Valle de Chalco, la que hace 31 años fue la babel de polvo

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Septiembre 3, 2020.- Origen y destino de un asentamiento periférico. Composición social de los colonos vallechalquenses

Por Jaime Noyola Rocha | Nosotros, Núm. 22 | Noviembre de 1999

El Valle de Chalco sigue siendo lo que es hoy en día, un crisol donde se fundan diferentes poblaciones, y en donde se elabora una nueva cultura social urbana.

Bernard Lacombe et al.

Hace una década (el autor se refiere al año de 1989) del explosivo asentamiento de Valle de Chalco, llamó la atención internacional por representar el mayor conglomerado humano irregular de América Latina, con una población cercana a los 400 mil habitantes y, sobre todo, por el hecho de que carecían de los servicios públicos más elementales, como el agua potable, luz eléctrica, drenaje, escuelas, servicio médico, mercados, pavimentación de sus calles y seguridad en la tenencia de la tierra. La magnitud de este fenómeno social activó la política social de los gobiernos federal y estatal, al poner en marcha precisamente en ese lugar el Programa Nacional de Solidaridad

Dos lustros después queremos revisar las principales ideas vertidas por las instituciones y académicos sobre la temática del Valle de Chalco, sobre todo aquellas que iniciaron su trabajo con antelación a la aplicación de Pronasol, o en los años inmediatamente posteriores, porque midieron por primera vez con parámetros científicos y muestras grandes el pulso de la naciente sociedad vallechalquense.

Nos interesa destacar de esos amplios estudios los enunciados principales sobre la problemática global que dio como resultado la creación del enorme asentamiento del valle, seguido de los resultados de las encuestas del campo, las cuales ilustran de manera diáfana las razones que dieron los colonos del por qué vinieron a radicar a Valle de Chalco, quiénes eran, cuál era su composición política y específicamente de dónde venían.

En ese entonces el Instituto Francés de Investigaciones Científicas (Orstom, por sus siglas en francés) en Cooperación y la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, formalizaron el proyecto Chalco, apoyados por la Comisión de Comunidades Europeas y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), estas instituciones tenían como premisa el estudio de cómo crecen y se desarrollan las grandes ciudades. En lo referente específicamente a la sociología levantaron entre 1989 y 1990 dos encuestas, la primera dedicada al «Sector Informal» y, la segunda, denominada «Encuesta Sociológica». Por su parte, el doctor Daniel Hiernaux dio inicio a una investigación con un Censo de Viviendas y Lotes en 1990, Cuestionarios Sociodemográficos en 1990 y 1993, un Cuestionario a Pequeños Negocios en 1990 y una Encuesta Sociocultural en 1991. Las diferentes encuestas formaron parte de proyectos de vinculación destinados a encauzar las políticas públicas hacia la resolución de los más apremiantes problemas sociales de los colonos.

El problema global

El poblamiento del Valle está relacionado con el agotamiento del modelo económico del Desarrollo Estabilizador, una política federal de impulso a la industrialización, la cual implicó el crecimiento demográfico de la Ciudad de México, pues favoreció el flujo migratorio del campo a la ciudad entre 1950 y 1980.

Al finalizar la década de los setenta el Estado inicia una política diametralmente opuesta en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, caracterizada, como dice Hiernaux, por el paso del modelo económico de concentración de población hacia un modelo económico de periferia, cuyo eje se encontraba en la residencia de los grupos de trabajadores asalariados en una periferia cuya función esencial es albergar a trabajadores integrados mayoritariamente a la llamada «economía informal».

El fenómeno que propició la creación del asentamiento de Valle de Chalco tuvo sus orígenes en el cambio de políticas urbanas de la Ciudad de México, las cuales dispararon el crecimiento periférico de la Ciudad. El aumento de las tarifas urbanas y de impuestos prediales por la vía de los re avalúos de los inmuebles. El Departamento del Distrito Federal aumentó considerablemente las medidas de control de los usos del suelo en zonas ocupadas por población de bajos ingresos.

La puesta en marcha de esta política urbana en la Ciudad de México y en los municipios industriales del estado de México, dio como resultado la expulsión de la población de bajos ingresos hacia la periferia. La tendencia a la expulsión coincide con la permisividad de las políticas oficiales hacia la urbanización periférica, ya no considerada como «clandestina», sino como una forma peculiar de satisfacción de la demanda popular de suelo urbano.

El fenómeno general que creó el poblamiento del Valle de Chalco, como han apuntado Lacombe, Martínez y Juárez de Orstom y UAM Xochimilco, se ha utilizado según un vertiginoso proceso de expansión urbana de la zona conurbada de la Ciudad de México, y de corrientes migratorias que divergen de ella en dirección de las zonas circunvecinas. Estos grupos sociales, generalmente de bajos ingresos, se desplazan en busca de viviendas en la periferia, pero trabajan al mismo tiempo en el centro de dicha ciudad. Dentro de este contexto, la vivienda se presenta como un grave problema, tanto para los migrantes como para los grupos sociales más o menos desfavorecidos en el ámbito del mercado de la vivienda de la Ciudad de México. Al igual que los estudios de Hiernaux, señalan los efectos más claros de la política de expulsión, ya sea a causa del precio elevado de la renta de departamentos o casas, ya sea debido al alza constante de los impuestos prediales, del costo del agua, de la energía eléctrica y de todos los servicios urbanos de la misma Ciudad de México.

La conclusión de los diferentes diagnósticos es coincidente al señalar como tendencia general de los años ochenta, la expulsión de una gran masa de población pobre de la gran ciudad hacia la periferia y los municipios vecinos. También es evidente –nos dice Lacombe– el movimiento de rechazo a partir de municipios urbanos periféricos hacia nuevos asentamientos humanos como el de Valle de Chalco.

Las razones de la mudanza

La mayoría de los colonos llegaron en busca de un terreno donde vivir, con la idea de formar un patrimonio para sus hijos. Las encuestas de Orstom y la UAM Xochimilco mencionan como razones principales para mudarse al Valle de Chalco, la implementación de una estrategia familiar de acceso a la propiedad. El deseo de este acceso es esencial, aunque se dan o se agregan otras razones para justificar la decisión de migrar hacia Chalco, como la pérdida de la vivienda alquilada y el muy alto costo del alquiler, por ejemplo.

Origen y destino de los colonos

Cuando hablamos de Valle de Chalco como origen y destino, lo hacemos justamente porque es un asentamiento creado por grupos migratorios cuya residencia inmediata anterior era la Zona Metropolitana de la Ciudad de México en calidad de inquilinos, con destino final de residencia en el Valle de Chalco, en donde la mayoría es propietario por vez primera de una casa-habitación. La población del valle encontró aquí su lugar y por lo tanto su destino.

En cuanto al origen de los colonos, todas las encuestas coinciden en señalar un modelo de migraciones muy definido, el cual obedece –como apunta Hiernaux– a una relocalización de la población den el espacio metropolitano.

Según la encuesta Orstom-UAM Xochimilco, el 91% de la población interrogada fue «expulsada» de la metrópoli, México. De los otros sujetos, el 6% ha llegado directamente al Valle de la provincia, y el 4% tiene como único lugar de residencia el Valle de Chalco, estos son los originarios de Xico Viejo. De acuerdo con estos números, el 96% de los habitantes interrogados resultaron inmigrantes.

También fue aclarado en las encuestas –como señalan Lacombe, Martínez y Juárez– que los lugares de procedencia determinaron también la diferenciación entre los barrios, ya sea por nacimiento o por residencia anterior. Las colonias ubicadas a lo largo de la autopista México-Puebla presentan muy fuertes porcentajes de ex-residentes de Nezahualcóyotl, mientras que los que colindan con la carretera Chalco-Tláhuac tienen los porcentajes más elevados de ex-residentes de Iztapalapa. Por lo que respecta al origen de los jefes de familia por estado, según las zonas, aquel viene a confirmar la existencia y el buen funcionamiento de las redes familiares, amistosas y de compadrazgo, redes que se mantienen a pesar de la emigración.

Hiernaux ha señalado el surgimiento del Valle de Chalco como parte del proceso de crecimiento metropolitano y a esta trasferencia de población metropolitana de las áreas centrales hacia la periferia, la distingue como una verdadera inmigración intrametropolitana, puesto que prácticamente el 90% de la población vallechalquense residente en el valle proviene del área metropolitana como domicilio anterior. Tanto de la Ciudad de México, como de los municipios conurbados.

Por el interés que reviste para los actuales moradores de la región la procedencia de los colonos vallechalquenses, de estos el 48.53% procedía de los municipios conurbados y el 41.45% de las diferentes delegaciones de la Ciudad de México.

Los habitantes actuales del Valle de Chalco provienen de los siguientes municipios del estado de México: Nezahualcóyotl, 37.34%; Los Reyes La Paz, 3.32%; Naucalpan, 1.66%; Chalco e Ixtapaluca, 4.6%, y otros municipios 9.48%.

Así como de las siguientes delegaciones del Distrito Federal: Iztapalapa, 13.28%; Cuauhtémoc, 4.56%; Álvaro Obregón, 2.90%; Gustavo A. Madero, 2.90%; Iztacalco, 2.49%; Tlalpan, 2.07%; Miguel Hidalgo, 2.07%; Magdalena Contreras, 1.66%; Tláhuac, 1.24%, y las delegaciones restantes 2.06%.

Composición social de los colonos vallechalquenses

En forma general se ha hablado de expulsión de grandes núcleos sociales del centro a la periferia del área metropolitana. Pero, ¿quiénes fueron los colonizadores de extracción popular del inhóspito Vaso de Chalco? Lacombe, Martínez y Juárez han señalado que todas las familias pertenecían a un medio social más bien popular (obreros, peones y artesanos). La presencia de pequeños estratos medios tradicionales, comerciantes y maestros artesanos, está sin embargo, lejos de ser despreciable; los maestros artesanos y los comerciantes con anuncio en la calle representan el 11% de la muestra. La categorización del empleo resalta la preponderancia de los oficios de la construcción y de los artesanos, así como la importancia de los empleos jornaleros y domésticos. Sin embargo, no se trata de los más desamparados, a pesar de la fuerte proporción de jefes de familia sin capacitación profesional alguna.

Predominan los obreros y artesanos-obreros con cierta habilidad manual, incluyendo policías, choferes y choferes de tráiler. Esta categoría, la cual incluye también a los comerciantes con puesto en algún mercado, y reúne a todos los jefes de familia dueños de un pequeño capital monetario o formación técnica, representa el 41% de la población estudiada.

La babel indígena

Un dato no recogido por los estudios señalados, pero que ilustra que entre los pobladores del área metropolitana expulsados más tempranamente por sus precarias condiciones de vida, lo constituyen los diferentes grupos indígenas. En Valle de Chalco se ha reconocido como lugar de residencia de 8,870 hablantes de 44 de las 56 lenguas indígenas que aún subsisten en el país, grupo que representa el 2.39% de la población total del Valle.

La babel indígena del Valle consta de diez lenguas principales: mixteco, 31.22%; náhuatl, 19.70%; otomí, 9%; zapoteco, 8.45%; totonaca, 4.66%; mazahua, 3.44%; mixe, 1.45%; chinanteco, 1.04%, y tlapaneco-huasteco, 0.84%; grupos que en conjunto representan el 79.90% del total de hablantes de lenguas indígenas.

También se hablan purépecha, tezaltal, maya, triqui, chocho, cuicateco, matlatzinca, chontal, chontal de Oaxaca, popoluca, tepehuán, chatino, ixcateco, chichimeca jonaz, chiapaneco, aguacateco, huicohol, tarahuamara, chol, solteco, amuzgo, cora, huave, ketkchi, kiliwua, lacandón, mayo, tzotzil, yaqui y zoque.

En el diseño de las políticas públicas federales, estatales y municipales, no debiera perderse de vista que los inmigrantes de Valle de Chalco fueron expulsados de la Zona Metropolitana Central hacia la periferia, en virtud deel cambio de políticas metropolitanas que excluyeron a grandes núcleos sociales del mercado de vivienda. Y que esta política de reordenamiento urbano benefició claramente a la Ciudad de México y municipios industriales del estado de México, y aunque permitió que los desplazados adquirieran terrenos a precios populares para construir sus viviendas en la periferia, su sacrificio sólo fue compensado en parte por el Programa Nacional de Solidaridad que los dotó de servicios públicos básicos, pero que no creó mecanismos para una verdadera viabilidad urbana, con fuentes de empleo y de creación de riqueza local. El ciclo del origen y destino de la ciudad de Valle de Chalco sólol se cerrará cuando en este cruce de caminos que representa este asentamiento humano forme una nueva cultura social urbana y eso sólo ocurrirá cuando los gobiernos federal y estatal salden su deuda con estos núcleos sociales desplazados del centro y conviertan a este asentamiento en una ciudad de verdad, más habitable, con una identidad y con unos ciudadanos sujetos de crédito y que puedan pagar sus propios servicios urbanos. ♦

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Referencias bibliográficas:

Hiernaux Nicolas, Daniel. Nueva periferia, vieja metrópoli. El valle de Chalco. Ciudad de México. UAM Xochimilco. México, 1993.

Lecombe, Bernard; Rogelio Martínez y José Manuel Juárez. Polvo y lodo. Chalco. Sedesol. Instituto Nacional de Ecología. CCE. Orstom, UAM Xochimilco. México, 1992. Noyola Rocha, Jaime. Monografía Municipal de Valle de Chalco Solidaridad. Instituto Mexiquense de Cultura, Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales. México, 1999.

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