La representación del Mártir del Calvario en San Pedro Atocpan

Tradición que se remonta hasta antes de la Revolución

Por Manuel Garcés Jiménez | Nosotros, Núm. 37 | Abril de 2001

El nombre de Atocpan proviene de atoctle o acotle, que significa planicies de las aguas, y del locativo pan, lugar, lo que vendría a significar lugar de las planicies o lugar del camino de las aguas. Palabra con un alto contenido de sabiduría prehispánica, ya que efectivamente el poblado se localiza sobre una enorme plancha sobre la serranía que parte del Ajusco al Popocatépetl. Además por estar asentada a las orillas de montes y cerros, bajan por sus calles una gran cantidad de corrientes de agua en época de lluvias. Actualmente las calles y callejones están cubiertos de empedrados con bardas de piedras labradas y tejas que ofrecen al visitante un encanto colonial.

El templo religioso complementa el paisaje provinciano donde los visitantes del Distrito Federal buscan salir de la selva de asfalto para adentrarse en los encantos de la arquitectura colonial que aun se conserva en ese singular poblado. Inmueble religioso que fue construido a finales del siglo XVII en honor a San Pedro Apóstol, por el fraile Agustín de Vetancurt, con sus cuatro capillas: San Martín, Santa Cruz, San Francisco y San Diego. Historia que quedó grabada en el libro El Teatro Mexicano, escrito por el mismo fraile, quien exponía: «En el año de 1669 terminé el claustro que tenía celdas cubiertas con bóvedas y abrí cimientos de la iglesia».

Desde tiempos memorables los habitantes se caracterizaron por ser laboriosos en la agricultura y, como prueba fehaciente, podemos aun observar en las laderas  que rodean al poblado piedras ordenadas, acondicionadas como taludes, conocidas también como sistemas de terrazas donde se sembraba maíz, frijol y calabaza, además de magueyes y nopales silvestres.

Al paso del tiempo y al disminuir las lluvias del temporal, los habitantes se dedicaron a otros quehaceres, entre ellos la producción del mole tipo casero, donde el metate con el metlapil, las cazuelas y los comales de barro eran los medios indispensables para la elaboración, y según cuentan los atocpeños, fue en los años 50 cuando un número considerable de personas se dedicó al proceso y venta de mole, mismo que hasta la fecha se vende en tianguis y mercados de la Ciudad de México.

Actualmente, San Pedro Atocpan es considerada como la capital del mole en el Distrito Federal, ya que además de este alimento barroco se consumen adobos y las distintas variedades de platillos basados en nopales. Es por ello que la delegación de Milpa Alta también se ha caracterizado por una verdura producida a través de enormes huertas que reverdecen las pendientes del campo milpaltense durante todo el año.

A pesar de la fuerte actividad económica del poblado, los jóvenes de Atocpan están inmersos en diversas actividades sociales, culturales y religiosas, como es la representación en el atrio de la parroquia del Mártir del Calvario, cuya escenificación se remonta a varias décadas atrás. Este año se presenta del 12 hasta el 15 de abril, por lo que se espera una asistencia numerosa de espectadores, muchos de los cuales vienen de distintos rumbos de la Ciudad de México y pueblos circunvecinos.

La representación se remonta, según dicen los abuelos, a antes de la Revolución, y en ella participan los nativos del pueblo en forma voluntaria, para representar a diversos personajes; sin embargo, a decir de los abuelos cuando Venustiano Carranza toma el poder, da inicio la persecución contra quienes simpatizaron con el movimiento zapatista, lo que dio lugar a que emigraran los atocpeños, unos hacia el estado de Morelos y otros a la Ciudad de México. Esto trajo como resultado que la tradición del Viacrucis se suspendiera poco más de dos décadas.

En el año de 1930 fue retomada la tradición por el señor Tomás Medina, quien se apoyó en la novela El Mártir del Gólgota, del escritor Enrique Pérez Escrich, representando por primera vez el personaje de Jesús el señor Silvestre Ruiz. Años después el señor Lucio Retana sintetizó en un primer libreto el texto del novelista y a partir de ese momento se ha seguido año tras año con la tradición, esencial en la vida de los atocpenses, quienes han dado vida y forma de una manera esencial y única a dicha representación que cada año cobra más fama por el profesionalismo de cada uno de los actores.

Cabe señalar que esta obra religiosa ha sido dirigida por personas voluntarias de la misma comunidad, interesadas en no perder la experiencia de las generaciones pasadas.

En el período de 1930 a 1964 fueron directores los señores Tomás Medina, Lucio Retana y Juventino Segovia. Durante esa época la obra fue representada únicamente por personas adultas, las cuales alquilaban sus vestuarios a Televicentro o en la Casa Mendoza.

De 1936 a 1994 los directores fueron los señores Leonardo Meza, Amado y Dámaso Rodríguez, Juan Morales y Carlos González. En ese período se abrió la oportunidad para que los jóvenes participaran y fue así como ellos comenzaron a confeccionarse los vestuarios.

En el año de 1994, Isaías Evillano representa el personaje de Jesús, propone mejorar la representación con la ampliación de los escenarios para darle una mayor fluidez a las escenas. En la actualidad, y desde 1995, es el director quien con la ayuda de la comunidad ha logrado que año con año esta representación sea mejor en todos los aspectos, principalmente en cuanto a escenografía y vestuario.

Este año (2001) los organizadores están dando sus mejores ánimos y empeño para que la obra siga siendo una tradición que engarza a las generaciones de la población de Atocpan.

Cabe señalar que esta magnífica obra, El Mártir del Gólgota, comprende desde el nacimiento de Jesús hasta su resurrección, por lo que es presentada en tres días de la Semana Santa donde participan alrededor de 150 personas, entre organizadores y actores, quienes además se dan a la tarea desde semanas antes, de construir los escenarios, así como confeccionar el vestuario.

Para el presente años los personajes centrales serán interpretados por los siguientes atocpenses: como Jesús, Gabriel Rivera; el papel de la Virgen María será representado por Ruth Meza; Poncio Pilatos por Luis Alvarado; Herodes por Nelson Reyes; Califas por Gonzálo Alvarado y como Anas, José Luis Tovar. ♦

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: