Crónica antigua de los lagos del sur del Valle de México

Por fuerza del pueblo cuitlahuaca éste no pagó tributos a los mexicas como sí lo hizo el resto de pueblos chinampanecas

Por Genaro Castillo Escalona | Nosotros Núm. 115 | Junio de 2008

Segunda y última parte | Ver primera parte

Con esta acción se marca el punto decisivo de esta nueva época de asedio e intento de dominación de los pueblos de los lagos del sur. Los tepanecas de Tezozomoc se quitan de en medio a los mexicas y luego arremeten contra Tetzcuco. Ambas con la presencia guerrera de los cuitlahuacas, que aparecían como aliados, pues los necesitaban, igual que a los otros.

Es en 1363, uno caña, cuando es clara la estrategia política de Tetzozomoctzin, cuando los tepanecas de Azcaputzalco iniciaron una era de guerras y conquistas hasta lograr la hegemonía del valle, ocupado por xochimilcas, chalcas, matlatzincas, cuitlahuacas, otomíes y otros.

Al mando de Tetzozomoctzin conquistaron Tenayuca, antigua capital de los chichimecas; los señoríos de los lagos del sur; Colhuacan, último reducto tolteca en el valle; Xaltocan en el norte, y finalmente el señorío tetzcucano. En muchas de estas conquistas intervinieron los mexicas como guerreros tributarios, que en la lengua de los españoles serían mejor conocidos como mercenarios.

Para entonces los mexicas ya estaban bien asentados en Tenochtitlan, que era un lugar pobre y de agua salada. Tanto que en 1391, tres casa, cuando Huitzilihuitl hizo que sus padres buscaran esposa para él, Ozomatzinteuctli, señor de Cuauhnahuac, sólo se burló de él. Buscaron esposa en Chalco, Tepanecapan, Aculhuacan, Colhuacan, Cuitláhuac, Xuchimilco. Pero él quería como esposa a Miahuaxihuitl, hija de Ozomatzinteuctli. Pero al oír la exhortación con la que los mexicas solicitaban a su hija, tan sólo se llegó a ellos y les dijo: ¿Qué podrá él darle? Lo que se da en el agua. Pues se refería a la pobreza de los tulares del mexica. Sin embargo, en algunos años lograron cambiar la correlación de fuerzas, e impulsaron su dominación sobre los pueblos del valle.

Pero mientras eso sucede, quedó demostrado que la estrategia de Tetzozomoctzin no era solamente la guerra y el tributo. Además, puso gran esfuerzo en dividir a los cuitlahuacas. En 1392, cuatro pedernal, los tepanecas fueron a Cuitláhuac Tízic a matar al nombrado Pichatzinteuctli, por mandato de Tetzozomoctzin que lo sentenció. Los tepanecas mataron a otros. También murió Anahuácatl, en manos de tepanecas cuitlahuacas, ya no aquellos tepanecas mensajeros de Tetzozomoctli de Azcaputzalco.

Al otro año de estas muertes, en 1393, cinco casa, Tetzozomoctzin impuso a Tepolotzmayatl como señor de los cuitlahuacas, con lo que logró un triunfo parcial en su estrategia de dominación: interrumpió el linaje Tzompanteuctin.

La importancia de este golpe político se encuentra en que la fuerza del tlahuica estaba en la riqueza del lago y en la defensa que éste les ofrecía, y en la ancestral sabiduría de Tzompanteteuctin. Cuya unión debe mantenerse inalterada, o estar en riesgo de perder el proyecto de nación. Por eso, y por la imposición, desde que nació Tezozomoctli en Cuitláhuac Tízic, en 1406, cinco conejo, los sabios hicieron renacer el linaje Tzompanteteuctin, y cuando murió Tepolotzmayatl, en 1415, uno caña, Tezozomoctli, siendo niño aún, fue designado Teuctli de los cuitlahuacas tízicas.

Uno de los límites antiguos más recientes del Lago de México. Fotografía skyscrapercity.com

En tanto, en el encuadre político, los cuitlahuacas quedan nuevamente en pacto guerrero con los tepanecas, y cuando cambió la guerra y se volvió contra Chalco, en 1417, tres casa, Cacamatzin, señor de Amequemecan, fue dejado pérfidamente enfrente de los cuitlahuacas, que le mataron, porque otra vez peleaban en Chalco Atenco.

En estas andanzas, la crónica señala solamente a Tetzozomoctli, de Azacaputzalco, por lo que parece que era longevo o era otro con el mismo nombre. Lo que es cierto es que en 1425, once casa, este señor de Azcaputzalco dio vasallos e hizo reparto de tributos, y en un pacto de Estado, acordaron que los cuitlahuacas tízicas tributaran a Tlatilulco, y los cuitlahuacas de Teopancalco, Atenchicalpan y Tecpan, tributaran a Tenochtitlan.

Este pacto sucede en el marco de la famosa triple alianza, Tenochtitlan, Tlacopan y Tezcuco, que a la postre volvió invencibles a los mexicas.

Aparecen los mexicas en los lagos del sur

Durante este tiempo se consolidó la concepción del tepaneca y del mexica, que la dominación no radicaba únicamente en la guerra. Así, en su relación con los pueblos del valle, los mexicas aprendieron y se apropiaron de la cultura hegemónica: astrología, ingeniería hidráulica, comercio, historia. Ahora el azteca, el pueblo sin rostro, adquiría la faz de los totonacos, teotihuacanos, toltecas y chichimecas, con los que compartía su origen.

La marca del inicio de esta nueva época no es clara, los historiadores la señalan en 1426, doce conejo; en 1428, uno pedernal, o en 1430 tres conejo, cuando con Izcóatl, Nezahualcóyotl, Moctezuma Ilhuicamina y Tlacaélel, los tenochcas hicieron frente a la agresión tepaneca y lograron su independencia. Vencieron a los tepanecas en Azcaputzalco, a los de Coyohuacan y Xuchimilco y a la gente de Cuitláhuac, quienes opusieron mucha resistencia. Pero al mismo tiempo estaban agotados por las grandes penas que habían infligido los tepanecas, desde que mataron a Pichacantziuteuctli (c. 1340-1350).

Sea porque los pueblos deseaban liberarse de la opresión tepaneca o porque la organización mexica fuera más poderosa, la circunstancia es la misma. Es cuando los mexicas inician su expansión, que llegó hasta las costas del Golfo de México y del Océano Pacífico, desde las huastecas hasta Ciudad del Carmen, y por el sur a Oaxaca, Chiapas y Guatemala.

En cuanto a los pueblos de los lagos del sur, la guerra de los mexicas tuvo dos momentos: su lucha para liberarse de los tepanecas, en la que los cuitlahuacas eran considerados un peligro para sus intereses, y el asedio directo en su contra.

En el marco de su lucha para liberarse de los tepanecas, en 1496, doce conejo; en 1498, uno pedernal, o en 1430, tres conejo, hubo guerra del señor de acolhua, Nezahualcoyotzin, en contra de Cuitláhuac, que era ciudad muy fuerte en aquellos tiempos, y también fueron contra otros pueblos comarcanos, principalmente Mixquic.

La estrategia demostrada por este conquistador era a largo plazo. No se trataba nada más de hacer la guerra y ganar un tributo condicionado a poder cruzar el lago. En ese año, luego que Itzcóatl derrotó a los xochimilcas, construyeron la calzada que unió a Mexicaltzinco con Coyohuacan, y comunicaba a Itztapallapan. Así facilitaban su entrada hasta Xuchimilco, sin que los protegiera el lago. Pero debían llegar más lejos, así que Nezahualcoyotzin, juntó sus agentes con Itzcoatzin su tío, y con las de Totoquihuatzin, de Tlacopan, y fueron sobre otras tierras tlahuicas y las ganaron.

En 1431, cuatro caña, el señor de Tenochtitlan, que ya era Itzcohuatzin, hizo la guerra contra los cuitlahuacas durante tres años, y fue hasta 1434, siete conejo, cuando Itzcohuatzin pretendió conquistar Cuitláhuac, pero los moradores no se preocuparon mayormente ya que se consideraban a salvo por estar rodeados por el agua; y sabían que aunque fueron vencidos por los tenochcas su sometimiento tributario era muy endeble gracias a su afortunada ubicación.

Así fue. Cuando los mexicas ganaron esa guerra, ordenaron construir la calzada de Tulyehualco a Tlaltecayohuaca, pasando por Cuitláhuac Tizic. Entonces los cuitlahuacas quedaron definitivamente sojuzgados.

En esta guerra estaba en juego el control del lago, porque como se dijo en ese tiempo, todo se «sieteaconejó», pues era el año siete conejo cuando todos tuvieron hambre. Cuando fue a pelear Itzcoahuatzin de Tenochtitlan, a fin de conquistar a los cuitlahuacas, llamó a los tetzcucanos. Pero éstos durante dos años solamente estuvieron viéndole, no se levantó el tetzcucano, y cuando se movió ya habían muerto en mucha cantidad los mexicas.

La creencia generalizada coloca al dominador en el plano psicológico del victimario, y al dominado en el de víctima. La mención se refiere a que el tenochca, el tepaneca o el acolhua, en la guerra y en la política persiguieron, por igual, intereses personales y de pueblo, y no lo hicieron solos. En el momento que observamos, los mexicas ganaron esa guerra con los tetzcucanos de Nezahualcoyotzin, que se encontraban con los cuitlahuacas porque eran iguales sus insignias, llamadas Ananacaztli, y sólo por el Ananacaztli se encontraron los cuitlahuacas y tetzcucanos. Además, de este personaje fueron los proyectos de las calzadas-dique de Mexicaltzinco e Itztapallapan.

El verdadero sojuzgamiento de los cuitlahuacas fue a manos de Nezahualcoyotzin. Tan fue así que en 1473, siete casa, cuando murió, algunos señoríos sometidos comenzaron a alterarse y negar la obediencia a Axayacatzin. Tanto que con sus guerreros entraron por la ciudad de Tlatelulco y a los pocos lances la destruyeron. Luego se dio la orden de castigar a todos los que fueron culpados de alteración, como fueron los señores de Colhuacan, Cuitláhuac y otros.

Imagen que recrea el Valle de México cuando estaba inundado por las aguas de varios lagos 

Las rebeliones siguieron, y en 1479, doce caña, hasta los cuitlahuacas fueron el instrumento del poderoso, cuando fueron a morir peleando en Tliliuhquitépec, también murió Ixtotoimahuatzin en Teopancalcan, otra tierra tlahuica. En el espectro de la dominación política, ese es el destino de los pueblos pequeños, son presa de los poderosos y tendrán que pelear por su independencia.

Todo esto sucedió siendo Tezozomoctli, quien fue Teuctli de Cuitláhuac, desde 1415, uno caña, hasta que murió en 1483, cuatro caña. Con quien fue recuperado para los cuitlahuacas la fuerza de ser tzompanteteuctin. Luego le siguió Xochiollotzin, quien vio cuando se eclipsó el sol en 1496, cuatro pedernal. Entonces hubo miedo, parecía que moría Naollin, el Sol. Pero no fue total, la fuerza del pueblo chichimeca no podía acabar con este sol que le dio su sabiduría.

Su fuerza, en ese contexto político hegemónico, que les era adverso, emanaba de la riqueza del lago y de su sabiduría. Que a pesar de no impedir las acechanzas de los acolhuas, tepanecas y mexicas, sí mantuvo la identidad nacional de los pueblos de los lagos del sur.

Pero no eran los únicos, como se observa en la historia del Acuecuéxatl.

El poder de la sabiduría

En 1499, siete caña, Ahuizotl decidió que debía construir el Acuecuéxatl, desde el manantial de Huitzilopochco para darle agua fresca a Tenochtitlan. Pero Tzutzumatzin, que sabio como el cuitlahuaca, y era el señor de Coyohuacan, por tres veces rechazó la conveniencia de construirlo, porque no era bueno para la gente del valle. Ahuízotl creyó que era cosa de hechicería y al tercer rechazo mandó matarlo. Entonces, Huitzitlatzia, señor de Huitzilopochco, ignorante y adulando al señor Tenochtitlan accedió y recomendó la obra. Luego ocurrió el desastre.

Cuando conectaron el torrente de agua, fue tanta la presión que la inundación afectó a Tenochtitlan y sobre todo a los pueblos chinampanecas del sur. Pero como eran tributarios los mandaron reconstruir la ciudad de los mexicas. Hubo muchos ceremoniales para los tenochcas, para los otros fue trabajo de ingeniería. Entonces Ahuízotl descubrió que Huitzitlatzia sólo fue un adulador y mandó ahorcarlo por falsario.

Los chinampanecas y los tetzcucanos, los tepanecas, otomíes, chalcas y otros, fueron quienes realizaron las obras hidráulicas, dirigidas por Nezahualpilli, en beneficio de los mexicas. Otro acolhua comanda la opresión de los pueblos chinampanecas, como antes lo hizo su padre Nezahualcoyotzin. El daño fue enorme, y alcanzó a Cuitláhuac, Mízquic, Ayotzinco y Xuchimilco, y también fue a inundar por entero Tepetzinco a orillas de Tetzcuco y llegó a Xaminilolco y Mezatzintamalco. Además, el mismo día, de signo cuatro ocelote, tembló cuatro veces la tierra. Y no fue sino hasta el siguiente año, 1500, ocho pedernal, cuando se logró estancar el Acuecuéxatl. Pero el daño siguió, ya se contaba 1502, diez conejo, cuando se desparramaron los cuitlahuacas a consecuencia de la inundación y el hambre que ésta trajo, desde que el Acuecuéxatl anegó por completo sus casas. En el mismo año se entronizó Moyehuatzin en Atenchicalcan de Cuitláhuac. A principios de ese año dejó de llover.

Esto sucede bajo el dominio hegemónico del mexica, pero el daño fue ocasionado por el constructor del Acucuéxatl, Nezahualpilli, que aunque hijo de los mexicas, era un acolhua, y por no escuchar a los sabios. Desde el inicio de la expansión mexica, siempre que hubo daño para los pueblos de los lagos del sur estuvieron presentes los acolhuas Nezahualcoyotzin y Nezahualpilli.

Hay que hacer caso de los sabios. En un día de signo trece muerte, en un año doce pedernal, que era 1504, se eclipsó el sol, y la sabiduría del cuitlahuaca vaticinó un daño mayor, y entonces no sabían que en ese año aparecieron los españoles en Cuba. Pero los cuitlahuacas agrandaron la casa ceremonial de Mixcóhuatl.

La secuela del daño ocasionado por la inundación, con la mayor aflicción de hambre registrada, que fue más aguda desde 1505, trece casa, hasta 1507, dos caña. En aquel año de trece casa, en un día de signo trece caña, Mixtónac fue designado Teuctli.

Los presagios del cuitlahuaca iban configurando la hipótesis del devenir de los pueblos.

Primero fue el eclipse del año doce pedernal, después fue la ambición política de Motecuzoma, esbozada en ritual religioso: para tener más riqueza, debía dominar más pueblos y para eso tenía que hacer la guerra, que debía estar ofrendada a Huitzilopochtli.

Motecuzoma mandó traer a Tzompanteuctli de Cuitláhuac para pedirle consejo sobre lo que convenía hacer, que más parecía un pacto de solidaridad con un sabio reconocido; le habría dicho: «Me ha parecido necesario que sea de oro macizo la casa de Huitzilopochtli, y que por dentro sea de chalchihuites y de plumas ricas de quetzalli».

«¿Qué te parece?» Respondió Tzompanteuctli y dijo: «Amo nuestro y señor, no es así. Entiende que con eso apresurarás la ruina de tu pueblo y que ofenderás al cielo que estamos viendo sobre nosotros». Al oírle se enfureció Motecuzoma y dijo: «Vete y ten asco de tus palabras».

Vale acotar que aunque los chichimecas son pueblos nahua, como el mexica, sus rituales eran diferentes, y en su megalomanía el poderoso cree y quiere. El Tzompanteuctli tenía razón, la ofrenda significaba guerra que mataba a las gentes de los pueblos. Por eso se enojó, y ese año, 1517, doce casa, Motecuzoma dio muerte a Tzompanteuctli de Cuitláhuac y a todos sus hijos, pero los matadores fueron solamente los cuitlahuacas, por mandato de Motecuzoma.

Por eso se entiende que para el enemigo tzompanteuctin quiere decir: nahualteuctin, y para el español: nigromante.

