Reinas, acto de recreación de ritos y ceremonias

Julio 5, 2021.- Lo realmente importante y trascendente es el grado de conciencia que la gente tiene de todo aquello que nutre su identidad

Más allá de que algún político busque limpiar su deteriorada imagen por sus nexos con el crimen organizado, al pedir que determinada zona de la Ciudad tenga la etiqueta de declaración oficial como patrimonio cultural, lo realmente importante y trascendente es el grado de conciencia que la gente tiene de todo aquello que nutre su identidad, señaló Sergio Rojas, director de la revista digital Nosotros, en el Museo Regional de Tláhuac.

Durante una de las presentaciones del libro Reinas, proyecto cultural —Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC)—, de Rachel Nava Rosales y el grupo Cultural Colectiva, el escritor y periodista aseguró que lo significativo es la preservación del medio ambiente y la revitalización de sus expresiones culturales por la comunidad misma, más que un oportunista reconocimiento del Congreso donde por lo regular «pululan analfabetas de pensamiento».

Dijo que los carnavales de Tláhuac como elementos de cohesión social y de revitalización de la identidad cultural, es uno de los dos objetivos del libro, a la par del reconocimiento a la comunidad que los hace posible, a través del cual uno descubre las prácticas de comunalidad (como define Jaime Martínez Luna a la comprensión integral de hacer la vida de los integrantes de una comunidad), en que cada individualidad se articula con otras para que uno de los personajes de la fiesta, en este caso la reina, revele la manera en que el colectivo reinterpreta la realidad.

El libro, apuntó, es producto de un acto de recreación de ritos y ceremonias como expresión comunal, un aporte significativo a la bibliografía de las tradiciones y expresiones culturales de los pobladores de Tláhuac.

«Tradiciones cuya explicación, según uno de los testimonios recopilados, se pierde en el tiempo, como alegoría del ‘una imagen vale más que mil palabras’ para no tener que forzar a la memoria a rebuscar palabras del rico idioma con qué hilvanar las frases descriptivas de cómo la aspiración –ahora que el presidente condena todo lo que define como aspiracionismo– de un padre o de una familia entera, de que su hija se convierta en reina de una comparsa para después poder ver cómo se sube a un carro alegórico y con ello cristalizar un proyecto de vida», comentó.

Durante la presentación de Reinas en el Museo Regional Tláhuac

El grueso de la obra lo componen las transcripciones de los conversatorios virtuales con representantes de las distintas comunidades de Tláhuac como, por ejemplo, los charros de Santa Catarina Yecahuizotl, que a decir del señor González Aparicio el nombre del pueblo significa «en la tercer parte del camino del sur»; y con sus evocaciones al igual que la de otros conversadores recuerdan cómo era antiguamente la región de la ahora Alcaldía Tláhuac.

Las páginas del libro recrean «cómo era esta tierra en la que gente como uno, como Rachel, escogió para vivir y convivir con gente de todo tipo, ciertamente, pero entre la que uno ha encontrado personas maravillosas y talentosas que se han dedicado a escribir acerca del legado cultural de Tláhuac», apuntó Sergio Rojas.

«Por eso resulta muy satisfactorio tener este libro en las manos, un libro con el que los integrantes de Cultural Colectiva enriquecen el acervo bibliográfico –independientemente del visual con el documental de Reinas– que nutre la memoria de las comunidades de Tláhuac. Una demarcación donde la administración pública ha mostrado muy poco interés, ciertamente, y no de ahora, sino desde hace varias gestiones, en incentivar y promover la cultura con sus múltiples expresiones», indicó.

A cuidarse del narco

«En una época en la que las nuevas tecnologías han atrofiado el don de la conversación, los recopiladores de vivencias, anécdotas y testimonios de la vida diaria de pobladores en que trocaron en Cultural Colectiva, dejan en las páginas de Reinas proyecto cultural, el legado de los abuelos y otros protagonistas de las tradiciones de sus comunidades, como para que se entienda mejor lo que significa estar fortalecidos y sortear con éxito los embates, ya no sólo de los vicios uniformadores que promueve el Estado a fin de poder manipular con facilidad las endebles voluntades de los sometidos, sino del narco que acabó metiéndose hasta los gobiernos locales de nuestra demarcación», concluyó.

