Exponen escultura tenochca descubierta en la Guerrero

Es la talla del dios mexica vinculado con la alegría

La escultura de piedra verde Xochipilli-Macuixóchitl, descubierta en el antiguo barrio de Santa María Cuepopan, en el cruce de las calles Violeta y Galeana en la colonia Guerrero el 17 de julio de 2019, es expuesta en en la Zona Arqueológica del Templo Mayor por primera vez tras de permanecer oculta cinco siglos.

El Xochipilli de la gran Tenochtitlan, volvió a ser reconocido como el portador de buenos augurios y amaneceres espléndidos, dijo el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Diego Prieto, al recordar que el hallazgo de este penate, término usado en la arqueología para referirse a los dioses prehispánicos protectores de los hogares, se registró en el salvamento arqueológico que daba seguimiento a una obra de sustitución de infraestructura hidráulica.

La directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan, anunció que la exposición de la escultura de Xochipilli-Macuilxóchitl permanecerá hasta el 14 de febrero de 2022 en el vestíbulo del nuevo acceso al sitio, para después incorporarse a las colecciones permanentes de este recinto.

Xochipilli

Hallazgo, interpretación y análisis

A decir del director de Salvamento Arqueológico, Salvador Pulido Méndez, la escultura de poco más de 36 centímetros de alto, 9.14 centímetros de ancho, 9.19 centímetros de profundidad y cinco kilogramos, aproximadamente, es de las pocas representaciones conocidas de esta divinidad mexica ligada a las artes y las actividades lúdicas.

Recordó que hace más de 500 años, en el triángulo que hoy forman las avenidas Reforma Norte, Hidalgo y Eje Central, se encontraba el barrio de Iztacalecan, «con sus calles de tierra y agua», perteneciente a Cuepopan, una de las cuatro parcialidades o campan de Tenochtitlan. Durante el virreinato, el lugar fue bautizado como Santa María Cuepopan y después renombrado Santa María La Redonda.

Originalmente, la calle Violeta era una acequia que servía para comunicar al oriente y poniente de la ciudad, por lo que continuaba hacia lo que hoy es República de Perú, Apartado, Peña y Peña, hasta llegar a Avenida del Trabajo; sin embargo, las constantes inundaciones y los problemas de salubridad obligaron a cegar paulatinamente muchos de estos canales, mediante el uso de escombro.

Justo en uno de esos rellenos, a 1.5 y tres metros de profundidad, el 17 de julio de 2019, arqueólogos de la Dirección de Salvamento Arqueológico se percataron de la existencia de esa figura que, salvo la pérdida de un fragmento de su nariz, estaba en perfectas condiciones. Al cotejarla en códices como el Borbónico y los Primeros Memoriales, identificaron la divinidad a la que hace alusión: Xochipilli-Macuilxóchitl.

El personaje aparece sentado luciendo un maxtlatl o taparrabos, y porta atavíos y joyas propios de la nobleza, como lo indica su nombre, «el del linaje de la flor»: líneas onduladas alrededor de la boca, una diadema de chalchihuites (piedras verdes), orejeras, bandas verticales sobre la nuca, un collar del que penden tres chalchihuites, un colgante de chalchihuite en su ombligo, restos de un omichicahuaztli (instrumento musical hecho con hueso) en la mano derecha, y un chimalli (escudo) con su flecha o dardo para atlatl, en la izquierda.

Xochipilli y Macuilxóchitl son dioses estrechamente relacionados, de manera que la escultura muestra atributos del primero como el tocado, el collar con chalchihuites y el chimalli. De la segunda divinidad destaca la pintura bucal semejante a una flor, pero que en realidad representa la palma de una mano.

Macuilxóchitl-Xochipilli, cuyo nombre calendárico es 5-Flor, estaba vinculado con la alegría, la música y el canto, así como con el sol naciente, el sol del amanecer, el sol niño. Tenía un papel importante en las veintenas 7 y 8, Tecuilhuitontli y Huey tecuilhuitl, cuando los nobles participaban en banquetes, danzas y cacerías, y le rendían honores.

Pese a que la escultura no fue hallada en su contexto original, sino como parte de un relleno junto con fragmentos arqueozoológicos, cerámicos y líticos, su antigüedad se puede deducir por el área donde se encontró. Al encontrarse en las orillas del antiguo campan de Cuepopan, debió ser manufacturada hacia la última etapa de Tenochtitlan, finales del siglo XV e inicios del XVI, cuando la ciudad alcanzó su máxima expansión.

Los especialistas realizaron la toma de muestras para el análisis de sus huellas de manufactura, mediante microscopio electrónico de barrido, seleccionando áreas con detalles evidentes, como el tocado, la nariz, las orejas, el pecho y los artefactos que sostiene en las manos.

Con base en esa observación, el experto en lapidaria del Museo del Templo Mayor, Emiliano Melgar Tísoc, determinó que la talla fue elaborada en mármol jaspeado, roca metamórfica con vetas de serpentina, cuyo banco de material se ubica en la zona de Huitzo, Oaxaca, de donde la piedra debió ser enviada a Tenochtitlan. De acuerdo con el investigador, este tipo de piezas comenzaron a manufacturarse en el gobierno de Axayácatl, entre 1469 y 1481. ♦

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: