Quieren ejidatarios desecación del lago Chalco para vender tierras

Hay que tener «conciencia e información», pide historiador

Ante la posición de ejidatarios que insisten en que el Nuevo Lago de Chalco debe ser desecado para vender sus tierras al precio que sea y al mejor postor, el historiador Baruc Martínez Díaz recomendó tener «conciencia e información», porque «no se sabe lo que ha costado mantener y defender este territorio que significó cárcel, destierro, sangre y muerte en la época del hacendado Íñigo Noriega».

«En la época revolucionaria nuestros antepasados lucharon para recuperar lo que creían suyo», dijo, por lo que la dotación ejidal en Tláhuac no fue un regalo del Estado, se dio a partir de la acción revolucionaria que los pueblos ejercieron tanto de San Pedro Tláhuac como otros, de ahí que la defensa y mantenimiento del territorio como se encuentra actualmente, libre de la mancha urbana, «ha costado mucho esfuerzo y sacrificio a varias generaciones».

Durante su conferencia «Una mirada histórica al Nuevo Lago de Chalco», en el marco del ciclo Voces por el Lago, el maestro en Historia por la UNAM advirtió que «si no consideramos todos estos elementos vamos a tomar decisiones que sólo van a permitir el enriquecimiento de unos pocos y el empobrecimiento de la gran mayoría, en donde lo que más peligro correrá serán asentamientos como el nuestro».

Refirió que si se llena de gente el vaso seco del lago y se continúa la sobre explotación del acuífero, Tláhuac se va a seguir hundiendo cada vez más, independientemente del desabasto hídrico que ya sufren sus habitantes. «Imaginen ustedes si tuviéramos otro asentamiento similar al de Valle de Chalco con millones de personas, ¿de dónde se va a sacar el agua para alimentar a todas esas familias?»

Ante el hundimiento surgió un nuevo lago

En la exposición que hizo en el Centro Cultural Tlahtolli con la convocatoria de la Trajinera del Conocimiento, Baruc Martínez puntualizó que con la urbanización de la región en la década de los 80, se dio la expropiación de una franja del ejido de San Pedro Tláhuac para la perforación de 14 pozos a fin de extraer agua a más de 400 metros de profundidad, lo que aceleró el hundimiento de esta parte de la cuenca de México.

«En un estudio realizado por el Instituto de Biología de la UNAM en 2006, se habla de un hundimiento de 40 centímetros por año de la Ciudad de México, sólo que ésta se hundió 13 metros en un siglo, y Tláhuac –junto con Valle de Chalco y anexas– en 10 años se ha hundido lo mismo que se hundió la capital del país en cien años».

El hundimiento y la expansión de la mancha urbana por Valle de Chalco Solidaridad

Expuso que las cargas residuales y el agua de lluvia no se van del nuevo lago porque el hundimiento se hace cada vez más grande debido a la sobre explotación del acuífero, «más bien el hundimiento propició la formación de un nuevo cuerpo de agua al sur de la cuenca de México que hoy hemos llamado el Nuevo Lago de Chalco».

Por lo anterior, el historiador recordó:

«El sistema de pozos empieza a funcionar en 1984, para 1988 ya hay parcelas que se van inundando poco a poco, el agua ya no fluye por gravedad hacia los canales como antes, y el lago empieza a crecer. En una fotografía de 2003 se puede ver la ocupación de 200 hectáreas del ejido de San Pedro Tláhuac por parte del nuevo lago, y en una fotografía de 2009 en donde la ocupación ha crecido a 580 hectáreas. Actualmente y dependiendo del temporal, el lago llega a oscilar de las 800 a las mil hectáreas de ocupación».

El regreso de las aves migratorias

Una vez formado el nuevo lago, «las aves que tienen una especie de memoria genética empezaron a regresar a Tláhuac», relató.

«Cuando se secó el lago desaparecieron por varias décadas estas aves que venían de Estados Unidos y Canadá, pero hoy es notoria su presencia. Hace algunos años comenzaron a llegar los pelícanos y mucha gente se sorprendió por su presencia en Tláhuac, pero los registros indican que era común que estas aves vinieran a la cuenca de México», explicó.

«Regresaron porque el espejo de agua se va haciendo cada vez más grande y ven una posibilidad de poder pasar el invierno en tierras más cálidas a las de Norteamérica», comentó.

A principios del siglo XX, abundó, se tenían registradas 93 especies de aves en la cuenca de México; para 2008 un estudio del Instituto de Biología de la UNAM detectó 40 especies de aves diferentes en el Nuevo Lago de Chalco, «lo que habla de que a pesar del deterioro ecológico que ha habido en un siglo y que ha sido bastante, en ese lapso ha cambiado más este espacio que en los ocho mil años anteriores», dijo.

Asimismo, señaló que en el Nuevo Lago se tiene una flora lacustre que es endémica de la cuenca de México, la cual desapareció durante mucho tiempo de esa zona ejidal, pero que con la formación del cuerpo de agua ha vuelto a surgir.

Ejidatarios han abandonado el campo

Para el historiador, la disyuntiva es qué hacer con el Nuevo Lago de Chalco debido a las «posiciones encontradas» de los más radicales, en este caso la de los ejidatarios de San Pedro Tláhuac, que desean la desecación del lago, y aquellos que piden su conservación como santuario de aves y para contrarrestar los efectos del cambio climático en la zona.

«El abandono del campo en Tláhuac es un hecho creciente, los ejidatarios no van a querer recuperar el lago para seguir sembrando, lo van a querer recuperar para que ahí haya construcciones inmobiliarias y asentamientos irregulares, para vender las tierras básicamente, es lo que están pensando con respecto al lago», subrayó.

La otra posición clama por la conservación del lago, pero a través de una rehabilitación.

Martínez Díaz recordó que hace 10 años la UAM Iztapalapa con varios especialistas elaboró el plan hídrico de la subcuenca del Lago de la Compañía-Chalco, y en él propuso la utilización de ese espejo de agua dotándolo de una profundidad uniforme de ocho metros, a fin de que abasteciera tanto tierras ejidales –que «todavía existen»– a través de un sistema de agua tratada; pero también, para potabilizar el agua y llevarla a zonas donde hace falta, como actualmente sucede con la propia alcaldía Tláhuac y la de Iztapalapa, y los municipios mexiquenses de Valle de Chalco Solidaridad y Nezahualcóyotl.

«El proyecto era menos costoso que la construcción del túnel del Canal General que concluyó hace un año la Conagua, pero en la visión de las élites mexicanas sigue existiendo esta mirada capitalista racional de expulsión del agua y de perforación de pozos y por eso el proyecto –de rehabilitación del Nuevo Lago de Chalco– no se pudo llevar a cabo», concluyó. ♦

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