Valle de Anáhuac. Ayotzingo y su legado histórico

Según Romero de Terreros, en cierta época se llevaron a Ayotzingo pinturas que ejecutó en Mixquic el maestro Simón Pereyns

Por Manuel Garcés Jiménez | Nosotros, Núm. 45 | Enero de 2002

El pueblo de Santa Catarina Ayotzingo se localiza a tres kilómetros de San Andrés Mixquic, Distrito Federal, y a siete de Chalco, municipio al que pertenece. Su nombre proviene del náhuatl, de ayotl, tortuga, tzintli, expresión de diminutivo, y de co, en, lo que vendría a significar en donde hay tortuguitas, toponimia que cumple con la sabiduría de los antiguos prehispánicos que se localizaban a la orilla de la zona lacustre.

Tiene el poblado una cauda llena de historia que parte desde su fundación, estratégicamente ubicado a la orilla del lago de Chalco y de la sierra nevada de donde, comentan las crónicas, se regulaba el comercio de Acuanahuac (hoy estado de Morelos) a la ciudad de Tenochtitlan. Fue el lugar el puerto de un sinnúmero de canoas, medio de transporte indispensable las cuales se deslizaban a través de las cristalinas aguas que escurrían de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Como muestra de lo anterior existen una serie de mapas y croquis de la Colonia, en donde aparece Ayotzingo bañado por las aguas del extinto Lago de Chalco.

Los primeros cronistas españoles Bernal Díaz del Castillo, Hernán Cortés, Francisco Javier Clavijero, Francisco Cervantes de Salazar y Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin, entre otros, mencionan en sus obras ese singular sitio.

Iglesia de Ayotzingo

Fray Jerónimo de Mendieta lo nombra al hablar del paso de Cortés y los conquistadores hacia el Valle de México: «De Tlalmanalco pasó el ejército a Ayotzingo, lugar pequeño sobre la ribera meridional del lago de Chalco, que servía de puerto a las canoas…»

Dada la importancia del puerto del poblado, comenta Riva Palacio que «el seis de noviembre (1519) salió el ejército de Amaquemecan, pasó por Tlalmanalco y rindió la jornada en Ayotzingo, inmediato a Chalco. Al día siguiente al ponerse en camino, llegó Cacama en andas en nombre de la nobleza, y dijo a Cortés, de parte de Moctezuma, que lo esperaba en México; pero que le aconsejaba no fuese…»

Durante la conquista espiritual de los agustinos, quienes llegaron a la Nueva España el siete de junio de 1533, estableció innumerables obras apostólicas bajo la orden del fraile Alonso Ponce para la construcción del inmueble en honor a Santa Catarina, el cual George Kubler señala que posiblemente el convento se comenzó a construir entre 1540 o 1550, por lo que se le considera como patrimonio nacional debido a ser un monumento colonial del siglo XVI.

Su arquitectura es variada y hermosa, en él podemos observar los intercolumnios con nichos vacíos (lo más seguro es que estuvieron ocupados por santos de la orden de los agustinos), tienen una peana moldurada y una esfera en la parte baja; en su parte superior y a manera de dosel ostentan un frontón recto dentro del cual hay un motivo decorativo.

Tanto las pilastras como las columnas cargan un entablamento en el que destacan un friso y una cornisa sumamente moldurada. Es curiosa la solución que se dio a la parte superior de las columnas porque se proyectan por medio de molduras y un resalto, continuándose después en la cornisa; esta misma solución se observa sobre la clave del arco, las enjutas están ornamentadas con flores y hojas.

La composición del segundo cuerpo está diseñada por balastras y columnas que soportan los ejes verticales del primer cuerpo, sólo que sin los frontones; pero en cambio presentan una moldura en su interior.

La tercera parte de la fachada corresponde al contra fuerte que por otra parte limita a la portada. Es de planta cuadrada y está constituido po0r dos cuerpos; el primero de mayor tamaño. Sin embargo, tiene en común con el segundo que termina en forma piramidal.

En cuanto a la torre del campanario, esta se compone por dos cuerpos con un remate en forma de cúpula con su respectiva linternilla.

Por lo que toca a la planta del ex convento, esta tiene la forma de la cruz latina dividida donde se localiza el ábside o presbiterio con el retablo mayor que data del siglo XVII con un estilo barroco.

En el costado norte del inmueble se encuentran los restos de una capilla lateral. Una de las partes más interesantes aún conserva su portada original.

Acerca del claustro, cabe señalar que fue realizado con sistema de viguería y terrado, elementos muy a tono que proporcionan una sobriedad que fue característica de las construcciones agustinas.

Comenta Romero de Terreros que en cierta época se llevaron a Ayotzingo algunas de las pinturas que ejecutó en Mixquic el excelso Simón Pereyns. Que ese insigne maestro trabajó en aquel monasterio, lo que consta en el proceso que le siguió la Inquisición en 1568, durante el cual declaró el agustino fray Francisco de Ortega, que «uido en el pueblo de Mexquitiqueal dicho Simón Pereyns estar pintado un retablo».

Desdichadamente, por incuria de las autoridades eclesiásticas, municipales y locales, el ex convento está a punto de derrumbarse al ser dañado por los últimos movimientos telúricos, de tal manera que actualmente el campanario tiene ligera inclinación hacia el sur de 0.07 centímetros; mientras que el templo la tiene de 0.28, así como dos fisuras en la fachada de manera diagonal de 0.05 centímetros.

