Ópera ayuda a reducir ritmo cardiaco y presión

Escuchar cierto tipo de música puede ayudar a disminuir la presión arterial y a recuperarse de un derrame cerebral, revela un estudio

Todo parece indicar que las enardecedoras melodías operáticas, como el Nessun dorma de Puccini con sus múltiples crescendos y diminuendos, es la mejor música para el corazón.

Según los científicos de la Universidad de Pavia, en Italia, la ópera puede incluso ayudar en la rehabilitación de los pacientes que han sufrido un derrame cerebral.

En muchos hospitales ya se usa la música de manera holística en las salas de pacientes internados.

Además de ser una terapia barata y fácil de administrar, se ha demostrado que la música tiene efectos perceptibles en el organismo y el ánimo.

Tipos de música

Según el estudio publicado en la Circulation (Circulación), la revista de la Asociación Estadounidense del Corazón, se ha visto que la música de tempo más rápido aumenta el ritmo respiratorio y cardíaco y la presión arterial.

«Il mio nome non sai. Dimmi il mio nome prima dell’alba e all’alba morirò» [Mi nombre no sabes, dime mi nombre antes del alba y al alba moriré] canta el príncipe Calaf en la ópera Turandot de Puccini

Y la música más lenta provoca el efecto contrario.

Para identificar cuál es el tipo de música que puede tener mejores efectos sobre el corazón, el doctor Luciano Bernadi y sus colegas pidieron a 24 voluntarios sanos que escucharan cinco grabaciones de música clásica elegidas al azar.

Los investigadores llevaron un registro de la forma como respondía el organismo de los participantes.

Las grabaciones incluían secciones de la Novena Sinfonía de Beethoven, un aria de Turandot de Puccini, la cantata número 169 de Bach, «Va Pensiero» de Nabucco y «Libiam Nei Lieti Calici» de La Traviata.

El número más conocido de la ópera es el «Coro de los esclavos judíos», Va, pensiero, sull’ali dorate («Vuela, pensamiento, en alas doradas»). En su época, los italianos lo asimilaron como un canto contra la opresión extranjera en que vivían

Los científicos notaron que cada crescendo musical (un aumento gradual en la intensidad de la música) provocó excitación en el organismo, lo que condujo al estrechamiento de los vasos sanguíneos subcutáneos y al aumento de la presión arterial, el ritmo cardíaco y las tasas respiratorias.

Por el contrario, los diminuendos (una disminución gradual en la intensidad musical) causó relajación, lo que a su vez disminuyó el ritmo cardíaco y la presión arterial.

«Libiamo ne’lieti calici» (Brindisi) es el dúo más famoso de La traviata, de Verdi, uno de los fragmentos operísticos más conocidos mundialmente

De creciente intensidad

Los investigadores probaron varias combinaciones de música y también períodos de silencio con los voluntarios.

Encontraron que las grabaciones con un mayor énfasis en la rotación de intensidad rápida y lenta, como la música operática, parece ser la mejor para la circulación y el corazón.

Las arias de Verdi, que hacen uso de frases musicales de 10 segundos de duración, parecen sincronizar perfectamente con el ritmo cardiovascular natural, dicen los autores.

«La música induce un cambio continuo, dinámico, y hasta cierto punto previsible, en el sistema cardiovascular», afirma el doctor Bernadi.

«Este hallazgo es importante para nuestro entendimiento de cómo podemos utilizar la música en la medicina de rehabilitación», agrega.

Music in Hospitals (Música en Hospitales) es una organización en el Reino Unido que ofrece música viva para hospitales, hospicios y asilos y que fue establecida originalmente después de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a los veteranos heridos.

Según su presidenta, Diana Greenman, «hemos visto enormes beneficios en las personas que han sufrido un derrame cerebral o un infarto. El poder de la música es increíble».

«Una furtiva lacrima» es una romanza para tenor incluida en la ópera L’elisir d’amore, compuesta por Gaetano Donizetti en 1832. Constituye el aria más célebre de la ópera

«Es holística, pero muy a menudo escucho de pacientes que han sufrido un derrame y que de pronto son capaces de moverse a ritmo de la música después de haber quedado paralizados», agrega.

Los expertos afirman que los resultados del estudio son importantes porque podrían conducir a nuevas formas de terapia y rehabilitación para los 20 millones de personas que sufren derrames cerebrales cada año en el mundo. ♦

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Fuente: BBC Mundo

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