Las emblemáticas palmeras de Tecómitl

Los oriundos donaron en los años 30 los metros necesarios de sus terrenos para dar paso a la Calzada de Las Palmas

Por Manuel Garcés Jiménez

Después del retiro de la emblemática palma de Paseo de Reforma a causa de un padecimiento provocado por un escarabajo, clavamos la mirada en lo sucedido recientemente en una de palmeras que se encuentran en el camellón que conduce a la histórica y emblemática Secundaria 9 «Teutli» que se localiza en San Antonio Tecómitl, Milpa Alta.

Estas palmeras, como todas las de la Ciudad de México son del género Phoenix canariensis, su procedencia es de las Islas Canarias, España, las que por años ya se adaptaron en nuestro territorio. Las de Tecómitl, a pesar del descuido que han tenido por más de 80 años, vemos que se han mantenido con poca tierra y pavimento a las orillas de sus diametrales troncos, pero a pesar de la incuria de las autoridades locales y delegacionales han permanecido de pie, han sido a partir de esa fecha y siguen siendo los ornatos del centro del pueblo.

El jarrón de Tecómitl y que en en algún tiempo estuvo en Paseo de la Reforma, luce sobre su base descuidada en la Calzada de las Palmas

Lamentablemente los puestos fijos, ambulantes y el tianguis dominical se han posesionado de las banquetas de la Calzada las Palmas, dando un espectáculo gorrino a la entrada del primer plantel del Sur de la Ciudad de México, inmueble escolar, símbolo del progreso, de la educación y de la cultura, que ahora se ve manchado por todos esos puestos de vendedores sin memoria histórica.

Las palmeras datan de 1938, de esa fecha a la actualidad se han manteniendo hermosas e intrínsecamente con historia de la educación regional, es ahora la concentración de parvadas de pericos y pájaros que se alimentan de sus dátiles y nos brindan sus gorjeos.

Las maestuosas palmeras de Tecómitl en fotografía del profesor Manuel Garcés

Son más de 80 años de existencia donde se han secado tan sólo tres de 10, siendo repuestas dos por los mismos vecinos motivados por el profesor Pedro Melo; ahora es su sobrino, el señor Miguel Melo, quien se ha acercado con los vecinos para a que la palma que recientemente se secó sea sustituida lo más pronto posible por otra.

Aún nos queda en el recuerdo cuando los oriundos donaron los metros necesarios de sus terrenos para dar paso a la Calzada de Las Palmas, entrada principal de estudiantes y maestros que asistían a la escuela inaugurada el tres de marzo de 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas del Río. Recordamos cuando dos años después dieron inicio las labores docentes como Escuela Secundaria número 9 con alumnos de los pueblos vecinos del sureste del Valle de México.

De acuerdo a la versión de los abuelos, entre ellos mi abuela Margarita Meza Blancas que vivía en la esquina de Guadalupe Victoria y Avenida Las Palmas, quien en voz de mi madre, la señora Conchita Jiménez Meza me comentaba que originalmente existía un camino de herradura de cerca de dos metros de ancho donde los campesinos pasaban con los animales de carga que los conducía a las laderas de los terrenos de labor cercanos al Teutli.

Fue iniciativa del maestro Quintil Villanueva Ramos ante el atraso social que dejó la Revolución (1910-1917), un país posrevolucionario en extrema pobreza y analfabetismo donde los mexicanos tenían como fundamento de sobrevivencia el autoconsumo de las actividades primarias. En Tecómitl se vivía con el producto del campo, lo cual motivó al maestro Quintil Villanueva que los jóvenes deberían explotar la tierra con técnicas bien estructuradas en el conocimiento científico para que la explotación fuera racional y más productiva, de esta premisa nació inicialmente la creación de una Escuela Agropecuaria.

Ampliar el camino de herradura no fue fácil, se realizó con la motivación y el convencimiento a los vecinos, principalmente quienes vivían a los lados del pedregoso camino, para ceder el terreno y dar paso a la creación de la actual Calzada Las Palmas donde originalmente prevalecían piedras, teyolotes y rocas incrustadas en el suelo, el cual tuvieron que remover con dinamita para extraer las piedras a punta de barreta y poder utilizarlas como material para levantar los primeros muros de aulas así como de la Dirección de la Escuela.

Recientemente el pedestal del jarrón de Tecómitl fue restaurado para que ahora luzca como uno de los símbolos representativos de la población

Previo a la inauguración del plantel se plantaron palmas de aproximadamente 80 centímetros de altura y a una distancia de 16 metros entre ellas, mismas que las podemos ver al final de la película Los millones del Chaflán, filmada a finales de 1938. Son admirarlas en las vetustas fotografías tomadas por el señor Andrés Jurado Meza, subdelegado, fiel a los mandatos del maestro Quintil Villanueva. Entre las palmas se colocaron postes con sus respectivas farolas que daban su pálida luz entre las ocho y las 11 de la noche, alimentadas a través de un generador de diésel que se localizaba al lado norte de la Escuela Primaria República de Venezuela[1]

Con la desaparición de la palmera de Reforma, ahora nos preguntamos; ¿hasta cuándo las autoridades del gobierno central y local se van a preocupar por dar a las palmeras el debido mantenimiento biológico y de jardinería para mantenerlas de pie y verlas en todo su verdor por muchos años más?

De acuerdo a la sugerencia de la bióloga Ivonne G. Olalde Omaña, especialista en árboles del Instituto de Biología (IB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las palmeras de la Ciudad de México deben ser saneadas y fortalecidas con la aplicación de endoterapia vegetal, a fin de que no sean atacadas fácilmente por los hongos y bacterias[2], así como sus fertilizantes y agua necesaria.

Colofón: el representante ejidal y el coordinador territorial tienen que prohibir tajantemente que el próximo año y los que vengan vayan a querer podarlas en exageración, previo a la Semana Mayor, porque sus hojas son utilizadas como ornato atadas a los postes del centro histórico de Villa Milpa Alta. ♦

_____

* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.


[1]   La electricidad nació en México en el año de 1910. En 1933, sólo el 50 % de la población tenía electricidad y solo el 38 de la población rural tenía este servicio, a los pueblos de Milpa Alta les llegó después de 1940.

[2] La Jornada, 3 de mayo del 2022, sección de Ciencias

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