Flor de Nochebuena, mexicana universal

Noviembre 15, 2020.- Su jugo lechoso sirve como depilatorio. Con ella se preparan cataplasmas y fomentos contra enfermedades de la piel

Por Esteban Gómez Belmont* | Revista Nosotros, Núm. 23 | Diciembre de 1999

La planta de la Flor de Nochebuena es de tipo anual o perenne, y es originaria de nuestro país (principalmente de los estados del sur como Guerrero, Oaxaca y Chiapas). Cabe hacer mención que también se asegura que esta flor es nativa de Taxco, Guerrero.

En el México prehispánico dicha flor estaba ligada íntimamente al sentido religioso de los indígenas, ya que estos adornaban sus altares en donde se encontraban sus deidades con cuetlaxóchitl, hoy llamada flor de nochebuena1.

Para cuando llegan los frailes de la orden franciscana a Taxco, lo cual sucede durante la Colonia, tuvieron la idea de adornar con flores de nochebuena el Santo Pesebre, ya que se encontraba muy cerca el día del nacimiento del Niño Dios2. También en esa época se adornaban con este tipo de flores todas las iglesias y parroquias de la Nueva España, por este gran acontecimiento religioso cristiano.

Y a razón de lo sucedido en Taxco, Guerrero, esta ceremonia se sigue celebrando hasta nuestros días. Es digno de mencionar que desde entonces el nombre en náhuatl de la cuetlaxóchitl fue sustituido por el de nochebuena, en español, y este término fuera admitido como símbolo del advenimiento del Niño Dios.

Su nombre científico o botánico es el de Euphorbia pulcherrima Willd., y sus nombres comunes son los de bandera (en Durango), bebeta (en Veracruz), flor de Pascua (en Chiapas, Guerrero y Michoacán) y flor de santa Catalina (en Oaxaca); asimismo, se le conoce como flor de fuego, flor de nochebuena, paño de Holanda, nochebuena, euforbia de Cártago y euforbia de flores encarnadas.

En lengua zoque (Chiapas) se le conoce como aijoyo; lipa-que-pojua en lengua chontal (Oaxaca); pastuahten en lengua totonaca (Veracruz); gule-tiini en lengua zapoteca (Oaxaca); pascualxuchitl en dialecto mexicano de Tetelcingo (Morelos), y cuetlaxóchitl, cuetlaxúchitl, cuetlaxxóchitl y cuetlasúchitl en lengua náhuatl (Valle de México).

En español la palabra cuetlaxóchitl, de cuetla, derivado de cuetlahui, marchitarse, y xóchitl, flor, quiere decir «flor que se marchita3».

Pertenece a la familia de las euphorbiaceae (euforbiáceas). Es un arbusto o árbol erecto y ramoso, que mide de dos a seis metros de altura, su tallo presenta ramificaciones las cuales son lisas, huecas, de forma cilíndrica y nudosas; sus hojas son alternas, ocasionalmente opuestas, esparcidas, pecioladas, ovaloelípticas, subagudas, venosas, sinuosas y con dos senos laterales profundos limitados por crestas subagudas, de color verde brillante en el haz y más pálido en el envés y mide de 10 a 15 centímetros de largo. Las flores son pequeñas y se encuentran dentro de un invólucro (verticilo de brácteas, situado en el arranque de las flores de una umbela) y que tienen una glándula amarilla. Las inflorescencias están rodeadas por hojas modificadas llamadas «brácteas» (hoja modificada, diferente de los pétalos y sépalos y de las hojas comunes por su forma y color) de color rojo bermellón, y estas inflorescencias constituyen la parte más vistosa de la planta.

Esta especie es de aspecto muy delicado, ya que le afectan los climas cálidos y fríos, y para que no le afecten estos climas adversos hay que protegerla para que se logren plantas de buena calidad.

Para la siembra de este tipo de cultivo se han de preparar unas camas, las cuales estarán elaboradas a base de un sustrato el cual ha de estar elaborado con el suelo del lugar, tierra de hoja y arena de tezontle, para que posteriormente se proceda a desinfectar con bromuro de metilo CH3Br, para que sean eliminadas las llamadas plagas del suelo, tales como la gallina ciega (phyllophaga spp), diabrotica (duodecimpunctata fabricius), gusano de alambre (varias especies spp) y nematodos.

Con respecto a la fertilización, la planta de la Flor de Nochebuena nos demanda altos niveles de nitrógeno y potasio en el suelo, además de fósforo, magnesio y molibdeno. Se recomienda al productor aplicar estos fertilizantes en su cultivo, los cuales contengan este tipo de elementos disueltos en el agua de riego.

La fórmula más recomendable es la siguiente: en un litro de agua mezclar 0.5 gr. de nitrato de amonio; o.5 gr. de nitrato de calcio; 1.0 gr. de ácido fosfórico y 0.15 gr. de molibdeno.

