Independencia y el héroe Encarnación Ortiz el «Pachón»

En Azcapotzalco libró la última batalla el Ejército Trigarante

Por Manuel Garcés Jiménez

La cronista de la alcaldía Azcapotzalco, María Elena Solórzano Carbajal nos relata interesante hazaña del capitán Encarnación Ortiz, conocido popularmente como «El Pachón», quien se caracterizó por ser un hombre valiente e intrépido en la última batalla que libró el Ejército Trigarante en la alcaldía de Azcapotzalco como consecuencia de la consumación de nuestra Independencia.

Podemos asegurar que son pocos los mexicanos que saben de la vida y la muerte de este héroe memorable en Azcapotzalco, donde su cuerpo fue sepultado en el atrio de la catedral erigida a los apóstoles Felipe y Santiago.

Los «chintololos» [1], como se les conoce históricamente a los nativos de Azcapotzalco, se sienten profundamente orgullosos que fue en el centro histórico de la demarcación, en el atrio justamente, donde se realizó la última batalla del Ejército Trigarante contra el Ejército Realista días antes de la consumación de la Independencia. Hecho que pasa desapercibido para muchos historiadores. Pero por fortuna, frente a la iglesia de Azcapotzalco encontramos una placa empotrada en uno de sus muros que nos rememora la última batalla, en ella leemos: «En este atrio tuvo lugar la última acción de armas de la Guerra de Independencia Nacional efectuada el 19 de agosto de 1821».  

Recordemos que durante los años de la colonia española la situación del pueblo de Azcapotzalco era igual al resto de las poblaciones de la Ciudad de México, donde fueron nulas las garantías individuales, originando la explotación, la miseria y la insalubridad, causando el descontento entre la población; es por ello que sus habitantes se sumaron al movimiento insurgente por lograr la Independencia y poder liberarse del yugo español que por cerca de 300 años los mantuvieron sojuzgados inhumanamente.

La historia oral que se ha transmitido por generaciones entre los azcapotzalquenses al escuchar las aventuras de Encarnación Ortíz, «El Pachón», dice que fue un audaz y temerario personaje, quien además de montar a la perfección su brioso caballo y su experiencia en el campo, le facilitaba organizar emboscadas al enemigo donde salía victorioso, celebrando causar bajas considerables al enemigo contrario a la separación de España, para luego huir y perderse en las montañas o en el espeso bosque de su tierra natal de Guanajuato, aunque otros señalan que fue oriundo de Zacatecas.

La maestra María Solórzano nos narra que en 1811, en los alrededores del estado de Guanajuato, fueron los lugares y refugio de guerrilleros entre los que se encontraba el célebre personaje Encarnación Ortiz, «El Pachón», cuyo sobrenombre se debe que venía de un singular rancho conocido como La Pachona.

Se narra que sus primeras aventuras se realizaron conjuntamente con sus hermanos «Los Pachones», quienes fueron los salteadores de diligencias cargadas de oro y de plata procedentes de las minas de Durango, Aguascalientes y Zacatecas.

No se tiene conocimiento de su vida antes de la Junta de Zitácuaro, pero se enrola desde muy joven en la lucha por la Independencia e incorporándose a las filas de los insurgentes bajo las órdenes del doctor José María Coss en 1814, empezando a combatir a los grupos de realistas demostrando su bravura, por lo que es integrado a la Junta de Zitácuaro donde se le pide combatir al ejército Imperial en la zona de Guanajuato.

Gracias a su valentía logra derrotar al general realista Ignacio Suárez en el mes de junio de 1814, en el pueblo de Santa María del Río. La primera acción de armas la realizó el 12 de enero de 1814 al enfrentarse al realista Díaz de Cosío en la Villa de Encarnación.

En el año de 1914 los hermanos de Encarnación Ortiz, Francisco y Matías, tenían la necesidad de tener cañones y pólvora para continuar la causa de la Independencia siendo el pueblo del Valle de San Francisco donde instalan una fundidora de cañones y una fábrica de pólvora.

Los españoles del Ejército Realista lo tenían en la mira, descubriendo el escondite de Encarnación Ortiz con su gente y sin armas, en su mayoría heridos, hambrientos y débiles. Ante el inesperado ataque algunos logran escapar y el Pachón de inmediato monta en su penco y jugándose la vida con su caballo, trata de brincat un profundo barranco, lo cual el caballo no logra llegar al otro lado y tanto el animal como el jinete caen hasta al fondo del despeñadero, rebotando entre las peñas y matorrales llegando al fondo de la hondonada con terribles golpes.

Si dice que como gato de siete vidas la libró de morir. Después de varias semanas logra sanar de las contusiones, tras de lo cual reaparece nuevamente al frente con sus valientes hombres, sumándose de nuevo al movimiento de Independencia, esto fue la sorpresa de sus enemigos que lo creían muerto. Su reaparición fue con fuertes bríos al incorporarse al ejército de Francisco Javier Mina en los Fuertes de Sombrerete, demostrando su gran valor y determinación por culminar la Independencia.

Lamentablemente, con el tiempo las circunstancias fueron totalmente adversas para Encarnación Ortiz, por lo que decide renunciar a seguir luchando, y logra escapar de sus enemigos, mientras que Francisco Javier Mina y Pedro Moreno mueren en manos de los Realistas.

Ante la muerte de muchos de sus amigos, él y sus hermanos se amparan bajo el indulto que ofrecía el virrey para salvar la vida de su hijo, luego de lo cual decide retirarse y se incorpora a la vida civil para poder atender sus modestas tierras agrícolas. En ese tiempo se dedica como cualquier campesino a las labores del campo. Mientras tanto, don Agustín de Iturbide proclama el Plan de Iguala e invita al general Anastasio Bustamante a unirse y luchar por los principios del Plan de Iguala en contra del gobierno del virreinato español, que se había establecido por casi trescientos años.

A su vez, Anastasio Bustamante le pide a Encarnación Ortiz que se una al Ejército Trigarante, decidiendo el Pachón alistarse nuevamente en la lucha independentista bajo las órdenes de su antiguo rival en los campos de batalla, el general Anastasio Bustamante. El 17 de agosto juntos toman Querétaro y avanzan a la Ciudad de México donde las fuerzas Realistas e Insurgentes se unen, tomando las poblaciones cercanas a la Ciudad de México: Tepotzotlan, Huehuetoca, Ixtapaluca, Chalco, Cuautitlán, Coyoacán, Xochimilco y Tacubaya.

Después de enfrentarse los dos ejércitos contra los realistas españoles, el general De la Concha decide continuar su retirada hasta la Ciudad de México, llegando a Tacuba, acantonándose en la Hacienda de Clavería. Los trigarantes llegan hasta la Hacienda de Santa Mónica donde instalan su cuartel general, de ahí sale una expedición para conocer el campo y saber cómo estaban dispuestas las fuerzas del general de la Concha. Don Ignacio Bustamante recorre las haciendas de Careaga, el Cristo y Echegaray.

El primer enfrentamiento se realiza entre Azcapotzalco y Clavería, en la Calzada de Azcapotzalco, ahora Calle de Heraldo, originando la retirada del Ejército Realista hasta Tacuba y el Ejército Trigarante a la Hacienda El Cristo. Posteriormente se da un enfrentamiento en el mismo punto, replegándose para Azcapotzalco los independentistas, hasta donde fueron perseguidos por los realistas, Anastasio Bustamante va en apoyo a sus tropas obligando sus enemigos a retirarse hasta Clavería.

Con este triunfo, marcha con su ejército rumbo a la Hacienda de Santa Mónica, siendo atacado cerca de la Hacienda de Careaga (Hoy Unidad habitacional El Rosario) por las fuerzas de Bucelli en el puente, hoy conocido como Puente de Guerra (antiguo camino de Azcapotzalco a Tlalnepantla, llamado actualmente Aquiles Serdán).

Anastasio Bustamante contra ataca con violencia, lo que obliga al enemigo a marcharse a Azcapotzalco donde se parapetan en el atrio de la parroquia, el convento y algunas casas de sus alrededores, ahí los trigarantes entablan severos combates. Después de un constante fuego con un cañón que fue colocado estratégicamente en la Plaza del Zacatito dan muerte a los artilleros que defendían la plaza.

La lucha persiste hasta el anochecer, donde llueve en abundancia inundando los campos impidiendo actuar y maniobrar a la caballería de Anastasio Bustamante, quien ordena la retirada y que el cañón fuese removido a cabeza de silla por los caballos, ejecución que llevó a cabo el Ejército Trigarante donde Encarnación Ortiz y el teniente Manuel Arana fueron acribillados al tratar de sacar el cañón atascado en el lodazal. Como muestra de esta hazaña observamos una pintura artística de ésta batalla realizada por el artista visual Enrique Maurice.

Después de esta cruenta batalla el Ejército Realista abandona Clavería, Tacuba, Popotla y San Jacinto, instalando su cuartel en Santo Tomás. Según algunos relatos los trigarantes pasan de Santa Mónica a la Hacienda de Careaga en espera de la llegada de don Agustín de Iturbide y de Vicente Guerrero En este sitio permanecen para preparar su entrada triunfal a la Ciudad de México, como se puede observar en la litografía de Carl Néver donde aparecen los chinacos que participaron en la Guerra de Independencia [2].

Con la muerte de «El Pachón» se enardecieron los independentistas, quienes atacaron a sus enemigos tomando las casas circunvecinas de los enemigos donde se parapetaban para poder entrar al atrio de la parroquia.

Al enterarse Anastasio Bustamante de la muerte de tan destacado personaje, da la orden de sepultar a Encarnación Ortiz en el atrio de lo que hoy conocemos como la catedral de Azcapotzalco, y los demás muertos en combate en el cementerio del templo de Santa María en el barrio de Santa María Xocoyohualco; otros más en el campamento del pueblo de San Lucas Tepetlacalco.

Comenta la cronista María Elena Solórzano que 89 años después de su muerte, en 1910 sus restos se inscriben en el Monumento a la Independencia en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.

Corrido a Encarnación Ortiz, «El Pachón»

 Autora: María Elena Solórzano Carbajal.

Voy a contarles señores de un hombre recio y cabal

es Encarnación, lo apodaron «El Pachón».

Nativo de San Felipe, estado de Guanajuato

nunca se supo la fecha cuando sus ojos se abrieron,

era excelente jinete, a las bestias dominaba,

hombre y caballo eran uno en las buenas y en las malas.

.

Primero fue bandolero, emboscaba diligencias,

se quedaba con la plata para ayudar a su gente.

Todo mundo le temía por ser audaz y valiente y

 en la mano el corazón, marchaba siempre de frente.

.

Se enlistó con los Insurgentes y empezaron las batallas,

se distinguió Encarnación por su entrega en el combate.

Le dieron misión de honor: combatir a los realistas,

en Meseta de Caballos funda el Fuerte de San Miguel,

después de cruento combate se refugian en el monte,

les cayeron los «gachupas» y a todos acribillaron.

.

El valiente Pachón, con su querido caballo

 se lanzó al despeñadero hasta el fondo del barranco.

Pudo sanar sus heridas para volver a pelear,

más tarde acepta el indulto para su hijo salvar.

Como un campesino más está labrando la tierra,

y… Anastacio Bustamante se lo lleva pa’ pelear.

.

Con bandera Trigarante de nueva cuenta

combate tomando las poblaciones cerca de la capital.

Azcapotzalco es testigo de varias escaramuzas.

Una sangrienta batalla se realizó en el lugar.

En el atrio de la iglesia trigarantes y realistas luchan

denodadamente pa’ la batalla ganar.

.

Bustamante les ordena a sus bravos capitanes

 salvaguardar el cañón para emprender retirada.

Encarnación con Arana quieren lanzar el cañón

cuando les llegan las balas al centro del corazón.

Al morir Encarnación como se mueren los hombres,

en todos los corazones enciende un gran furor.

.

Con renovado valor se lanzan contra realistas,

los trigarantes proclaman: «Ya ganamos el combate»

El diecinueve de agosto, mil ochocientos veintiuno,

murió Encarnación Ortiz, dio su sangre por la Patria.

.

En el atrio de la iglesia enterraron al «Pachón»

con otros hombres valientes, héroes de nuestra nación.

Se le rindieron honores como se lo merecía

una salva de fusiles le brindó el último adiós.

Vuela, vuela palomita y cuenta en todo lugar

aquí descansa el «Pachón» un héroe muy principal. ♦

_____

Citas

[1] Del náhuatl chinto, nalga corta, por la vestimenta de manta de algodón que usaban los campesinos del lugar.

[2] Datos publicados en el libro Un sepulcro para ellos de honor, de Margarita Martínez

Bibliografía:

Álvarez, Ignacio. Estudios sobre la Historia de México, Tomo III, Imprenta Eco. México, 1876.

Nieto López, Rigoberto. Personajes ilustres de Azcapotzalco. Edición de autor. México, 2000.

Riva Palacio, Vicente. Julio Zárate. México a través de los Siglos. La Independencia de México, Tomo III. Editorial Cumbres. México, 1980. Urdapilleta Pérez, José Antonio. Solórzano, María Elena. Voces tepanecas, Tepanechtlanhyolli, capsulas históricas de Azcapotzalco Consejo de la Crónica de Azcapotzalco, México 2002.

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