Xico, vicisitudes históricas de un nombre que se niega a morir

Marzo 3, 2021.- Inalterable a la irrupción de los toltecas-chichimecas, a la conquista española y al despojo de tierras a pueblos indígenas

Por Jaime Noyola Rocha | Revista Nosotros Núm. 17 | Junio de 1999

El nueve de noviembre de 1994 fue publicado en la Gaceta Oficial del Gobierno del Estado de México el decreto número 50 que dio vida al municipio de Valle de Chalco Solidaridad. Después de un corto debate en el seno de la LII Legislatura mexiquense fue decretada la erección de un nuevo asentamiento humano que afectó principalmente tierras ejidales de los municipios de Chalco e Ixtapaluca.

A partir de entonces se han alzado algunas voces poniendo en tela de juicio la pertinencia del nombre adoptado por el nuevo municipio, porque ha dado lugar a numerosos equívocos con respecto al municipio de Chalco con el cual en muchas ocasiones se le confunde, pero sobre todo porque se soslayó la tradición multicentenaria de Xico.

La mayoría de los críticos del nombre actual del municipio objetan esa denominación, debido a que el espacio central en el cual se ubica éste, ha sido largamente conocido como Xico o Xicco y fue mencionado en los siglos XVI y XVII por los cronistas indígenas Ixtlilxóchitl y Chimalpahin; el primero al recoger la tradición oral que mencionaba este lugar desde el siglo X después de Cristo, y el segundo que recoge varios hechos históricos ocurridos en Xicco entre los siglos XIII y XV (d.C.)

El nombre de Xicco prevalece como una locación existente varios siglos antes de la fundación de México-Tenochtitlan, e incluso es un sitio con un aura mágica, ya que se le menciona como uno de los lugares en que se localizó la creación de uno de los mitos centrales del México prehispánico, es decir, el mito de Quetzalcoatl.

Según la historia recogida siglos después por Ixtlilxóchitl, el rey Topiltzin de Tula huyó de esa ciudad después de que fue destruida y sus enemigos persiguieron al pequeño grupo de señores toltecas que habían logrado huir de la matanza. Muertos todos los demás señores, Topiltzin logró guarecerse en una cueva que se encuentra en Xico, junto a Tlalmanalco1. Se cuenta que de ahí huyó rumbo a Tlalpallan, provincia del Mar del Sur, lugar en que se deificó convirtiéndose en Topiltzin (Quetzalcoatl), dando cuerpo a esa poderosa leyenda indígena. Antes de ir al destierro dijo a sus macehuales que volvería a estas tierras en el año Ce-Acatl y castigaría a los descendientes de los reyes, sus competidores.

Entre los indios existía la creencia general de que Quetzalcoatl regresaría de su exilio y que su reinado, identificado con la edad de oro, sería restaurado2.

El mito prevaleció por varios siglos, como se constató a la llegada del conquistador Hernán Cortés, quien fue confundido con Quetzalcoatl por Moctezuma II, pues el capitán español llegó por el oriente en un año Ce-Acatl, confirmando al monarca indígena las profecías acerca del retorno de Quetzalcoatl3.

En el siglo XVI se contaba la historia de que Quetzalcoatl aún estaba en Xicco, y que no se había ido a Tlalpallan4.

Pero los avatares de la locación de Xico continuaron a través de los siglos, el cronista Chimalpahin recoge noticias de la isla de Xicco en el Memorial Breve… Consigna que en año 6-Tochtli, 1238, «Huitznecahuatl, tecuachcauhtli fue a entrar a Xicco, juntamente con él se fue a instalar  su mujer de nombre Acxomócuil, cihuapilli. Se detuvieron allí en Xicco, todos los macehuales de los acxoteca. Allí nació en Xicco un vástago suyo al que nombraron Toteoci Teuhctli, que al cabo de muchas cosas, vino a forjar su brillo, su fama; por el gran renombre con que vino asumiendo el mando sobre el conjunto de los chalcas5».

Chimalpahin también consigna en otra de sus obras la llegada a Xicco de los chichimecas junto a los chalcas en un año 13 Conejo, 12586.

Cuando aún humeaban los teocalis de los pueblos indígenas después de la conquista española, el nombre de Xico volvería a tener resonancia, pues dichas tierras descritas en ese entonces como «Peñol de Xico», haciendo referencia al cerro, fueron concedidas como merced al Capitán General de la Nueva España, don Hernán Cortés, mediante Cédula Real expedida por el rey de España Carlos V, en Barcelona a los seis días del mes de julio de 15297.

Ese mismo día le fue conferido a Cortés el título de Marqués del Valle de Oaxaca. De ahí que hoy en día se conozca al Cerro de Xico como Cerro del Marqués.

