Mixquic ha sido mutilado: doctora Socorro Bernal

Enero 29, 2021.- «El dos de noviembre viene mucho turista y ellos hacen que nosotros nos sintamos un poco extraños», comentó en 1997

Por Sergio Rojas | Nosotros, Núm. 7 | Agosto de 1997

Segunda de dos partes

Portada de la revista Nosotros número 7

«Ya le digo, mis piezas se quedaron en Mixquic, hicimos el museo. Creo que para muchos que aman la cultura y a México esto fue bien visto, pero otros no le dan el valor que tiene y por eso hurtan las piezas», señala la doctora Socorro Bernal cuando reanudamos la plática.

Lo malo es que el museo no abre los fines de semana.

«Sí, esto es lamentable porque pertenece a la Secretaría de Educación Pública. Hay un grupo de jóvenes que vino hace poco a invitarme a ir con un licenciado de apellido Segura, que viene como asesor del coordinador o en lugar de la señora delegada, no sé, pero él viene a arreglar asuntos. Me dijeron ‘queremos que nos acompañe a ver a este licenciado que viene hoy sábado porque le vamos a pedir la casa de la cultura de Mixquic. Sabemos que usted anteriormente la solicitó, que le dijeron que sí pero nunca le dijeron cuándo’. Les dije que con mucho gusto. Estuvimos ahí, esto hace veinte días, y el licenciado aquel nunca llegó. Los muchachos se desmoralizaron. Su proyecto es poner en esa casa de la cultura el museo. Dijeron que lo iban a hacer después de las elecciones y yo les dije que no, que ahorita era el momento, pídanla, yo los voy a ayudar con mucho gusto. Me dijeron que volverían a verme pero no lo hicieron».

En esa tarde medio nublada los temas fueron diversos, como las tradiciones culturales, la despersonalización de algunos de los habitantes, el futuro de Mixquic, la probable permanencia de todas las tradiciones y costumbres.

¿Será posible?

En opinión de la doctora Socorro Bernal Vázquez sí. «Porque cuando llega la conmemoración por ejemplo delo dos de noviembre, día de muertos, se unen todas aquellas gentes que le digo se van a la ciudad, y que solamente los vemos en la noche o los fines de semana. Ese día todos están unidos, en su casa, celebrando lo que ellos sienten y han venido recogiendo en los años y que han recibido de sus padres y abuelos. Las celebraciones religiosas como la del seis de marzo, la del Santo jubileo, es una celebración muy bonita. Es única y pocas gentes la conocen del entorno del pueblo, de los pueblos aledaños poca gente viene, y nos sentimos bien porque al venir la afluencia de turistas nos desencuadra nuestra celebración».

Por ejemplo, el dos de noviembre viene mucho turista y ellos hacen que nosotros nos sintamos un poco extraños. Son tantos que tenemos que darles el paso porque ellos vienen, como gente joven, en tropel, y cuando vamos al panteón a velar la tumba el dos de noviembre en la noche, tenemos que irnos arrinconando porque es tanta la afluencia de personas que hasta somos atropellados».

Enseguida viene la queja generalizada de los habitantes de Mixquic en voz de la doctora Bernal Vázquez.

«Y en el panteón, como las tumbas no están en orden, caminan sobre las tumbas, y nosotros consideramos esto como una falta de respeto, un atropello. Entonces, por el turismo no los podemos correr, pero como no sienten nada, no les interesa esto».

«Mientras que en la celebración del seis de marzo nos sentimos a gusto porque la mayor parte del pueblo participa, digamos que un 90 por ciento del pueblo ahí está. Pocos son los que se quedan en casa. Nos vamos a la procesión, adornamos las calles, usted ya lo ha visto, todos participamos. Si viniera el turismo sucedería lo mismo que el dos de noviembre, ya no viviríamos esta celebración bonita, que en un momento dado es mística porque estamos pensando en Dios, en que sea del agrado de Él. Y se imagina usted, si nosotros nos ponemos a analizar un instante que viene un grupo de turistas, nos tendríamos que hacer a un lado, trastornaría todo aquello».

Mixquic ha sido mutilado, le quitaron una franja de su territorio para dársela al estado de México. ¿Cuál fue el sentir de la comunidad? La doctora Bernal Vázquez responde que ha habido brotes de protesta.

«El Comisario Ejidal es el que se ha abocado a la defensa de esa franja de terreno que nos han quitado, contrató a un abogado que ha seguido los pormenores del despojo, pero no es un abogado que va a gestionar la devolución de la franja, eso se ventila en la Cámara de Diputados. Cuando se hizo el despojo desgraciadamente no nos dimos cuenta, salió en el Diario Oficial, y los que tuvieron que ver con esto fue el regente Manuel Camacho Solís y el gobernador Pichardo Pagaza. Ellos hicieron un convenio».

Mixquic tuvo en algún tiempo muchos manantiales, pero pronto se acabaron ante la demanda de agua para la gran ciudad. Cuando por instrucciones del gobierno fueron perforados los llamados pozos artesianos el agua de los lagos se terminó.

«Entonces Mixquic tuvo la fortuna de que brotó un manantial y la gente lo consideró como un milagro, y se acabó el pleito con la gente de Tetelco, porque el agua provenía de la zona montañosa que está en Tetelco, entonces ellos decían, ‘esta es nuestra agua’, aunque los manantiales estuvieran aquí en Mixquic. Dimos gracias a Dios y el lugar donde brotó el manantial fue cedido por los dueños, para que el Departamento del Distrito Federal hiciera las obras que se requerían para la fluidez del agua. Ahí estuvo por muchos años pero fue bajando el caudal del manantial y se fue acabando».

Los recuerdos de quien fue subdelegada en Mixquic traen a la conversación la figura del contador público Homero Díaz Córdoba y al licenciado José Irabién Medina, y el interés de ambos por arreglar lo mejor posible el centro turístico que fue construido en el manantial referido, el cual se encuentra abandonado a pesar de la belleza del lugar. La charla está a punto de concluir, el sol casi se ha ocultado, aunque aún hay tiempo para otro recuerdo y una reflexión final.

«Había un señor, Emiliano Aguilar, un gran líder, fue delegado de Tláhuac, secretario de la CNC (Confederación Nacional Campesina) y de la Liga de Comunidades Agrarias, y no sólo atendía los problemas de Mixquic sino de toda la región. Él sí, en 1951, cuando el agua comenzó a escasear invitó al presidente Miguel Alemán a venir al pueblo para que conociera cómo vivía la gente de la chinampa, de la siembra, y que viera que si esta gente perdía el agua tendría que ir a la ciudad a dar muchas molestias porque se quedarían sin trabajo. El gobierno nos atendió inmediatamente, mandó dragas marinas para desazolvar los canales. Eso se arregló por unos años pero la erosión, la falta de siembra de árbol contribuye al azolvamiento de los canales. Por eso le digo que son indiferentes, tiran un árbol y no vuelven a sembrar otro. Nomás lo hacemos quienes amamos la naturaleza. Era lógico, si no había gas, luz, petróleo, tenían que usar la leña como combustible, pero este cerro del Ayaquemetl tenía mucho árbol, pero todos los de Ayotzingo venían por leña y se acabaron el cerro».

«Esa es la triste verdad de los mexicanos. Tiramos árboles y no volvemos a sembrar ninguno. Es triste», concluye la doctora Bernal Vázquez. ♦

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