La Virgen de los Dolores en el mundo católico

Marzo 26, 2021.- El tres de enero se le recuerda en San Juan Ixtayopan (Tláhuac) como Virgen de la Soledad, y en el barrio de Xaltocan, Xochimilco, así como el Viernes de Dolores. Su imagen es venerada a nivel mundial

Por Manuel Garcés Jiménez

En los albores de Semana Santa, el mundo católico recuerda a la Virgen María en el día conocido como «Viernes de Dolores», celebrada en el mundo católico como la Virgen de la Soledad, la Virgen de los Dolores, la Virgen de la Dolorosa y la Virgen de las Angustias, en todas ellas aparece con las manos entrelazadas y el rostro de tristeza, de dolor y de luto, con la mirada clavada ante la muerte de su hijo Jesús.

Su imagen es venerada a nivel mundial. En España, Argentina, Panamá, Italia, Portugal y, claro, aquí en México. En Eslovaquia es la patrona de aquel país.

En la parte del sureste de nuestra Ciudad de México se le recuerda principalmente en dos lugares: el tres de enero en San Juan Ixtayopan, Tláhuac, y en el barrio de Xaltocan, Xochimilco, así como el «Viernes de Dolores».

Para el mundo católico es el 15 de septiembre en el que la iglesia la rememora cuando estaba junto a la cruz de su hijo amado, es la personificación de Los siete dolores de la Virgen.

Durante la Semana Mayor se le venera en un singular altar con características que datan del virreinato con el agua en cristal de colores en representación de las lágrimas y sangre de la Virgen, algunas veces se le personifica con una daga dorada en el pecho en representación de su dolor, acompañado de pequeñas macetas con germinados de trigo, con suficientes naranjas y banderillas de papel oro, melones y hogaza de pan. Además de los símbolos de la pasión, aparece la corona de espinas, tres clavos y un fuete. Tradición que se revive anualmente en el Museo de Culturas Populares y en la Casa de Cultura de San Mateo Xalpan, así como en templos religiosos.

Al inicio del año, el tercer día de enero el pueblo de San Juan Ixtayopan, que se encuentra al sur de la Ciudad de México, la festeja en base a la leyenda que aún se mantiene en la memoria de los nativos. Estos narran que el tres de enero del año de 1770, inesperadamente la imagen que se encontraba estampada en un lienzo de lona delgada en un estado deplorable y ante los ojos incrédulos de la familia que daban alojamiento a los peregrinos provenientes de Topilejo, Tlalpan, vieron «con sus propios ojos» cómo la imagen poco a poco se renovaba en medio de una espléndida luz de donde emanaba un perfume que atraía a los presentes y a vecinos.

La leyenda refiere lo siguiente:

Fue durante el año de 1770 cuando una de las peregrinaciones de los habitantes procedentes de San Miguel Topilejo quienes se trasladaban a la ciudad de Puebla de los Ángeles, atravesando los cerros del Cuauhtzin con la esperanza de pasar el Año Nuevo en Puebla.            

En el citado año se verifica una de las tantas peregrinaciones de los habitantes de Topilejo cuando éstos se trasladaban a la ciudad de Puebla de la Ángeles, atravesando por los cerros de Cuauhtzin y de Río Frío, para esperar el año nuevo en Puebla acompañados por el lienzo de la Virgen, de regreso el día 2 de enero pernoctan en el hogar de la señora Juana Galán, habitante del pueblo de San Juan Ixtayopan, quien les ofreció el descanso, comida y hospedaje para pasar la noche a todos los peregrinos, quienes se retirarían muy de madrugada el día tres del citado mes.

Al siguiente día a muy temprana hora, se percata la sirvienta de un aroma agradable que provenía de una de las habitaciones, intrigada empezó a buscar de donde procedía dicho aroma de tan inquietante perfume, encontrándolo atrás de una puerta, provenía del lienzo de la Virgen, para esto avisó a la señora Juana Galán, quién lo confirmó que la virgen plasmada en ese lienzo de los huéspedes de Topilejo, de donde emanaba un aroma inquietante era porque la pintura que estaba como llorando, pero la silueta empezaba aclararse hasta darle la forma como de nueva. Dicha señora comentó con sus vecinos y todos los huéspedes quienes de inmediato fueron a percatarse del acontecimiento divino sugiriendo que de inmediato se diera aviso al padre de San Antonio Tecómitl, ya que la iglesia de San Juan Ixtayopan era una vicaría de ese lugar.

