El por qué febrero sólo tiene 28 días y una luna de la nieve

Fue un evento esperado por los amantes de la astrología

Tras del 29 de febrero de 2020 el mes que vivimos de 2022 volvió a tener 28 días y no será sino hasta el 2024 cuando vuelva a tener un día más (año bisiesto), como sucede cada cuatro años (con algunas excepciones), para completar nuestro calendario de 365 días.

Pero, ¿por qué febrero sólo tiene 28 días?

Hace algún tiempo el calendario no era de doce meses como en la actualidad, sino que tenía 10 meses de 36 días cada uno. Al finalizar el año se le agregaban cinco días para celebrar las fiestas. El año comenzaba en el mes de marzo, convirtiendo a septiembre en el séptimo mes, octubre en el octavo, noviembre en el noveno y diciembre en el décimo. Sin embargo, en los tiempos del emperador Julio César, se reformó el calendario para que éste tuviera 12 meses de 30 o 31 días, incorporando enero y febrero. Los meses impares tendrían 31 días (marzo, mayo, julio, septiembre, noviembre y enero) y los pares tendrían 30 (abril, junio, agosto, octubre y diciembre).

Febrero, por ser el último mes, se quedaría en 29 días para obtener los 365 días que tiene el año.

Para los romanos las cosechas señalaban el comienzo del año, el 1 de marzo por «martius», en honor a Marte, el dios de la guerra y su guardián agrícola, y concluía en diciembre. El primitivo «calendario romano» comprendía solo de 10 meses, es decir, no tenía en cuenta casi 60 días, dado que era el periodo en que no había labores agrícolas ni actividad militar,  una especie de «tiempo muerto».

A partir de la época etrusca (siglos VII-VI a. C.), el rey Numa Pompilio (segundo rey de Roma, sucesor de Rómulo) agregó los dos meses restantes al calendario con el fin de acoplarlos a los ciclos lunares, como ya hacía los egipcios. Se sumaba al calendario enero (o «Ianuarius» en honor al dios latino Jano, a quien se acudía en los inicios de todas las actividades) y febrero (o «Februarius» dedicado a Februus (más conocido por el nombre de Plutón).

Más tarde, Julio César le realizó una pequeña reforma, instaurando lo que se conoce como el «calendario juliano». Cada cuatro años, había que añadir un día adicional, conocido como bisiesto, una expresión que deriva del latín bis sextus dies ante calendas martii («repetido el sexto día antes del primer día del mes de marzo»). Recordemos que para los antiguos romanos, ese era el día más importante del año y, como eran tan supersticiosos, preferían que los días fuesen impares, por lo que dejaron a febrero con solo 28 días para ajustar los 355 días que entonces tenía el año.

Mientras Julio César agregaba días a su mes predilecto «julio», Augusto llegaba luego y determinaba que «agosto» debía durar más tiempo. El día bisiesto también era utilizado según les conviniera. De hecho, eran los pontífices los que establecían cuál mes tendría más días para así terminar antes con la administración de algún gobernante adversario

Entonces en 1582 surgió el calendario gregoriano (dedicado al papa Gregorio XIII), para poner en orden el asunto. Así, el año comprendería de 12 meses, con 365 días y un día adicional cada cuatro años que se aplicaría siempre en febrero. De esta manera, el segundo mes del año estaría compuesto siempre de cuatro semanas, e independientemente de cuándo comience, siempre tendrá al menos cuatro lunes.

Febrero tuvo la «luna de la nieve»

Febrero es tan corto que pueden darse situaciones bastante particulares. Por ejemplo, puede ser un período sin luna llena, conocido como «luna negra». Cuando esto sucede, durante enero y/o marzo se presentará «Luna azul», nombre con el que se denomina a la segunda luna llena ocurrida durante un mismo mes del calendario gregoriano. Y si tenemos la suerte de tener luna llena en febrero, esta se le conoce como «luna del lobo» o «luna de la nieve», lo cual ya sucedió hace unos días.

La Luna de Nieve iluminó nuestro cielo y fue la segunda luna llena del año, un evento esperado por los amantes de la astrología, porque, además, es el momento en el que las creencias de diversas culturas antiguas se encuentran en un mismo eje. La NASA destacó que durante el mes de febrero se vería la segunda luna llena de este 2022 y, en efecto, el fenómeno fue visible entre los días 14 y 20, pero el día con mayor esplendor y máxima luminosidad sucedió el miércoles 16 de febrero durante la noche. ♦

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