En tan interesante tierra un día sábado 21 de marzo de 1534 sucumbió el santo varón fray Martín de Valencia, de ahí que se le rinda honor con el nombre de la plaza donde se levanta su estatua.

«Puesto en camino, y llegados con él al embarcadero de Ayotzingo, lo metieron en una canoa para llevarlo por la laguna. Mas apenas entró en ella cuando sintió ser ya llegada la hora, mandóse sacar á tierra para ponerse de rodillas», comenta el padre Mendieta.

Comod ato interesante encontramos que en 1746 Villaseñor y Sánchez, en su Teatro Americano, describía lo siguiente:

«El pueblo de Ayotzingo dista de una legua larga de la Cabezera de Chalco al Sur Sudest; es Puerto de la Laguna, en donde se embarcan todos los frutos de las Amilpas, Chietlan y otras jurisdicciones para conducirse a México; y gastan en la navegación por lo regular de ocho a diez horas; ay República de Indios con su Gobernador, Teniente de Alcalde Mayor, algunas familias españolas y de mestizos, y es administrado por el Convento de San Agustín que está en dicho pueblo; tiene una imagen de Nuestra Señora maravillosa en sus milagros, y muy hermosa en su efigie; y se cuentan en él ciento y veinte familias de indios» (la trascripción es tal como está escrito en el texto de Romero de Terreros .

No podemos dejar de mencionar la participación activa de los campesinos de Ayotzingo a favor del movimiento revolucionario de 1910 al sumarse a las filas del zapatismo encabezadas por el general Antonio Beltrán, al grito de ¡tierra y libertad!

Lugar donde dejaron huella perenne las figuras del movimiento internacional socialista como Fidel Castro y Ernesto Che Guevara.

Al respecto cabe señalar que el historiador local Rafael Pozos Acatitla, conjuntamente con otros vecinos del lugar, ha rescatado evidencias de su instancia en el rancho de Santa Rosa, propiedad en aquel tiempo del señor Erasmo Rivera Acevedo.

Son pocos los abuelos nativos de Ayotzingo quienes aún recuerdan la hacienda de Santa Rosa, alquilada por un integrante del ejército republicano español, y exiliado en nuestro país como resultado de la Guerra Civil Española. Ya en manos de esa persona, comentan los abuelos, veían cómo un grupo con acento extranjero recorría el cerro accidentado hasta llegar a la punta del Ayaquemetl donde practicaban la puntería.

Los vecinos del lugar jamás imaginaron que ese grupo de hombres estaría en las páginas de la historia universal al desembarcar en la isla de Cuba el 26 de julio de 1956 para liberar a su país del dictador Fulgencio Batista, debido a que entre ellos se encontraba Fidel Castro y Ernesto Guevara, a quien se le conocía como el Che por su acento argentino.

A pesar de los años que pesan sobre su cansado cuerpo, la señora Diega Hernández Ibarra comenta con voz baja las vivencias; ella es asistente de la familia del señor Erasmo Rivera, y le cocinaba al grupo de hombres que llegaban del monte cansados y llenos de polvo.

«En algunas ocasiones les cocinaba en un cazo grande, ya que el grupo era muy numeroso. Les planchaba, les lavaba la ropa, en fin, era muy atenta con todos. Algunas noches no llegaban, pues sus entrenamientos eran prolongados y rudos», decía.

Pero lo que orgullosamente comenta la señora Diega Hernández es que antes de partir a Cuba el propio Fidel Castro le entregó una estampa de la imagen de la Virgen de Santa Bárbara, diciéndole lo siguiente: «Ya pronto partiremos a Cuba, aquí le entrego esta imagen que tanto venero, quiero que lo haga como yo lo he hecho. Si llegamos al poder sólo basta que me escriba y yo mandaré por ustedes para que conozcan mi patria, por todos los favores que nos han dado».

Mucho podemos mencionar de ese singular poblado donde la historia se encuentra en cada vetusta construcción que en su mayoría está a punto de derrumbarse por el paso del tiempo, como es la actual parroquia, o lo que originalmente fue convento agustino.

Por fortuna, un grupo de vecinos integrantes del Patronato pro Restauración y Conservación del ex Convento, han trabajado arduamente en la reconstrucción de muros, entradas de puertas y ventanas, conservando las pinturas originales, todo bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Los trabajos han dado inicio con la finalidad de salvar el histórico inmueble. Ojalá y los habitantes de Ayotzingo no dejen de aportar su cooperación económica porque solamente juntos podrán salvar el ex convento, el cual tiene enorme importancia histórica. ♦

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* El autor es profesor, cronista y escritor, recopilador de historias y leyendas de la región sur oriente del Valle de México. Es colaborador de la Revista Nosotros, El Sol de México y de la revista Crónicas y Leyendas de la Ciudad de México.

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Bibliografía:

Escalante Plancarte, Salvador. Fray Martín de Valencia. Editorial Cossío. México, 1945.

Historia Eclesiástica Indiana. Fray Gerónimo de Mendieta. Editorial Porrúa, SA. México, 1993.

Romero de Terreros, Manuel. Ayotzingo. Dirección de Monumentos Coloniales, INAH. México, 1959.

Alemán, Reyes, Oralia. Chalco, Monografía Municipal. Instituto Mexiquense de Cultura, 1999.

Informante: arquitecto Pedro Xolalpa.

Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. VIII Edición, 5 tomos, México, 1971.

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