El ahuehuete, considerado Árbol Nacional de México

Enero 4, 2021.- El sabino, como también se le conoce, ha tenido una vida muy estrecha con nuestra historia desde la época prehispánica

Por Manuel Garcés Jiménez *

Los mexicanos tenemos el orgullo de tener una flora de origen prehispánico que a través del tiempo le han dado la vuelta al mundo como es el árbol de ahuehuete de copioso follaje, maravilloso vegetal de vida longeva como el olivo en el Mediterráneo. Mantiene un cúmulo de historia, leyenda y tradición, considerado el Árbol Nacional, ecológicamente es el que nos representa en el mundo. Por su enorme significado y por su intrínseca historia ha dado motivo que uno de estos ejemplares fuera plantado el último día del 2020 en uno de los patios de Palacio Nacional, en el jardín Nezahualcóyotl por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Su nombre en náhuatl viene de dos palabras: atl-agua y de huehu-viejo, por lo que viene a significar: viejo del agua, dado que su hábitat es de zona lacustre, por lo que es considerado símbolo de la sabiduría, del conocimiento y de la vida.

Majestuoso árbol de hojas perenes que se caracteriza por su robusto follaje. Sus delgadas ramas se inclinan hasta casi llegar al suelo como queriendo narrar un cúmulo de vivencias de siglos de vida que han visto pasar por varias generaciones. Según los biólogos su existencia pudiera llegar hasta más de los mil años de vida, son de la familia de las coníferas.

Es el sabino, como también se le conoce al ahuehuete, y ha tenido una vida muy estrecha con nuestra historia desde tiempos prehispánicos a la actualidad.

Nos remontamos al año de 1921 cuando la Dirección de la Escuela Forestal expidió una convocatoria para que la población de la Ciudad de México emitiera su opinión eligiendo al árbol que fuese considerado representativo a nivel nacional. Participaron 21 árboles diferentes entre los que se encontraban: la ceiba, el aguacate, el amate, el mezquite, el capulín y, por supuesto, el ahuehuete. A partir de esa convocatoria todos coincidieron en que el ahuehuete era el Árbol Nacional.

Tras del acontecimiento, en 1910 durante el porfirismo fue el símbolo para conmemorar las fiestas del Centenario de la Consumación de nuestra Independencia (1810-1910).

Remontémonos a los famosos e históricos sabinos de nuestro territorio. En primer término, tenemos al monstruoso ahuehuete localizado a 12 kilómetros al sureste de la ciudad de Oaxaca, conocido mundialmente como el árbol de Santa María del Tule, con una circunferencia que abarca aproximadamente unos 36 metros y se calcula un promedio de edad de más de mil años de vida.

No podemos pasar desapercibido el ahuehuete del México Prehispánico y que durante los primeros años de la invasión española se encontraba en su apogeo en lo que hoy es la Calzada de Tacuba, muy cerca de la estación del Metro Popotla, conocido como Árbol de la Noche Triste, en alusión a la derrota de los soldados españoles el 30 de junio de 1520, cuando después de ser vencidos por los valerosos mexicas salieron huyendo las huestes peninsulares comandadas por Hernán Cortés. Se detuvieron a descansar bajo el frondoso vegetal del que hoy sólo vemos los vetustos troncos enervados por los siglos por un incendio en 1980.

Nos viene a la memoria el popular sabino conocido como el Sargento, y que se encuentra en el legendario Bosque de Chapultepec; árbol de enorme corpulencia, de 12.50 metros de diámetro aproximadamente, siendo la atracción durante varias centurias de niños y adultos.

Dos gigantes más se encontraban a un costado, al poniente de la parada del Metro Nativitas, hoy aparece sólo uno entre las fritangas de los puestos callejeros. De acuerdo con los vecinos y cronistas del lugar, eran dos hermosos ahuehuetes que pertenecían a la Quinta, propiedad del general Plutarco Elías Calles. Es ahí donde se reunían los políticos de aquella época para sus francachelas bajo esos frondosos árboles. Lamentablemente, con la construcción de una enorme tienda de autoservicio se taló uno sin que las autoridades castigaran ese hecho.

En el sureste de la Ciudad de México, en Xochimilco, existe un histórico ejemplar frente a la capilla de San Juan Bautista, Tlaltenchi[1], en la plaza principal del barrio. De acuerdo con las crónicas del lugar, fue sembrado en 1521 por Cuauhtémoc. Se calcula que tiene unos 500 años aproximadamente de edad, con un diámetro de 11 metros de circunferencia de follaje y 3.70 metros de diámetro, y un poco más de 25 metros de altura.

