Tulyehualco, tierra de historia, tradiciones y costumbres

El 30 de junio de 1789 se inauguró el Malecón, el arco de Tlaltenco y el de Tulyehualco, que habían terminado de construir en los días anteriores, por don Cosme de Mier y Trespalacios

Por Manuel Garcés Jiménez | Revista Nosotros, Núm. 20 | Septiembre de 1999  

Santiago Tulyehualco se localiza al oriente del centro histórico de Xochimilco, sobre la rivera de la zona lacustre, entre el lago de Xochimilco y las faldas del volcán Teutli, poblado que ha sido manipulado so pretexto de la organización en contra de la delincuencia. Situación no privativa de este lugar que prevalece en todo el país

El mes pasado y en estas últimas semanas el nombre de Tulyehualco ha sido el centro de información por los diversos medios de comunicación donde la nota roja es el ojo del huracán.

Los hechos amarillistas como los acontecidos con un trasnochador que pasaba por el poblado donde la gente estuvo a punto de lincharlo, llegado hasta los oídos del turismo nacional e internacional, que posiblemente tendrá sus efectos más tarde en perjuicio directo al no asistir por desconfianza a las ferias de la Alegría y el Olivo, y de las Nieves.

Mejor veamos a Tulyehualco con optimismo y con otra óptica a través de la historia y la cultura, sinónimo de progreso colectivo.

Hermosa tierra de origen prehispánico que tiene como significado «en el cerco de tule», lugar donde abundan los apellidos de origen náhuatl como Noxpango, Xolalpa, Capultitla, Molotla, Texocotitla, entre otros, sitio que vio nacer a hombres que han trascendido tanto en el mundo de la cultura y el deporte, población perseverante en el trabajo honesto.

En el centro del poblado se siente el ambiente a provincia al observar un kiosco sui géneris, construido en le época porfirista y considerado como uno de los más hermosos del sureste del DF. En la parada principal se levanta el enorme Arco de piedras labradas que simboliza el tráfico de mercancías del siglo XVIII, mismo que ha sido objeto del pintarrajeo con el lema: «arco de la estupidez», palabra que denota de quien lo pintó la falta de conocimiento histórico.

Al hojear las páginas de la historia vemos la trascendencia de su significado.

Inauguración del kiosco

«El 30 de junio de 1789 se inauguró el Malecón, el arco de Tlaltenco y el de Tulyehualco, que habían terminado de construir en los días anteriores, siendo realizado este acto de inauguración y de inspección por don Cosme de Mier y Trespalacios, juez Superintendente, subdelegado de la obra del Real Desagüe, don Miguel de Constansó, Teniente Coronel de los Reales Ejércitos e ingeniero de la Nueva España; del lado izquierdo está la casa del guarda puerta, que cobraba por pasar con animales de carga, carretas, carruajes y el ganado. También está el corral del consejo donde encerraban a los animales como vacas, caballos, burros, etc., ‘por causar daño al malecón para que pagaran su multa’».

Precisamente en la etapa del México posrevolucionario Tulyehualco se enorgullece al nacer don Quirino Mendoza y Cortés (1865~1957). Maestro y creador de más de 500 obras musicales, siendo las más conocidas en el mundo las de Cielito lindo, Jesusita en Chihuahua y el vals Rosalía, hombre que aún vive en la mente y el corazón de los tulyehualquenses.

«En el año de 1932 nos encontramos el ahora famoso cantante y compositor Cuco Sánchez, quien en esa fecha cursaba el cuarto año de la instrucción primaria en Tulyehualco, hijo de la señora Felipa Saldaña Cabello, oriunda del poblado, y del capitán Refugio Sánchez, que nació en el estado de Tamaulipas. No se tienen datos de que haya nacido en el poblado, pero es seguro que pasó ahí su niñez».

Los hombres dedicados al campo no dejan los cultivos ancestrales: el maíz, frijol, calabaza, chilacayote… y sobre todo el huauhtli, amaranto donde se obtiene el dulce de la alegría, siendo la delicia de chicos y grandes.

Pueblo flanqueado por los legendarios olivos, testigos mudos de la evangelización de los indígenas del sureste del gran Valle de Anáhuac por el insigne y santo varón fray Martín de Valencia (1473~1534); de donde narra el padre Motolinia que estando el fraile en las oraciones de Santiago en España, «comenzó a tener en su espíritu gran sequedad y dureza, tibieza en la oración (y) los árboles le parecían demonios». Cuando volvió la serenidad a su ánimo y reinó la paz en el espíritu, los árboles que antes aborrecía se volvieron objeto de paz.

Al respecto el profesor Agustín T. Villanueva Yescas narra que el fraile de la orden de San Francisco de Asís al llegar a estos lugares y observar que la tierra es la apropiada para estos bíblicos árboles por encontrarse en las orillas de la zona lacustre de los lagos de Xochimilco y Chalco, se da a la tarea de solicitar a la Corte Española la plantación de una buena cantidad de estos árboles hasta cubrir una franja de más de tres kilómetros de oleáceas, que vinieron a unir a los pueblos de Ixtayopan con Tulyehualco.

El cuidado y años más tarde la cosecha de la aceituna para la extracción del aceite estuvo a cargo de las cofradías de las Ánimas del Purgatorio y de Nuestra Señora de Santa María, y por consiguiente en los siglos XVII, XVIII y parte del XIX fueron de la bonanza olivera, desafortunadamente y como resultado de la escasez de agua que bajaba por el río Amecameca, además de la extracción de grandes cantidades de agua del subsuelo, el deterioro afectó a los olivos.

Como recuerdo a esta bonanza se realiza anualmente la Feria del Olivo, conjuntamente con la de la Alegría, y durante el transcurso de la Semana Santa se celebra la de las Nieves.

Además de estas ferias los habitantes festejan el 25 de julio un aniversario más de la fiesta patronal en honor al patrono Señor Santiago Apóstol, parroquia erigida en su honor, inmueble construido en varias etapas. «El primer templo del atrio data del siglo XVI, el claustyro del siglo XVII y el segundo templo se inicia a principios del siglo XVIII. Este último de planta cruciforme, terminando en 1962».

Los tulyehualquenses tienen amor al deporte, basta observar todas las mañanas cómo los niños, jóvenes, adultos, incluyendo a los de la tercera edad, se desplazan por la pista del campo deportivo y en el paraje de Santa María, donde se localizan los vetustos y retorcidos olivos.

Como resultado de esta actividad los habitantes han participado en un sinnúmero de eventos tanto de pelota vasca como en atletismo y futbol. Al respecto sólo citaremos algunos casos.

En 1968 en futbol ocuparon un tercer lugar en la Copa Asociación; en 1979 el equipo juvenil participó en el primer Torneo de los Barrios, donde obtuvo el primer lugar. Más tarde, a nivel amateur, nuevamente volvieron a ganar pero ahora con viaje a Brasil, donde celebraron varios encuentros con equipos de la misma categoría de aquel país con resultados favorables. En el siguiente torneo volvieron a realizar otra gira por varios países de Europa.

En participación individual tenemos que en 1978, el frontenista Carlos Vázquez representó a México en el torneo mundial efectuado en Francia, obteniendo jun honroso tercer lugar.

En los Juegos Olímpicos de Barcelona, España, en la especialidad de Trinquete, los tulyehualquenses Horacio Saldaña (finado) y Pedro Santamaría obtuvieron medalla de oro, orgullo de sus paisanos y, sobre todo, de los mexicanos.

En fin, Tulyehualco tiene un caudal de historia, tradiciones y leyendas que enorgullecen a sus habitantes y, por ende, llenarían hojas y hojas de papel hablando del pueblo, donde sus habitantes además de ser atentos y amables son personas que defienden a diario su patrimonio familiar y, sobre todo, tratándose del cultural. ♦

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Bibliografía

Boletín del Museo Nacional del Virreinato. «Los olivos de San Juan Ixtayopan. Memoria Histórica». Investigación a cargo de Marcela Montellano A. y Claudia Espejel Carbajal, INAH, México, 1994.

Santiago Tulyehualco. Arquitecto Jorge Zepeda Pallares. Delegación Xochimilco, DF, México, 1979.

Fray Martín de Valencia. Salvador Escalante Plancarte. Editorial Cossío. México, 1945.

Revista Rescate Ecológico, pp. 26-27. Año I, número 18, 1991.

Vida y obra de Quirino Mendoza Cortés. Dr. Sergio Espinosa Cordero. Delegación Xochimilco. México, 1977.

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