Museo de Cuicuilco muestra raíces prehispánicas de Tlalpan

Panorama de los primeros «tlalpenses»

Cuicuilco es el ejemplo palpable de la dilatada presencia humana en la actual alcaldía Tlalpan, pero el mapa de su ocupación en el Preclásico se ha ido ampliando en los últimos años. A partir de salvamentos arqueológicos que supervisan obras públicas y privadas, hoy se tiene una imagen amplia de una aldea que se asentó entre el 700 y el 200 antes de Cristo, en lo que hoy es el corazón de la demarcación capitalina.

Esqueletos de quienes habitaron la aldea dedicada a la agricultura. Fotografía Mauricio Marat

Este panorama de los primeros «tlalpenses» se presenta en la exposición «Raíces Arqueológicas: Tlalpan hace 2,500 años» en el Museo de Cuicuilco, la cual reúne los hallazgos de un inmueble que cubre toda una cuadra en pleno centro de Tlalpan, de lo que fue una aldea agrícola mucho antes que Teotihuacán.

Cartel de la muestra Raíces arqueológicas

La muestra se compone de imágenes y más de 40 piezas arqueológicas, que informan de contextos arqueológicos distintos, pero que forman parte de la misma aldea preclásica. Los materiales proceden de los salvamentos efectuados en 2015 y 2017, en las calles Benito Juárez número 185 y Guadalupe Victoria 98, respectivamente, aunque el conocimiento de ese espacio (la aldea), se remite a una excavación que tuvo lugar en el campus de la Universidad Pontificia de México, en 2006.

Los hallazgos demuestran la complejidad social de esa mpoblación temprana de Tlalpan

Todas las evidencias fueron recuperadas por especialistas en salvamento arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y muestran el alto grado de complejidad de las prácticas sociales de esa población temprana que representa las raíces prehispánicas de Tlalpan.

A decir de la arqueóloga Jimena Rivera Escamilla, quien coordinó los proyectos de investigación, el periodo Preclásico se nombró así porque durante el mismo (2,500 a.C.-200 d.C), se consolidaron muchos de los rasgos característicos de las sociedades mesoamericanas que permanecerían en los siglos posteriores. Se trataba de asentamientos con actividades productivas bien organizadas, como la agricultura, la alfarería y la construcción.

Las excavaciones efectuadas en los citados predios dejaron al descubierto una plataforma arquitectónica y más de 20 troncocónicas (oquedades con forma de botella excavadas en el subsuelo para diversos usos), tres de ellas contenían entierros individuales, y una más, un entierro múltiple, compuesto por las osamentas de nueve individuos de distintas edades y sexos, que fueron depositados simultáneamente y acomodados de forma radial, indicó.

Por la disposición de los restos mortuorios, se sabe que los cuerpos de los individuos fueron colocados con suma dedicación, engarzando unos con otros. Con ese esmero, entre las piernas, debajo de la cabeza, la cadera y los pies de las personas recién fallecidas, se distribuyeron 10 ofrendas cerámicas, piezas que mayoritariamente pertenecen a la fase Ticomán (400-200 a.C.), y pocas a la fase Zacatenco (700-400 a.C., narra Jimena Rivera.

No obstante, algunas de las fosas troncocónicas contenían huesos de venado cola blanca y de guajolote, especies del entorno que se incorporaron a la dieta de los habitantes de esta antigua aldea de Tlalpan.

De gran relevancia también fue el descubrimiento de una plataforma con una antigüedad de 2,400 años, sobre la que se desplantó una casa que sirvió como punto de reunión. Aunque se desconocen sus dimensiones totales (se encontraron seis metros bien conservados de arquitectura), se estima que contaba con 15 metros de ancho y 1.30 metros altura, como mínimo. Esta estructura contó con dos fases de construcción, y entre una y otra, se enterraron como ofrenda una liebre, una orejera de barro y carbón.

Sobre los materiales arqueológicos recuperados, cabe citar que en Guadalupe Victoria 98 se registraron 34 vasijas de barro, 300 fragmentos de figurillas (algunas completas), más de 200 objetos entre punzones, hachas, percutores, afiladores, sellos, raspadores y varios tejos, y una variedad de instrumentos musicales y de molienda, aparte de esferas, puntas de proyectil, cuentas y orejeras. Todos, testimonios de una población desarrollada que mantuvo vínculos con otros grupos de la cuenca de México. La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo 30 de septiembre, de martes a domingo, entre 9:00 y 17:00 horas. ♦

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