Humedales de Tláhuac-Xico contienen la mancha urbana

Diciembre 27, 2020.- Desde 1993 la autoridad de la Delegación Tláhuac decidió la conservación de esa estratégica zona

Por Sergio Rojas | Nosotros, Núm. 3 | Abril de 1997

Portada del número 3 de Nosotros

Tláhuac se caracteriza por contar con varios relictos lacustres. Uno de ellos es la llamada Ciénaga o Laguna del Ejido San Pedro Tláhuac, la cual tiene a su alrededor asentamientos humanos, áreas de pastoreo y terrenos agrícolas abandonados. Además, se ha utilizado como área de descarga de aguas de uso doméstico.

Sin embargo, desde 1993 la autoridad de la Delegación decidió la conservación de esa zona, debido primordialmente a ser considerada como frente natural para controlar, en cierta medida, el crecimiento de la mancha urbana.

Fue así como en el mes de noviembre de ese año se firmó el Acuerdo Especial de Colaboración entre el Instituto Nacional de Ecología de la (entonces) Sedesol, la Delegación Tláhuac y la Universidad Autónoma Metropolitana campus Xochimilco, con el fin de que especialistas de esa casa de estudios elaboraran un plan de manejo de la Ciénaga para su conservación. En las reuniones iniciales con los ejidatarios del lugar asistieron observadores de la Fish and Wildlife Service, institución norteamericana contraparte de la Comisión Tripartita que gestionó los fondos para el proyecto.

En una primera etapa, los investigadores participantes en el proyecto a cargo de los maestros en ciencias María Teresa Barreiro Güemes, Luis Ayala-Pérez y Arturo Aguirre León, del Departamento El Hombre y su Ambiente de la UAM Xochimilco, destacaron que la decisión de uso racional de esta zona es sumamente compleja. ¿Por qué?

A decir del informe elaborado por los investigadores, las distintas presiones por el uso de la tierra, como el cultivo, la urbanización y la venta de terrenos, además de la necesidad de regulación del nivel del agua para evitar inundaciones, entraron en conflicto con la conservación, con fines de protección, de especies vegetales y animales endémicas y migratorias.

La inundación de esas tierras, que limitan al norte con el pueblo de Santa Catarina Yecahuizotl, al sur con los de Mixquic y San Juan lxtayopan, al oriente con el de Xico (estado de México) y al poniente con el de Tláhuac, propició el establecimiento de vegetación y fauna común de humedales como tular y otra vegetación emergente, además de una comunidad diversa de aves, muchas de ellas migratorias, así como de especies de anfibios, reptiles y peces.

Debido al trazo de la carretera Tláhuac­Chalco y del camino de terracería de las bombas, el cuerpo de agua fue dividido en cuatro áreas. Tiene profundidad promedio de 90 centímetros en el centro de la laguna. Sin embargo, los canales que lo bordean o se conectan con los cuerpos de agua tienen profundidad de hasta dos metros.

La laguna representa un área de estancia para aves migratorias. En el estudio realizado por la UAM Xochimilco se cuenta con información preliminar para identificar algunos rasgos estructurales que permiten la utilización de la zona como hábitat natural de flora y fauna nativa y migratoria.

La falta de lluvias, por la desecación de los lagos

Antes del crecimiento desorbitado de la gran metrópoli, señala Irma Domínguez Rubio, quien tuvo a su cargo la descripción geomorfológica, hidrológica y climática en el estudio, la precipitación pluvial se infiltraba en las partes altas de la sierra (del Chichinautzin) y a lo largo de sus laderas que actuaban como zonas de recarga, o escurrían hacia los grandes lagos, en donde se almacenaba temporalmente para después evaporarse, manteniendo un ciclo hidrológico en equilibrio. En su origen natural fue una cuenca cerrada, se alteró al abrirse de manera artificial para desalojar crecientes volúmenes de aguas residuales.

Debido a la desecación de los lagos, apunta, el ciclo hidrológico se ha visto alterado. La excesiva explotación de los acuíferos, la contaminación antrópica, la tala inmoderada y el crecimiento irracional de la mancha urbana, entre otros problemas, han alterado de manera considerable el régimen natural de recarga.

Domínguez Rubio define en 11 las zonas hidrológicas que existen en el Valle de México. Una de ellas es la de Chalco, la cual constituye una de las zonas más importantes respecto al volumen de reservas hídricas subterráneas y por ser estratégica para el abastecimiento de agua potable de la ciudad de México. El material lacustre está constituido esencialmente por limos, arenas y arcillas formadas en aguas tranquilas debido a la alteración de brechas y cenizas volcánicas.

Fotografía Nosotros

La calidad del agua en la ciénaga

Luis Ayala-Pérez y el biólogo Obed Avilés-Alaltriste tuvieron a su cargo el examen de la calidad del agua y la concentración de nutrientes, salinidad y oxígeno disuelto en la laguna, los cuales condicionan la existencia y permanencia de diversas especies de la flora y fauna.

Concluyeron que debido a la actividad de pastoreo de vacas y borregos y la acumulación de basura, le confieren a la laguna un aspecto poco agradable a la vista y al olfato, y todo ello condiciona la calidad del agua. Tales características aunadas al tipo de suelo, son consideradas responsables de los valores de dureza total y dureza de fosfatos que se registraron. La salinidad y ja determinación de dureza permitieron detectar la presencia de carbonatos de calcio y magnesio de procedencia terrigena.

Agua tratada para el riego de cultivos

Tláhuac es una zona lacustre desde su formación, el material volcánico que se acumuló se intemperizó con rapidez debido a la presencia de agua, que como medio efectivo en la disolución de elementos minerales actuó sobre el suelo dando como resultado actual aguas y suelos salinos, destacan Irma Domínguez Rubio y la bióloga María Elena Contreras Martínez, al ser las responsables de la caracterización de los suelos en la ciénaga.

Cuando el lago se secó, las sales que se encontraban en las capas profundas subieron por capilaridad. Si el nivel del agua se hubiese mantenido a cierta profundidad, las sales también hubieran permanecido a cierto nivel y las tierras serían ahora productivas. Cuando las sales se mueven con el agua en las orillas de la laguna, la alcalinidad varía durante el año dependiendo del contenido de humedad del suelo.

Los suelos que rodean a la laguna, dicen Domínguez Rubio y Contreras Martínez, han sido desecados y en la actualidad la zona agrícola se extiende hacia el sur y suroeste. Los cultivos, por ende, deben ser tolerantes a la salinidad con el fin de obtener rendimientos adecuados. El agua de riego es agua tratada que llega del canal de Amecameca; sin embargo, no se tienen estudios recientes que permitan dar un diagnóstico· del estado actual de los suelos, calidad del agua y mucho menos plantear propuestas para un mejor uso y rendimiento en favor de sus propietarios.

La investigadora señala en el estudio que la creciente urbanización de las laderas de la Sierra de Chichinautzin puede llegar a alterar el régimen de recarga y la calidad natural del agua subterránea.

Los asentamientos humanos irregulares como el de Santa Catarina, no contaron con servicios públicos, apunta, por lo que en un medio geológico como éste la falta de planificación del desarrollo urbano afecta de diversas maneras al medio ambiente.

Domínguez Rubio y Contreras Martínez añaden al estudio que cuando los asentamientos tienen lugar en zonas preferenciales de recarga, como lo son las sierras periféricas de la cuenca, puede verse afectado el almacenamiento del sistema acuífero, debido a que se reducen las áreas de infiltración de la precipitación.

La urbanización afecta también el padrón de drenaje de estas zonas, lo que incide en la alteración del ciclo hidrológico regional.

La pavimentación de los asentamientos en fase de regularización se efectúa sin tomar en cuenta los drenajes naturales de los escurrimientos, llegándose a producir en períodos pico de precipitación, flujos que invaden las zonas residenciales, como ha llegado a ocurrir en colonias de Xochimilco y Tláhuac.

Fotografía Nosotros

Graves riesgos para los habitantes de Xico

Como resultado de una investigación realizada por el Instituto de Geología de la UNAM en Mixquic respecto al fenómeno de combustión de turbas, las investigadoras mencionan que históricamente se sabe que dicha combustión de los suelos ya se había detectado desde el siglo XIX en la subcuenca de Chalco. Al respecto, incluyen en su estudio la siguiente referencia: La laguna que quedaba alrededor de la isla de Xico terminó siendo desecada hacia mediados del siglo XIX, para ser utilizado su lecho en actividades agrícolas. En su lugar quedó un terreno pantanoso. Testimonios orales de vecinos de la zona, aseguraron que en la primera mitad de este siglo el pantano de Xico «se quemó», incluso ardió por varios días seguidos debilitando el suelo.

Según refiere gente de la localidad, en Xico, por ser tierra negra, lodosa, muy porosa y por tener «chorizo», se prende si se le echa cerillo. Sin embargo, tal parece que la combustión del material orgánico no es el riesgo principal para los habitantes, sino que existen otros riesgos más importantes como son la presencia de grietas y hundimientos o posibles colapsos, además de la detección de materiales orgánicos e inorgánicos en alta concentración (Celada, 1990).

Análisis ecológico de la fauna de peces, anfibios y reptiles

Arturo Aguirre León y Rubén Sánchez Trejo comprobaron en su estudio que los peces de la ciénaga de Tláhuac manifiestan cambios autoecológicos, indicando las alteraciones del ecosistema acuático y de la dinámica de sus poblaciones. México, recuerdan, es considerado el país de los anfibios y reptiles al ocupar el primer lugar a nivel mundial.

Pese a que el Distrito Federal es la entidad federativa más pequeña del país, aquí conviven 86 especies de vertebrados endémicos, lo que presenta a Mesoamérica en el lugar 23 en importancia. Es aquí en donde se han registrado tres especies de vertebrados en peligro de extinción, las cuales corresponden a dos especies de mamíferos y el anfibio Ambystoma mexicanum (ajolotes), el cual es endémico y de distribución limitada.

Del total de anfibios y reptiles registrados para el DF, solamente el 8.3 por ciento de anfibios y el 15 por ciento de reptiles registrado se han observado para Tláhuac durante la estación de invierno. Para los peces se ha colectado el 21.4 por ciento.

Como quiera que sea, las especies más importantes en el sistema son los lacertilios, del género Sceloporus; para los ofidios, la culebra de agua Thamnophis eques, y para anfibios los ajolotes referidos. La presencia de peces se limita en mayor medida a las áreas adyacentes a la vegetación palustre, en donde se registran valores más altos de oxígeno disuelto. Otros parámetros que pueden estar influenciando a la comunidad son la elevada concentración de materia orgánica, alta concentración de nitratos y amonio, así como altos valores de sulfatos.

Conforme a la lista de anfibios y reptiles que según los investigadores se pueden localizar en la ciénaga de Tláhuac, se encuentran: la salamandra ajolote, escorpión, lagartija de árbol; la víbora cincuate, alicante, cencoat (Pituophis deppei), la culebra de agua (Thamnophis eques), así como la víbora de cascabel (Crotalus triseriatus).

En cuanto a peces, el mexcalpique (Girardinichthys viviparus ), el tiro (Skiffia lermae) y el charal de Xochimilco (Chirostoma humboldtianum). Curiosamente aquí ya no existe la carpa de Tláhuac (Evarra tlahuacensis) clasificada por Meek en 1902.

Composición, distribución y abundancia de la avifauna

La riqueza de los humedales, dicen los biólogos Alejandro Meléndez Herrada y Gilberto Binnqüist Cervantes, se basa en su excepcional capacidad de producir energía y ponerla a la disposición de los organismos que se encuentran en los distintos niveles tróficos, lo cual favorece el establecimiento de importantes poblaciones de vertebrados e invertebrados durante todo el año.

La importancia de la ciénaga de Tláhuac, al igual que el lago de Texcoco y Xochimilco, está en que son los últimos sitios para el establecimiento de aves acuáticas tanto migratorias como residentes en el Valle de México. Al decir de los investigadores, Tláhuac es uno de los 32 sitios catalogados como prioritarios para México, además de ser el primer humedal palustre que recibe fondos para el desarrollo de un plan de Manejo.

Existen algunos listados y comentarios acerca de las aves silvestres en Tláhuac generados a partir de constantes recorridos de personas interesadas en la observación de aves, organizados por el Club para la Conservación y Observación de las aves, DF, quienes iniciaron sus actividades en 1990.

Recientemente esta zona se ha incluido dentro del programa de actividades de la carrera de Biología, en la UAM Xochimilco, donde se han realizado frecuentes prácticas de campo que han derivado en algunos trabajos de investigaciones modulares, refieren Meléndez y Binnqüist. Ellos utilizaron diversas técnicas para calcular el número aproximado de especies de aves acuáticas así como de individuos dentro de la ciénaga.

Detectaron un total de 65 especies hasta la elaboración del informe, aunque decidieron extender el inventario a otro tipo de aves que, si bien no se encuentran asociadas a este humedal como las especies acuáticas, sí se presentan en los alrededores del ejido de San Pedro Tláhuac. De las especies registradas, estas se encuentran distribuidas en nueve órdenes, de las cuales 36 son aves acuáticas que pertenecen a nueve familias. Las más numerosas son: Ardeidae, Anatidae y Scolopacidae.

Del total de especies encontradas, 57 son consideradas como migratorias neotropicales y 21 de interés para el programa de conservación de aves migratorias neotropicales «Partners in Flight», el cual lleva tres años de operación. Asimismo, del estatus de la avifauna registrada en la ciénaga y sus alrededores, 38 especies son residentes, esto es, que se trata de aves que se reproducen dentro de las fronteras de México.

Con respecto al componente migratorio, 14 especies sólo están presentes en invierno. De estas, seis pertenecen a la familia Anatidae: Anas acuta, Anas discors, Anas clypeata, Anas strepera y Anas americana; y seis al grupo de aves de playa: Charadrius semipalmatus, Tringa melanoleuca, Tringa flavipes, Actitis macularia, Calidris minutilla y Limnodromus scolopaceus.