El párroco se trasladó de inmediato a la casa de la señora Juana Galán pidiendo ver el lienzo para percatarse de lo narrado, descubriendo que era la Virgen de la Soledad que se acababa de renovar por mandato divino.

Ante tal hecho, los habitantes del pueblo ya se habían aglomerado en la casa de la señora Juna Galán, para ser partícipes de tan milagroso acontecimiento de la renovación de la Virgen de la Soledad.

Antes de que se retirara el sacerdote de Tecómitl los peregrinos de Topilejo reclamaban dicho lienzo, al respecto el párroco y la señora Juana Galán argumentaron que la renovación del lienzo se dio en ese lugar, por lo tanto la Virgen se había querido quedar en el pueblo, por lo cual ya no se la iban a regresar, invitándolos a todos a venir cada tres de enero a festejarla en el pueblo de San Juan Ixtayopan.

Hasta aquí la leyenda.

Uno de sus muchos milagros en Tláhuac

Comentan los habitantes del lugar que en 1951 realizó uno de sus muchos milagros cuando los habitantes de Tláhuac vieron secarse su laguna, y de la noche a la mañana se percataron que ésta comenzaba a llenarse, e intrigados descubrieron que el agua provenía de los manantiales de Ixtayopan, agradecidos la coronaron.

La Virgen de la Dolorosa por su enorme significado religioso ha sido un tema singular por su ternura, lo cual los artistas plásticos en todas las épocas la han plasmado en pinturas, esculturas y grabados con el rostro de la amargura al ver a su hijo clavado en el madero.

Esta Virgen aparece en el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos elaborado por el Instituto Nacional de antropología e Historia (INAH), publicado en 1986, que nos indica su elaboración artística:

«Técnica: óleo; representación: virgen de Nuestra Señora de los Ángeles; estado de conservación: bueno; época siglo XIX; autor: anónimo; medidas en metros: alto 1.10, ancho 0.83. Observaciones: tanto en el marco como un resplandor en la parte superior son de plata. También lleva los símbolos de la pasión (martillo, escalera, y tres clavos)».  

A este respecto la duda persiste, vemos que la leyenda establece que la renovación se suscitó en el año correspondiente al siglo XVIII, mientras que el INAH nos indica que su procedencia es del siglo XIX.

Anualmente los habitantes de Ixtayopan el día tres de enero desbordan su algarabía a temprana hora cuando se escuchan las mañanitas acompañadas con una ensarta de cohetes que retumban en lo alto con repique de campanas y música de viento para culminar el día con baile popular y la quema de pirotecnia.

La segunda fiesta del poblado se efectúa el 15 de septiembre, en el altar Mayor de la iglesia principal de Ixtayopan que data del siglo XVII levantada a honor de San Juan Bautista. Ese día la ardua labor de los mayordomos en turno son quienes continúan con la tradición que data de años repartiendo a todos los presentes y devotos la taquiza, son los deliciosos tacos de carnitas acompañado de «calientitos». Los ingredientes que la componen son: naranja, tejocote, caña, guayaba, piña, ciruela pasa, azúcar, tamarindo y para el frío un poco de alcohol de caña .

Finalmente, el 26 de diciembre se celebra una magna misa conocida como: «misa de los milperos y el convite» en agradecimiento a la Virgen de la Soledad por las cosechas del año.

Barrio de Xaltocan

En interesante escrito elaborado por los nativos de Xochimilco, Santos Acevedo López y Sergio Cordero Espinosa, narran el milagro de la renovación de la Virgen de Xaltocan en presencia de la anciana María Juana Xochpan.

Al respecto dicen:

«En la segunda mitad del siglo XVIII (entre 1750-1800), una abuelita llamada María Juana Xochpan, vecina de este lugar siendo encarga de un mesón, y entre los trebejes inútiles conservaba una antigua escultura de la Santísima Virgen de los Dolores, de las que habían sido construidas en los talleres del convento de Xochimilco desde los albores de la época colonial, por los artífices indígenas que fabricaron miles de esculturas de santos, de las que hasta en la actualidad se veneran en muchos templos».

«Cuentan que doña María Juana Xochpan en cierto día, después de llegar del tianguis encuentra a la imagen envuelta con flores y ceras que desprendían luminosas llamas, y aromada en su morada con agradable perfume de incienso: ¡era que la escultura de la Santa Señora se había renovado, remozada por manos divinas».

