La Charrería, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

El arte de la charrería está presente en el sureste de la Ciudad de México con la Asociación de Charros de Tláhuac y los Charros del Pedregal

Por Manuel Garcés Jiménez*

Fue el uno de diciembre de 2016 cuando el Organismo de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró al charro[1] mexicano Patrimonio de la Humanidad.

El charro surge años después de la conquista española, personaje relacionado con el campo agrícola y con la domesticación de caballos, práctica común del trabajo campirano, de ahí su correlación con el folklor nacional en sus diversas acciones y manifestaciones que se ha desarrollado a través de los años con las siguientes acciones artísticas:

a) la cala de caballo;

b) peales en el lienzo;

c) colas en el lienzo;

d) jinetes de toros;

e) terna en el ruedo;

f) jinetes de yeguas;

g) manganas a pie;

h) manganas a caballo;

i) paso de la muerte,

j) escaramuza integrada por mujeres;

k) jarabe tapatío y

l) floreo de reata, entre otros.

Estos fueron los méritos expuestos por la Asociación de Charros, avalados por varias asociaciones del país para la integración del expediente oficial entregado al organismo internacional y su respectiva aprobación por la Unesco.

La figura del charro aparece en las películas de la época del cine de  oro, y, claro, en la historia de la Revolución tenemos la personalidad como el general Emiliano Zapata Salazar montado en su caballo[2] con rifle y traje de charro.

La palabra charro es parte de nuestro léxico. Lo recordamos en los años 30 cuando el petróleo fue nacionalizado, representado con la caricatura conocida como el «Charrito Pemex».

Recordamos a los intérpretes de las canciones populares de la época en las películas en blanco y negro donde aparece el apuesto charro y artista como fue el cantante Jorge Negrete, el «charro cantor».

Tiempo después surge conocido el «Charro Avitia», y en los años 70 el maestro Oscar Chávez lo recordaba interpretando entre sus canciones «El Charro Ponciano».

Bueno, hasta en la política tenemos el «charrismo sindical», aforismo por el líder sindicalista ferrocarrilero y anti obrerista Jesús Díaz de León, alías el «Charro», durante el sexenio del primer priista, Miguel Alemán Valdés (1946-1952).

En los carnavales de San Francisco Tlaltenco, Santiago Zapotitlán, Santa Cruz Meyehualco, San Lorenzo Tezonco y en Chimalhuacan, se caracterizan por la vestimenta de charro en sus diferentes variantes, incluyendo la pistola al cinto.

Así mismo se menciona en las leyendas de la época de los abuelos, muchas de estas se relacionan con el «charro negro», sinónimo de malignidad, inclusive hasta en los frijoles negros con su pieza de chicharrón saboreamos los «frijoles charros», y claro, la interjección popular que dice: «¡charros…, charros!», exclamación que denota alguna sorpresa o, bien. sinónimo de: «¡Ya párale, párale…!» 

Ante tal declaratoria realizada en la ciudad de Adís Abeba, Etiopía, el Comité integrado por 26 países de cinco continentes aprobaron que la declaratoria «permitirá una mayor vinculación de los valores que promueve la charrería como Patrimonio Cultural Inmaterial en general y se garantizará su transmisión a las siguientes generaciones, al permitir la creación de nuevos espacios para la práctica de la charrería de manera colectiva e individual».

Con la importante declaración suman ya ocho expresiones culturales vivas que tiene nuestro país, es por esto que recurrimos a su origen y retomamos los comentarios del doctor Juan José Rodríguez Cervantes, integrante del Consejo de la Crónica de la Charrería de la Ciudad de México, al comentarnos que el portugués fray Pedro Barrientos fue considerado el primer instructor de equitación y quien enseñó a los indígenas la crianza y conservación de los caballos, el arte de dominarlos, montarlos y correrlos; al igual que el beato Sebastián de Aparicio.

Sostiene que los indígenas montaban los caballos a pelo, después emplearon una zalea, generalmente de borrego con lana hacia el lomo del animal sujeta con cordeles, sin estribos cabalgaban con las piernas extendidas, hecho que influyó en la postura del jinete mexicano.

Posiblemente fue a mediados de la mitad del siglo XVI cuando se desarrolló la silla de montar, paulatinamente se fue ideando la conformación de la cabeza de la misma hasta llegar a la forma redonda y ancha hasta nuestros días.

Llegamos al año de 1921 cuando se funda la primera Asociación, la Asociación Nacional de Charros, posteriormente se fueron constituyendo otras más como la del 16 de diciembre de 1933, primer organismo rector del deporte charro a nivel nacional; le continúa la Federación Nacional de Charros.

Ya para entonces, en 1932, don Pascual Ortiz Rubio, presidente de México, había emitido el decreto para considerar el 14 de septiembre como el Día del Charro, y al año siguiente don Abelardo Rodríguez declara a la charrería como el «Único Deporte Nacional».

Por consiguiente vemos que se presentan en las festividades cívicas como son el 16 de Septiembre y el 20 de Noviembre.

Respecto al traje, los primeros años posteriores a la conquista los indígenas vestían camisa y calzón de manta para protegerse de las rudas faenas cubriéndose con cuero, principalmente con gamuza de venado el tórax con la cotona, las piernas con las calzoneras y las botas de campana, los pies con los zapatos de dos riendas y la cabeza con el jarano, sombrero de ancha ala; piezas que dieron origen al traje de chinaco, mismo que cambió su forma bajo la influencia que dejó Maximiliano de Habsburgo, al cerrar completamente las calzoneras de los lados y sustituir los huaraches y zapatos de la época, así como los ceñidores, por los botines de origen inglés y el cinturón, respectivamente.

Las corbatas se fueron haciendo de moñito y los sombreros, más estéticos, tomando las formas y estilo pachuqueño y de hacendado.

A través de los años la charrería ha dado un viraje hacia lo placentero, una recreación, un divertimiento y, finalmente, en un deporte, un verdadero símbolo viviente a lado del símbolo espiritual de la virgen de Guadalupe y de los símbolos patrios. Arte en sus lujosas monturas, espuelas y frenos.

Aunado al folklor tenemos las del jaripeo, surgieron otros eventos como las peleas de gallos, las carreras parejeras, las carreras de cintas, el gallo enterrado, en fin, todo lleno de algarabía y regocijo popular.

¿Por qué es el arte la charrería? Son varias las razones: el arte de montar a caballo, arte en la elaboración de los trajes adornados con botonaduras de oro y plata acompañados con las escaramuzas vestidas de Adelita.  

El arte del charro alcanza enormes proporciones por el sureste de ésta Ciudad de México, dando origen a la Asociación de Charros en la alcaldía de Tláhuac, mientras que en  el año de 1963 surge la fundación de Charros del Pedregal de San Ángel, institución que ha tenido en sus  instalaciones figuras de renombre internacional con la visita de la reina Isabel II de Inglaterra y el papa Juan Pablo II, entre otras personalidades, quienes han disfrutado en vivo nuestro folclore de la charrería mexicana. ♦

_____

* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

Bibliografía:

Huerta Rivera, José. Breve historia de la charrería. Imprenta Aboitiz, S.A. de C.V.

Rodríguez Cervantes, Juan Ignacio. Consejo de la Crónica Charrería. Apuntes de 2005.

La Jornada, 2 de diciembre del 2016.


[1] El término charro se le designa al campirano, diestro en la doma y manejo del caballo y el lazo. Diccionario Porrúa de la Lengua Española.

[2] Montado en su caballo «As de oros» fue acribillado en la entrada de la hacienda azucarera de Chinameca, Morelos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: