El agua ‘lloró’ al ser desecado el lago de Chalco, y se perdió la lengua náhuatl

Han sido historias de despojo las de los pueblos lacustres

Por Sergio Rojas

Desafortunadamente somos poco conscientes de que nuestras historias también son historias de despojo, no perdimos el agua porque se acabara, sino porque nos la quitaron, fue como por una especie de designio divino que perdimos el agua, desecaron el lago y la cultura lacustre de los pueblos todavía se vio más afectada cuando a mediados del siglo pasado se tomaron decisiones como la de entubar los manantiales de la región de Tláhuac para llevarla a la ciudad, no tiene ni cien años que cambiamos las formas de comprender nuestro entorno.

Lo anterior fue señalado por Ricardo Flores Cuevas, licenciado en Historia y maestro en Estudios Mesoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, quien en el Encuentro de Historiadores y Cronistas de la Región de Tláhuac refirió que cuando fue desecado el lago de Chalco, hubo personas que aseguraron que el agua lloraba mientras se vaciaba el lecho, «esto es muy fuerte, porque el concepto de que el agua lloraba nos da una dimensión para comprender el significado del agua para los antiguos pobladores de la región», dijo.

Para el autor del libro Mixquic, su historia entre coyunturas (1895-2014), obra con la que el antropólogo Andrés Medina Hernández reconoce que «inaugura una nueva historia de la Ciudad de México, la correspondiente a una generación que asume su identidad comunitaria y desde ahí revela la fuerza demoledora de la especulación urbana», el agua «no era un adorno o un elemento de paisaje, era un ente con vida».

Historiadores y cronistas de Tláhuac en el Museo Regional. Fotografía Sergio Rojas Sánchez

Pilares que sustentaron la identidad histórica

Durante su participación en el Encuentro organizado por el área de Proyectos Museográficos de la alcaldía como un primer acercamiento a la historia de los siete pueblos de Tláhuac, Flores Cuevas habló de los tres pilares que sustentaron la identidad histórica de los habitantes de la región: la lengua náhuatl, el entorno lacustre y la economía agrícola. «Estos tres elementos estuvieron presentes durante siglos, de hecho podemos hablar de milenios. Cuando esta cuenca se formó, porque como todos sabemos vivimos dentro de una cuenca y por eso nos inundamos como ciudad cada vez que llueve, esto era un lago y muchos miles de años después llegaron los primeros habitantes, ellos desarrollaron su cultura en medio del agua».

Sin embargo, dijo, «esta cultura lacustre se vio afectada irreversiblemente a mediados del siglo pasado cuando se tomó la decisión de entubar los manantiales de nuestra región para llevarlos a la ciudad. Ahí tenemos un elemento que impactó la identidad de nuestros antepasados». Enseguida retomó lo que un día le comentó el historiador Baruc Martínez Díaz. «Alguna me contó que según los testimonios de algunas personas, el agua lloraba cuando se estaba desecando el lago, y esto es muy fuerte porque cada día que el agua llora, eso nos da una dimensión para tratar de comprender lo que significaba el agua para los antiguos pobladores; porque para nosotros el agua es ahora un recurso natural al que hay que cuidar porque se nos va a acabar, por lo que hay que sembrar árboles para tener oxígeno».

El agua para los ancestros era un ente vivo

Sólo que para nuestros ancestros su concepción del agua fue muy diferente, precisó. «El agua era un ente vivo, tenía vida, de hecho nos podemos ir más hacia atrás y encontramos unos testimonios de cómo se trataba al agua. Por ejemplo, cuando se inaugura el acueducto de Chapultepec, que llevó agua hacia Tenochtitlan, se dice que cuando se inauguró los sacerdotes ahí presentes le hablaron al agua como si fuera de carne y hueso, un ser vivo».

Para quien dos de sus textos de la historia de Mixquic están incluidos en los libros de texto gratuitos de la SEP, en la actualidad ya no se tiene «esa idea de cómo es el agua, y esto es nuevo totalmente, no tiene ni cien años que cambiamos las formas de comprender nuestro entorno».