La Guerra mesoamericana

En el entendido de que el tzompanteuctin no es «adivinador», como el nahualteuctin o el nigromante, no estaba vaticinando la destrucción del poderío mexica. Pero en la fenomenología del análisis político le mostró al poderoso que su fuerza no radicaba exclusivamente en la guerra. Su dicho mostraba que la dominación no tenía su origen en la apropiación de la tierra o del hombre. Que en realidad era solamente la apropiación del plus producto del trabajo, y que en equilibrio de las fuerzas políticas del momento, no funcionaba colocar una fuerza guerrera de ocupación o la imposición de teuctlis. Como lo intentó el tepaneca sobre el cuitlahuaca, y no tuvo el resultado que deseaba. De esa manera, cabe mencionar que a la tierra mixteca enviaron una fuerza guerrera de ocupación, pero aquellos emparentaron en el lugar y ya no eran más mexicas.

En su concepción de la guerra, el dominio tenía como único fin la apropiación de la riqueza de los pueblos, pero para tener riqueza primero debían producirla. Así fue la relación bélica de los mexicas en contra de los pueblos de los lagos del sur. Desde el tiempo de Acamapich, luego Izcoahuatzin, después Motecuzoma Ilhuicamina, Axayacatzin y Motecuzoma Xocoyotzin, el mexica luchó para conseguir y apropiarse de la riqueza de Mízquic y de Cuitláhuac. Fue Axayacatzin quien venció a Tzapotitlan, que por estar en el paso a nadie molestaba.

El resultado de todas esas guerras no alteró el señorío de los pueblos originarios. Tan era así, que incluso los tlatelulcas una vez se rebelaron contra el mexica; los tepanecas compartían poder y riqueza con el tenochca; los de Chapoltépec, Mexicaltzingo e Itztapallapan eran mexicas; Huitzilopochco les tenía miedo, y los toltecas de Coyohuacan y Colhuacan, tenían sus propios problemas con los mexicas.

Esta revisión de la correlación de fuerzas es necesaria para entender por qué los pueblos chinampanecas eran uno de los más importantes frentes de guerra, más que las guerras rituales contra el otomí: éramos el acceso a la riqueza del lago, por eso tenían más motivos para someterlos que a los demás. Y a pesar de eso conservaron su identidad, en lo mejor posible. En el mismo año que llegaron los españoles, 1519, o uno caña, los pueblos chinampanecas tenían sus propios señoríos chichimecas. En Mízquic, estaba Chacalyoatzin; en la ribera de Cuitláhuac, Mayehuatzin; en Tízic, Atlpopocatzin, y en Teopancalcan, Ixtotomahuatzin.

Además, y en pro de apuntalar la multicitada fuerza del pueblo cuitlahuaca, en todas las anotaciones hacendarias de los mexicas para el pago de tributos en especie aparecen los pueblos chinampanecas, menos Cuitláhuac.

Eso sucede en 1519, uno caña, año en el que llegaron los españoles, cuando Motecuzoma esperaba el regreso de Quetzalcóatl, pues estaba completamente toltequizado.

La conquista española

El significado chichimeca sobre la llegada de los españoles fue, como convencionalmente se cita, un conflicto cultural que no entendieron y asimilaron rápidamente. Conflicto que no se reducía a la fe religiosa, sino que con esta abarcaba la particular concepción de la vida y de la guerra.

Ignoraban que la guerra del español pretendía la apropiación privada de la tierra y del hombre. Que ellos eran una fuerza guerrera de ocupación y su política era la imposición de gobernantes, y no solamente la apropiación del plus producto del trabajo y un cierto respeto a los señoríos originarios. Para los pueblos, incluidos toltecas, tepanecas, acolhuas y mexicas, la guerra era para la apropiación del plus producto del trabajo y no la miseria de los pueblos.

Por eso, en 1521, tres casa, cuando llegaron los españoles, acompañados del otomí y del chalca, fueron recibidos por los pueblos. La derrota del mexica prometía compartir la riqueza que ellos se apropiaban. Así pareció que vinieron a darse por amigos de Cortés los de Cuitláhuac, Mízquic, Colhuacan, Mexicaltzingo y Huitzilopochco, y a rogar a Ixtlixúchitl, aliado del español, que mandara a los de Chalco no hicieran más molestia.

En Cuitláhuac y Mízquic los españoles y sus aliados fueron recibidos en su tradicional costumbre hospitalaria. En ese momento no les hicieron la guerra, querían llegar a Tenochtitlan, con los embajadores que el dicho señor Motecuzoma les envió para acompañarlos.

En su paso, los españoles encontraron que Cuitláhuac está asentado en medio del lago, y que por la calzada apenas podían andar dos de sus caballos, y que los diques reguladores del nivel de los lagos eran puentes levadizos. Estos puentes les dio mucho qué pensar, pues advirtieron que si los quitaban, ellos quedarían aislados e indefensos. Esa era la fuerza del lago contra los invasores. Por esta razón Cortés ordenó seguir adelante y no parar en Cuitláhuac, continuaron por la misma calzada hasta llegar a Itztapallapan.

Cuando los españoles habían sido expulsados de Tenochtitlan, los señores Motecuzoma y Cuitláhuac ya habían muerto; los tlahuicas quedaron divididos en esa guerra, y el joven tlatelulca Cuauhtémoc había descubierto las verdadera intención del español y que eran más vulnerables de lo que parecía.

En la resolución de la guerra contra el español interviene, de manera puntual, otro elemento de carácter ideológico, asociado a la no apropiación de la tierra y del hombre. Los pueblos no hacían la guerra durante los períodos productivos, porque de otra manera no tenía sentido pelear. Sin cultivos, caza o pesca no habría tributo de consumo básico o suntuario, al no haber un producto del trabajo no habría plus producto y habría hambre en los pueblos. El español descubrió esto y lo utilizó en su beneficio, pues pretendía apropiarse de la tierra y del hombre. Así, hizo la guerra solamente durante los ciclos productivos, para que el hambre y las enfermedades acabaran con la resistencia.

Cuando ya estaban debilitados los pueblos, el español se reunió con sus aliados en las provincias de Chalco. Podían buscar el acecho por Tepeyeacac o Tlacopan, pero sabían que sin el control del lago su guerra era inútil. Además que los chalcas de Ixtlixúchitl estaban a su favor.

Por su parte, Cuauhtémoc se preparaba también para la guerra, era la última esperanza, y viendo que no podía sujetar a los de Chalco, acordó de juntar una gran fuerza de guerreros y antes que los chalcas tuviesen socorro dieron sobre ellos para destruirlos. Aquellos, con los acolhuas que quedaron con ellos y otros de sus circunvecinos, aunque ya muy tarde, supieron cómo los mexicas venían sobre ellos, se juntaron y les salieron al encuentro y pelearon hasta vencerlos, y les mataron grandísima suma de hombres, aprehendieron a cuarenta de los que dirigían la guerra y al que mandaba sobre ellos lo aprehendieron los chalcas.

En las batallas, todas las ciudades, pueblos y lugares de Xuchimilco, Cuitláhuac, Mízquic, Coyohuacan, Colhuacan, Itztapallapan, Mexicaltzinco y los demás que eran de la parte de Tenochtitlan, se juntaron con Cuauhtémoc y fueron otra vez a la guerra sobre Chalco, para ver si podían acabarle de destruir. Los de esta provincia, tuvieron aviso de esto, se apercibieron de todo lo necesario, y enviaron aviso a Ixtlixúchitl y a los españoles para que les favorecieran.

Así Cortés tuvo noticia, por los de la provincia de Chalco, cómo los mexicas tenían junto una gran fuerza de guerreros de todos los pueblos de la laguna que venían con intento de vengarse de ellos y asolarlos. Y juntando su gente salió de Tetzcuco, y en su favor Ixtlixúchitl con los acolhuas sus vasallos, para asegurar la provincia de Chalco y echar de sus términos a los mexicas que los venían a molestar, y para correr las tierras de los tlahuicas y de los pueblos chinampanecas, para sojuzgarlos y dar otra vista a la ciudad de Tenochtitlan y ganarla.