La fuerza de las comunidades

«La idea de los pueblos originarios de origen prehispánico y colonial es lo que da fuerza e identidad a nuestras comunidades, nosotros no nos parecemos al resto de la población urbana de la Ciudad de México, a pesar de que compartimos varias dinámicas específicas como la del trabajo, somos asalariados y tenemos que salir a trabajar a otros puntos de la ciudad», expresó el maestro en Historia, Baruc Martínez Díaz. durante la segunda presentación del libro Reinas, proyecto cultural, celebrada en el Museo Regional Cominitario Cuitláhuac en San Pedro Tláhuac.

Sin embargo, dijo, «la historia de nuestros pueblos a diferencia de los de otras regiones de la Ciudad de México ha sido una ininterrumpida, que ha cambiado no lo podemos soslayar, no somos el mismo pueblo que fundaron nuestros antepasados, pero sí tenemos una ligazón directa con esa historia que dio comienzo hace 800 años, a diferencia de otras colonias dentro de la misma alcaldía de Tláhuac u otras demarcaciones con formación a partir de la segunda mitad del siglo veinte», refirió.

«Como pueblos originarios tenemos esta larga historia y a través de ella se han creado y recreado un número mayoritario de tradiciones y costumbres y una de ellas la posemos ver en el libro de Rachel Nava, donde se toma en cuenta, se describe e interpreta a un actor que ha sido importante en las festividades del siglo veinte y hasta la fecha, son las reinas quienes han estado presentes en la mayoría de las festividades nuestros pueblos», dijo.

Autor de varios libros acerca de la historia de Tláhuac, el maestro Martínez Díaz comentó que se puede pensar que el carnaval es sólo para divertirse, un juego o una broma, y de crítica social incluso, «es todo eso efectivamente, pero además es un ritual agrícola, que viene de muchos siglos atrás, tenemos registros de que ya se realizaban carnavales en el siglo XVII y luego fueron revividos por las autoridades novohispanas».

Rachel Nava y Baruc Martínez Díaz

¿Cuál es la petición del carnaval?, se preguntó: la lluvia, respondió, y abundó: «se realizan en un momento donde más importante es la presencia de las lluvias, porque las siembras ya se han empezado a dar en las partes bajas, aquí antes se sembraba en febrero el maíz, algunos lo hacían en marzo, y en el cerro empíezan las actividades un poco después; pero todas estas actividades del carnaval estaban elaboradas para la petición de lluvia».

El maestro en Historia explicó que lo anterior se puede constatar muy fácilmente con los pasos que los charros o caporales dan durante el carnaval, porque son pasos de siembra del maíz.

En cuanto a la presencia de los charros, manifestó que están relacionados con un mito muy importante en Tláhuac que es el de Petra Cadena, donde uno de los protagonistas principales es un charro negro y la otra es esta muchacha de nombre Petra, raptada por aquel. «Si uno analiza el mito lo que se encuentra es que estas figuras de charro negro con botonadura de plata y anillos en sus manos, representan en realidad la figura de un Tlaloc actualizado, es decir, a esa antigua deidad por lo menos en Teotihuacan en el mural de Teopantitlan, del 400 después de Cristo, ya aparece Tlaloc ahí, deidad que dota a la humanidad de lluvia, truenos y relámpagos, se cristalizó en nuestra región a fines del siglo XIX y comienzos del XX como un personaje vestido de charro con botonadura de plata y de vestimenta negra».

Se trata de Tlaloc vestido de charro para pedir agua para las milpas, subrayó.

Muestra de ex votos en el Museo Regional Cominutario Cuitláhuac

El libro

«La presencia de los pueblos originarios debe conllevar el reconocimiento del derecho que tienen a controlar su territorio, para que diseñen estrategias que les posibiliten frenar la degradación del medio ambiente y hacer viable el desenvolvimiento de proyectos comunitarios que favorezcan y fortalezcan ambientes de resiliencia y altruismo».

El concepto anterior se encuentra plasmado en el libro Reinas, proyecto cultural, el informe, del Grupo Cultural Colectiva, y del que Rachel Nava Rosales refiere que la realización del material, así como del documental Reinas, destellos de fantasías, se realiza en colaboración con el programa social Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) Ciudad de México, 2019.

La propuesta del proyecto cultural Reinas, que el Grupo Cultural Colectiva presentó al PACMyC para sentir el latido de los pueblos originarios y de vivir a la comunidad festiva, aunque ahora sea con sana distancia, se remonta al año 2016.

A decir de Nava Rosales, uno de los objetivos centrales de la agrupación fue evidenciar el notable deterioro ambiental que ha sufrido la Alcaldía Tláhuac debido al impacto del avance de la mancha urbana sobre el menguado territorio agrícola de los pueblos originarios.

Pero también, como un reconocimiento a la festividad de los carnavales de San Francisco Tlaltenco, para aproximarse a lo que definen como un descubrimiento de «prácticas de comunalidad», donde «cada individualidad se articula con otras a fin de que uno de los personajes de la fiesta, la reina, revele la manera en que el colectivo reinterpreta la realidad».

La fiesta tradicional son los carnavales que representan un andamiaje fuertemente establecido, donde nada es estático debido a que la comunidad se adapta a todas las situaciones, «da de baja lo que ya no funciona, adopta nuevas formas, impone normas novedosas, se mueve todo el tiempo, se crea y se recrea así misma para perdurar y resistir, y para que cada vez las festividades sean una edición mejor que la anterior», a fin de garantizar su continuidad y esencia.

Rachel Nava señala que en el contexto tan diverso de la fiesta y sus rituales como expresión cultural, y en el afán de visibilizarlo invisible, cobra significativa importancia la necesidad de «hacer comunidad a partir de compartir un pasado común grandioso y sus símbolos», los cuales «se convierten en un acto de resistencia frente a una ciudad que tiende a urbanizar lo que toca».

Por ello, nombrar lo que no se ve ante los ojos de la urbe requiere de gran voluntad y sensibilidad, de ahí que un proyecto cultural como el de Reinas, apunta,«se convierte en una ventana que nos permite observar a los pueblos originarios vivos, actuantes, propositivos, creativos y gustosos. Nos ofrece una mirada íntima a las historias de las familias, de las personas que desempeñan diversos papeles y en los cuales percibimos sus sueños, imaginarios, añoranzas, placeres».

A través de la narrativa de Reinas, se percibe un sentimiento de orgullo como común denominador y motor de una compleja estructura que se dispone para la ocasión, estructuras verticales en donde el reconocimiento está dado por el tiempo de participación y el desempeño de tareas, en las cuales las jerarquías se ganan por la capacidad de organización y el tiempo invertido, escribe Rachel Nava.

«A los referentes sociales que les toca asumir el mayor cargo se preparan con meses o años de anticipación, son educados por la comunidad para solicitar el cargo y desarrollarlo con aplomo y alegría, saben que deben guardar al pie de la letra las normas establecidas y con esa claridad y dignidad son asumidas», explica.

Exposición fotográfica de Reinas

Los pueblos y barrios originarios de la Ciudad de México

En el libro se señala que a pesar de su invisibilización, se tienen registrados más de 154 Pueblos y 58 Barrios Originarios situados en las 16 alcaldías de la Ciudad de México, desde la más urbana hasta la más rural, se dice en el libro.

En tanto que las comunidades indígenas residentes se estima que pertenecen a 55 grupos lingüísticos, las cuales comenzaron a insertarse en la Ciudad a partir de los años 70, «en esa gran expulsión del campo a la ciudad en busca de una mejor calidad de vida».