La pérdida de la lengua náhuatl

Expuso que otro de los elementos que afectó gravemente la identidad histórica de los habitantes de la región fue la pérdida de la lengua náhuatl. «Se pierde como consecuencia directa de la pérdida del agua, y no es de que el agua se acabó y el náhuatl se fue con ella, no fue así, en nuestros pueblos durante siglos se habló el náhuatl, y otras lenguas también como el otomí, por ejemplo. Llegó la conquista y se siguió hablando el náhuatl, 300 años de virreinato y se siguió hablando el náhuatl, pero en la Independencia la cosa comienza a cambiar. Aun así tuvimos cien años más de una lengua náhuatl viva, dinámica, pujante, cotidiana, que se aprendía como primera lengua».

Sin embargo, Flores Cuevas comentó que con la modernidad de los gobiernos liberales del siglo XIX el náhuatl comenzó a ser un elemento de discriminación en todos los sentidos. «No solamente porque vieran a las personas con lástima o no las dejaran entrar a un lugar, sino porque hubo una marginación muchísimo más fuerte, desafortunadamente a la lengua náhuatl le quitaron la oportunidad de desarrollar una tecnología de la que sí gozó la lengua española, y esa tecnología fue la escritura».

Acuerdo para desecar el lago, en español

Escribir o no en náhuatl puede ser discernido tras de que «justo los acuerdos para la desecación del lago de Chalco se escribieron en lengua española, no se contempló para nada el náhuatl. Los que vieron cómo se secó el agua, como el doctor Francisco Chavira, de Milpa Alta, decían que ellos desde allá veían cómo el lago se iba secando y que ellos estaban impactados, porque siempre había estado ahí y todos creían que se iban a morir y el agua iba a seguir ahí».

«La gente que vivía en estas islas tomó una decisión: dejar de transmitir la lengua náhuatl a sus descendientes. Fue una decisión consciente, para esos momentos había población bilingüe, se hablaba tanto español como náhuatl. Pero decidieron transmitir solamente la lengua española con la idea de que sus descendientes pudieran enfrentarse al poder en esa lengua», subrayó.

«Esta conclusión es mía. No sabemos exactamente cómo se dio en las familias esta decisión, pero ocurrió en el lapso de muy pocas generaciones, porque por ejemplo en Mixquic, para el año 2004, las personas que tenían más de 80 años reconocían al mexicano, el náhuatl, como la lengua de los abuelos, ni siquiera de sus padres. Algunas personas decían que comprendían el náhuatl, de escucharlo, pero no les gustaría hablarlo», asentó.

«Si cruzamos datos nos damos cuenta que la generación que era adulta en 1895 fue la que dejó de transmitir la lengua náhuatl, por ejemplo, mi abuela  materna nació en 1927 y ella no supo náhuatl. Fue de la generación despojada de esta lengua. Tenemos cien años sin el náhuatl. A nosotros nos puede parecer mucho, pero dentro de la historia, esos cien años apenas son un suspiro», indicó.

Quien ha participado en publicaciones de la Universidad Autónoma Metropolitana al lado de Jorge Legorreta y Alberto González Pozo, dijo que un tercer elemento de la identidad ha sido la agricultura, y que «pese a que ha cambiado porque ya no se siembra maíz en Mixquic, se siembra brócoli y sigue habiendo una agricultura muy fuerte, por lo que es uno de los principales productores de hortalizas de la ciudad».

El historiador advirtió que desde un punto de vista catastrófico, «si de pronto las nuevas generaciones abandonan la agricultura, ya no tendrían ningún vínculo con su pasado histórico».

«Mixquic seguirá existiendo, la gente seguirá estando ahí, pero ya será un pueblo diferente porque se habría perdido el tercer elemento de esta identidad histórica, y aquí sí me refiero a cientos de años, quizá más que los 800 años que se habla ahora de la fundación de Tláhuac», advirtió.

Explicó que la agricultura en Mixquic genera un ingreso económico a las familias que aún se dedican a ella, «es toda una estrategia en tiempos de incertidumbre como el actual, el campo sigue siendo un lugar sustentable que brinda cierta seguridad al campesino».