Llegaron a la ciudad de Coháhuac, como también la crónica denomina a la cabecera de toda la provincia de los tlahuicas, lugar muy fuerte y dentro de él había mucha gente para su defensa. Los españoles hallaron un paso aunque dificultoso por donde pudieran entrar, hasta que de todo punto le ganaron la ciudad, saqueándola y quemando muchas cosas de ella. El señor Yoatzin huía pero Ixtlixúchitl envió a reprender su rebeldía. Luego siguieron a Xuchimilco, que era la más fuerte y de más gentío de la laguna dulce. Peleando por agua y por tierra hasta la noche y otro día.

En esa batalla Cortés estuvo en riesgo de muerte, pero Chichimeca Teuctli, caudillo de los tlaxcaltecas, acudió a socorrerle. Con el socorro que llegó después desampararon el campo y los cuitlahuacas perdieron la ciudad. Aquel día vinieron los mexicas con un ejército para defender a los de Xuchimilco pero fueron derrotados por los españoles.

Vencidos los pueblos chinampanecas, las calzadas y los canales no defendían al tenochca. Luego se perdió Tenochtitlan y los pueblos creyeron que regresarían a su vida como tributarios de los vencedores. Triste realidad. Los pueblos conocieron la esclavitud; el hambre más allá de las catástrofes naturales y la miseria.

En el mismo conflicto cultural que favoreció la victoria del español, asociado también a las armas de metal y de fuego, resulta que la derrota y desdicha del chichimeca estuviera asociada a la derrota del que durante noventa y cuatro años buscó su sometimiento: el mexica.

Y más aún, después de construir una gran cultura, resulta indignante que uno de los componentes decisivos de la victoria, por encima de una traición política, la mejor estrategia guerrera o su avanzada visión política, la derrota fue acelerada por las ratas, que trajeron enfermedades desconocidas, que ni siquiera el tzompanteuctin podía sanar. Así, acabaron con las gentes y alimentos, y con eso golpearon lo más importante para el chichimeca: su dignidad.

La historia que sigue después ya no es de la crónica chichimeca. Está acabado el lago, sólo muladar queda en sus canales. Se acabó la sabiduría del Tzompanteuctin. Queda el recuerdo del inframundo, donde habitan los chichimecas que edificaron una cultura hidráulica y de la sabiduría cuitlahuaca para conocer la vida, descifrar los signos de la naturaleza y de la conducta humana, y ser reconocidos como sanadores. Sabiduría que tanto temió el tepaneca, el tetzcucano y el mexica.

Etimología

El quedar cerrado el paso de los muertos desde el inframundo, y encontrarse de frente a los canales que alguna vez significaron la gloria y fuerza del chichimeca, resta la incógnita de la identidad, del origen.

Los más conocedores afirman que etimológicamente Cuitláhuac significa «la caca de los dioses».

Ante este significado podemos ubicar que su toponimia ubica entre los volcanes de agua y de fuego, una vírgula que desciende sobre el lago. Circunstancia que le da veracidad a la traducción.

Sin embargo, y siguiendo la glosa antigua de los chichimecas, su arribo al valle sucede c. 804, uno pedernal, tiempo en el que el Popocatépetl tuvo su última gran erupción, y así dicha vírgula representa la ceniza que cae sobre la región de los lagos del sur.

Por otra parte, una creencia general sobre el significado de chichimeca, indica que esta palabra proviene de «linaje de perros». Lo cual puede ser muy honroso, y puede identificar a todos los pueblos.

Sin embargo, chichihualli significa pecho de mujer; chichiliztli es el acto de mamar, y chichimécatl se designa al que mama del pecho de mujer. Lo cual denota con más transparencia el origen natural y mágico de todo linaje.

Prefiero la segunda de cada una. ♦

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Bibliografía:

Alva Ixtlilxóchitl, Fernando de. Obras históricas. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, 2 volúmenes. México, 1975.

Alvarado Tezozómoc, Fernando. Crónica mexicayotl. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. México, 1975.

Códice Chimalpopoca. Anales de Cuauhtitlan y leyenda de los soles. Traducción directa del náhuatl por Primo Feliciano Velázquez. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. México, 1975.

García Quintana, Josefina, y José Rubén Romero Galván. México Tenochtitlan y su problemática lacustre. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. México, 1978.

León Portilla, Miguel, y otros. Historia documental de México. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. México, 1974. Vol., 1.

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