«La noticia del dulce milagro se extendió como reguero de pólvora por toda la población, y por tal motivo, acudieron al lugar del suceso los moradores para testimoniar el milagro de tan portentoso hecho y construir desde luego un templo en ese lugar».

Argumentan los citados autores que la escultura de la Virgen de los Dolores, es de 60 centímetros de altura, representando a una señora sentada sobre un taburete. Fue tallada durante el siglo XVI, a juzgar por su forma de construcción, sin vestiduras de madera conforme a la antigua costumbre; pues a fines de ese mencionado siglo, llegó una orden de las autoridades eclesiásticas, de que todas las esculturas de santos y vírgenes serían talladas con sus vestiduras, para no adicionarles otras de tela.   

Actualmente se le recuerda con diez días de fiesta, abarcando siempre dos domingos, antes del Miércoles de Ceniza con misas solemnes, juegos mecánicos y la quema de pirotecnia.

Fiesta del 15 de septiembre

A nivel mundial es recordada el día 15 de septiembre venerando Los Siete Dolores de María Santísima, quien vivió como madre del Redentor, lo cual la iglesia católica recuerda estos Dolores:

1° La profecía de Simeón; 2° La persecución de Herodes y la huida a Egipto; 3° Jesús perdido en el Templo, por tres días; 4° María encuentra a Jesús cargando la Cruz; 5° La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor; 6° María recibe a Jesús bajado de la Cruz, y 7° La sepultura de Jesús.

En nuestro país se asocia esta festividad con el día del «Grito de Dolores» ante el llamado que realizó el padre Miguel Hidalgo en Dolores, Hidalgo, para dar inicio con la guerra por la Independencia de la Nueva España de la Corona Española. Así, ese día, todos los mexicanos católicos lo asocian, por un lado, con el clamor por la libertad que ocurrió en ese lugar y, por otro, con el dolor de la Virgen al ver los sufrimientos de su hijo.

La historia de México nos lleva de la mano cuando recordamos que el año de 1802 el padre Miguel Hidalgo fue encargado del curato de la parroquia de Dolores, en la intendencia de Guanajuato, donde continuó con su costumbre de organizar tertulias y desarrollar actividades artesanales hasta que fueron descubiertos durante la media noche entre los días 15 y 16 de septiembre de 1810, el padre Miguel Hidalgo se reunió con Ignacio Allende y Aldama, para comunicarles su decisión de iniciar el movimiento revolucionario con 10 hombres armados. Los tres dirigentes se encaminaron a la cárcel para liberar a los reos, con lo que aumentó el grupo, al que se sumó, luego un buen número de hombres del pueblo, quienes acompañaron a los jefes rebeldes a realizar la aprehensión de los vecinos españoles. En la madrugada del domingo 16, don Miguel Hidalgo y Costilla llamó a misa, más temprano que de costumbre, donde surge el Ejército Insurgente.

A todo esto, recordamos que el Grito de Independencia quedó establecido popularmente en la noche del 15 con don Antonio López de Santa Anna, después le da continuidad don Porfirio Díaz Mori por su cumpleaños, motivo por el cual los mexicanos nos apegamos a los preparativos de ese día y prestos por la noche a la celebración de la fiesta nacional, recordando la arenga del Padre Miguel Hidalgo, por la que la Virgen de la Soledad queda en el corazón de los mexicanos. ♦         

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

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Bibliografía:

Acevedo López, Santos. Cordero Espinoza, Sergio. Nuestra Señora de los Dolores de Xaltocan. Monografía. Impresor Vargas Rea. México, 1963.

San Juan Ixtayopan. En el corazón de la tierra blanca. Compilación: Vicente García V., Iván Ríos A., Jorge Flores R., Mario Ríos G. Editorial Ce-Acatl AC. México, 2005.

Eslava Martínez. Cenobia Santa. Religiosidad y ciudadanía en Xochimilco. La fiesta de Xaltocán. México, 2011.

Havers, Guillermo María. Vivieron el evangelio. Editado por La Obra Nacional de la Buena Prensa. México, 1986.

Las Amarguras. Tapetes de aserrín en San Juan Ixtayopan. UACM. México, 2016. Topilejo. Historia, costumbres y tradiciones. S/autores, México, 2006.

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