Genovevo de la O, general zapatista de «pocas pulgas»

Noviembre 20, 2020.- Genovevo de la O reunió a 25 hombres en las montañas del norte de Cuernavaca y de todos sólo él tenía arma

Por Manuel Garcés Jiménez* | Revista Nosotros, Núm. 134 | Julio de 2010

En el libro Zapata y la Revolución Mexicana, John Womack refiere que cuando el general Emiliano Zapata entra con su tropa a Cuernavaca, el 26 de mayo de 1911, se reúne con Genovevo de la O encontrándolo «ceñudo, rechoncho, vestido de calzón blanco, revuelto entre sus hombres (y quedando) profundamente impresionado1». Y es que Genovevo de la O fue un hombre de «pocas pulgas», de férreo carácter, de firmes decisiones y convicciones; se le considera uno de los pocos revolucionarios fieles a la causa campesina.

Nace el tres de mayo de 1876 en la población de Santa María Ahuacatitlán, Morelos. A temprana edad Genovevo de la O asume la defensa de los bienes naturales de su pueblo en contra de los dueños de la hacienda de Temixco, que propiciaban la tala inmoderada de árboles y el establecimiento de aserraderos, principalmente en Buenavista del Monte.

Con Porfirio Díaz asume a la gubernatura del estado de Morelos el general Francisco Leyva, a quien se le había caracterizado por su participación activa en la Guerra de Intervención. Años1 después, Genovevo de la O como dirigente de su pueblo, revive añejas reclamaciones de sus coterráneos, las cuales habían sido reprimidas por el ejército federal.

En 1910, ante el llamado de Francisco I Madero a levantarse en armas, en Morelos al no aguantar más las injusticias de los hacendados y familiares del gobernador Leyva, que en Tepoztlán se habían adueñado de la presidencia municipal2, grupos de bandoleros salen de su escondite para sumarse a la revolución, y Genovevo de la O reúne a 25 hombres en las montañas del norte de Cuernavaca, y sólo él tenía arma, un rifle calibre 70. Aunque «los rebeldes hacían su aparición en lugares difíciles3».

Muestra de lo que hizo Genovevo de la O lo proporciona el periódico El Imparcial cuando ataca el pueblo de Ayotzingo, Municipio de Chalco.

«Amanecía cuando el pueblo de Ayotzingo fue atacado por las fuerzas zapatistas del General Genovevo de la O, el cual fue asaltado y quemado», y detalla que la guarnición de Ayotzingo estaba compuesta por 80 hombres, que fue auxiliada por tropas de Xochimilco y Xico, las primeras a las órdenes del Perfecto Político y las segundas al mando de Iñigo Noriega. «La noticia causó mucha alarma en las gentes de la Ciudad de México, puesto que éste pueblo está cercano al Distrito Federal4». También participaron en el asalto del ocho de enero de 1913 los 200 amarillos que cuidaban las enormes propiedades de Iñigo Noriega, al mando del capitán primero José María Melo.

Otros que se revelaron en Morelos fueron, «en la zona central, las bandas de Amador Salazar, Felipe Neri y Otilio Montaño, leales al grupo de Ayala»5.

«La banda de Genovevo de la O operaba por el oeste y el sur de Cuernavaca, mantenían por lo menos contactos amistosos con los de Ayala, a través de Salazar, pero aun así los mensajes iban de don Genovevo al señor Emiliano6», y viceversa como vemos en el siguiente fragmento del telegrama de Zapata dirigido a Genovevo de la O, fechado el tres de abril de 1916 en Atlihuayán: «Estimado General y amigo. Mucho he de estimar a usted se sirva librar sus apreciables órdenes, a fin de que los CC Jefes, Oficiales Clases y a gente de tropa que son bajo su mando no molestar en nada al C. Gral. Pablo Vértiz y a la fuerzas que dependen de él, dándoles por el contrario todas las garantías que son acreedores como compañeros que trabajan por la misma causa. Sin otro particular7 (…)»

Muerto Zapata, el coronel Jesús M. Guajardo, comandante del 5° Regimiento de Caballería del ejército constitucionalista, hace de las suyas en Morelos como sucede el «30 de septiembre (cuando) dio muerte a 180 residentes en Tlaltizapan, (entre) hombres, mujeres y niños (porque) las familias eran zapatistas8».

