Se hunde de manera irreversible la Ciudad de México

Mayo 20, 2021.- Mientras tanto, ejidatarios siguen con el desecamiento de las lagunas Tláhuac-Xico

Diversas voces advirtieron de nueva cuenta que la Ciudad de México se hunde de manera irreversible a un ritmo de 50 centímetros al año, el suelo seguirá compactándose durante unos 150 años, añadiendo hasta 30 metros a lo que ya son varios metros de hundimiento desde la década de 1950 del siglo XX.

Una de las investigaciones dada a conocer señala que las capas de arcilla que se encuentran debajo de la Ciudad de México podrían acabar comprimiéndose en un 30 por ciento. En la actualidad, la arcilla superior de la ciudad ya está compactada en un 17 por ciento.

«El crecimiento permanente de la Ciudad de México ya no es sostenible debido a que la tierra de esa urbe se hunde a un ritmo vertiginoso», concluye la investigación publicada en The Journal of Geophysical Research, una de las revistas más reconocidas del mundo en el área de la geofísica.

Las láminas de arcilla se comprimen

Mientras que un informe de ScienceAlert señala que luego de siglos de drenaje de agua por los acuíferos subterráneos, el lecho lacustre sobre el que se asienta la ciudad se ha ido secando cada vez más, provocando que las láminas de arcilla se compriman y agrieten a un ritmo prácticamente imparable. «Esto no sólo pone en peligro las infraestructuras, sino que también amenaza la seguridad hídrica de millones de personas», advierte.

«Incluso si los niveles de agua se elevaran, no hay esperanza de recuperar la mayor parte de la elevación perdida y la capacidad de almacenamiento perdida del acuífero», escriben los autores del informe.

Desecación de lagunas Tláhuac-Xico contribuye a hundimiento

Un tema de alto riesgo en el que aún las autoridades de la Ciudad de México no se han decidido a intervenir, debido en gran medida a motivos clientelares a fin de que el partido gobernante no pierda votos en elecciones, es el relacionado con la desecación de las lagunas Tláhuac-Xico, al sur oriente de la Zona Metropolitana del Valle de México, debido a que los investigadores advierten que el hundimiento también se registra en regiones aún no lastradas.

«El peso continuado de una ciudad en expansión y la explotación constante de las aguas subterráneas, hacen que sea inevitable un mayor hundimiento. El hecho de que este hundimiento también se produzca en regiones que aún no están lastradas por la urbanización es especialmente preocupante».

Ante el riesgo de que los ejidatarios de San Pedro Tláhuac consuman la desecación de las lagunas y vendan dicha área en la zona limítrofe de la Ciudad de México con el estado de México, a empresas que buscan la urbanización a través de la construcción de complejos comerciales y habitacionales, las autoridades continúan indiferentes ante el peligro que se avecina.

«Si se construyen edificios pesados en ese tipo de terreno y se utilizan cimientos poco profundos, el suelo se compacta», declaró en 2004 al diario The Guardian el ingeniero geotécnico Eddie Bromhead, de la Universidad de Kingston de Londres.

A principios del siglo XX, los científicos se fijaron en que la Ciudad de México se hundía a razón de ocho centímetros por año. Posteriormente, en 1958, esta incidencia se aceleró a 29 centímetros en un mismo periodo.

El lago de Texcoco

A diferencia del hundimiento observado en muchas otras ciudades del mundo, el hundimiento de Ciudad de México no parece reflejar las tasas de bombeo de aguas subterráneas locales, como cabría esperar. En cambio, refleja la compactación constante del antiguo lecho del lago sobre el que fue construida la ciudad.

Ese lecho lacustre fue en su día el lago de Texcoco, sede de la ciudad azteca de Tenochtitlán. Cuando la extracción de agua hizo que las aguas subterráneas fueran más profundas, el lecho del lago, de 100 metros de grosor, salado y rico en arcilla, quedó en lo alto y seco. Desde entonces, sus finísimos granos minerales se han ido reagrupando cada vez con más fuerza, lo que ha provocado la contracción y el hundimiento del suelo.

Las láminas de arcilla se comprimen

Tras de siglos de drenaje de agua de los acuíferos subterráneos, el lecho lacustre sobre el que se asienta la ciudad se ha ido secando cada vez más, provocando que las láminas de arcilla se compriman y agrieten a un ritmo prácticamente imparable. Esto no sólo pone en peligro las infraestructuras, sino que también amenaza la seguridad hídrica de millones de personas, informa ScienceAlert.

«Incluso si los niveles de agua se elevaran, no hay esperanza de recuperar la mayor parte de la elevación perdida y la capacidad de almacenamiento perdida del acuífero», escriben los autores.

Hundimiento es «completamente irreversible»

Un equipo de investigadores, liderados por Estelle Chaussard, de la Universidad de Oregon (Estados Unidos), reevaluó el estado de la tierra en la Ciudad de México y reveló que continúa experimentando un hundimiento registrado desde la década de 1950. Tras de más de 24 años de análisis por parte del Radar Interferométrico de Apertura Sintética (InSAR) y 14 años de entrega de datos vía GPS, se demuestra que el hundimiento «es casi completamente irreversible», tal y como se señala en un artículo de la revista JGR Solid Earth. ♦

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