La Guadalupana, obra sacra en Tecómitl

Se trata de un hermoso óleo de la virgen de Guadalupe, de más de dos metros de altura y 1.50 de ancho, propiedad de la familia Meza

Por Manuel Garcés Jiménez*

Señor Emiliano Meza y su esposa Julia Vigueras

En Avenida Morelos número 42 Sur, en San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, prevalece la antigua casona propiedad de la familia Meza, inmueble que conserva en la entrada un enorme arco de piedras bien labradas con dintel en medio, lo que lleva a comprender su originalidad, donde existía allá por los años cincuenta una tienda propiedad del señor Emiliano Meza, quien con amabilidad atendía a su clientela.

Don Emiliano fue nativo del poblado y de descendencia española.

Esa histórica casona fue construida por don Miguel Meza con materiales de la época; piedras labradas y careadas, tabique aparente con loza catalana. También fue dueño de media manzana rodeada por las calles de Iturbide y Allende. A su fallecimiento la casa fue heredada a don Emiliano Meza y, años después, a su hijo Emiliano Meza, quien a la vez benefició a sus hijos Luis, Raymundo e Irvin; este último descendiente conserva celosamente los objetos de los abuelos: una armónica de mediados del siglo XIX, rifles, la vitrina de la tienda y fotografías, entre otros objetos de gran valor familiar.

 Al paso de los años el terreno se fue fraccionando, actualmente la casona se encuentra dividida por la misma familia, en una de ella vive el matrimonio integrado por Sergio Gutiérrez Cortés y su esposa Elizabeth Meza Ramos, hija de don Emiliano Meza Jr. (hijo menor de don Emiliano), quienes nos abrieron las puertas de la casa de gruesos paredones construida por los abuelos durante el México pre revolucionario.

El señor Sergio Gutiérrez Cortés y su esposa la señora Elizabeth Meza Ramos

A invitación de Irvin Meza Montes de Oca entramos al hogar de la familia Meza, donde aparece a medio patio, al lado norte pegado a la pared, una vetusta pileta con lavaderos de piedra volcánica a los extremos, mudos testigos donde pasaron sus manos las esposas de los señores Miguel Meza, Emiliano Meza, Emiliano Meza Jr., así como de las actuales generaciones, por unos lavaderos que siguen dando servicio.

Atravesando el patio, al oriente, entramos al fondo la habitación donde se encuentra un hermoso óleo de la virgen de Guadalupe, es un enorme cuadro de más de dos metros de altura y 1.50 de ancho, encuadrado con un marco de madera estofada y adornado con ondulaciones de color oro, para lucimiento de la obra pintada al óleo, y que a pesar del tiempo se encuentra en perfectas condiciones. Obra artística que carece del nombre o la firma de su creador, así como de la fecha en que fue elaborada. Es una verdadera obra de arte sacro.

En ameno relato con Elizabeth Meza, ella nos comenta que la familia tiene conocimiento que el óleo posiblemente perteneció a algún templo religioso, y que durante el movimiento revolucionario fue escondida a la llegada del el ejército carrancista, del que su gente no respetaba lo relacionado con la religión. Se cree que pasado el movimiento armado el cuadro ya no regresó a su lugar de origen. Esto es solamente una hipótesis que se maneja entre la familiares, pero la verdad es que su origen se desconoce totalmente.

Ha pasado por generaciones y hasta donde se tiene memoria fue don Miguel Meza la persona que le tuvo en resguardo, rindiéndole respeto y amor cristiano, y a su muerte quien se hizo cargo fue don Emiliano Meza y su esposa Julia Vigueras, nativa del pueblo de San Nicolás Tetelco; ellos procrearon 12 hijos, a quienes les inculcaron la veneración a la imagen durante todos el año, pero principalmente los días 11 y 12 de diciembre, ante la presencia de familiares y vecinos, quienes asisten a un rosario o celebración de una misa por la mañana, entre las 9:00 o 10:00 horas, dado que ese día los sacerdotes se encuentra ocupados.

El majestuoso óleo sobre tela de la Virgen de Guadalupe

En los dos últimos años de pandemia, la fiesta a la virgen ha sido restringida la entrada a los vecinos. Al respecto, nos comenta la familia que espera que el próximo año se regrese a lo acostumbrado, con la asistencia de feligreses para la veneración a la patrona de los mexicanos.

Al entrar a la habitación y ver la imagen de cerca, de inmediato me viene a la memoria cuando de adolecente asistía a este lugar, lo cual me impresionaba y sigue impresionando admirar tan hermoso óleo. En aquellos años la familia de don Emiliano Meza y su esposa recibían a todo aquel que quisiera un día antes de la fiesta, y como agradecimiento por su presencia se obsequiaban tamales y café.

Este año, durante la noche de la víspera a la celebración de la Guadalupana, la familia Meza amablemente recibió a pocos asistentes. Relataron la historia familiar que ha sido trasmitida  por varias generaciones.

Esa noche y al paso de las horas, antes de las doce la noche le fueron cantadas las Mañanitas a la Lupita, y como antaño se ofrecieron tamales, acompañado de un saborizante y caliente telimón. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

Agradecimientos: Elizabeth Meza Ramos e Irvin Meza Montes de Oca.

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