Descubren basamento piramidal en Tlalmanalco

Abril 27, 2021.- Fue ahí donde Hernán Cortés (tercera de sus Cartas de relación) pernoctó para negociar la alianza con los señores de Chalco

Vestigios de un basamento piramidal que fue parte del centro urbano de la capital de Tlacochcalco, el altepetl o señorío principal de la liga de pueblos chalcas –la Chalcayotl durante el período de ocupación mexica–, fueron descubiertos por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Rodeados de construcciones contemporáneas y cercados por el avance urbano en el municipio de Tlalmanalco, estado de México, el basamento piramidal se localiza en las céntricas calles de El Naranjo y Guerrero, cruce con Avenida de La Rosa.

Los restos de la edificación son parte del totehuacan, el barrio central de Tlalmanalco, de acuerdo con el arqueólogo de la representación estatal del INAH, Hervé Víctor Monterrosa Desruelles.

Vista de la esquina noroeste del basamento piramidal. Fotografía Hervé Monterros

Esa zona, dijo, es un continuo de plataformas y nivelaciones, reflejo de una ocupación prehispánica. «Desgraciadamente se han levantado casas sobre ellas, aunque en este caso, el dueño del predio donde se localizaron los vestigios, al querer construir recurrió al Instituto, con el fin de examinar un montículo detectado en su terreno, el cual al analizarlo reveló la estructura», comentó.

También explicó que los elementos del basamento descubierto son sólo una tercera parte del volumen de la construcción, el resto fue arrasado por la mancha urbana. Sin embargo, se ha detectado un cuerpo arquitectónico de tres niveles, cuya base mide 12 por 18 metros, aproximadamente, y cerca de 9 metros de altura, desde el desplante de los muros hasta la parte superior.

«En la liberación del edificio, por medio de calas de aproximación, ubicamos distintos elementos como las paredes, las cuales se van atendiendo conforme lo largo de cada fachada», apuntó.

«Una vez hecha esta intervención, la segunda fase será darle volumen y solidez a la estructura, la cual está deteriorada, sobre todo, en su parte norponiente, por medio de trabajos de consolidación y restitución», señaló.

Por su parte, el arqueólogo y arquitecto Ricardo Arredondo Rojas destacó que en el primer cuerpo se encontraron unas cuarterías con restos de pisos de estuco, con las que se determinó la altura de los muros.

Vista del muro norte del tercer cuerpo, en proceso de liberación. Fotografía Hervé Monterros

Arquitectónicamente, dijo, la estructura presenta dos fases de ocupación: la primera, de 1350 a 1465 —durante el momento hegemónico de Chalco—, muestra clara influencia chalca, con un sistema constructivo que utiliza argamasas a base de cal y tezontle triturado, así como fango del lago como aglutinante, destacando, por su técnica, el trabajo canterano de piedra.

La segunda etapa, con ocupación del Imperio mexica en esa región (a partir de 1465 y hasta al momento del contacto con los españoles), corresponde a la fase de ampliación del basamento, lo que se aprecia con la serie de cajones para rellenos constructivos edificados en esa área. «Sin embargo, la calidad de la obra decae completamente, se vuelve más tosca, lo que indica cambios en la ocupación y el sentido del espacio urbano», indicó.

«Esto último nos muestra cómo le ganaron terreno a la barranca cercana, atiborrando la estructura con estas casillas que la sustentaban, las cuales llenaron de material cerámico de desecho de una época anterior», abundó.

Arredondo Rojas comentó que si fuera restituido el volumen original del basamento piramidal, «estaríamos hablando de dimensiones aproximadas de entre 35 y 45 metros de lado, en su primer cuerpo».

Detalle de algunos malacates encontrados entre muros de nivelación. Fotografía Ricardo Arredondo Rojas

De acuerdo con los datos arqueológicos obtenidos hasta el momento, ambos investigadores plantean que se trata de una estructura de tipo habitacional de élite, quizás un área palaciega, dado que el material cerámico hallado en el lugar es fino, aunque falta analizarlo.

Subrayaron que además se necesita corroborar las secuencias de ocupación, porque aun cuando se tienen los restos de la edificación, el material arqueológico, cerámica principalmente (tepalcates y malacates), se encuentra revuelto con los rellenos constructivos o en las deposiciones de los derrumbes.

Es necesario localizar y excavar contextos más sellados para determinarlas, por lo que las excavaciones concluirán en septiembre y después se analizarán los materiales arqueológicos en gabinete, dijeron.

Hervé Monterrosa expuso que cuando se habla de sitios del periodo Posclásico, como este, se abordan con una visión etnocéntrica respecto a lo mexica.

«Sin embargo, el que se excava es chalca, cuya importancia radica en haber sido, como Tlacochcalco, la cabecera del altepetl (en la etapa mexica) y uno de los cinco señoríos originales de Chalco, junto con Tenango-Tepopula, Xico-Chalco-Atenco, Amecameca y Xochimilco-Chimalhuacán.

Tlalmanalco fue uno de los reinos chalcas que se fundó tardíamente, a mediados del siglo XIV, el cual, al final de la incursión mexica en el sitio, en la etapa de Contacto, se convirtió en la entidad sociopolítica principal de la Chalcayotl, la liga de pueblos de la región. «Fue en este asentamiento donde Hernán Cortés, de acuerdo con la tercera de sus Cartas de relación, pernoctó para negociar la alianza con los señores de Chalco, quienes lo guiarían a la entrada de México-Tenochtitlan», finalizó. ♦

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