Valle de Guadalupe en riesgo de desaparecer por la urbanización

Proliferan antros

Ensenada, BC.- Ante la ausencia del Estado de Derecho que han llevado al deterioro del Valle de Guadalupe en Baja California desde hace cinco años, existe el riesgo de que si no hay un alto inmediato al embate del desarrollo económico y la urbanización, este lugar desaparezca en 2037, advirtieron vitivinicultores, enólogos, chefs y la comunidad de la región, quienes llamaron a los gobiernos federal, estatal y municipal a salvar la esencia rural de esa región.

Integrados como «Rescatemos el Valle», aseguraron que en los últimos cinco años se han construido antros, centros nocturnos y fraccionamientos, además de realizarse conciertos masivos y lotificado y vendido la tierra, sin respeto a los reglamentos y leyes existentes, motivo por el cual el Valle se está convirtiendo en una ciudad, destruyendo su vocación agrícola que lo había posicionado como uno de los lugares más icónicos de México.

«Durante los últimos cinco años empresas que llegaron a la región han deforestado al menos mil hectáreas de conservación y producción que ahora se usan para antros, grandes foros de conciertos y casas privadas», denunciaron vitinicultores quienes advirtieron que «aún viene lo peor».

Se perdió 18% de tierra agrícola en cinco años

Durante una rueda de prensa virtual, en la que estuvieron el presidente del Consejo Estatal de Productores de Vid de B.C., Fernando Pérez Castro, así como la vitivinicultora Natalia Badán, se dijo que entre 2014 y 2019 se perdió 18% de tierra agrícola en el Valle y el futuro luce aún más desolador, porque de las cinco mil 445 hectáreas cultivables que había en 2017, el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP) de Ensenada prevé que quedarán menos de la mitad (2 mil) en el año 2027. El mismo pronóstico estima que para el año 2037 no quedará una sola de esas tierras de cultivo que han puesto a dicha zona del estado en el panorama vitivinícola nacional e internacional.

La académica Ileana Espejel y el presidente de Provino, Mauricio Cantú, manifestaron que la causa principal de la problemática en el Valle de Guadalupe es el crecimiento descontrolado de los asentamientos humanos, que trae como consecuencia efectos directos sobre el agua, el suelo, la agricultura, la comunidad y el paisaje.

Participantes en la sesión virtual

Se dijo que la edición del Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los Valles Vitivinícolas (PSDUT), publicada en 2010 con el explícito propósito de «conservar la tierra agrícola en un 95% durante los próximos 30 años», fue un fracaso. En diciembre 2018 se publicó una nueva versión actualizada, y entre una y otra publicaciones el área decretada como «de conservación» se redujo 424%, mientras el polígono total bajo jurisdicción del Programa es ahora 81% más pequeño.

En la sesión virtual en la que también participaron el chef Jair Téllez; Claudia Turrent de Por un Valle de Verdad; Santiago Cosío y Keiko Nishikawa, director General y directora de Relaciones Públicas de Bodegas de Santo Tomás, respectivamente, se recordó que meses atrás fue clausurado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente el Foro APM por desmontar 16 hectáreas de vegetación en zona agrícola y de conservación.

Sin embargo, la empresa de música y entretenimiento Bandamax celebró recientemente en su portal de Internet la próxima apertura de la Arena Valle de Guadalupe programada para finales de 2022, con capacidad para nueve mil personas.

Restaurantes nocturnos en Valle de Guadalupe, otro atractivo que empresas de turismo ofrecen a paseantes

Otro negocio lo constituye el Anfiteatro del Valle con capacidad para siete mil personas, donde se llevó a cabo un concierto de Francisco Céspedes el pasado 14 de mayo.

Además, dijeron, se han abierto más de cinco antros en Valle de Guadalupe, «una cosa que sería inaudita en cualquier otra región vinícola en el mundo, desde Mendoza hasta Burdeos».

«La depredación actual no sólo atenta contra el patrimonio cultural y paisajístico de una bio región única, sino que está perdiendo también la ventaja competitiva de la zona, la más importante del país con 75% de la producción nacional de vino, la cual contribuye con 1% del PIB agrícola, emplea directamente a 4,500 personas e indirectamente a más de 10 mil, además de la participación de mujeres en más del 40% del empleo total generado», dijeron los de «Rescatemos el Valle».

