivo fue la obtención del sufragio. En este mismo año, el Partido Liberal incluye en su programa revolucionario el tema de la mujer y reconocía que «el trabajo que se desempeñaba en el hogar, debía ser reconocido como tal y ser remunerado adecuadamente, fuera y dentro de casa».

También participaron como dirigentes en la Huelga de Río Blanco, destacando la participación de Lucrecia Torres, conocida como la virgen roja. Organizaron clubes antirreleccionistas y se incorporaron a la revolución maderista.

Después del triunfo de Madero, las mujeres solicitaron al presidente interino Francisco León de la Barra su derecho a votar. Posteriormente hicieron la misma solicitud al Presidente Madero, argumentando que el voto no estaba excluido de la Constitución de 1857 pero esta petición no fue tomada en cuenta.

Ya con el triunfo de los constitucionalistas, el gobernador de Yucatán, Salvador Alvarado tuvo consciencia de que las mujeres eran necesarias para crear el nuevo Estado surgido de la revolución. En enero de 1916, Alvarado organizó el primer Congreso feminista en Yucatán, el cual contó con la asistencia de 617 delegadas, se destaca la participación de Hermila Galindo (quien fuera secretaria de Carranza), demandando la igualdad intelectual entre el hombre y la mujer, así como el derecho al voto para la población femenina y la educación sexual.

El 23 de enero de 1917, Hermila Galindo y Edelmira Trejo presentan al Constituyente la demanda del voto para las mujeres (sesión del Congreso en el Teatro Iturbide de Querétaro). El general Salvador González Torres presenta una iniciativa en el mismo sentido para Michoacán.

El 26 de enero de 1917 se discute y se vota el artículo 34, referente a la ciudadanía, misma que fue aprobada por 168 a favor y 2 en contra (Esteban Baca, Jalisco e Hilario Medina de Guanajuato), excluyendo a la mujer. José Ramírez Garrido fue una voz disidente en el congreso, pues afirmaba que tan ignorantes eran las mujeres como los hombres. La sociedad porfirista restante, no veía bien la educación superior de la mujer pues consideraban que quien seguía una carrera profesional tendía a masculinizarse.

Felipe Carrillo puerto, presidente del Partido Socialista del Sureste (de 1922 a 1924) envía a la Legislatura del Estado la iniciativa que concedía el voto a la mujer y apoyó candidaturas femeninas para cargos de elección popular a nivel local, siendo la primera entidad en el país en hacerlo. Rosa Torres fue la primera mujer electa como regidora del país en las elecciones del 7 de noviembre de 1922, ocupó la Regiduría de prensa y Beneficencia.

En 1923 Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche y Raquel Dzib Cícero fueron las primeras mexicanas electas como diputadas en un Congreso Estatal, en la XXVIII Legislatura, sin embargo ninguna pudo ejercer el cargo. Derivado del asesinato de Felipe Carrillo Puerto en 1924, las elecciones fueron anuladas y estas mujeres abandonaron sus funciones por amenazas de muerte.

De igual forma, en 1923 Rafael Nieto, Gobernador de San Luis Potosí expide un decreto en el que se les concedió el voto a las mujeres que supieran leer y escribir, el derecho a tomar parte en procesos electorales municipales y estatales. En 1925, Elvia Carrillo Puerto, lanza su candidatura al Congreso local mismo que ganó, sin embargo, el gobierno interno de Abel Cano y la Comisión Permanente de la Cámara de Diputados se rehúsan a darle la curul, argumentando que la Ley Federal Electoral, reservaba el derecho de ser elegidos para puestos públicos a los hombres, la Ley de1923 fue derogada el 4 de octubre de 1926 para evitar más candidaturas de mujeres.

En 1925, la XXX Legislatura del Estado de Chiapas concede a la mujer de 18 años, los mismos derechos que al hombre, bajo el argumento de su importancia social y su superioridad moral. En 1927 Chiapas registra a su primera Diputada local, la maestra Florinda Lazos quien ya tenía trayectoria en favor de los derechos de la mujer.

