La modelo milpaltense de grandes maestros del arte

Febrero 3, 2021.- Luz Jiménez está plasmada en varios murales

Por Manuel Garcés Jiménez*

Hablar de Julia Jiménez González es toda una historia en la cultura de nuestro país durante la década de los años 20 y 30. Fue musa de varios artistas de la plástica mexicana, nació el 29 de enero de 1897 (hace 124 años) en el barrio de San Mateo, Villa Milpa Alta.

Mujer de cuna indígena, destacó en el mundo del arte durante la década de los años 20 y 30 al posar para varios artistas de la pintura y del modelaje como Fernando Leal, Jean Charlot, Diego Rivera, Ramón Alva de la Canal, Luis Ortiz de Monasterio, José María Fernández, Fermín Revueltas, David Alfaro Siqueiros, José clemente Orozco, Pablo O’ Higgins y José Chávez Morado, entre otros. Además, fue difusora de la lengua náhuatl a través de sus narraciones de la vida común entre antropólogos y lingüistas.

La imagen de doña Luz Jiménez fue plasmada tanto en pinturas de caballete, murales y grabados, quedando sus iconografías en el arte popular y donde hoy es posible admirar en varios sitios de la cultura y de la educación, como el Anfiteatro del Antiguo Colegio de San Ildefonso, en los corredores del edificio de la Secretaría de Educación Pública, en la Universidad de Chapingo y en el Cárcamo del Río Lerma, entre otros.  

Su vida en la Ciudad de México comenzó con la muerte de su señor padre, el señor Emilio Jiménez, durante el México posrevolucionario. Julia Jiménez y su familia fueron a vivir en la zona lacustre de Santa Anita Zacatlalmalco, alcaldía de Iztacalco, lugar donde ganó el concurso de belleza Izcalichpochhzintli, que en náhuatl significa «doncella de la primavera», portando orgullosamente la vestimenta de la mujer prehispánica. Fue la indígena bonita, quién además participó en ese mismo lugar en el concurso de La Flor más Bella del Ejido.

Imaginemos la imagen de Luz Jiménez con sus prendas de vestir, su quechquemetl, ceñidor, blusa bordada con el bello y singular rostro de indígena con gruesas trenzas tejidas con listones de lana. Fue su porte de mujer campesina la que atrajo a los grandes maestros de la pintura y la escultura.

Además del arte de la plástica, fueron las fotografías tomadas por la activista italiana Tina Modotti la que dio a conocer la figura de Luz Jiménez, imágenes que han sido expuestas en varios sitios como en la exposición realizada del tres al 14 de diciembre de 1929 en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional de la Universidad Nacional de México, en la esquina de Uruguay e Isabel la Católica, y que es considerada la primera exposición fotográfica revolucionaria de México.

Años después, el 29 de abril del 2004 se abrió la exposición «Tina Modotti y Edward Weston. Los años mexicanos» en la galería Barbican de Inglaterra, con más de 150 imágenes, con imágenes que contribuyeron al renacimiento cultural del México posrevolucionario en la década de los 20 y en las que aparece Luz Jiménez.

En 1920, aprovechando su poseedora soberbia de belleza indígena, ingresa como modelo a la Escuela de Pintura al Aire Libre de Chimalistac, es ahí donde conoce a Fernando Leal, Ramón Alva de la Canal y Francisco de León, quienes la toman de modelo para sus obras de pintura de caballete y grabado. Al siguiente año Fernando Leal conoce y le comparte su estudio taller de Coyoacán al francés Jean Charlot, quien también toma como modelo a Luz Jiménez.

Luz Jiménez e hija (Conchita). Fotografía Tina Modotti

En el legajo de fotografías de Tina Modotti aparecen con los títulos: «Luz y Conchita», «Niña mamando, Luz y Conchita» y «Mujer con niña y Conchita», entre otras. Su esposo Eduard Weston también enfocó a la milpaltense sobresaliendo «Luz hincada» (1926), «Luz desnuda», «Julia Jiménez González» y «Lucina». Ambos personajes, Modotti y Weston, son pioneros del fotoperiodismo crítico en nuestro país.

Recientemente los Promotores Culturales Comunitarios, integrado por Lizet Moral Urbina, Marlen Ramírez, Luis Ángel Gómez y Guillermo Lino, realizaron un botcaf con el tema Pintura Al aire libre en los paisajes de Milpa Alta con el proyecto de la creación de Escuelas de Pintura al Aire Libre con sedes en Chimalistac, Xochimilco, Tlalpan y Guadalupe Hidalgo, entre otras. Este proyecto deJosé Vasconcelos al frente de la Universidad Nacional permitió revivir los planes barbizonianos (amantes de la naturaleza).

Tiempo después, entraron en operación las Escuelas de Pintura al Aire Libre (EPAL) cerca de la iglesia de Panzacola, a las que se sumaron Fernando Leal, Ramón Alba de la Canal, Emilio García Chero, Francisco Díaz de León y Rafael Vera de Córdova. Después se sumaron Joaquín Clausell, Ramón Cano y Leopoldo Méndez.

Cabe señalar que el pintor Fermín Revueltas (1902-1935), quien después de su regreso de Chicago se inscribió en las EPAL de Coyoacán como maestro de dibujo, participó además en la escuela pública de Milpa Alta donde conoció a María Ignacia Estrada, con quien se casó.

En 1925 los titulares de la Secretaría de Educación Pública, Arón Sáenz y Manuel Puig Cassauranc, apoyaron la creación de tres escuelas más al Aire Libre, además de la de Coyoacán y la de Tlalpan, a cargo de Francisco Díaz de León; la de Xochimilco fue dirigida por Rafael Vera de Córdoba, y la de Guadalupe Hidalgo en el barrio de La Villa por Fermín Revueltas.

La iconografía de Luz Jiménez quedó plasmada por las manos de los siguientes artistas reconocidos a nivel mundial.

Damos inicio con el maestro Diego María de Rivera. Viaja por Italia para estudiar la técnica al fresco y vuelve a México en 1921 para trabajar en el mural La Creación en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Elabora más de tres mil 300 obras de caballete y realiza más de 30 mil metros cuadrados de pintura mural en edificios públicos y privados. Desde su primer mural hasta el realizado en el Cárcamo del Río Lerma en 1950, Luz Jiménez fue su modelo prototipo para representar a la mujer indígena activa y presente en las luchas populares.

Otro artista fue Fernando Leal, quien vino a este mundo en la Ciudad de México en 1896. Pintor representativo de las artes plásticas en los años veinte, formado fuera de la influencia académica, trabajó en San Ildefonso un tema genuinamente mexicano con el mural al fresco La fiesta de Nuestro Señor de Chalma, donde escogió una escena de danzantes en el exterior de la iglesia. Luz Jiménez fue quien llevó a Leal y Charlot en peregrinación de Milpa Alta a ese santuario. Ella aparece en tres ocasiones distintas, dos de ellas en el extremo inferior derecho, con un rebozo café en el acto de persignarse. También se ubica en la figura femenina de espalda, con falda de listado azul en la parte inferior central, cerca de un grupo de niñas indígenas vestidas de blanco que forman un círculo.

Luz y Conchita (1926). Fotografía de Tina Modotti

En 1930, Fernando Leal pinta a Luz Jiménez en el Anfiteatro Simón Bolívar del antiguo Colegio de San Ildefonso, fue en el mural al fresco El libertador (La batalla de Junín),al que también se conoce como La epopeya bolivariana. En él, Luz Jiménez aparece como una de las cinco figuras desnudas que conforman la alegoría celeste sobre el libertador; tal es el número exacto de naciones sudamericanas que el héroe acababa de liberar de la esclavitud. Para el maestro Alberto Hijar, Luz Jiménez (segunda de izquierda a derecha), «dota de fuerza a los otros cuatro emergentes estados-nación latinoamericanos».   

Jean Charlot nació en Paris, Francia, y murió en Hawai, Estados Unidos, en 1979. Estudió en 1915 en la Escuela de Bellas Artes parisina. Junto con su madre llega a México el 21 de enero de 1921. Fernando Leal es quien le ofrece compartir su estudio en Coyoacán, lugar donde lleva a cabo los primeros retratos de Luz Jiménez como modelo, y que constituirían el inicio de un largo ciclo en el que pintaría a la modelo mediante distintas técnicas. Se inicia en el muralismo en 1922 como asistente de Diego Rivera en La Creación, junto con Xavier Guerrero, David Alfaro Siqueiros y Ramón Alva de la Canal; además de comenzar a trabajar en su primera pintura mural en el mismo Colegio de San Ildefonso, La masacre del Templo Mayor. Charlot expresa ahí los sentimientos que le habían provocado sus experiencias en la Primera Guerra Mundial. Inspirado en las obras de Ucello, Charlot trata en esta obra un tema único por la violencia que en él plasma de los horrores de la batalla. Luz Jiménez, además de ser modelo se convirtió en su comadre, se encuentra en medio del mural, rodeada por las lanzas de los conquistadores y con un ramo de flores entre las manos.

Ramón de la Canal estudió en la Academia de San Carlos y en las Escuelas de Pintura al Aire Libre de Santa Anita y Chimalistac. Dibujante, pintor, grabador, muralista y guionista, así como diseñador de escenografía y teatro guiñol, fue ilustrador del estridentismo, misionero cultural y maestro. Alva de la Canal forma parte de la avanzada que dio aliento contra la agotada inercia del arte académico del siglo XIX. Contribuyó a revivir el arte de las marionetas y realizó los murales en el interior del Monumento a José María Morelos en la isla de Janitzio, Michoacán. Entre los años 1922 y 1923 pintó en el vestíbulo de la entrada principal de San Ildefonso El desembarco de los españoles y la cruz pintada en tierras muertas. Ahí se observan las tres carabelas ancladas a tierras indígenas, una mujer muestra el globo dorado del imperio español, los conquistadores dan a conocer al mundo indígena la nueva verdad y los indios reciben estos símbolos de manera pasiva, en alusión a la conquista espiritual de donde nacieron las raíces religiosas y culturales de Hispanoamérica. Abajo a la izquierda, al pie de la cruz, Luz Jiménez se encuentra a la expectativa. Fue Alva de la Canal quien presentó a Luz Jiménez con Fernando Leal y Jean Charlot.

Otras de sus obras donde aparece Luz Jiménez fueron Cabeza de india y Desnudo (ambas grabadas sobre madera); Desnudo III, Luz sentada, La masacre del Templo Mayor (fresco), Lavanderas, Cabeza I, II, Peinado, Lavandera, Tortilleras (litografía) y Malinches.

José Clemente Orozco nació en Zapotlán el Grande, Jalisco. Tomó clases nocturnas de dibujo en San Carlos, al tiempo que cursaba la preparatoria; en 1904 le fue amputada la mano izquierda por un accidente con pólvora. Hacia 1907 ingresó como alumno regular a San Carlos, donde entabló una estrecha relación con Gerardo Murillo, el Doctor Atl. Llevó a cabo su primer ciclo mural en 1923 en el antiguo Colegio de San Ildefonso, donde pinta el fresco Cortés y la Malinche (1926), en el cual Luz Jiménez posó como la controvertida mujer de Cortés.

En esa pareja histórica presenta a Luz Jiménez de modo monumental y heroico, Malintzin es exactamente del mismo tamaño que Cortés y simbolizan juntos a la pareja fundadora Adán y Eva, que engendrarían las sucesivas generaciones de mexicanos. El Cortés de Clemente Orozco representa finalmente, aun y con toda su misoginia, el padre de una nación; cabe subrayar que Luz Jiménez interpreta en la pintura la grandiosidad del papel femenino indígena en una nueva sociedad. Luz Jiménez también aparece plasmada en el mural La familia.

David Alfaro Siqueiros nació en Santa Rosalía de Camargo, Chihuahua. Vino a México en 1911 a estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Santa Anita. Hacia 1914 se integró al ejército constitucionalista y viajó a España en 1919 como agregado militar, donde conoció a Diego Rivera. En 1922 realiza sus primeros trabajos murales en el antiguo Colegio de San Ildefonso en la Ciudad de México; ingresa al Partido Comunista e instrumenta el sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores, luego de lo cual se traslada a la Unión Soviética. En 1936 se une al ejército Republicano Español recibiendo el grado de teniente coronel, además de organizar el Siqueiros Experimental Workshop, hecho que influye en la gestación del expresionismo abstracto estadunidense. En el año de 1939 pinta un mural para el Sindicato Mexicano de Electricistas. En 1940 participa en el fallido intento del asesinato de León Trotsy; en 1944 pinta Cuauhtémoc contra el mito y nuestra democracia para el Palacio de Bellas Artes, donde se inaugura la exposición Setenta obras recientes. Entre 1952 y 1956 trabaja en los relieves policromados de Ciudad Universitaria; se le encarcela en 1960 por el delito de disolución social.

En las escaleras del Patio Chico, el maestro Siqueiros representa una figura femenina de frente, morena, de rostro indígena y con la cabeza envuelta en un rebozo. Se trata del rostro de Luz Jiménez, que mira de manera completamente apacible y serena, figura que en proporción no cupo en el mural y dejó incompleta.

Rufino Tamayo nació en la ciudad de Oaxaca. Estudio en la Academia de San Carlos que abandona en 1921, para trabajar en el departamento de dibujos etnográficos del Museo Nacional de arqueología. Se casó con Olga Flores en 1934, vivió veinte años en Nueva York y doce en París. Realizó murales notables y recibió el cargo de comendador de la República Italiana, miembro del Instituto y Academia de Artes y Letras de Estados Unidos, así como de la Escuela de Bellas Artes México. En el año de 1974 donó a su ciudad natal su colección de pinturas modernas de artistas internacionales y, en 1981, varias de sus obras para crear el Museo de Arte Contemporáneo.

En 1933, Rufino Tamayo realizó el mural La música y el canto, para el antiguo Conservatorio Nacional de Música de la Ciudad de México, en el que vemos a una muy transformada Luz Jiménez tañendo una lira y rodeada de otras sugestivas presencias femeninas su alrededor.

Fernando Leal (1921-1922) realiza en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán la obra en óleo Campamento de un coronel zapatista en 1930. Plasma a Luz Jiménez en una de las imágenes que representan a las repúblicas liberadas por Simón Bolívar en su mural El Libertador (La batalla de Junín),realizado en el vestíbulo del anfiteatro Simón bolívar del antiguo Colegio de San Ildefonso. Asimismo, en su mural La fiesta de Nuestro Señor de Chalma,en el tercer grado de las escaleras del patio principal de lo que fue la Escuela Nacional Preparatoria.

En 1946 Fernando Leal, amigo y compadre de Luz Jiménez, estrecha más sus lazos con la modelo al aceptar ser padrino de confirmación de su nieto mayor, Alfonso.

Entre las pinturas al óleo tenemos: India con frutas, El campamento de un coronel zapatista, La adolescente, Estudio de cabeza de danzante; en ese mismo año proyectó para el mural La fiesta de Nuestro Señor de Chalma, El libertador (acuarela), Cabeza de india (grabado), India, (grabado), La escala de la vida y Mujer persignándose.

El maestro Diego Rivera plasma la imagen de Luz Jiménez en cinco figuras de su mural: La Creación,pintado en el anfiteatro Simón Bolívar de la entonces Escuela Nacional Preparatoria del Antiguo Colegio de San Ildefonso. Las figuras que Luz Jiménez representa son: La sabiduría, La tradición y La fe, la esperanza y la caridad. Para 1923 modela para Diego Rivera en los frescos se la Secretaría de Educación Pública La maestra rural, La cosecha del maíz, El reparto de la tierra, Mítines del 1° de mayo, El tianguis y Viernes de Dolores en el Canal de Santa Anita (1924).

Diego Rivera realiza su famosa obra en encáustica La molendera con Luz Jiménez como modelo. Pinta Vendedora de flores, con Luz Jiménez y Conchita como modelo; realiza su mural El agua, origen de la vida en el Cárcamo del Río Lerma, en el Bosque de Chapultepec, y entre muchas imágenes aparece Luz Jiménez.

Finalmente, Ramón Alva de la Canal realiza el Retrato de Luciana y El desembarco de los españoles y la cruz plantada en tierras nuevas, que aparecen en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, y finalmente Apuntes de desnudo.

Doña Julia Jiménez González, conocida en el mundo del arte como Luz Jiménez, es símbolo del pueblo orgullosamente milpaltense. ♦

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*Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

Bibliografía:

Luz Jiménez. Símbolo de un pueblo milenario 1897-1965. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Bellas Artes, Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo. México, 2000.

Los cuentos en náhuatl de doña Luz Jiménez. Recopilación de Fernando Horcasitas y Sarah O. de Ford. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). México, 1979.

Horcasitas, Fernando. De Porfirio Díaz a Zapata. Memoria náhuatl de Milpa Alta. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. México, 2000.

Tina Modotti. Una nueva mirada, 1929. Universidad Autónoma del Estado de Morelos. México, 2000.

1 Comentario en La modelo milpaltense de grandes maestros del arte

  1. Jesús Villanueva // 4 febrero, 2021 en 6:14 pm // Responder

    Necesito contactar al señor Manuel Garces, esta publicación tiene imprecisiones. Se agradece la difusión de la participación de mi abuela Julia Jiménez en el ambiente cultural del siglo XX.
    Atentamente: Jesús Villanueva Hernández.

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