El informe de la UAM Xochimilco incluye aquellas aves que se cuentan dentro de especies con cierto valor cinegético o por ser consideradas aves canoras o de ornato. Aunque la ley prohíbe la cacería dentro de los límites del DF (Sedesol, 1993- 1994) al igual que la captura de aves de jaula. Sin embargo, es una realidad que estas actividades eventualmente se dan, debido principalmente a la escasa vigilancia por parte de las autoridades competentes y, por otro lado, a la poca información y concientización de la ciudadanía a este respecto.

También, cabe recordar que el humedal colinda con el estado de México, donde sí está permitida la cacería de la gallareta, patos y cercetas, aunque está prohibida toda actividad cinegética en las inmediaciones del Lago de Texcoco, desde donde se mantiene cierta correspondencia en cuanto a movimientos de las aves acuáticas.

Caracterización socioeconómica de la población del ejido San Pedro Tláhuac

El sociólogo matemático Arturo Fonseca Villa, quien tuvo a su cargo el estudio de la condición socioeconómica de los habitantes del ejido de San Pedro Tláhuac, destaca que los ejidatarios, independientemente de su lugar de residencia, sí cuentan con los títulos de propiedad dentro y alrededor de la ciénaga. Son ellos quienes han ejercido mucha presión sobre la autoridad de la Delegación para promover el drenado de la laguna y recuperar sus terrenos. El investigador recomienda al titular en turno de la demarcación «convencer a ese sector» mediante una serie de alternativas que contribuyan a la solución de sus ingresos familiares.

De acuerdo con el Padrón de Registro del Comisariado y la Delegación que data de 1923, cuando Tláhuac se separó de Xochimilco, en San Pedro Tláhuac existían 1,074 ejidatarios registrados. Sin embargo, a la fecha se tienen sólo 640 miembros, con otros 75 que se encuentran en trámites para acreditación de su documentación.

Fonseca Villa señala que el problema de dicho ejido no sólo es de índole ambiental debido a las inundaciones no controladas, sino que además es un problema político-social, ya que los ejidatarios, como organización, han tenido enfrentamientos violentos entre ellos y contra la propia Delegación política del DDF. De esa manera, el crecimiento incontrolado de los asentamientos humanos no permite dotar de servicios e impacta severamente los pocos relictos lacustres existentes.

Con base en la opinión expresada por los propietarios del Ejido, se detecta que existe una preocupación por la falta de utilización actual de la laguna, pues consideran que no obtienen ningún beneficio. Están de acuerdo en que se debe dar solución al problema, bien mediante el entubamiento del agua o, también, con la creación de un parque ecológico que permita beneficios a la población; sólo que si fuese este último el caso, exigirían una indemnización por la expropiación de sus tierras.

Esta situación abre la posibilidad de que los pobladores vean con agrado la alternativa de recuperar la ciénaga como un parque ecológico; empero, es necesario considerar que, para evitar problemas sociales, resulta indispensable gestionar fondos para la indemnización, así como apoyar otras actividades productivas.

La comunidad cercana a la laguna hizo notar que el cuerpo del agua, tal y como se encuentra actualmente, representa un peligro potencial para los habitantes, ya que es pantanoso y carece de las protecciones necesarias, lo cual propicia accidentes, así como problemas de salud pública y riesgo de inundaciones, además de ser utilizada como tiradero de basura.

La comunidad quiere la permanencia de la laguna

El estudio de la UAM Xochimilco comprueba que la permanencia de la ciénaga de Tláhuac es de vital importancia para el equilibrio ecológico de la región. Si los ejidatarios de la ciénaga exigen el drenado de la misma a la Delegación, es con el fin de fraccionar sus terrenos y venderlos así sea de manera ilegal por tratarse de un ejido, y debido que a las condiciones del suelo no permiten el desarrollo de la agricultura.

Por lo que toca a la importancia de la ciénaga como zona de recarga de los mantos acuíferos, que favorece el desarrollo de una comunidad fitoplanctónica, de la fauna acuática y de la avifauna, el estudio es por demás contundente.

Empero la situación no termina aquí. En otra oportunidad presentaremos más información acerca de la ciénaga, y de la in­ consciente manera en que las autoridades del estado de México permiten que ésta sea contaminada con aguas negras.

Mientras tanto, la laguna ha servido como barrera natural para evitar que los invasores profesionales se apoderen de esa importantísima parte de Tláhuac. Ya lo han hecho con Xico y zonas aledañas de la ve­ cina entidad. Esperemos pues que la Delegación continúe con la firme postura de no permitir la desecación de la ciénaga. ♦

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