Las tlacualeras, historia y tradición de Milpa Alta

La tradición de las mujeres tlacualeras se ha mantenido en estas últimas décadas como parte de la identidad milpaltense

Por Manuel Garcés Jiménez

Las fiestas ancestrales, hoy tomadas como tradicionales en los poblados de Milpa Alta, son manifestaciones provenientes del México prehispánico, mantenidas durante la colonia española, por lo que hoy podemos considerarlas como vitales de nuestro tiempo donde las abuelas y las jóvenes reflejan la rica herencia del pasado histórico, así como los gustos y la sensibilidad del pueblo como son las mujeres tlacualeras, a quienes las admiramos a través de las ceremonias con sus singulares bailes o tan sólo en representaciones donde prevalece la música vernácula ataviadas con adornos de tejidos a «punto de cruz», así como con objetos personales para exhibición durante las fiestas populares siendo apreciadas y admiradas por propios y extraños.

Huehuenches en el pasado carnaval de Milpa Alta

Es importante señalar la enorme riqueza expresiva de las tlacualeras, es como un medio que nos conduce a la mayor cohesión de los habitantes de cada lugar de Milpa Alta, vienen a ser uno de los pilares de la estructura social que dan confianza y seguridad en sí misma de nuestro origen, consideramos que las fiestas populares son en suma, una prueba en la que la comunidad demuestra su valimiento y entereza para afrontar compromisos para su preservación.

En la organización de las fiestas populares realizadas en la demarcación son las diversas capas sociales quienes juegan un papel importante, ya sean autoridades civiles, religiosas o tradicionales. Muchas veces estas últimas son las fundamentales, llámese mayordomías, los encargados o representantes de los barrios y de parajes quienes son nombrados en cierto tiempo o anualmente en el cargo, según los hábitos del lugar.

Tlacualeras desfilan en el pasado carnaval de Milpa Alta

Actualmente las fiestas en Milpa Alta son un sostén de la estructura social popular, lo que ha permitido evitar la denigración social de los pueblos y la destrucción de los valores tradicionales creados o desarrollados en cada lugar.

El anterior análisis nos lleva a enfocarnos en el origen de las tlacualeras, pero, ¿dónde tiene su origen?, ¿por qué el nombre de tlacualera? En primera instancia recurrimos al diccionario del náhuatl coordinado por Carlos Montemayor quien nos describe que la palabra se deriva de tlacolol o tlacolote, campesino que trabajaba en la «sementera en las laderas de los cerros cuyos surcos se extienden en forma de arco, siguiendo la configuración del terreno, para evitar los deslaves del terreno, para evitar los deslaves de las corrientes de agua» (de lluvia).

Indudablemente lo anterior coincide cuando vemos la orografía de Milpa Alta con sus pendientes donde los surcos para la siembra son arados en forma de arco demostrando que fueron los tlacolotes, el campesino a quien se le llamaba tlacololero; de ahí se desprende que es la esposa del tlacololero, conocida como tlacualera, quien le llevaba la comida al campo en la canasta cubierta con su servilleta bordada a mano durante las labores del campo.

Si nos apegamos a la raíz en náhuatl vemos que la palabra tlacualle significa comida, y por ende tlacualcihque la encargada (o) de llevar los alimentos al campo; al paso del tiempo la palabra se descompone en tlacualera.

Ahora, bien, actualmente vemos a las mujeres de distintas edades, aunque prevalecen las de la tercera edad, portando la vestimenta ancestral que nos trasladan a la época pretérita predominando el quexquemetl bordado, el enredo y faja elaborados en telar de cintura, los huaraches con grandes aretes y reboso con puntas entretejidas, además de portar las trenzas largas enredadas con listones de lana con puntas de lentejuela.    

La tradición de las mujeres tlacualeras se ha mantenido en estas últimas décadas como parte de la identidad milpaltense; además, muchas de ellas hablan o entienden la lengua materna el náhuatl.

Al respecto, es interesante ver que este año de 2022 nuevamente desfilaron las tlacualeras y huehuenches[1] durante los días de carnaval en Villa Milpa Alta, admirando a las hermosas mujeres portando la ropa ancestral con las canastas de mimbre, otras más con sus morrales rememorando cuando estas llevaban los alimentos al campo. Aunque faltaron las ollas de barro con asa conocidas como xoxopantles fue todo un espectáculo. Los hombres con la vestimenta de los abuelos con el calzón y camisa de manta de algodón, huaraches, ceñidor y al hombro el morral, otros cargando en la espalda el cuero con pulque, o el calabazo o guaje[2], recordando cuando este utensilio se llenaba de agua para poder saciar la sed durante las labores agrícolas.

Desde hace algunos años el pueblo de Santa Ana Tlacotenco y el grupo «Ciuhueuentin» las han mantenido latentes a través de presentaciones en distintos lugares de la demarcación, incluso en algunos sitios de la Ciudad de México, ahora en San Pablo Oztotepec persiste la inquietud de tener su grupo para no perder la tradición antiquísima del pueblo.

Deseamos todo el éxito a las mujeres de Oztotepec en el desfile de Carnaval que inicia los primeros días de mayo para poder continuar preservando lo nuestro, nuestra identidad de los milpaltenses. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta. Secretario de la Asociación de Cronistas Cabildos de la Ciudad de México.

Bibliografía:

Montemayor, Carlos (Coordinador). Diccionario del Náhuatl en el Español de México. UNAM. México, 2007.


[1] Huehenche se deriva de la palabra huehuentzin que significa «venerable anciano».

[2] En provincia se les da el nombre de bule.

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