Muestran cómo eran físicamente pobladores de La Villa

Parroquia de Indios no tuvo esqueletos completos, sólo fragmentados

Estudios de antropología física sacaron a la luz la diversidad biológica de la población que vivió durante casi siete siglos en los alrededores del santuario de la Virgen de Guadalupe, en la Ciudad de México, y por primera vez obtuvieron datos de fechamiento que sitúan los primeros asentamientos del lugar entre 1200 y 1700 d.C.

La investigación requirió de varios años, durante los cuales fueron analizados miles de huesos depositados en la cripta de la Parroquia de Indios de la Villa de Guadalupe, en los que se puso en práctica la técnica de extracción y registro de restos óseos y estudios de morfometría, a fin de conocer cómo eran y cómo fueron cambiando en el transcurso de cinco siglos los habitantes de los alrededores del recinto religioso.

La mayoría de los trabajos efectuados en México con este enfoque han sido con grupos humanos de diversos periodos culturales y ámbitos geográficos de la época prehispánica, pero poco se sabe de la composición física de los grupos humanos después de la Conquista, debido a la falta de exploraciones al interior de recintos religiosos donde se hacían los enterramientos, ya que los cementerios civiles existieron hasta el siglo XIX.

Arturo Romano, investigador emérito del INAH

Los trabajos fueron publicados en forma de libro bajo el título La población antigua de la Villa de Guadalupe ciudad de México (1200-1700 d.C.), de Arturo Romano Pacheco, María Teresa Jaén y Josefina Bautista.

Para Josefina Bautista el libro aporta datos fidedignos de la población civil posterior a la Conquista, de la cual no se tenía mucha información. Tras de que la historia menciona a los mestizos, europeos, indígenas, estos han sido recuperados en el osario, indicó.

Arturo Romano fue invitado a colaborar con la iglesia, porque había la intención de sacar los restos de la cripta para limpiarla y verificar qué se tenía en su interior.

«Nos encontramos un osario con miles de huesos. Para este primer resultado estudiamos durante seis años sólo aquellos que se conservaron completos: cráneos y huesos de esqueletos. Los limpiamos, restauramos e inventariamos, para estimar con las técnicas de la antropología física su edad y sexo, y calcular el número de sujetos depositados en la cripta. Posteriormente nos dimos a la tarea de observar y medir los cráneos, y con base en los resultados, conocer los rasgos principales de los grupos raciales ahí localizados y determinar la presencia de cuatro grupos principales: indígenas, mestizos con rasgos indígenas, mestizos con rasgos europeos y europeos, así como los restos de una mujer negroide».

Disposición de cráneos pertenecientes al Osario. Fotografía tomada de la publicación

Por el fechamiento, los investigadores corroboraron que antes de la Conquista sólo vivieron indígenas; después mestizos, algunos con más rasgos indígenas y otros con más rasgos europeos, y del siglo XVII se encontró una evidencia de población negroide. Aunque aún quedan miles de fragmentos por analizar.

Los antropólogos también detectaron en algunos huesos hay huellas de enfermedades como problemas osteoarticulares, displasias y alteraciones del desarrollo, pero en una segunda fase de investigación otro volumen está dedicado a las enfermedades que padecía esa población.

En el osario de la Parroquia de Indios no encontraron esqueletos completos, todo es material óseo sin relación anatómica, algunos huesos completos y otros fragmentados. Cuando el equipo descubrió los cráneos y los mandó a fechar, fue que decidió pertinente hacer una aproximación facial.

En colaboración con el Laboratorio de Antropología Forense de la UNAM se realizaron ocho aproximaciones faciales de igual número de sujetos de distintas épocas, en la primera fase de la reconstrucción trabajaron las antropólogas físicas Lilia Escorcia y María Villanueva, y el escultor Daniel Olea hizo la última fase  (colocación de piel y cabello).

Se trata de una obra que ofrece importantes aportaciones al conocimiento de la población civil que habitó en la Ciudad de México después de la Conquista, de la cual poco se sabe. Junto con el libro fueron mostradas ocho aproximaciones faciales de cómo pudo ser la fisonomía de quienes fueron depositados en el osario de la Parroquia de Indios en la Villa de Guadalupe, entre 1200 y 1700 a.C.

El financiamiento del libro corrió por cuenta de la Fundación Miguel Alemán AC y la participación del Laboratorio de Antropología Forense del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. ♦

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* Información de febrero de 2014

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