En 1926 las mujeres participan en la rebelión cristera. Siguen existiendo diferentes opiniones en favor y en contra de otorgar el voto a la mujer. Había quienes opinaban que dar el voto a las mujeres porque era darle el voto al clero. Por otro lado, se pensaba que dar el voto a las mujeres era darle un voto doble al hombre casado, pues ellas votarían según les dijera el marido.

Surgimiento de nuevas asociaciones femeninas

Nace el Partido Feminista Revolucionario. El bloque nacional de mujeres revolucionarias.

En la ciudad de México se celebra el primer Congreso Nacional Feminista del 20 al 30 de mayo de 1923, convocado por la sección mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres (Carrie Chapman E.U.; Esther Neira Calvo, de Panamá; Bertha Lutz de Brasil, de México, Elena Torres, Eulalia Guzmán, Luz Vera, Aurora Herrera, María Rentería y Julia Nava de Ruizsánchez), tuvo asistencia de 100 delegadas, en ésta solicitaban la igualdad civil y promover el derecho a la igualdad política y la participación de agrupaciones sociales en la representación parlamentaria.

Se llevaron a cabo tres congresos nacionales de obreras y campesinas, surgiendo de estos el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM). Este frente reunió a 800 agrupaciones de todo el país con cerca de 50 mil miembros con diversas posturas y con el mismo objetivo: conquistar el derecho de votar y ser votadas.

Participaron mujeres comunistas y las del Partido Nacional Revolucionario, quienes se reunieron bajo la dirección de la maestra Refugio García (socialista), organizaron mítines, foros y manifestaciones.

En 1937 el presidente Lázaro Cárdenas anuncia en Veracruz que colocaría a las mujeres en el mismo plano que los hombres. En este mismo año, las mujeres del Frente realizan una huelga de hambre frente a la casa del Presidente Cárdenas. El 19 de noviembre de este mismo año, Cárdenas presenta la iniciativa de reforma al artículo 34 constitucional y que se otorgara ciudadanía plena a las mujeres.

En 1934, Margarita Robles de Mendoza crea la Unión de Mujeres Americanas para trabajar por la paz e igualdad de derechos, promover la amistad y comprensión de las mujeres de las Américas. Realiza manifestaciones con el fin de presionar a la Cámara de Diputados para aprobar la reforma constitucional y solicitar la reforma al artículo 37 de la Ley Electoral de los poderes federales que señalaba como ciudadanos sólo a los varones.

El 1° de abril de 1938 se crea el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), comprometiéndose a que las mujeres tuvieran la igualdad con los elementos masculinos. El Frente único Pro Derechos de la Mujer se une al partido.

En septiembre de 1938, más de la mitad de legislaturas estatales enviaron sus votos aprobatorios, sin embargo el proceso aprobatorio se detuvo pues la situación política del país hizo suponer al PRM que el candidato de oposición Juan Andrew Almazán del Partido Revolucionario de Unificación Nacional se beneficiaria del voto femenino en las elecciones de 1940.

En 1939 se lleva a cabo la primera Asamblea Nacional del PRM y se formula el segundo plan sexenal, las mujeres consiguen que se incluyera una intención de enmienda a la Constitución y a la Ley electoral para que la mujer obtuviera el derecho de voto. La maestra Esther Chapa exigió por tres lustros (15 años), en cada inició de sesiones del Congreso que se concluyera el proceso y que se publicara la reforma aprobada al artículo 34 constitucional y se opuso cuando el presidente Ruiz Cortines inició un nuevo proceso legislativo exigiendo que se concluyera el de 1937, producto de la lucha sufragista.

Durante el gobierno de Ávila Camacho no hubo avances en el tema de las mujeres pues se argumentaba que la política podía «corromperlas».

En 1946 el PRM, cambia de nombre a Partido de la Revolución Institucional (PRI), el presidente Miguel Alemán Valdés envío a la Cámara de Senadores la iniciativa de adición al artículo 115 de la Constitución. Se otorgó a la mujer el derecho de votar y ser votada en elecciones municipales, señalando que cuando las mujeres hubieran adquirido práctica política, se les otorgaría la ciudadanía plena.

Adolfo Ruiz Cortines ofreció en su campaña el voto federal a las mujeres.

