Con polen reconstruyen el pasado remoto de la Tierra

Enero 12, 2021.- Granos que no superan las 50 micras permiten reconstruir el clima y la vegetación Paleozoico del territorio que hoy ocupa México

Mucho menos espectaculares en comparación con los fósiles de dinosaurio o megafauna, y pese a su ínfimo tamaño, la importancia del estudio del polen fósil —el cual mide entre tres y 150 micras— es tal, que permite reconstruir el paleoambiente o ambiente antiguo de diversas regiones del planeta.

Con motivo del Día Internacional del Fósil diversos especialistas se refirieron a la paleopalinología en una de las conferencias del ciclo «Lo que relatan los fósiles», iniciativa de divulgación académica para contribuir a la valoración, cuidado y preservación de estos testimonios del pasado de la Tierra del Consejo de Paleontología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

A decir de la investigadora del Instituto de Geología de la UNAM, Uxue Villanueva Amadoz, los granos de polen fósiles oscilan, por lo regular, entre 20 y 50 micras (milésima parte de un milímetro).

El estudio del polen fósil apoya a la bioestratigrafía, ya que se sabe que la aparición y desaparición de cada uno de los taxones (grupos en los que se clasifica científicamente a los seres vivos) tiene un rango de edad, y la asociación de palinomorfos (estructuras menores de 500 micras) permite datar las rocas. Los palinomorfos se dividen en marinos y continentales, estos últimos integran los granos de polen, esporas y fungiesporas.

Villanueva Amadoz, quien entre sus líneas de investigación está la palinoestratigrafía y reconstrucciones paleoambientales de los periodos Paleozoico Superior y Mesozoico en el territorio que hoy ocupa México, hizo referencia a uno de sus estudios en la Formación Matzitzi, ubicada entre Puebla y Oaxaca, un depósito de gran interés para entender cómo se produjo el ensamble de la Pangea, un supercontinente que fue fragmentándose durante el Mesozoico.

«La importancia de la unidad en la cual trabajamos, es que se ubica por encima de dos complejos geológicos importantes, el Acatlán, en la zona Mixteca, constituido por rocas metamórficas del Paleozoico, de bajo grado; y por el otro, tenemos el complejo oaxaqueño, compuesto por rocas metamórficas de alto grado. Se considera que esta unidad se formó después de la colisión entre ambos complejos y uno de los productos fue la falla de Caltepec, al noroeste de Oaxaca».

Con el objetivo de esclarecer lo ocurrido en la Formación Matzitzi, se llevó a cabo un análisis palinológico. Para intentar fechar la unidad en cuestión se tomaron 91 muestras, de las cuales pocas fueron positivas, sobre todo las provenientes de la sección del Río Hondo, donde se tienen datos de macroflora y microflora.

El equipo de investigadores obtuvo fechamientos que corresponden al Carbonífero Superior o Pérmico Inferior (entre 323 y 254 millones de años), por debajo a los reportados por otros colegas para la falla de Caltepec, que refieren al Pérmico Medio (hacia 270 millones de años).

«En la sección de río Hondo tenemos dos taxones índice que nos estaban dando hacia el Carbonífero Terminal (de 315 a casi 300 millones de años)», precisó Uxue Villanueva.

Estos resultados, dijo, demuestran que falta camino por recorrer para determinar con precisión la evolución de los eventos ocurridos en esa zona, en el mundo prehistórico. «La paleopalinología, como otros campos dedicados al pasado remoto, parte realmente de lo que se observa actualmente en el planeta, y es así como intentamos hacer inferencias con relación a nuestros hallazgos, y vemos que muchas veces no corresponden», comentó.

«Por ejemplo, el ambiente ecológico de una planta puede variar a lo largo del tiempo, caso de las isöetales, que hoy son pequeñas y están asociadas a ambientes húmedos, y en la antigüedad eran de un tamaño comparable al de un árbol, de modo que fueron disminuyendo conforme aparecieron otros competidores. Lo que sí podemos deducir son patrones o ciclos de cambios en los ecosistemas».

Debido a la intensa actividad geológica que conformó el actual relieve mexicano, sobre todo eventos volcánicos, es difícil encontrar sitios ideales para recuperar polen fósil, pues los fluidos ácidos destruyen o deterioran en gran medida la materia orgánica. Ese tipo de condicionantes, concluyó, son a las que se enfrenta la paleopalinología en nuestro país. ♦

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