Este gigante, obra de la madre naturaleza, está protegido en su alrededor por un barandal de hierro como protección y cuenta con un sistema de riego por goteo. En 1895 se le colocaron alrededor de sus gruesos troncos varios cinturones de acero como medida de prevención de desgaje, y en 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad, inscrito en el Compendio de Arboles Notables e Históricos de la República Mexicana. Desafortunadamente el día ocho de septiembre de 2018 un fuerte viento colapsó por el peso de las ramas como resultado de haberle retirado los cinturones de acero, «por mantenimiento».

Aunque parezca increíble tenemos un ahuehuete en la alcaldía de Milpa Alta, a la orilla del pueblo de San Francisco Tecoxpan. Se trata del legendario y enigmático sabino que aún lo podemos admirar a la orilla del antiguo camino que conducía directamente a los pozos para extraer agua que se encontraban en el paraje denominado Noxcalco[2], localizado a lado sur del poblado de San Antonio Tecómitl.

Ese árbol creció y se desarrolló sobre suelo pedregoso, es decir, sobre piedras pequeñas llamadas teyolotes, caso singular que ha permanecido desde la época de los abuelos de donde se narran de él una serie de historias y de leyendas relacionadas con el vital líquido. A pesar de su trayectoria histórica y su apreciación popular, las autoridades locales y de la alcaldía lo han dejado en total olvido, a su suerte. De acuerdo con geólogos, el árbol creció posiblemente cuando sus raíces llegaron hasta por donde corría agua.

No podemos dejar de mencionar lo que para los mexicanos católicos es conocido al antiquísimo ahuehuete que se encuentra a las orillas del viejo camino que conduce al santuario del Señor de Chalma, es el Ahuehuete,árbol secular que añade su extraordinaria corpulencia. Para los peregrinos, el Ahuehuete es el lugar considerado como la puerta a la fe por Cristo, ya que de sus entrañas le brota una refrescante y clara agua cristalina, donde el viajero peregrino se zambulle o se lava los pies para que después se ponga a danzar al son de las notas de un violín. Con esta tradición se podrá colocar en la cabeza una corona de olorosas flores silvestres. Los devotos comentan que al lavarse debajo del ahuehuete se purifica el cuerpo de los pecados para poder llegar a postrarse ante el Señor de Chalma.

Nos remontamos a la historia del poblado de Tetelco, alcaldía de Tláhuac, que originalmente en el México prehispánico fue calpulli (barrio) de Mixquic, conocido como Tetelcingo de los ahuehuetes, población que se encontraba rodeada de chinampas. Hoy en día se le conoce como San Nicolás Tetelco, donde ya no existe ni un solo árbol de ahuehuete.

Tengo la fortuna, como profesor, que allá por los años ochenta vi sembrar y crecer un frondoso sabino, se localiza en las inmediaciones del patio de la Escuela Secundaria 180, en el poblado de San Lucas Xochimanca, en Xochimilco. El árbol es conocido con el nombre de«Ahuehuete Antúnez», en honor a un subdirector del plantel del turno matutino. Se trata del maestro Erasto Antúnez, quien ahí laboró a mediados de los años setenta, un hombre de corazón humanitario, tanto con el personal docente y administrativo, así como con el alumnado. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

Fotografía: Bosque de sabinos en el Cañon de Fernández, en la Comarca Lagunera. Fundación Iberdrola México

Bibliografía:

Ayala, Q. Jorge. Chalma. México, 1999.

Cordero López, Rodolfo. El barrio San Juan Bautista Tlaltenchi, Xochimilco. Un barrio excepcional. Ciudad de México, 2017.

Novo, Salvador. Los paseos de la Ciudad de México. Testimonios del Fondo. FCE. México, 1980.

 García Rivas, Heriberto. Dadivas de México al mundo. Ediciones especiales de Excelsior. México, 1965.


[1] Tlaltenchi: Lugar donde se derrumba, iguala o rasga a la tierra. Cita del libro El barrio San Juan Bautista Tlaltenchi, Xochimilco. Un barrio Excepcional. Autor Rodolfo Cordero López.

[2] Noxcalco, lugar de tunales.

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