Dichos chipocludos y refranes mexicanos con la «ch»

Septiembre 12, 2021.- Hasta el rancho de López en Chiapas es con ch

Por Manuel Garcés Jiménez

Tomado de El País

Desde hace muchos años me llamó la atención la serie cómica de la televisión comercial conocido como: El chavo del ocho, proyectada durante años, inclusive en países de la lengua de Cervantes de nuestro continente y en algunos países traducida a otros idiomas.

Al escuchar y ver por la televisión estos programas, me orilló a analizar que en cada una de las series se repite en nuestro lenguaje lo cómico y lo entretenido donde va implícita el dígrafo ch, término técnico de la letra, lo cual, (así lo considero) que es una de las pocas letras en el sistema español que se incluye en casi todos los apodos o sobrenombres, en afectos y desafectos, así como en objetos, en juegos, comida y en la amistad, entre otras cosas. Veamos cómo ésta ch sale a relucir de una manera impresionante, fonema ideal para expresar risa como medio infalible del lenguaje popular.

Al respecto, el actor y director de la serie de televisión, Roberto Bolaños, tenía un vasto conocimiento de la che, pronunciada constantemente ante su enorme audiencia dicho fonema, de ahí que se desprendan los nombres de sus personajes con las expresiones que llevan ch:

Recordemos el nombre del programa: l Chavo del 8, con sus personajes: Chespirito, Chapatín, Chimoltriufa, acompañado con las expresiones: ¡chanfles!, ¡se me chispoteó!, chipote chillón. Como podemos ver, ésta letra aparece en todas las expresiones.

Por cierto, también la llevan los nombres de los cómicos de los años 70 que se presentaban en teatros, carpas y en televisión: Chano y Chon, Chabelo, Chino Herrera y Los Xochimilcas.

Se tiene conocimiento que durante el virreinato español había multitud de apodos que tenían relación con el origen del individuo, haciendo referencia al pueblo de donde venían, a su oficio, o las características físicas que a la postre se constituyen como los acortamientos del nombre propio que los identifican. Así tenemos nombres donde aparece esta letra: a Ignacio, como Nacho; Lucrecia, Lencha; Francisco, Pancho; Soledad, Chole; Graciela, Chela; Crescencio, Lencho; Anselmo, Chemo; Jesús, Chucho; Isabel, Chabelo;Elizandro, Chano;Graciano, Chon; Isidro, Chilo, y a Consuelo como Chelo,entre otros.

Existen algunos nahuatlismos que están vigentes como: machote, chayote, chile, machincuepa, chichi o chiche; chicle, chiquihuite, chongo, choya, chalupa (canoa), chapopote, chahuistle, chipotle, tlachiquero, tlacuache y huarache, entre otros.

Así como en los alimentos de origen prehispánico: la chía, chocolate, chayote, chicle, chamacuero (nombre dado al nopal silvestre); y todo lo relacionado con el chile: chilaquiles, chileatole, chiloso y enchilado.

En general, la ch aparece en otros alimentos: chuleta, lechón, chongos (zamoranos), chícharo, chicharrón, leche, churros, lechoso y chito (carne seca). Incluimos nombres de animales: chango, chinche, chivo y chimpancé.

En el léxico popular tenemos una gama de palabras, como: chula, chulada, chanchullo, chinguiñas, planchar, chamoyada, moche,  piaocha, chiquero, cholo, vocho, chapo, chat, chelas, choncho, chillón, chancla, machismo, chupamaro, chaquetero, chequera, chaleco, charrería, chaqueta, chiviar, chinguerito, chinelo, chucherías, chuchuluco, chácharas, y claro bicho (gato), chacha (mujer), así como en expresiones: ¡chale!, ¡charros, charros…, ¡chido…!, chinchin el que se raje; chipote con sangre, sea chico o sea grande. Estas dos últimas expresiones ya no la expresan los niños y los jóvenes milennials.

Es demasiado amplio el tema, por lo que se intentó realizar en esta crónica citar lo más conocido entre vecinos, familiares, amigos y cronistas. Tema que lo dejaríamos en manos de los filólogos.

Entre las expresiones más populares que se logró recordar tenemos:

¡Vete a la mocha! Ve rápido.

¡Ve por la chelas! Ir por cervezas.

¡Estás bien ponchado! Estar fuerte.

¡Chale…! Sorpresa.

¡Te voy a dar con la chancla! Te voy a pegar con el zapato.

¡Vete a la chingada! Vete allá lejos.

¡A chingar a su máuser! Mentada de madre.

¡No seas chueco! No traicionar.

¿Lo compraste chueco? Adquirir algo robado.

¡Chin, chin el que se raje! Mentada de máuser si se retracta.

Chin, chin el teporocho[1] Nombre de la vida de un alcohólico de la calle.

¡Chido, chido, chido…! Expresión del comediante Luis de Alva que denota estar alegre.

Chiras, pelas. Expresión dicha cuando dos canicas o más se pegan.

Ahora sí, se cambió el palito por el chirrión. Cuando las cosas cambian de lugar por otro.

Hacerse el chistoso. Ser gracioso.

Te van a dar chicharrón. Te van a matar.

Hacer de chivo los tamales. Relacionado con el engaño.

Chicuarote. Nativo de San Gregorio Atlapulco.

Machincuepa. Vuelta en el aire.

Hacerse el chistoso. Hacerse el gracioso.

Chulada de mujer. Mujer hermosa.

Ser chivatón. Sin experiencia, inexperto.

Se ponchó la llanta. Llanta del carro desinflada.

Eres un chingón. Experto.

Quebrarse la choya. Pensar, reflexionar demasiado.

Como la cochina de tía Cleta: comiendo y metiendo oreja. Personas que, a pesar de estar ocupadas, quieren enterarse de la vida de los demás.

Romper el cochinito. Romper la alcancía en forma de cochino.

Agarrarse del chongo. Pelea entre mujeres.

Chango, marango. Adolecente, niño alegre y juguetón.

No es de chía es de horchata. Algo que no es real.

¡Hola chava, chavo! Saludo a un adolecente.

Tener chava. Tener novia).

Ya chochea, o chochear. Comer con chopitas. Ya chole. Repetir varias veces lo mismo.

Chafirete. Conductor inexperto.

Ya dio el changazo. Tropezarse, llegar a la vejez o fallecer.

Donde chilla el muerto hay dinero. Expresa que la persona que se queja tiene dinero.

Meter su cuchara. Intervenir en la plática sin ser invitado.

Cuchicheando. Hablar al oído.

Cuchi, cuchi, cuchi… Expresión de afecto o cariño.

Cuentas claras, chocolate espeso. Pagar deudas en tiempo y forma.

¡Al chile…! Tratar un tema en particular y sin rodeos.

Ya pegue mi chicle. Afecto, amor o cariño por alguna persona.

Llegar de tacuche. Vestimenta integrada con saco, pantalón y corbata.

Chayotazo. Término dado a la dádiva que es entregada a un periodista por un político.

Chipocludo. Efecto de grandeza.

No seas mocho. Exagerar en lo religioso.

Recibir mochada. Dinero entregado para distorsionar una nota periodística o la decisión de un juez.

Líder charro[2]. Dirigente sindical incondicional del gobierno y perpetuado en el cargo.

Hombre de mala leche. Alude a persona de baja calidad moral.

¡Sí chucha! Expresión que denota incredulidad ante una afirmación sin fundamento.             

Dentro de la majadería tenemos la palabra pinche, que se puede interpretar como un desafecto, pero lo cierto es que no se sabe exactamente de dónde viene, su etimología es nebulosa, seguramente se retoma de uno de los cubiertos para comer; el pinche de la cocina, y también se utiliza como adverbio: ¡qué pinches quieres¡; es la típica de los adverbios, y del mundo de los afectos y los desafectos.

Un ejemplo de esta letra la encontramos en la canción del autor Jaime López e interpretada por Café Tacuba:

«Ya chole chango chilango

Que chafa chamba te chutas

No checa andar de tacuche

Y chale con la charola

Tan choncho como una chinche

Más chueco que fayuca

Con fusca y con cachiporra

Te pasa andar de guarura

Mejor yo me echo una chela

Y chance enchufo una chava

Chambeando de chafirete

Me sobra chupe y pachanga

Si choco saco chipote

La chota no es muy molacha

Chiviando a los que machucan

Se va en morder su talacha

De noche caigo al congal

No manches dice la changa

Al chorro de teporocho

Enchifla pasa la pacha

Pachucos cholos y chundos

Chinchinflas y malachafas

Acá los chómpiras rifan

Y bailan tibiri tabara».

En el léxico de estudiantes preparatoriano de los años de los 70 se leía el siguiente texto plasmado en las camisetas del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) se entendía con facilidad el orgullo ancestral prehispánico antes de la llegada de los invasores peninsulares.   

«Hace un chingo de años, éramos bien chingones, pero llegaron los españoles y los hijos de la chingada nos chingaron a todos y nos llevó la chingada».

¡He dicho…!  ♦


[1] Término utilizado por el escritor Armando Ramírez en su obra Chin Chin el Teporocho.

[2] Durante el sexenio de Miguel Alemán el representante sindical de los ferrocarrileros, Jesús Díaz, quien gustaba de la charrería, vendió el Movimiento ferrocarrilero al gobierno, de ahí el término «líder charro».

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