Historias cortas de una vida larga, un gran relato de aventuras

Una novela que conjuga lo conmovedor con lo espeluznante

Por Efrén Camacho Campos

Diego. Historias cortas de una vida larga, es el título de la primera novela del escritor Alejandro González Rivera (Aguascalientes, 1970), quien después del deceso de su señor padre  –don Diego González González–, se propone honrar su memoria, a través de la narración de algunas vivencias de su progenitor, desde que éste era niño hasta el final de sus días.

Cabe señalar que conocí a don Diego y para mí fue una grata sorpresa enterarme del homenaje que le hace su hijo, en esta su primera obra, y coincido plenamente que fue una persona llena de luz y alegría, afable con la gente a su alrededor, siempre con una sonrisa en la cara y su infaltable cigarro sin filtro en la mano.

Don Diego, seguramente al igual que los padres de algunos de quienes hacen el favor de leer esta nota, nació en las primeras décadas del siglo XX, cuando nuestro país venía saliendo de la etapa revolucionaria y las condiciones socioeconómicas, tanto en las ciudades como en el campo, eran deprimentes, de pobreza aguda, para la mayoría de la población. Pues bien, don Diego nació en una pequeña ranchería del estado de Guanajuato, de madre soltera, quien según se describe en el libro fue poca cariñosa con su hijo, mandándolo a «ganarse la vida» desde que él era muy pequeño, situación que define el autor como la circunstancia que le ayudó a su padre a forjar su carácter, sin rencor alguno, afrontando con alegría los retos que se le imponían.

El libro de Alejandro González Rivera es una serie de «historias cortas», donde se resaltan vivencias de su padre, muchas de las cuales fueron rescatadas, según afirma el autor, gracias a la extraordinaria memoria de su mamá, la señora Rufina. Parte medular de la obra, en mi opinión, no es la descripción de algunos pasajes de la vida de don Diego, muchos de los cuales pueden ser similares o equivalentes a la de nuestros respectivos padres, sino más bien es una serie de anécdotas divertidas que deja una persona extraordinaria quien, por su bonhomía, se ganó el cariño y respeto de todos quienes le conocimos.

En la contracubierta del libro se lee que es un gran relato de aventuras, donde se conjuga lo conmovedor con lo espeluznante, la alegría y la tristeza, así como lo misterioso y lo desconocido, cuestiones que de alguna manera nos llevan a revivir nuestras propias infancias, cuando aún se podía jugar sin ningún peligro en la calle y, en algunas ocasiones, hasta muy tarde, cuando oíamos la voz de nuestras madres «si no vienes inmediatamente, vas a ver cómo te va ir con la chancla».

«La voz del diablo», es una de tantas historias cortas que componen esta obra, donde el autor describe cómo su padre, cuando niño de diez años, escuchaba una «voz tétrica y fantasmal» que salía de las faldas de un cerro cercano a la cabaña que habitaba con su madre, quien al verlo tan asustado le dijo «No tengas miedo, Diego, duérmete, no pasa nada, es sólo el diablo que está arriando su ganado, ya duérmete».

El anterior relato es solamente un ejemplo del contenido de este libro el cual, por su lenguaje sencillo y asequible para todos, se lee rápidamente, dirán algunos «de una sentada», disfrutando las anécdotas de don Diego, rescatadas a través de la pluma de su hijo, Alejandro González Rivera.

La lectura de este pequeño volumen, harta divertida e interesante, sorprende por la riqueza de experiencias y valores que se comparten, aunque en mi modesta opinión, lo verdaderamente destacable es palpar el cariño y el amor con los que el autor escribe estas historias, no solamente en memoria de don Diego, sino también de doña Rufina y de su hermana Marina, mi comadre, ambas desaparecidas recientemente por ese flagelo denominado como COVID-19.

En lo personal, guardo profundamente en mi memoria el día que don Diego cerró sus ojos para siempre, tuve oportunidad de despedirme de él, precisamente una tarde en que se celebraba el Día del Padre.

Apreciables lectores, es un agasajo la lectura de este libro (leer es un placer), mismo que sí me lo permiten, les recomiendo ampliamente, a efectos de pasar algunas horas deleitándonos con estas historias que seguramente muchas de ellas hasta les resulten un poco familiares.

La referencia bibliográfica es la siguiente: GONZÁLEZ Rivera, Alejandro, Diego. Historias cortas de una vida larga, Primera edición, Agua Escondida Ediciones, Colección Historias de vida, Serie Las Otras Voces, México, 2021, 148 páginas. Se puede ordenar directamente con el autor, al correo electrónico gora700111@hotmail.com, o al celular número 56 1335 6845, quien los envía a domicilio, a través de un servicio de mensajería. ¡Enhorabuena al novel escritor! ♦

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Fotografía de portada: Hotel Francia. El Heraldo de Aguascalientes

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