Tecómitl suma a su cultura e historia un nuevo reloj

Desde la Plaza de la Corregidora las melódicas notas se expanden por sus cuatro barrios hasta alcanzar las laderas del Teutli

Texto: Sergio Rojas | Fotografías: Sergio Rojas Sánchez

El pueblo de San Antonio Tecómitl estrenó un reloj mecatrón de la mundialmente reconocida marca Centenario con cuatro carátulas y el sonido de su bim bam de campanas cada cuarto de hora, con melodías que cambian automáticamente durante el año de forma automática, para emitir desde la Plaza de la Corregidora sus melódicas notas que se expanden por cuatro barrios: Cruztitla, Xaltipac, Xochitepec y Tenantitla, hasta alcanzar las laderas del Teutli.

Una obra en la que no tuvo nada que ver ningún político

Por iniciativa de quienes integran el Grupo Progresista Somos Tecómitl los vecinos del pueblo cooperaron –igual que lo hicieron hace 70 años para la adquisición del viejo reloj mecánico– a fin de solventar la actualización del reloj de acuerdo con su economía, y el pasado seis de junio desde temprano llegaron a limpiar el lugar y las columnas de cantera, sucias y con grafitis, mientras el técnico instalaba el nuevo sistema que, por cierto, se actualiza automáticamente a los horarios de verano e invierno.

Algunos de los vecinos que participaron en la adquisición del reloj y muestran orgullosos sus reconocimientos

Algo que enorgullece a los pobladores de Tecómitl –de comitl, olla, y tetl, piedra– fue que al igual que en tiempos del prócer Quintil Villanueva Ramos, por la fortaleza como cimiento de su gran comunidad, nuevamente prescindieron de la llamada autoridad –Judith Vanegas– y del legislador Octavio Rivero, quienes al parecer de todo quieren sacar provecho o arreglarlo a billetazos, para comprar e instalar el majestuoso reloj del pueblo.

El párroco del lugar, Loreto Ramos Roldán, bendijo el nuevo reloj justo a la hora del ángelus

Y lo lograron, a decir del profesor Manuel Garcés Jiménez, «con trabajo, paciencia, amor, respeto, esperanza y honor», por lo que pudieron inaugurar su majestuoso reloj el día de la festividad del Santo Patrón de Tecómitl, San Antonio de Padua, con el consiguiente salpique de agua bendita del párroco Loreto Ramos Roldán justo a la hora del ángelus al mediodía.

Otro capítulo en la historia de Tecómitl

El poder cristalizar un anhelado proyecto, dijo el ingeniero Alfredo Yescas Flores, fue «gracias al tesón de gente sana y capaz, conocedora del mérito que representa el esfuerzo desinteresado, sin demagogias, engaños ni excentricidades, sólo con el deseo de hacer las cosas dentro del mayor respeto a las tradiciones y valores de orden, paz, justicia, honradez y en total armonía».

El párroco minutos antes del mediodía

Al evocar el siglo pasado, refirió que el 27 de julio de 1952 se nombró el Comité Pro Reloj de Tecómitl, para que se hiciera cargo de la organización y buena marcha de los trabajos tendientes a dar forma al ambicioso proyecto.

«No era cuestión de ir al centro de la Ciudad o a la joyería La Princesa o la Joyería Borda o Joyería La Violeta y pedir un reloj monumental como si se tratara de un reloj de pulso, o comprarlo de importación, por las refacciones, la instalación, el mantenimiento y la garantía», expresó.

Un grupo unido donde no hay protagonismos simplemente porque nadie tiene pretensiones políticas

Recordó lo dicho por el profesor Alfredo Yescas Abad, su señor padre, en el sentido de que se solicitó información a la fábrica de relojes Centenario, fundada en 1918 en Zacatlán, Puebla, por el ingeniero José Luis Olvera Charolet. Pero fue ocho años después cuando la máquina del reloj, con las cuotas e intereses producidos en el banco, así como por las aportaciones extraordinarias fue pagada la cantidad de 15 mil pesos a la fábrica de relojes Centenario.

El pago fue, citó al profesor Yescas Abad, «exclusivamente por el costo de la maquinaria debido a que la construcción del pedestal o la torre constituiría otra dificultad que también resolveríamos, y al mismo tiempo se estudiaban planos, proyectos y maquetas; sin embargo, por sus altos costos no fueron viables tal y como sucedió con la propuesta presentada por el arquitecto Mauricio Conde y el pintor Raymundo Cobo».

Tras de honrar la memoria de tres entusiastas profesores –Alfredo Yescas Abad, Pedro Melo Blancas y Fernando Antonio Jurado, éste último ahí presente–, porque en aquel entonces convocaron a la realización del proyecto de tener a la vista de los cuatro barrios un reloj monumental, apuntó que Tecómitl fue quizá el primer pueblo en organizarse de manera comunitaria para tener agua potable por tubería y alumbrado con electricidad, pero sobre todo, de poder regir sus actividades cotidianas con un reloj público.

El ingeniero Yescas Flores recordó también que con la instalación del reloj en 1952, esto llevó a los pobladores a «desacostumbrarse» de todo aquello por lo que se guiaban, «el movimiento de los astros, el repicar de las campanas de la iglesia o el canto del gallo en casa, nuestro puntual despertador».

La posición del reloj de Tecómitl

En su disertación ante pobladores que fueron a atestiguar la inauguración del nuevo reloj, no omitió recordar el por qué la torre está girada y no alineada con la esquina de la plaza.

Porque las carátulas del reloj debían estar orientadas a los cuatro barrios del pueblo y sus habitantes pudieran ver fácilmente la hora.

Yescas Flores agradeció a sus compañeros del Grupo de Amigos y Vecinos de San Antonio Tecómitl su entusiasta participación y contribución económica para la cristalización de un proyecto de beneficio común, al tiempo que adelantó que en el futuro vendrán otros más para la comunidad.

Develación de dos placas

Un sueño en el tiempo que comenzó a gestarse en 1978

Fueron develadas dos placas en una de las columnas del reloj, en una aparecen los nombres de dos de quienes se han adelantado en el camino, los profesores Alfredo Yescas Abad y Pedro Melo Blancas.

Otra placa fue destinada para registrar los nombres de todos los vecinos que hicieron posible la compra de la nueva maquinaria.

Fernando Antonio Jurado, sobreviviente del grupo inicial que hizo posible que se construyera la torre del reloj, agradeció a Abel Flores y Ernesto Blancas por haberlo invitado a la inauguración del nuevo reloj.

El señor Fernando Antonio Jurado (con bastón), acompañado de familiares y amigos

Pero también agradeció a la nueva generación que ha participado en el nuevo proyecto, y dijo sentirse orgulloso por ver que hay personas que asumieron la tarea por el engrandecimiento de Tecómitl.

Cultura y educación, característica de Tecómitl

Por su parte, el presbítero Loreto Ramos Roldán, dijo que Tecómitl «se ha distinguido siempre por la cultura y la educación, y nos da muestras de su avance con el reloj que ha sido comprado con el esfuerzo y el trabajo de sus pobladores, ojalá sigamos unidos para el bien y progreso del pueblo».

Pocos minutos antes del mediodía, debido a que justo a las 12 horas debía salpicar con agua bendita las columnas del reloj, recordó que a esa hora fue anunciada María de que iba a ser la madre de Jesús y por eso se le llama del Ángelus, pero también a las doce del día fue levantado Jesucristo tras de tres horas en agonía, porque a las tres de la tarde entregó su alma al Padre Celestial.

Reconocimientos a vecinos

En la inauguración del nuevo reloj fueron entregados reconocimientos a los vecinos que estuvieron involucrados en la adquisición de la maquinaria.

Algunos de estos vecinos fueron los siguientes:

Rubén Longoria, Manuel Garcés Jiménez, Álvaro Yescas, Alfredo Yescas, Javier Frías, Floriberto Ramos, Moisés Núñez, Hugo Blancas Alva, Fernando Blancas Alva, Antonio Valdés Jiménez, Tania Monserrat Martínez Pradero, Francisco Corella Olivos, Ernesto Blancas Liévano, Noé Rueda, Germán Francisco Antonio, Roberto Flores, Wilfredo Arreola, Wel Blancas San Emeterio, Jesús Aguilar, Sergio Corella Olivos, Juventino Abel Flores Alva, Israel Arellano, Jaime Flores Medina, Virgilio Linares Arellano, Antonio Elizalde Contreras, Renato Blancas, Víctor Alonso Villaruel, Armando Corona Sigala, Silverio Padilla, Jorge Alva Hernández, Josefina Flores viuda de Yescas, Carolina Flores, Roberto Flores Medina, Lidia Meza y Virginia Garcés Jiménez, entre otros. ♦

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