Un vestido de reina de comparsa en la exposición montada en el Museo Regional Comunitario Tláhuac

La industria cultural que detonan los carnavales

En el prólogo del libro, Nora Lorena Estrada González refiere que las reinas, «en su mayoría y desde chiquitas, tienen el sueño de representar a su comunidad, aun a sabiendas del rigor que impone el ejercicio de su reinado sobre su tiempo y su cuerpo, con tal de estar siempre dispuestas a brillar en los eventos a los que se les requieran».

A partir de las reinas la comunidad se vuelca en toda una industria cultural donde salen a flote los talentos locales del diseño en la confección de vestidos, realización de peinados y maquillajes; diseño y producción de carros alegóricos, la selección de la música y las bandas, en la preparación y servicio de alimentos, en el manejo logístico de la movilidad y en el resguardo de las calles, afirma.

«Pero no sólo las reinas, sino la corte de princesas también detonan aunque en menor medida los mismos preparativos, que involucran formas, colores y texturas de los atuendos; elección de coreografías y bailes, ensayos con meses de anticipación, en donde las madres cumplen la enorme responsabilidad de construir los relevos generacionales que darán la continuidad a la tradición», completa.

«Luego la reina debe ir acompañada de los charros con sus comparsas, jóvenes varones que ahorran para alquilar o mandarse hacer sus elegantes trajes, sombreros, pañuelos, botines y máscaras, para que al son de la música de banda bailen horas y horas por las calles. Porque desde pequeños han sido educados en el orgullo y gusto por el carnaval y lo esperan con ansia».

Reinas, expone, «reúne testimonios de pobladores que ponderan la importancia de estar juntos en el espacio público, de reconocerse como parte de los otros y las otras, de querer que se acabe la pandemia de tristeza por el Covid 19 para brincar junto a los chinelos, bailar junto a las comparsas de charros, comer un elote y saludar a la reina».

El origen

Reinas, Proyecto Cultural fue producto del azar y de la obstinación. Tras de un aviso publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México en abril de 2019, acerca de los lineamientos para la operación de la acción social «Somos Tláhuac. Circuito de expresión artística y cultural», la cual pretendía, entre otros objetivos, difundir las expresiones artísticas, urbanas, de tradiciones y oficios; pero sobre todo apoyar proyectos que resaltaran y visibilizaran las tradiciones de los pueblos originarios, colonias y barrios de la Alcaldía Tláhuac, Rachel Nava y un equipo de entusiastas integrantes del colectivo pusieron manos a la obra.

Con el apoyo de la fotógrafa Anabell Luna, quien había sido alumna de Rachel en la Secundaria 47 hacía diez años atrás, Nava Rosales y el equipo trabajó en el desarrollo de un proyecto audiovisual con ayuda de un programa social del gobierno capitalino.

Participaron con la propuesta de la realización del documental Reinas, destellos de fantasía, al lado de Producciones En15na con quienes ya habían trabajado en el video documental Identidad y pertenencia, fiestas patronales en Xochimilco.

Posteriormente, participaron en la convocatoria del PACMyC con el complemento del documental que fue un libro ilustrado y una colección de fotografías para una exposición itinerante, «algo menos estresante y más al alcance de nuestros recursos como profesoras», dice Rachel.

Grupo musical MaXico Son del Taller Comunitario de Música Tradicional del Foro Multicultural Xico en el Museo Regional Comunitario de Tláhuac

«Para que el documental sucediera, hubo que convencer a su director, Jonathan Leví, representante de Producciones En15na y mi hermano, de que ya existía un guion, y que, con el auxilio de los dioses nuestro proyecto muy probablemente estaría entre los beneficiados por el programa social ‘Somos Tláhuac’, por lo que también habría recursos financieros para la producción».