La derrama económica generada por el ecoturismo en Baja California es de $3,600 millones de pesos y una recaudación de impuestos de 165 millones de pesos, como reflejo de un incremento importante del consumo del vino per capita en México, que pasó de 250 mm en 2002 a 964 mm en 2018.

Por estos motivos, los integrantes de «Rescatemos el Valle» coinciden con el presidente de la República en su lucha por salvar al campo mexicano. «Como él mismo dijo, ‘el campo es extraordinario, no sólo se producen alimentos, no sólo es la fábrica más importante de México, es también una forma de vida sana, buena, porque en el campo hay una gran reserva de valores, culturales, morales y espirituales’».

«La situación en el Valle de Guadalupe es grave, pero afortunadamente hemos obtenido respuestas positivas de mucha gente que quiere proteger este lugar. El problema es que el ritmo de la depredación nos va ganando. Nos da gusto escuchar a la gobernadora Marina del Pilar cuando dice que ella no permitirá que El Valle se convierta en el antro más grande de Baja California, nos entusiasma también la presencia de la Semarnat y su titular María Luisa Albores».

Pero sobre todo, «nos alienta la amplia participación comunitaria de muchísimos sectores del Valle de Guadalupe. Ojalá todos juntos podamos tomar acciones concretas e inmediatas para proteger este patrimonio nacional, y que el ejemplo del Valle se utilice para salvar tantas otras zonas agrícolas del país, y así se proteja el campo mexicano», aseguró Fernando Pérez Castro, presidente del Consejo Estatal de Productores de Vid de la entidad.

Por tal motivo, proponen generar una nueva denominación jurídica federal para proteger el patrimonio agrícola del país, una denominación biocultural que proteja al campo y su cultura cómo se protege también a las áreas naturales. Esto permitiría que a través de esa figura jurídica se protegiera a comunidades rurales y productos agrícolas a lo largo y ancho del país tal como son, además de la vid, el café, el chocolate, la vainilla, los árboles frutales de fruta endémica, el agave y otros muchos productos y regiones.

Además, proponen leyes federales que protejan el uso agrícola del suelo en el Valle de Guadalupe; asimismo, el nombramiento del Valle de Guadalupe como «Zona de belleza natural y cultural», como lo establece la Ley de Preservación del Patrimonio Cultural del Estado de Baja California en su artículo 5 y, sobre todo, la aplicación de las leyes y reglamentos que actualmente protegen a esta región agrícola, pero que han sido ignorados por autoridades y empresarios.

La vitivinicultora Natalia Badán dijo que lleva 69 años viviendo en Valle de Guadalupe, por lo que lo conoce como a su piel.

«Hoy, ese sueño se rompe como un espejo. La compatibilidad turística que tiene toda región de grandes vinos nos rebasó y nuestro valle está amenazado con convertirse en una ciudad mal hecha, presa de intereses económicos a corto plazo. Estamos asesinando la oportunidad histórica que tuvimos de ser un valle netamente agrícola, rural, con arraigo profundo a nuestro suelo y al milagro de lo que el suelo puede darnos cuando lo tratamos bien, orgullo de todos los mexicanos. Necesitamos acciones urgentes para rescatar lo todavía rescatable: que se obedezcan las leyes ya existentes, sin excepción, que se protejan ésta y otras regiones agrícolas de México».

Por todo esto esperan encontrar eco en las autoridades correspondientes y se presente una iniciativa de protección all Valle ante el Congreso local y el Congreso Federal y se constituya dicha figura jurídica a través de la participación de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, y de la Federación, para fortalecer y preservar la vocación agrícola.

«Ciudades pueden hacerse en muchos lados, pero las tierras cultivables no se pueden fabricar. Esta es una región agrícola única e irrepetible. Hay que conservarla», expresó la académica de la UABC, Ileana Espejel.

La consigna final de vitivinicultores en la rueda de prensa virtual fue concluyente:«No queremos ser otro Tulum».

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