El sistema más práctico y menos complicado para la reproducción de la Flor de Nochebuena consiste en esquejes (cogollo o tallo que se introduce en la tierra para su reproducción), los cuales se obtienen de la planta madre, para que sean introducidos o clavados en las camas antes mencionadas. Pero por tener la Flor de Nochebuena una savia lechosa, es aconsejable que el estacado se coloque un poco inclinado para que no se escurra la savia y pierda la fuerza para brotar.

Pero si el estacado se va a utilizar para trasplantarlo, deberá ponerse por separado uno del otro más o menos a 12 centímetros; este es uno de los sistemas caseros que más óptimos resultados ha dado.

La Flor de Nochebuena, al igual que la del cempasúchil y el amaranto, son plantas de origen prehispánico, ya que en esa etapa de nuestro México fueron utilizadas en las ceremonias, por eso a continuación se describen muy brevemente sus aspectos etnobotánico, ceremonial y medicinal.

Etnobotánica

Como se mencionó al principio, la flor de nochebuena fue utilizada en las ceremonias religiosas (paganas) por los mexicas para adornar sus altares, en donde se encontraban colocadas sus deidades. En la actualidad esta ceremonia aún persiste, pero ahora en el aspecto religioso cristiano.

Ceremonial

A pesar de los siglos que han pasado, esta flor se sigue utilizando en la actualidad, ya que se sigue celebrando en la ceremonia llamada Navidad, la cual consiste en el nacimiento del Niño Dios el día 25 de diciembre de cada año.

Medicinal

El vulgo usa el conocimiento de las brácteas (8 gr. por medio litro de agua) como galactógeno; es decir, para favorecer o estimular la secreción de la leche en las mujeres que están criando. En pequeñas cantidades este remedio no es peligroso, pero en dosis fuertes sí resulta de peligro4.

También el vulgo usa el jugo lechoso de la Flor de Nochebuena como depilatorio, ya que éste quita el vello indeseable de la piel. Con ella se preparan cataplasmas y fomentos, principalmente hechas a base de las hojas verdes; susodichas cataplasmas y fomentos se aplican contra la erisipela y varias enfermedades de la piel.

A la planta de la flor de nochebuena también se le considera como venenosa, ya que sus hojas, flores y tallo contienen un látex extremadamente venenoso, que al contacto con la piel y mucosa se producen lesiones de consideración. En el laboratorio este látex se ha estudiado químicamente y contiene cantidades variables de resina, glucosa, fenoles, alcaloides, diastasas y proteidos.

Generalmente cuando se observa una intoxicación accidental, el látex produce estomatitis, descarnación del epitelio de los labios y de la nariz. La mucosa bucal presenta focos necróticos y vesículas, en ocasiones el proceso inflamatorio se generaliza y se nos presenta estomatitis ulcerosa y gastroenteritis, aun cuando la muerte no se produzca, las afecciones pueden ser severas5.

Enfermedades y plagas

Existen múltiples enfermedades y plagas que comúnmente atacan a la Flor de Nochebuena, entre ellas destacan las siguientes enfermedades: antracnosis de los tallos (colletotrichum gloeosporioides penz); cáncer bacteriano, mancha foliar (corynebacterium poinsettiae Starr. Et Pyrone); pudrición del tallo y raíz (Fusarium sp.); pudrición radicular (Rhizoctonia solani Kuehn), y mancha plagas: mosquita blanca y araña roja.

La cuetlaxóchitl en la leyenda

Fray Bernardino de Sahagún nos narra en su monumental obra Historia General de las Cosas de la Nueva España, que entre las mujeres hay una enfermedad que se les causa en el miembro mujeril (clítoris) que también llaman cuetlaxuchitl, y decían los supersticiosos antiguos que esta enfermedad se causaba en las mujeres por haber pasado sobre esta flor, o por haberse sentado sobre ella, y por eso avisaban a sus hijas que se guardasen de olerla o de sentarse o de pasar sobre ella (Sahagún. 1982, libro V, párrafo II, incisos 1-2:280). La cuetlaxóchitl se creía de mal agüero. ♦

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* Biólogo.

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Citas:

1 Ruiz de Alarcón, Hernando. Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas que oy viven en tre los Yndios Naturales desta Nueva España, Año de 1629. Anales del Museo Nacional de México. 1ª época. México, 1982. Tomo VI.

2 Valdez, Luis Alonso, et al. «La flor de Nochebuena». En Rescate, número 10, México, 1990.

3 Robelo, Cecilio A. Diccionario de Aztequismos. Ediciones Fuente Cultural, 3ª edición. México, 1965.

4 Martínez, Maximino, et al. Flora del estado de México. Biblioteca Enciclopédica del Estado de México. Tomo III (3 tomos). México, 1979.

5 Aguilar Contreras, Abigaíl. Et al. Plantas tóxicas de México. IMSS. México, 1982.

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