Genovevo de la O se posesiona del liderazgo que tenía Zapata, y una de tantas batallas por recuperar los sitios controlados por éste fue el centro de la delegación Milpa Alta en manos de los constitucionalistas.

Al respecto, encontramos en el archivo del Registro Civil de Milpa Alta interesante documento integrado por 96 fojas donde se narra que el 29 de marzo de 1920, cuando fue atacado por las fuerzas de Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González con un grupo como de cuatrocientos hombres armados, combate iniciado a las 16 horas y culmina como a las 20 horas sin poder dominar a la guarnición carrancista. La sangre corrió sin que Genovevo de la O lograra su objetivo.

En el documento se puede leer cómo sucedieron los hechos.

«A las cuatro de la tarde del día treinta y uno de marzo de 1920 (…) El C. Presidente hace uso de la palabra poniendo en conocimiento de la Honorable Asamblea el hecho de que el día veintinueve del mismo mes había sido atacada la población por fuerzas de Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González9 con un grupo como de cuatrocientos hombres armados y habiendo sido comprendido el destacamento se vio este precisado (sic) con último recurso a hacer resistencia en la torre parroquial, que habiéndose iniciado el combate a las cuatro de la tarde y siendo ya las ocho de la noche sin que pudieran dominar a la guarnición la fuerzas atacantes, habiendo puesto fuego primeramente a las oficinas en que se encontraba la Comandancia de Policía y que no siendo posible detener el incendio, había llegado también a las otras oficinas, quedando todo destruido».

Un mes después de la fallida toma de Milpa Alta, Genovevo de la O se une al Plan de Agua Prieta (mayo de 1920) donde se desconoce a Venustiano Carranza como presidente de la República, acompañando a Obregón cuando éste hace su entra triunfante a la Ciudad de México. «Cuatro días más tarde, Magaña y Soto y Gama llegaron también a la capital10» para unirse a Obregón como presidente electo de la República, quien daría inicio con una política radicalmente agrarista, obrera y anticlerical. Posiblemente por estos hechos el dos de junio se da el siguiente desfile de zapatistas.

«Los zapatistas figuraron destacadamente en este nuevo régimen que se estaba consolidando con rapidez. El dos de junio, veinte mil partidarios del Plan de Agua Prieta desfilaron por el zócalo y entre ellos figuraron fuerzas de Morelos. Y observando el desfile, al lado de los nuevos dirigentes a quienes se les había hecho ese honor, desde un balcón del Palacio Nacional, junto a un Pablo González que sonreía ligeramente, se encontraba el rechoncho y moreno de la O, al que el sol le hacía fruncir el ceño. Visto de lado, se parecía mucho a Zapata, que hacía más de un año que había muerto. (Sí de la O hubiese sido muerto y Zapata hubiese vivido, éste probablemente se habría encontrado allí, en su lugar, con el mismo fruncimiento de incomodidad, convencido por Magaña de que se sumase al auge obregonista…11)», enfatiza Womack.

Ante tal hecho singular, tanto a Genovevo de la O como a Gildardo Magaña se les nombra General de División12.

Durante la época cardenista se desconoce su participación, pero durante los primeros meses de 1938 queda a disposición de la División de Armas del Estado Mayor de la Secretaría de Guerra, hasta que en 1941 llega a la edad límite cundo se jubila del ejército.

Fallece a la edad de 76 años en la tierra que lo vio nacer, Santa María Ahuacatitlán, Morelos.

Así pues, la delegación Milpa Alta fue escenario del movimiento agrarista, y no podemos omitir el hecho de que cuando en el pueblo de San Pablo Oztotepec, en la capilla denominada «Chalmita», el General Zapata ratificó el Plan de Ayala el 19 de julio de 1914. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

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1 Womack Jr. John. Zapata y la Revolución Mexicana. Editorial Siglo XXI. México, 1980.

2 Ibídem, p. 60.

3 Ibídem, p. 60.

4 El Imparcial, 10 de enero de 1915.

5 Ibídem, p. 80.

6 Ibídem, p. 80.

7 Tomado de Internet. (No se especifica fuente.)

8 Zapata y la Revolución Mexicana, p. 263.

9 Valentín Reyes y Everardo González practicaban incursiones dos o tres veces a la semana en el estado de México y en el DF conservando la simpatía de la gente.

10 Ibídem, p. 358.

11 Ibídem, p. 359.

12 Ibídem, p. 359.

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