En 1952 en mitin de la Asamblea Nacional Femenil organizado en favor de la candidatura de Adolfo Ruiz Cortines por la Presidencia de la República, éste promete iniciar las reformas constitucionales para reconocer la igualdad política de la mujer. En este mismo año, Amalia González Caballero (primer mujer que habló en la cámara de Senadores para agradecer el otorgamiento del voto), se entrevista con el Candidato Ruiz Cortines para instarlo a promover la reforma constitucional para otorgar la ciudadanía plena a las mujeres y creo la Alianza de Mujeres de México, recorrió gran parte del país y entregó la solicitud de voto federal con miles de firmas al Candidato.

El 10 de diciembre de 1952, el Presidente envío al Congreso su iniciativa de reforma a los artículos 34 y 115 de la Constitución y fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 17 de octubre de 1953.

En 1952 la ONU recomienda a todos los países el reconocimiento de los derechos políticos a las mujeres, argumentando que no podía haber democracia sin que más de la mitad de la población no tuviera la calidad de ciudadano. México fue de los últimos seis países de Latinoamérica en dar la ciudadanía plena a las mujeres.

El 7 de septiembre de 1954, aurora Jiménez de Palacios se convirtió en la primera diputada federal por el primer distrito del estado de Baja California.

En las primeras elecciones que votaron las mujeres, el 3 de julio de 1955, resultaron electas Remedios Albertina Ezeta por el estado de México; Margarita García Flores por Nuevo León; Guadalupe Ursúa flores por Jalisco y Marcelina Galindo Arce por Chiapas. María Lavalle Urbina y Alicia Arellano Tapia fueron las primeras senadoras de la República en los periodos 1964-1967 y 1967-1970.

Después de un cuarto de siglo se eligió a la primera gobernadora de la historia de México, Griselda Álvarez en el estado de Colima.

Reformas electorales

El 14 de noviembre de 1996 se aprobó una adición a la fracción XXII transitoria del artículo 1° del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), señalando que los partidos políticos nacionales consideraran en sus estatutos que las candidaturas a diputados y senadores no excedan del 70% para un mismo género.

El 25 de junio de 2002, se publicaron en el Diario Oficial de la Federación, las reformas al Cofipe para obligar a los partidos políticos a inscribir a por los menos 30% de las candidaturas femeninas en las listas a puestos de elección popular en calidad de propietarias. Se establecieron también restricciones al orden de las listas de candidatos plurinominales, de modo que las mujeres aparecieran en por lo menos una de cada tres posiciones dentro de las primeras nueve de la lista.

En 2007 nuevamente se reforma la Ley Electoral para establecer una cuota de género de al menos 40% de mujeres. Las listas plurinominales debían incluir al menos dos mujeres en cada segmento de cinco candidatos.

El 12 de octubre de 2013, el presidente Peña Nieto presentó una iniciativa de reforma para obligar a los partidos políticos a garantizar que 50% de las candidaturas locales y federales sean ocupadas por mujeres.

El 31 de enero de 2014, se promulgó la reforma político-electoral del artículo 41 de la Constitución, que eleva a rango constitucional, la garantía de la paridad entre mujeres y hombres en las candidaturas a la Cámara de Diputados, Senado y Congresos Estatales.

Elecciones de junio de 2016

En las elecciones de 2016, las mujeres ocuparon un 49.6% de las candidaturas en las diputaciones y 45.6% de las personas electas por mayoría relativa, esto constituyó un avance en la agenda de género en el poder legislativo a nivel nacional.

2018-2024 Legislatura de la Paridad de Género

La LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, integrada en el Proceso Electoral 2017-2018, resultó ser la más paritaria de la historia política mexicana. La cámara de diputados está representada por 49.2% mujeres y el 50.8% de hombres. El Senado de la República en tanto, 51% de mujeres y 49% de hombres.

Una vez alcanzado el principio de paridad de género a nivel constitucional el 6 de junio de 2019, los retos actuales son:

Lograr la paridad en la integración en los órganos de representación popular: federales, locales y municipales, incluyendo los sistemas normativos indígenas.

Que las mujeres pueden ejercer los cargos de decisión y responsabilidad de manera plena y libres de violencia, una vez que los han conseguido. ♦

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