Un japonés y un mexicano luchan por ser el mejor cuenta cuentos

Se trata de la puesta en escena de Benito y Wataru

Dos titiriteros ambulantes de diferente nacionalidad, un japones (Wataru) y un mexicano (Benito) discuten para saber quién es el mejor cuentacuentos, cada uno cuenta una historia de su región y con éstas tratarán de convencer al público presente sobre quién es el mejor narrador de historias.

La puesta en escena de Benito y Wataru tiene un largo camino recorrido desde que se estrenó en 2014. Se ha presentado en importantes recintos de la República Mexicana con gran aceptación, gracias a lo atractivo y divertido de su propuesta.

Narra que dos grandes maestros del contar historias –Wataru y Benito– se encuentran por error en la misma plaza. Con geografías distantes, culturas milenarias e historias diferentes, cual si fueran caballeros águila o samuráis, se enfrentan en un duelo artístico para obtener el favor del público presente.

La representación recurre al teatro de actores y al manejo de títeres y objetos para que cada narrador explore las leyendas y los mitos originarios de su país. Así, la primera historia es sobre la generosidad del dios Buda que otorgó el perdón a un pecador y este no supo aprovecharlo, condenándose a sí mismo. La segunda historia trata de las injusticias de los terratenientes contra los indígenas de Chiapas y de cómo una mujer ayuda a su esposo a liberarse de un injusto castigo.

Para dar forma a la puesta en escena, la autora y directora Ana Luisa Alfaro hizo la adaptación de los cuentos: El hilo de la araña, del japonés Ryunosuke Akutagawa (mismo autor de Rashomon, historia llevada al cine por Akira Kurosawa) y la fábula maya La mujer que se quitaba la cabeza.

Benito y Wataru –explica la autora– entrecruza los mitos mexicanos y japoneses de una manera interesante y divertida. Mediante juegos temporales y espaciales narra cómo el dios Buda deja caer el hilo de una araña para salvar a un pecador de las llamas del infierno, al tiempo

que, en algún lugar del sureste de México, una lechuza provee de dones a una mujer indígena en agradecimiento por salvarle la vida.

En ambas historias, temas como el perdón, la misericordia y el agradecimiento son abordados como generosos sentimientos del ser humano, y dan muestra de la manera en que los mitos y las tradiciones ancestrales de países tan distantes pueden tener felices coincidencias.

Al final, los dos maestros de la palabra hablada se reconocen a sí mismos en las historias del otro y sellan con un abrazo una amistad representativa de dos culturas y dos países.

La autora y  directora destaca que la obra está llena, además, de sorpresas para los asistentes, de principio a fin. Al empezar, a la vista del público, un triciclo de carga se transforma en un hermoso teatrino, y luego, el diestro y cuidadoso manejo de los títeres finamente elaborados consiguen despertar la admiración del público.

Para lograr el propósito de la puesta en escena, colaboran también Adolfo Cruz en la realización de los títeres y en el vestuario de actores y muñecos. Michel Cuvellier es el responsable de la escenografía y fue quien diseñó los títeres. La musicalización es de Salvador González de la Vega y la iluminación es de Juan Rico.

Benito y Wataru se escenificará los días sábado 9 y domingo 10 de abril  a las 13 horas en el Teatro del Pueblo (República de Venezuela 72, Centro Histórico, Metrobús Teatro del Pueblo) con respeto en las disposiciones del semáforo epidemiológico vigente: uso permanente de cubre-bocas, gel anti-bacterial y registro de código QR por parte tanto del personal del teatro como de los espectadores. Admisión: Entrada gratuita. ♦

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