Motivación para estudiar la historia

Ricardo Flores Cuevas, colaborador de la revista Nosotros, dijo haberse adentrado en el estudio de la historia de Mixquic, su pueblo natal, desde el año 2000.

Tras el planteamiento de ¿por qué decidiste estudiar la historia de tu pueblo, de tu comunidad?, y ¿cuál es la importancia que la historia regional tiene desde tu experiencia?, que se les hizo a los participantes en el Encuentro de Historiadores y Cronistas de la Región de Tláhuac, señaló lo siguiente:

«Me interesé por la historia de Mixquic porque en mi pueblo hay una biblioteca pública y dentro de ella un pequeño museo con una colección de piezas arqueológicas que yo veía cuando iba a consultar algunos libros. Un día al ir saliendo de la biblioteca, decidí meterme a ver esas piedras y lo que me intrigó mucho fue que me encontraba con esculturas que decían ‘figura antropomorfa del período post clásico tardío’, y pues yo no entendía nada. Un día me regresé y fui con el bibliotecario para preguntar si había información sobre esas piezas, me dijo que sí, lo que encontré fueron folletos de los que se elaboraban en Mixquic con motivo de Día de Muertos. Entonces y como cada año se sacaban nuevos folletos, así que tenían una colección muy amplia».

«Pregunté si había libros acerca de lo que yo buscaba y no, no los había, me dijeron que había un grupo de jóvenes que se organizaban como guías de turistas y que ellos se sabían la historia del pueblo, fui con ellos, entonces se acercaba la temporada de muertos y se capacitaban para hacer sus recorridos turísticos, pero lo que tenían eran esos folletos que estaban en la biblioteca».

«Ese fue el primer nicho que me acogió, porque eran personas de mi edad, la mayoría más grandes, yo estaba en secundaria; memorizaban los folletos y a mí me quedaban muchísimas dudas y preguntas. Así fue como me interesé por la historia de Mixquic».

«Cuando entré a la Prepa 5 venía precisamente a este Museo (Regional de Tláhuac) porque había un trabajador de apellido Monroy… ¿Manuel? –recordó alguien del público– , sí, él, para mí fue un maestro, tenía un amplio conocimiento de la historia del país, además de historia del arte; yo llegaba aquí saliendo de la preparatoria para que él me explicara la historia de Tláhuac».

«Él me llevaba al templo de San Pedro, me explicaba todos los aspectos técnicos que había en el edificio y entonces yo hacía el contraste con Mixquic, y digamos que también me motivó mucho a consultar libros sobre la historia del México antiguo, de ahí fui formulando preguntas para una peculiar historia de Mixquic. Entonces, estar aquí en este evento y con este tema es muy significativo, porque también me di cuenta que afortunadamente somos privilegiados al estar en una zona que no solamente tiene muchos documentos o testimonios de nuestra historia, sino también de mucha gente que está inquieta por conocerla».

«De hecho en Mixquic levantan una piedra y sale un cronista, porque buscas una necesidad. Me daba mucho gusto ver cómo en los folletos que se repartían en los días de muertos había debates sobre lo que era cierto o falso, pero todo esto es porque ya varias generaciones en Mixquic han sido conscientes de que tenemos un pasado histórico presumible y que entonces debemos darnos a la tarea de investigarlo».

«Afortunadamente pude elegir la carrera de Historia y entonces desde que entré a la Facultad me comencé a adentrar de una manera mucho más sistemática a la historia de Mixquic. Mi tesis fue una antro historia de Mixquic que titulé El olvido como actitud de adaptación. Y para mí también este proceso de conocer la historia de Mixquic fue también contrastante, porque si bien nos gusta mucho presumir que somos pueblo antiguo, que somos el centro del universo, lo que me encontré fue que lo que persistía también en el pueblo era una especie de olvido».

«No un olvido porque se nos olvidara, sino un olvido por no querer recordar».

«En la facultad tuve el privilegio de conocer a Eugenia Meyer, una maestra que toda su vida se ha dedicado a estudiar conforme a la historia oral, para que me asesorara y orientara, y entonces formé un equipo de investigadores con colegas de mi generación en la Facultad, íbamos a Mixquic y emprendimos un proyecto de historia oral. Así fue como tuvimos varios testimonios con entrevistas y éstas me abrieron la puerta a un universo poco conocido para mí sobre Mixquic».

El impacto tras la desecación del lago

«Al entrar en contacto con las personas que vivieron la transformación de nuestros pueblos, nos damos cuenta del impacto que causó la desecación del lago, porque siempre que se le pregunta a las personas grandes, ¿y cómo era Mixquic?, la respuesta es siempre la de ‘con mucha agua’. Y de pronto pareciera que por una especie de designio divino perdimos el agua, pero desafortunadamente somos poco conscientes de que nuestras historias también son historias de despojo, porque no perdimos el agua porque se acabara, sino porque nos la quitaron».

La extinción del náhuatl

«Lo mismo sucedió con el náhuatl, Baruc es una excepción muy notoria en la región, pero técnicamente ha desaparecido y eso también es algo muy fuerte porque, es como si de pronto nosotros ya de pronto ahora no habláramos el español», dijo quien actualmente labora en la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y es profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

«Sigo sin comprender completamente que significó eso de perder el náhuatl, porque no fue un proceso lento, de que poco a poco fuera desapareciendo. Según mis planteamientos, el náhuatl desapareció prácticamente de una generación a otra, y eso fue porque la gente que era nahuahablante dejó de transmitirles la lengua a sus hijos, para que únicamente aprendieran el español».

«Esta formación la fui adquiriendo en base a las entrevistas que íbamos haciendo mis compañeros y yo, fue así como me interesé por la historia, más que la historia antigua, sobre todo la historia contemporánea de Mixquic y a su vez también de los pueblos de la región».

«Porque la importancia de conocer la historia regional, a mí se me hace importante para todos. En la escuela nos enseñan la historia del país, nos enseñan que hubo mexicas, que fueron muy importantes, que hubo una caída de Tenochtitlan, pero esas historias también las podemos hacer como a manera de espejo y compararla con la historia de nuestros pueblos y de nuestra región».

«También vale la pena preguntarse qué ocurrió durante la conquista en estos pueblos, qué ocurrió así en cada una de las etapas que nos muestran los libros de texto. Podemos pensar qué estaba ocurriendo en nuestros lugares, y para mí esa es una manera muy significativa de poder revivir la historia, porque entonces nos volvemos protagonistas y no solamente nos concretamos a memorizar una historia ajena, se trata de aprender. O también nos desvirtuamos, de pronto todos nos creemos mexicas, cuando menos de este lado de Cuitláhuac y Mixquic, donde no precisamente eran mexicas, sino cuitlahuacas o mixquicas».

«Entonces es muy importante que retomemos el orgullo local, no para aislarnos, sino simplemente para tener una significación mayor de nuestras propias trayectorias históricas en estos pueblos que han sufrido mucho y que también han tenido muchos momentos de felicidad, afortunadamente».

Los 800 años de la fundación de Tláhuac

Para Ricardo Flores Cuevas el festejo en Tláhuac por sus 800 años de fundación no competen a Mixquic. «No me atrevería a poner una fecha de fundación, porque las crónicas son más diversas y quizá habría que buscar más el dato cronológico. Más allá de eso, lo interesante es que estos pueblos, estos altepetl han estado en estrecha relación de distintas maneras. Por ejemplo, en la conquista de Tenochtitlan tanto Mixquic como Cuitláhuac jugaron un papel muy importante para su caída; al final terminaron como aliados del ejército español y tlaxcalteca. Pero fue por distintas maneras, hubo una batalla en Xochimilco que se conoce como la conquista de Xochimilco, fue una conquista rara porque no conquistaron nada, pero en esa batalla que fue grande, Mixquic participó, pero Cuitláhuac no. Eso es muy interesante, porque cada altepetl tenía sus propios intereses, en esos momentos cada uno estaba negociando cosas particulares, hubo un momento en los que estaban juntos peleando en contra de los ejércitos conquistadores, otros cuando estaban juntos con ellos y otros cuando estaban completamente separados», concluyó. ♦

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: