Una Colorada | Cada día es peor con eso de los ‘otros datos’

Sin entender en qué consisten «los otros datos» a diario aumentan secuestros, homicidios, feminicidios, robos…

Por: Lilia Cisneros Luján

En diversos momentos hemos reflexionado –ustedes y una servidora– acerca de lo que producen personas flojas, atenidas, sinvergüenzas, ignorantes y mediocres. El tema es cotidiano, en materia de seguridad, se nos informa del aumento del gasto en cuerpos que se supone coadyuvarían a que la sociedad viva en paz y sin sobresaltos; pero la realidad es que o los revoltosos no los respetan o los reales cuidadores resultan peores que los criminales.

Sin que podamos entender en qué consisten «los otros datos» cotidianamente aumenta el número de secuestros, homicidios, feminicidios, robos –en casa habitación, negocio, medios de trasporte, calle, restaurantes– y concomitantemente el bajísimo curso de acciones de investigación –lo que sabemos era el ministerio público– apertura de expediente –hoy carpetas– seguimiento a procesos con el resultado de todos conocido; impunidad. ¿Es que la gente contratada para tales actividades no está preparada para lo que debe hacer? ¿Por qué se culpa a los jueces? ¿Quién está interesado en desacreditar al poder judicial?

Niños y mujeres son víctimas directas y las familias terminan siendo parte de colectivos de búsqueda, demandantes de justicia o fieros seres humanos conformados con vengarse destruyendo lo que se les ponga en el camino, igual monumentos que personas. ¿Cuál podemos imaginar que debiera ser el límite? ¿Bastará con que ciudadanos de distintos niveles socioeconómicos migren a otra geografía para evitar ser afectados? ¿Alguna de las maltrechas estructuras gubernamentales está dedicada en evaluar tales efectos para la nación?

La deficiente preparación, puede soslayarse por algún tiempo. Si las llaves de tu regadera o lavabo empiezan a gotear, quizá llegue un «plomero» que te cobre 300 pesos y te lo deja listo; pero en dos meses descubres que en realidad tú eres mejor plomero porque las llaves siguen desperdiciando agua. Y quizá un sujeto enviado por una mini empresa te cobre otros 300 pesos por hacerte un presupuesto para el mantenimiento –limpieza de teléfonos, ajustes de programación, etc.– planteándote que te cobra quien sabe cuántos miles por poner al día tu conmutador y si tu intuición te lleva a no darle el trabajo te das cuenta que todos los contactos que funcionaban ahora estaban desconectados[1]. ¿Cuantas personas le pagan mensualmente a un contador que no hace tu declaración en ceros y luego  tienes que enfrentar una multa ahora que el SAT está buscando ingresos, pero que lo hacen como extorsionadores de piso?

¡Claro, esto es culpa –según los de los otros datos– de la pésima educación de los gobiernos anteriores, los neo-liberales, los colonialistas!, y todos los etcéteras, que se creen a pie juntillas esos votantes oficiales receptores de diez o quince mil pesos mensuales sin más compromiso que llevar gente a los mítines, los eventos –del día del niño, la madre y otros– en vez de continuar con su plaza de burócratas, como está ocurriendo en la mayoría de las alcaldías de la Ciudad de México. ¿Qué capacidad se le pide a un ex-burócrata al que sólo le pagaban siete mil pesos y que ahora recibe el doble por nutrir asambleas?

La semana pasada se cumplió un año de la tragedia de la Línea 12 del Metro. En el intento de darle al resultado de la evaluación más credibilidad, se ovacionó a la empresa noruega a la cual se contrató al inicio del proceso. Todo estaba bien mientras los avances apuntaban a uno de los posibles competidores para la presidencia en el 2024; pero cuando se llegó al punto de determinar que la incompetencia para afrontar asuntos de mantenimiento –como el plomero de las llaves que gotean– eran también factor de la muerte de más dos decenas de seres humano y muchos heridos, entonces la furia apareció. Los otros datos convirtieron los halagos en descalificaciones y la impunidad junto con la injusticia se volvieron a mostrar.

Podríamos abundar en ejemplos, desde la incongruencia de afirmar que se respeta la libertad de prensa y se protege a quien la ejerce profesionalmente, contra la muerte de periodistas y el cambio de domicilio de otros para evitar ser objeto de venganzas. La semana pasada ocurrió otro incidente que afortunadamente no ha terminado en tragedia en el aeropuerto de la ciudad de México. Ya se había advertido y publicado acerca de tema del sistema metropolitano de aviación, que incluye de forma determinante la operación del aeropuerto Felipe Ángeles[2]. ¿Por qué se inauguró una instalación cuyo arribo es más costoso –en tiempo y recursos financieros– que el existente en la Ciudad de México? ¿Qué pasó con controladores experimentados que evitaban posibilidades de choques en las pistas como casi ocurrió hace apenas unos días? ¿Cuántas de las personas conoce que siendo capaces han preferido renunciar? ¿Optan por quedarse sin chamba porque no quieren ser parte de tragedias o porque no se les cumple lo ofrecido como está ocurriendo en la mayoría de las alcaldías que perdió Morena y a las cuales no les dan presupuesto como forma de castigo por no haberse plegado al poderoso de moda? Seguramente Usted conoce muchos otros casos similares o tal vez hasta es protagonista de algunos ejemplos que han empeorado en sólo los últimos años la vida de este maravilloso país que nos permitió estudiar en escuelas públicas, donde los maestros fueron parte importante de nuestro desarrollo. Vimos y disfrutamos de becas –no caridades sino becas– que correspondían a la capacidad demostrada; luego de la culminación de nuestra preparación tuvimos el privilegio de ser invitados a laborar en diversas responsabilidades y que le digo, a todo ello se le ha dado un puntapié, por simple ignorancia, limitaciones emocionales y carencia de visión política. ♦


[1] Será por incapacidad o por venganza de que no le diste el trabajo para el cual notaste no estaba capacitado.

[2] Que se remodeló, amplió y renombró, porque antes era una base militar de nombre Santa Lucia.

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