Parque Morelos | Al capricho de la alcaldesa Marina Vitela

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Julio 21, 2020.- Marina Vitela debería construir en otra parte una unidad deportiva que la ciudad no tiene

Por Sergio Rojas

El proyecto de la alcaldesa de Gómez Palacio –en la Comarca Lagunera de Durango– para imponer en el Parque Morelos por capricho y estulticia tres canchas encementadas con su respectiva gradería y correspondientes domos, evidencia su nula sensibilidad para respetar sitios emblemáticos de la ciudadanía y la carencia de identidad y sentido de pertenencia a la comunidad que, por las circunstancias que hayan sido, le tocó representar.

Es Marina Vitela la autora del proyecto por el que pretende cambiar de manera radical la vocación del Parque Morelos, aunque para lavarse las manos –algo muy típico de esta camada de seudo transformadores que asola al país– y a través de incondicionales e inserciones pagadas, recuerda a la ciudadanía que el recurso para la obra –casi 10 millones de pesos– es otorgado por el gobernador Aispuru, lo cual es cierto, pero la intención depredadora es de ella, de nadie más.

Vitela ignora –como ha de ignorar muchas otras cosas elementales del servicio público, la sensatez y la cordura– que el Parque Morelos es un emblema para la inmensa mayoría de los gomezpalatinos, por ser el único espacio verde y, por consiguiente, el único pulmón de la ciudad, debido a que ha cobijado con su sombra invaluables momentos de esparcimiento y diversión familiar a través de la historia de la ciudad, lo que es de mucha utilidad para la convivencia vecinal y la ejercitación mediante placenteras caminatas que redundan en el mejoramiento físico pero, también, en el fortalecimiento del espíritu.

Quizás ahí es donde tenga perturbadora confusión la susodicha alcaldesa, por lo que ahora y previo a que entre a su personalísimo Año de Hidalgo, suponga –iba a anotar piense, pero no, no quiero especular– que no habría mejor modo de hacer una obra más redituable que aquella que incluya la construcción de tres canchas con graderías y domo en un espacio donde la gente va a ejercitarse. Pero no, el Parque Morelos es lugar de reunión de personas, muchas de la tercera edad, que van en plan familiar, acompañadas invariablemente por familiares y amistades, a convivir, fraternizar o ejercitarse.

Si Marina Vitela quiere hacer negocio con una obra pública –porque es sabido que quienes ejercen un cargo público, sean del partido que fuere, suelen sacar redituable provecho de las obras públicas–, ¿por qué mejor no habilita una ciudad deportiva como lo hicieron en Torreón hace 50 años? Gómez Palacio no cuenta con una ciudad deportiva, así que sería la oportunidad que tanto busca para hacer los menjunjes del caso y, de paso también, pasar a la historia en una ciudad donde parece ser incapaz de tener la identidad del ser gomezpalatino.

La señora está obstinada en arrasar con el Parque Morelos, su sinrazón tendrá, pero meter ahí tres canchas encementadas con graderías y domos, terminará por convertir el lugar en un centro de reunión de vagos, viciosos y drogadictos. Tal vez los primeros meses en el lugar haya gente a cargo del cuidado de las canchas y de su correcto funcionamiento, pero estas terminarían siendo tomadas por grupos de ninis con dinero, por aquello de que ya los mantiene el gobierno –y por ende les mantiene también sus vicios– para asegurar el voto que pueda darle continuidad a la proliferación de figuras públicas, como es el caso de la alcaldesa de marras.

Las canchas y lo que esto conlleva, además de recubrir con cemento un espacio todavía verde, despojaría a los ciudadanos del emblemático parque, ya de por sí deforestado desde las dos anteriores remodelaciones de que fue objeto, una para ponerle un lago artificial en el centro del parque con los contornos del estado de Durango, y después imponer la construcción de una alberca donde antes había estado el lago. Esto es, que el Parque Morelos ha servido antes a por lo menos dos presidentes municipales para hacerse de unos pesos con el pretexto de hacer ahí remodelaciones y obra pública. Además de que en la segunda remodelación, el alcalde en cuestión aprovechó para otorgar la concesión y usufructo de un espacio público a unos parientes dueños de juegos mecánicos en la esquina de Trujano y Ocampo.

Habrá que ver si la ciudadanía logra impedir que la alcaldesa se salga con la suya y termine por despojarlos del parque, un espacio que requiere urgentemente de reforestación y sanado de árboles. Sobre todo, para evitar que trabajadores de la administración municipal sigan ejecutando la tala hormiga, la cual y por lo visto vienen haciendo desde hace tiempo, al igual que matar literalmente a los arbolitos al echarles químicos que los aniquilen. Aunque de manera hipócrita Vitela y sus incondicionales aseguran que no se va a talar ningún árbol, ¿para qué?, total, ya han comenzado con esa acción depredadora.

Esperemos, pues, que la ciudadanía le haga ver a esta señora la importancia que tiene el Parque Morelos en la historia de la ciudad, y que no puede seguir siendo botín de los intereses personales de sus gobernantes. ♦

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* Escritor y periodista. Director de la revista digital Nosotros.

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