Viacrucis en Iztapalapa no tiene relación con el cólera

Fue a mediados de los 60 cuando se empezó a difundir que el Vía Crucis estaba relacionado con el cólera morbus de 1833


Por el tenor del presente mandamos, que los jueces eclesiásticos, curas beneficiados, sus vicarios, reverendos padres curas ministros y coadjutores de este dicho Arzobispado… notifiquen respectivamente á los gobernadores, alcaldes, regidores, merinos, topiles, cantores ú otras personas a cuyo cargo es en las cuaresmas la representación de la Pasión de Cristo Nuestro Señor, que comúnmente llaman Nescuitiles; y en las fiestas las danzas de los santiaguitos, bien se ejecuten en las iglesias capillas de los pueblos, o en otra parte de su jurisdicción

Edicto del arzobispo de México Manuel Rubio y Salinas de 1757

Por Ángel de la Rosa

Al igual que en los demás pueblos de la Nueva España, cumplidamente Iztapalapa llevaba a cabo la representación de la pasión y muerte de Jesús; entre las características comunes con las efectuadas en aquellos lugares, estuvo el de recaer en sus representantes civiles su organización. Así lo atestiguan los documentos disponibles que datan del siglo XVIII.

En los Informes de la cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Lucas Evangelista[1] se encuentran registradas las entregas anuales de recursos que hacía el mayordomo de la hermandad religiosa al gobernador de Iztapalapa para «su Semana Santa» del periodo de 1736 a 1799:

«Cientto y setenta y sinco pesos que en la misma conformidad de veinte y sinco pesos en cada un año de los siete que esta cuenta comprende é entregado al señor Gobernador de los naturales segun costumbre para ayuda de sus gastos la semana santa…

Mayordomo: José Aillón. Periodo: 1736 a 1742»

Se confirma que eran esos recursos para la representación bíblica del pueblo, al registrar la cofradía en un apartado diferente los que realizaba para los rituales netamente eclesiásticos efectuados en la parroquia de San Lucas en los Días Santos; por lo que, valga la obviedad, unos eran para los actos colectivos pagano-religiosos cuya organización recaía en gobernador y, el religioso, a cargo de los sacerdotes.

Las declaraciones de los testigos que comparecieron en la controversia judicial sobre las tierras del pueblo promovido por el gobierno virreinal en 1782, contenidas en el expediente: «Testimonio de las diligencias practicadas sobre la averiguación de los bienes de la comunidad de Yztapalapa», representa el segundo documento que da fe de haberse realizado la representación escénica en aquellos años:

«Se halla un pedaso de tierra nombrado los Terremotes, el que a su entender ocupara en su longitud cosa de una cavalleria de tierra. Este asi mismo corre por quenta de los Mayordomos, y de los que produce en sus arrendamientos, ministran al que tiene el cargo de Governador veinte e cinco pesos cada un año para ayuda de gastos que logra en los Pobres Apostoles la Semana Santa y dar de comer a su republica algunas funciones que tienen»[2].

Con el tiempo se perdería en la memoria colectiva del pueblo los antecedentes de su realización; al respecto, es ilustrativo el haber informado el presbítero Antonio Granados al Arzobispo de la ciudad de México en 1932 que provendría de «tiempo inmemorial»[3]. La importancia de su declaración radica en haber nacido y vivido en el pueblo de Iztapalapa, y como sacerdote, tuvo bajo su responsabilidad la administración de la parroquia de San Lucas, lo que le permitiría conocer ampliamente la historia religiosa y las costumbres y tradiciones del lugar.

Es de resaltar que el religioso no hizo mención alguna del cólera morbus que se presentó aquí en 1833 o con el Señor de la Cuevita. Esto nos indica que no hay una relación de la representación de los Ocho Barrios con la epidemia o con la imagen. Pues es entendible que de haber sido así no le hubieran faltado razones para haberlo expresarlo con toda puntualidad a su superioridad. La misma conclusión se llega de la lectura de la solicitud de los organizadores de la representación dirigida al arzobispo fechada en ese año para que se les permitiera efectuarla, al argumentar:

«Desde hace muchos años ha sido costumbre en el pueblo de Ixtapalapa el celebrar una fiesta profana los días Jueves y Viernes Santo, cuya fiesta la declaran la representación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

10 de marzo de 1932»[4][4]

De ahí que la opinión pública nacional e internacional tenga una información que no corresponde con nuestra historia: a partir de mediados de la década de los setenta la Delegación Iztapalapa empezó a difundir en forma mediática que el Vía Crucis está relacionada al cólera morbus que presentó en la localidad en 1833, y que diez años después empezarían a representarla, en 1843. Versión contemporánea sin fundamente que sin mayor cuestionamiento fue retomada textualmente por la Organización de la Semana Santa de Ixtapalapa en la  fecha que se constituyó notarialmente en Asociación Civil, en noviembre de 1994. Esto hace necesario una revisión historiográfica del Vía Crucis de los Ocho Barrios del pueblo que llegue a corregir los argumentos que sirvieron para declararla Patrimonio Cultural de Iztapalapa en el 2009 y Patrimonio Intangible de la Ciudad de  México en el 2012. Y por lo mismo, se contemplen aquellos antecedentes registrales en la propuesta ante la Unesco para que la considere Patrimonio Intangible o Inmaterial de la Human


[1] Están contenidos en dos «Libros de Cuenta» bajo la custodia de la parroquia de San Lucas Evangelista del pueblo de Iztapalapa.

[2] AGN, ramo Tierras, volumen 2252, expediente 8, años 1782 y 1783, fs. 5.

[3] AHAM

[4] Ibídem

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