«En cualquiera de los casos, lo único que teníamos asegurada era la participación de nuestras reinas, varias de ellas exalumnas mías, sus familias y algunos amigos de las comunidades», reseña.

De ese modo, Rachel Nava, Anabell Luna y Alejandro Dávick formaron el Grupo Cultural Colectiva y nació Reinas, Proyecto Cultural, cuyo objetivo era realizar un libro de imágenes y entrevistas que sería distribuido de forma gratuita en los diversos espacios culturales de la Alcaldía Tláhuac, durante un periodo de seis meses, a través de un ciclo de exposiciones itinerantes de fotografías, amenizadas por canciones en lenguas mexicanas.

Sin embargo, al encontrarse dentro de la lista de beneficiarios del PACMyC, siguió el desconcierto, porque el proceso de realización de Reinas, destellos de fantasía avanzaba de manera un tanto accidentada; la temporada de carnavales ya había concluido, el equipo de producción se había reestructurado y el plazo para la entrega del producto final se encontraba próximo a vencer.

Tras de breve deliberación asumieron el riesgo y el 17 de febrero de 2020 dio comienzo Reinas, proyecto cultural. Sólo que las condiciones sanitarias provocadas por la pandemia de Covid 19 alteraron los planes, para el momento en que tuvieron que rendir su primer informe, cuando reconocieron que sólo habían logrado hacer el levantamiento fotográfico de dos comparsas de carnaval.

El maestro Alejandro Dávick estuvo presente con su música y canto en el Museo Regional Comunitario y en el Museo Regional de Tláhuac

No había sido posible realizar entrevistas en los domicilios de los informantes debido al distanciamiento social decretado por las autoridades de salubridad a causa de la pandemia y que los carnavales de los pueblos de Tláhuac, Tlaltenco y Zapotitlán, así como la preparación de las candidatas para la fiesta de San Pedro Apóstol, habían sido cancelados.

Descobijados de lo afectivo y cultural por los efectos de la pandemia, la opción fueron «los atroces agujeros de un tejido social muy dañado por la violencia y los efectos deshumanizantes del avance del mundo de la tecnología», asevera Rachel en el informe. «Desposeídos del arte de vivir el tiempo», expone cómo entonces decidieron privilegiar «la cultura de la tecnología», y aunque no comparten la idea de considerar a las grandes fiestas colectivas como una válvula de escape ante la crisis, porque en las maneras en que se organizan existen condiciones para el fortalecimiento de relaciones de equidad y resiliencia, debieron enfrentar la adversidad «con buena cara, de forma creativa e innovadora».

«Los grupos festivos de estos pueblos lanzaron su fiesta al novedoso escenario de la virtualidad sin fronteras, traspasando los límites de sus territorios físicos y superando la tristeza del confinamiento», recuerda.

«Contra el silencio que dejó la suspensión de carnavales y jubileos, los pueblos originarios opusieron tácticas para llevarse la fiesta a otra parte y no caer en la desnudez espiritual que decretó el Estado», manifiesta.

La propuesta del PACMyC para que el proyecto migrara hacia la virtualidad (plataformas de Zoom, Facebook Live y WhatsApp, entre otras) tuvo resultados muy satisfactorios, «debido en gran medida, a que una de las propiedades fundamentales de la tradición mantenida por los grupos festivos de los pueblos originarios de Tláhuac es la innovación», comenta.   Lamentablemente, los del Grupo Cultural Colectiva ya no tuvieron oportunidad de recoger el testimonio de los representantes de las comparsas de caporales de San Pedro Tláhuac, de las de carnaval en las colonias de la periferia de San Francisco Tlaltenco, de los Zapatistas en Zapotitlán y de las fiestas patronales de San Juan Ixtayopan. Porque, sin duda alguna, en todas esas comunidades «prevalece un enorme afán de reconocer a la tierra como el principio generador de la vida y el anhelo de que toda la magia del corazón irradie de los espléndidos tocados de sus reinas». ♦

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: