Paisajes tallados en piedra en Xochimilco y Milpa Alta

Julio 16, 2020.- Fue también común en toda Mesoamérica que los templos fuesen réplicas del cosmos

Por Manuel Garcés Jiménez

Este año del 2020 se cumplieron 500 años de la matanza conocida como la «Matanza de Tóxcatl», que tuvo lugar el 30 de junio de 1520 cuando las huestes de Hernán Cortés atacaron sin piedad a los mexicas en el momento que celebraban en el Templo Mayor de Tenochtitlan la fiesta de la veintena de Tóxcatl. Así lo confirman varios documentos como el Códice Florentino (recopilado entre 1550 y 1555), los Anales de Tlatelolco, el Códice Aubin (1576), entre otros, que así lo confirman.

Los peninsulares nos invadieron a través de la espada, el arcabuz y anteponiendo la Cruz del catolicismo. Nos saquearon por casi trescientos años, se llevaron tajos de oro y un sinnúmero de ornamentos de oro y plata de uso personal de los tlatoanis y muchos de nuestros alimentos desconocidos.

En fin, hicieron y desasieron a los pueblos mexicas con fines de hartarse de poder a nombre de Dios y de la corona española, pero no pudieron acabar con nuestras raíces cosmogónicas donde aún aparecen en el territorio de nuestro país los basamentos en forma piramidal que permanecen altivos de identidad, así como positas, maquetas, terrazas, adoratorios en diminuto tamaño que aparecen en lo más recóndito de nuestra naturaleza, los que han sido analizados por el doctor en Antropología, Juan Rafael Zimbrón Romero, en un trabajo realizado en distintas partes de la zona cerril de la parte sur del Valle de Anáhuac, en lo particular en Xochimilco y Milpa Alta.

Es en Xochimilco y Milpa Alta, lugares fundados en las faldas de la serranía del Chichinauhtzin, siendo el punto de partida donde se realiza la interesante investigación exhaustiva descubriendo los distintos e interesantes paisajes tallados en piedra que fueron analizados por más de una década y descritas en el interesante libro: Paisajes tallados en piedra en Xochimilco y Milpa Alta.

En un texto de casi 300 hojas tamaño carta el autor nos describe como en el plano territorial «los hombres construían sobre la tierra las réplicas de los lugares míticos y las pirámides, eran edificios templarios que reproducían la figura de los cerros. Fue también común en toda Mesoamérica que los templos fuesen réplicas del cosmos».

Al respecto, la doctora Johanna Broda aborda el tema como un «estudio monográfico especializado aplicando un enfoque interdisciplinario del Suroeste de la Cuenca de México, particularmente la región de Xochimilco y Milpa Alta. En él se abordan temas del estudio del paisaje ritual y la geografía cultural; la interrelación entre sociedad, naturaleza y territorio, y el ordenamiento del tiempo y el espacio en Mesoamérica».

Rafael Zimbrón considera importante señalar que en las culturas prehispánicas se buscaban lugares geográficos en que se repitieran las mismas posiciones solares en el horizonte, marcando una determinada fecha en común con otros sitios. Se trazaban líneas visuales que unían sitios desde los cuales se observaban posiciones del sol en puntos importantes del paisaje. 

Es así como el culto a Tláloc, entre otras deidades, se celebraba en lo alto de los cerros en un aspecto fundamental representativo de la fertilidad y la agricultura, por el cual los habitantes realizaban sus ritos con ofrendas. Tal es el caso de los tepictocton representaciones de los tlaloques, los ayudantes de Tláloc.

Otro aspecto que establece es la existencia de una diversidad de pocitas grabadas en las piedras que se encuentran diseminadas en la región del Suroeste que pudieron ser visitadas para verter sangre de auto flagelo durante los meses de Tozoztontli y Huey Tozoztli, o posiblemente también en otras fechas significativas que marcan sus calendarios de horizonte, como los equinoccios, solsticios y principios de año, y otras fechas relevantes dentro de la cosmogonía mexica.

Para tales ritos fueron esenciales las puntas de las enormes pencas de los magueyes que abundaban en todo el territorio de Malacatepec Momozco y zona cerril de Xochimilco. Estas agudas puntas fueron utilizadas para el autosacrificio donde se encontraban estos petroglifos, las cruces punteadas (señalando los cuatro puntos cardinales), maquetas, pocitas, figuras geométricas, estructuras y nichos en las terrazas agrícolas, peñascos, amontonamientos de piedras y asientos. Todo esto asociados con las rocas aisladas que por alguna razón se les consideraba sacras.

Cabe señalar que estas manifestaciones pétreas no fueron privativas de la zona estudiada por Zimbrón. Establece el caso de las pocitas que existieron en Norteamérica, Sudamérica y Centroamérica relacionadas con el simbolismo del agua, la lluvia y el sol.

De estas manifestaciones en piedras y en rocas fray Bernardino de Sahagún lo menciona como el culto a Tezcatlipoca: «En todos los caminos y divisiones de calles le ponían un asiento de piedra para él, que se llamaba momuztli y le ponían ciertos ramos de flores silvestres». Es decir, que había altares en los cruces de caminos que estaban dedicados al culto de Tezcatlipoca, por lo que en los cruceros de antiguas rutas comerciales de las montañas de Xochimilco existen piedras con pocitas, quizás pudieron ser altares relacionados con esta deidad.  

Es importante recordar que durante la fiesta de Atemoztli los mexicas elaboraban las distintas figuras de tzoalli. Les ponían ofrenda de comida durante el mes Huey Tozoztli, estos cerritos comestibles los ponían enfrente de la deidad Chicomecóatl.   

Así mismo, el autor del libro hace hincapié que en las réplicas en piedra hay una diferencia entre las representaciones de escalones, estructuras escalonadas y sistemas de terrazas agrícolas con sus instalaciones de riego.

Al respecto formula cuatro propuestas en cuanto al significado de los diseños escalonados labrados en piedra:

a) La primera propuesta. El autor la relaciona con la iconografía de las fiestas de Atemoztli y Atlacahualo, a lo cual Francisco Javier Clavijero las describe con escaleras de templos cubiertos de agua.

b) Segundo. Propone que algunos de los diseños escalonados se refieren a terrazas agrícolas y como en estas piedras talladas se hacían rituales estaban relacionadas al culto de los cerros terraceados, o en las terrazas agrícolas.

c) Tercero. Las escaleras en miniatura guardan una relación estrecha con el culto a los ancestros.

d) Finalmente, establece que los estudiosos de la etnografía huichola, piensan que los diseños escalonados se referían a un culto al sol. Al respecto considera que este caso es diferente a los ejemplos que se presentan en el centro de Mesoamérica.    

Dentro de estas zonas se encuentran los templos, canchas de juego de pelota, sofisticadas viviendas, terrazas y escaleras, algunas de ellas son parte del sistema de terraceo que dan acceso a las tierras de cultivo.

En las maquetas talladas en las piedras localizadas en lo más recóndito del suelo cerril se ha comprobado que son réplicas de centros urbanos y agrícolas con sus drenajes y terrazas de cultivo con sus sistemas de riego. Al respecto el autor las considera como pequeños lugares o paisajes en miniatura. Uno de estos ejemplos es el localizado en el sitio de Santa María de los Olivos, en San Juan Ixtayopan.

El autor dice existen en miniatura varias réplicas de paisajes, así como pocitas, como «las localizadas en la región montañosa donde predomina el cultivo en terrazas». Verbigracia, el cerro de Xaltepetitla en San Pedro Atocpan.

Otras se localizan siguiendo las rutas de los caminos ancestrales vecinales. En la actualidad algunas sirven de mojoneras que indican los límites entre los pueblos.  

Uno de los lugares de profundo arraigo en la historia de Xochimilco es Santa Cruz Acalpixca, sitio donde se cree que fue la cuna de Xochimilco, donde se tienen evidencias de ser el primer asentamiento fundado por el guía y sacerdote Huetzalin.

Acalpixca es considerado un lugar emblemático de la zona lacustre del Sur del Valle de Anáhuac, su nombre en náhuatl nos lleva a su pasado: «lugar de canoas», o «puerto de canoas», sitio ubicado entre la montaña y el lago de Xochimilco conectando con lo que actualmente son los estados de Morelos y Guerrero.

El nombre de Santa Cruz fue impuesto por los peninsulares durante los primeros años de la invasión española. Comenta Rafael Zimbrón que posiblemente provenga del relato que nos da el fraile Bernardino de Sahagún: «Hay otra agua o fuente muy clara y muy linda en Xochimilco, que ahora se llama Santa Cruz, en la cual estaba un ídolo de piedra debajo del agua, donde ofrecían copal. Yo vi el ídolo y entré debajo del agua para sacarle, y puse allí una Cruz de Piedra que hasta ahora está allí en la misma fuente…» 

En este mismo poblado encontramos hacia el sur, al pie de la zona cerril, por donde se encuentra la Escuela Secundaria 290 «Ocelotl» una serie de petroglifos y una piedra llamada «maqueta» o «piedra mapa». Al respecto dice Rafael Zimbrón que los primeros estudios sobre estos relieves se iniciaron en el año de 1894 con fotografías de Nicolás Islas Bustamante que motivaron a Hermann Beyer para hacer la interpretación en 1924 de los cinco petroglifos: Nahui Ollin, Ocelotl, Itzpapalotl, Cipactli, Xonocuilli. Éste último contiene un carácter cosmogónico simbolizando los puntos cardinales relacionados con el culto al Sol.

En 1972 Eduardo Noguera continua la investigación, pero con otra interpretación, sosteniendo que son de manufactura xochimilca correspondiente al periodo Postclásico con una trascendencia relacionado con la Madre Tierra.

Desde tiempos ancestrales el poblado de Acalpixca está conectado a través de caminos hacia el sur con San Bartolomé Xicomulco, alcaldía de Milpa Alta donde de paso se encuentra a la orilla del camino una gran piedra, conocida por los lugareños como «Piedra Larga», asentada sobre una terraza agrícola. Por cierto, el autor establece que ésta Piedra Larga tiene su alineamiento con el cerro de Xochitepec durante el solsticio de diciembre.

Otro lugar histórico de Xochimilco es el cerro de Xochitepec o Xochitepetl (cerro con flores), topónimo que aparece representado en el Códice Cozcatzin, enorme cerro que cuenta con lugares importantes para la arqueología por sus maquetas, petroglifos, dólmenes, cuevas, plataformas, montículos, gradas de piedra en forma de asientos, material lítico, cerámica y restos de una estructura prehispánica. En la cúspide aparece una enorme Cruz cristiana por lo que recibe el nombre de Cerro de la Cruz que aparece en el escudo de armas de Xochimilco del año de 1559.

Volviendo a Xicomulco se tiene conocimiento que la zona de Santa Catarina, cerca de la Piedra Larga aparece una superficie geográfica limitado por los pueblos de San Salvador Cuauhtenco, Santa Cecilia Tepetlacapa y Xicomulco, donde argumenta el profesor cronista del lugar que fue el primer asentamiento del pueblo que data del año de 1539.

Otro lugar mencionado es el cerro de Xilotepec, o Cempoaltepetl donde inicia la región montañosa en San Gregorio Atlapulco, llamado «La Malinche». Se le relaciona con Xipe-Totec, y con la fiesta de Tlcaxipehualiztli que lo sitúa en la relación astronómica con el equinoccio de primavera que presenta una continuidad con la fiesta patronal del pueblo de San Gregorio que se lleva a cabo el 12 de marzo, nueve días antes del fenómeno solar. 

Otro sitio importantísimo que es mencionado son «Los Olivos», terrenos que se encuentra al norte de San Juan Ixtayopan, singular lugar por las docenas de árboles de olivo que fueron sembrados durante los primeros años de la colonia española por los frailes franciscanos y estudiados por los arqueólogos Leonardo López Luján y diego Jiménez Badillo en 1989. Al respecto, el doctor Juan Rafael Zimbrón estudió concienzudamente la zona. «Sus vestigios arqueológicos que constan de maquetas de montañas terraceadas, pocitas asociadas con petroglifos y otras figuras geométricas, como un cuadrado con una diagonal que cruza su centro y una entrada a una cueva en la parte baja de la piedra, estos relieves se labraron en los riscos que ven al norte hacia la sierra de Santa Catarina».

Finalmente, Zimbrón recorre a través de más de diez años los diversos poblados de Xochimilco y Milpa Alta donde aún existen evidencias claras de los lugres que sirvieron de sitio para ceremoniales cosmogónicos.

Lamentablemente con la expansión de la zona urbana, éstos están desapareciendo, ya sea que saquean la zona, se destruyen o se grafitean. Con estas nefastas acciones nuestra memoria histórica se está perdiendo. ♦    

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Bibliografía: Zimbrón Romero, Juan Rafael. Paisajes tallados en piedra en Xochimilco y Milpa Alta. Publicación realizada con el apoyo del Programa Altepetl en su Componente Nelhuayotl. Dirección General de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural y Altepetl.

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