Cortés construyó en Xico una casa de campo y una capilla dedicada a su hijo Martín8, alrededor de la cual con el tiempo se formó un pequeño pueblo que llevó por nombre San Martín Xico.

En 1890, Íñigo Noriega, empresario español, compró el Rancho de Xico a Carlos Rivas, convirtiéndolo en pocos años en una gran hacienda agropecuaria, cuya propiedad se extendió a todo el lecho del Vaso de Chalco, apoyado por la política de formación de latifundios promovida por el gobierno de Porfirio Díaz, el cual concesionó a Noriega la desecación del Lago de Chalco, según decreto signado en México el 17 de octubre de 18959.

El hacendado Noriega introdujo el ferrocarril México-Río Frío, una línea férrea de cerca de 70 kilómetros, la cual cruzaba por Xico rumbo a San Rafael. Existió en la cercanía de la hacienda un punto en donde el tren hacía su parada, conocido como Estación Xico10.

El pueblo de San Martín Xico fue destruido por el hacendado Noriega, procediendo a trasladar a la población a terrenos de la Hacienda de San Juan de Dios, cerca de Ayotzingo, en donde les construyó una capilla11. El propósito de dicha acción era apropiarse de las tierras ubicadas en el perímetro de la laguna, cerca de 10 mil hectáreas, reclamadas por Noriega por haberlas rescatado de las aguas.

Como resultado del movimiento armado que se dio en todo el país, en 1909 los propios peones de la hacienda re fundaron el pueblo de San Martín Xico12. Los peones de la hacienda no eran los mismos pobladores del pueblo de San Martín, sino trabajadores enganchados por la hacienda, traídos por la fuerza de Guanajuato.

Cuando se dio inicio con el reparto agrario, en Estación Xico se creó el Ejido de Xico. «En 1933 se dotó de tierras a Estación Xico, proporcionándoles 507 hectáreas, para beneficio de 80 capacitados en materia agraria, según resolución del 17 de marzo de 1934»13.

A los habitantes del caserío de San Miguel Xico, la Comisión Nacional Agraria los dotó de 250 hectáreas14.

Como hemos querido mostrar en esta brteve reseña histórica, el nombre de Xico ha persistido a través de las edades desde hace un milenio, resistiendo todas las vicisitudes del devenir histórico, pues se mantuvo inalterable a la irrupción de los toltecas-chichimecas, a la violenta conquista española, al despojo de tierras a los pueblos indígenas, a la formación de los latifundios en el porfirismo con su secuela de transformación del paisaje lacustre, a la revolución mexicana y los nuevos repartos agrarios que crearon los ejidos. La creación del Municipio de Valle de Chalco Solidaridad sólo es un hito en la historia de este disputado espacio, más pronto o más tarde la fortaleza y magia del nombre de Xico retornará como el mítico Quetzalcoatl y exigirá a sus hijos sus derechos ancestrales. ♦

_____

* Arqueólogo. Director de la Casa de Cultura de Valle de Chalco Solidaridad

Citas:

1 Ixtlilxóchitl, Fernando de Alva. «La huida de Topiltzin». En Sumaria, Relación de las Cosas de la Nueva España, pp.33-35.

2 Lafaye, Jacques. Quetzalcóatl y Guadalupe. Fondo de Cultura Económica. México, 1991.

3 Ixtlilxóchitl, Op. Cit., pp. 33-35.

4 Op. Cit., pp. 33-35.

5 Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Domingo de San Antón Muñón. Memorial breve acerca de la fundación de la Ciudad de Culhuacán. Ed. Víctor M. Castillo. UNAM, México, 1991, pp. 67-73

6 Chimalpahin Cuautlehuanitzin, Domingo de San Antón Muñón. Relaciones originales de Chalco Amaquemecan. Sexta relación. FCE. México, 1965, p. 155.

7 Martínez, José Luis. Documentos Cortesianos. UNAM-FCE, México, 1990.

8 Rivero, Nicolás. Recuerdos de México. Villaviciosa, Asturias. España, 1910.

9 Tortolero, Alejandro. Haciendas, pueblos y gobierno porfirista. Los conflictos por el agua en la región y Ayuntamiento de Chalco. México, 1993, pp. 337-384.

10 Anaya, Marco Antonio. Rebelión y revolución en Chalco Amecameca, estado de México, 1821-1921. Tomo II, México, 1997.

11 Tortolero, Op. Cit.

12 Anaya, Op. Cit, p. 237.

13 Entrevista con Emilio Gutiérrez el cinco de septiembre de 1995.

14 Anaya, Op. Cit., p. 245.

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