Xochimilcas de la Ciudad de México y de Tezpoztlán en Morelos

Crónica de la cabalgata de San Gragorio Atlapulco a Amatlán, Morelos

Por Francisco Márquez Juárez*

Son las diez de la mañana del jueves 21 de julio. El trino de los cuitlacoches y las primaveras se engarzan en una alegre sinfonía. La sombra de los oyameles, los ocotes y los pinos vikingos hacen que el clima se sienta más templado, monte arriba, el frio hará que las cotorinas y las chamarras vuelvan a cubrir nuevamente nuestros cuerpos. Dos horas hace que iniciamos nuestra cabalgata en San Gregorio Atlapulco con destino a Amatlán, Morelos.

Encabeza nuestro contingente el estandarte del Señor de las Misericordias, también conocido como Leñerito de San Pedro Atocpan y el estandarte de San Gregorio de Los Compadres y Amigos de a Caballo, que desde hace ya siete años acompañan al Leñerito para presentar su ofrenda de flores y cohetes en honor a Santa María Magdalena, patrona de Amatlán, municipio de Tepoztlán, Morelos.

Abrevando en los lavaderos de Santo Domingo Ocotitlán. Fotografías de Francisco Márquez Juárez

La relación de convivencia entre los pueblos de la montaña de ambos lados de la sierra del Ajusco-Chichinahutzin, se remonta a los años 900 a 1200 de nuestra era, cuando la tribu Xochimilca pobló un vasto territorio que comprendía Chimalhuacan, estado de México, Tochimilco, Puebla y Tepoztlán, Morelos.

Rumbo a la iglesia de Amatlán

En la Historia de las Indias de Nueva-España y islas (sic) de tierra firme, Tomo I, capitulo II, fray Diego Duran escribe lo siguiente:

«Extendiéndose los grandes y señores de aquel tribu por toda aquella cordillera que hoy en día se llama la nación Xuchimilca, que llega hasta un pueblo que se llama Tuchimilco y por otro nombre Ocopetlayuca, de cuya genealogía y generación son los de Ocuituco, Tetelaneyapan, Tlamimilupan, Xumiltepec, Tlacotepec,Zacualpan y Temoac, Tlayacapan y Totolapan y Tepoztlan, Chimalhuacan, Ecatzingo y Tepetlixpan con todas las demás cabeceras y estancias, sujetas a Chimalhuacan, los quales son de aquel tribu Xuchimilca»…

Faltan pocos minutos para que sea la una de la tarde y el tupido bosque da paso a una extensa planicie en donde abunda el zacate de monte. Al trino de las primaveras y los cuitlacoches, se une el silbido del gorrión serrano. A nuestra derecha van quedando los cerros San Bartolo, la Comalera y el Zohuanclo. A la izquierda domina el panorama la cumbre del Volcán Tláloc.

Los mayordomos del próximo año compartiendo el pan y la sal con los visitantes

Una hora más tarde, frente al cerro Oclayuca que sirve de límite entre la Ciudad de México y el estado de Morelos, hacemos un alto para descansar y tomar algunos alimentos. Estamos en el punto más alto de nuestro peregrinaje y a partir de aquí, empezará el descenso.

El paisaje vuelve a modificarse, la vegetación se hace más tupida y el suelo más resbaloso; es tanta la humedad que el tronco de los encinos y oyameles se puebla de musgos, líquenes y helechos. El paisaje durante todo el recorrido es impresionante y sorprendente.

Placa colocada en el atrio de la iglesia de Amatlan en recuerdo de Felipe Neri (a) «El sordo Neri», General de División Zapatista

El compadre Francisco (alias) Cush, se afana en cortar diversos tipos de hongos: escobetas, claras de huevo, babositas, cemitas y jícaras que completarán la cena de pozole que nos ofrecerán los mayordomos de Amatlán.

Son las seis de la tarde y el cansancio empieza a notarse en los caballerangos, nos reanima descubrir entre los resquicios de las ramas de los árboles, una planicie a la distancia y los techos del caserío que conforma Santo Domingo Ocotitlan; en donde los mayordomos de Amatlán nos recibirán con alimentos.

Finalmente, en punto de las ocho de la noche entramos al mítico pueblo que vio nacer a Quetzalcóatl.

Cuenta la leyenda que el Dios Mixcoatl (serpiente de nubes), practicaba la caza en  Michatlauco (en la Barranca de los Peces). En ese lugar conoció a Chimalma (Escudo de Mano), lugareña que acostumbraba bañarse en las pozas de agua que ahí existen. Mixcoatl se enamoró de ella, y ambos procrearon un hijo que recibió el nombre de Ce Acatl Topilzin Quetzalcóatl; quien se convertiría con el tiempo en el más sabio gobernante tolteca.

Agradeciendo la hospitalidad a los mayordomos que nos recibieron en Amatlan

Siglos después, en la década de mil novecientos setenta y tras años de investigación, la arqueóloga germano~estadounidense Carmen Cook concluyó que Ce Acatl Topilzin Quetzalcóatl nació en la comunidad prehispánica que dio origen al actual pueblo de La Magdalena Amatlán.

La relación de los pueblos xochimilcas que rodean al Chichinahutzin, no se fragmento con la derrota que sufrieron a manos de los guerreros de Izcoatl, ni con la invasión española.

La relación volvió a ser intensa durante la Revolución Mexicana. El coronel zapatista Guillermo Sabas, cuando se levantó en armas en San Gregorio Atlapulco, remontó la sierra para establecer su campamento y operar en los alrededores de Tepoztlán. El capitán zapatista Agustín y su hermano Teódulo Muñoz Castro, oriundos de San Gregorio, crearon fuertes lazos de afecto en Amatlán; una vez terminada la revolución;  siguieron frecuentándolo hasta su muerte.

Jaripeo del 23 de Julio

La fiesta se celebra el día 22 de julio y es similar a las fiestas de los pueblos de este lado de la montaña, con música de viento, danzas, juegos mecánicos, venta de artesanías y jaripeos.

La pequeña iglesia se inunda con estandartes de los pueblos visitantes; en ellos se conjugan nombres de lugares morelenses xochimilcas como Cuachinantitla, Ixcatepec y San Andrés de la Cal con nombres de pueblos de la Ciudad de México como San Andrés Ahuayucan, San Jerónimo Miacatlan, San Francisco Tecoxpa y los barrios de Milpa Alta. Aunque hay pueblos que no llevan estandartes, están presentes como Santa Cruz Acalpixca y Santa María Nativitas.

Este año el pueblo de San Andrés Ahuayucan colaboró con el jaripeo del día 22 de julio. El 23 lo hizo el pueblo de San Jerónimo Miacatlán y Juchitepec, estado de México. La banda para este jaripeo la donó nuestro amigo caballerango Raymundo (Mundo) Barrera a nombre de San Gregorio Atlapulco.

La fiesta finalizó el 23 de julio con una procesión por las calles aledañas a la iglesia en la que participaron la virgen de la Magdalena, acompañada por los estandartes de los pueblos de la Ciudad de México. Terminada la procesión, los visitantes fuimos conducidos a la casa de los mayordomos entrantes para iniciar las relaciones de intercambio que culminará al año siguiente.

Los hongos recolectados en el camino

El domingo 24 de julio a las nueve de la mañana, desandamos nuestro camino para regresar a San Gregorio. El monte nuevamente se abrió a nuestro paso, ahora con lloviznas intermitentes que nos acompañaron hasta nuestro destino.

La visita ritual ha terminado. Retornamos nuevamente a la cotidianidad, con la esperanza de reencontrarnos nuevamente con nuestros hermanos culturales de Morelos el año siguiente. ♦

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* El autor estudió Derecho en la UNAM y en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros. Actualmente trabaja en la SEP

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