Crónica antigua de los lagos del sur del Valle de México

Julio 14, 2020.- Cada pueblo tiene un destino y camina hasta encontrarlo. Así lo hicieron los pueblos chichimecas

Por Genaro Castillo Escalona | Nosotros, Núm. 114 | Mayo de 2008

Primera de dos partes

Introducción

Estas tierras del sureste del Distrito Federal son célebres por su ancestral culto por los muertos, lugar donde los lugareños, para recibir a sus muertos, asean y preparan las tumbas con flores, alimentos y bebidas; plática, recuerdos y gozos, y muchas veladoras, estrellas y focos que indican el camino de venida y de regreso. Aparentemente esta es su única identidad, expresada en el sincretismo del regreso desde el inframundo a la tierra de los vivos, que es el lugar de origen, y la concepción cristiana de una vida eterna para el espíritu. Pero al mismo tiempo, estas tierras no son un referente habitual sobre la vida de la gran ciudad.

Posiblemente esta disociación tiene su raíz en el mismo origen de los pueblos de los lagos del sur, en el Distrito Federal. Inmersa en una relación de asedio proveniente de un poder hegemónico, siempre más fuerte.

Hoy, el último vestigio de ese origen son los canales, que en el origen de estos pueblos formaron parte del sistema de chinampas, donde se construyó la fuerza y la riqueza de todo el valle del Anáhuac. Pero estos canales ya no forman un sistema de riego, incluso se comportan como un estorbo para la vida moderna, para quienes no entienden que la sustentabilidad de estas tierras sigue asociada a la capacidad de tener y contener agua en la superficie y en el subsuelo. Ahora, estos vestigios, con tanto lirio y basura, son reflejo de la vida moderna: de erosión, contaminación, sin mantenimiento, sin desagüe y en vía de extinción.

De un lado, la ancestral relación y comprensión del inframundo, y por el otro, un proyecto de vida asociado al control del agua. Este es el sincretismo originario: el conocimiento del pasado, dado por la experiencia de los antiguos, y la edificación del presente, mediante el uso de la riqueza natural que se sintetizaba en los lagos que hubo es esta región.

Desde su origen a la fecha, la vida de los pobladores conserva la asociación entre los muertos y la herencia de los lagos, en los pocos canales que existen es estos parajes tízicas, que la crónica antigua denominó chinampanecas. Lugar donde se asentó y floreció el linaje Tzompanteteuctin, que según los cronistas chichimecas dio inicio con Mixcohuaxocóyotl.

Esta tradición, tzompanteteuctin, de los pueblos tízicas chichimecas, es de sanadores y de transmisión de la sabiduría de los ancestros. Por eso cada año es abierta la puerta que comunica al inframundo, para la honra mutua de vivos y muertos.

El punto de unión era el lago, alcanza su nivel de equilibrio sustentable con los chichimecas; pasa a un sistema de control de parte de los grupos hegemónicos, principalmente los mexicas, y concluye con una progresiva destrucción a partir de la dominación española. El español no quería cuidar la chinampa (chinámitl), no era como el tepaneca, el tetzcuteca o el mexica, que hacía la guerra porque sabía el valor del lago y de la chinampa. Destrucción que avanzó hasta la modernidad. A pesar de lo cual aún quedan humedales, por el rumbo de Míxquic, al que todavía llegan aves migratorias. Esa destrucción impide al poblador actual ser testigo de la antigua magnificencia de esta tierra, y hace difícil y costosa la recuperación del equilibrio ecológico. Visto en los proyectos para recuperar su flora y su fauna del lago de Texcoco.

La Gran Tenochtitlan rodeada por agua

Los lagos

Eran seis los lagos del valle: Zumpango, Xaltocan y Ecatépec, al norte; el de Tetzcuco, al centro, y los de Chalco y Xuchimilco, al sur. Estos últimos quedaron separados del central por la pequeña sierra volcánica que los españoles llamaron Santa Catarina, y se comunicaban por un estrecho entre Coyohuacan y las tierras del itztapallapaneca.

El Lago de Chalco era largo y estrecho y tenía agua dulce por la cantidad de manantiales que aquí había. Ahí criaban peces de regular tamaño. En cambio, el de Tetzcuco era redondo y mayor, pero sus aguas eran saladas porque su tierra contenía salitre, y no consentía la existencia de peces más que pequeñísimos. Aunque en su parte septentrional había agua dulce, porque el lago de Tetzcuco era más bajo y el agua dulce del de Chalco se desbordaba muchas veces sobre él. Pero no dejaba de ser salado y amargo, ni subía mayormente de nivel.

Esta condición natural de origen, explica que a los pueblos de los lagos del sur les hicieran la guerra el tetzcucano, luego el tepaneca y luego el mexica. Requerían la riqueza del agua, sus peces y aves. Pero era difícil someterlos, aunque fueran más numerosos y fuertes, el agua los protegía.

La versión oficial de la historia señala que fueron los mexicas quienes trasformaron todos los lagos, los volvieron productivos y crearon las chinampas y calzadas. En suma, que a ellos se debe el gran florecimiento cultural y económico del valle.

Sin embargo, cuando los mexicas llegaron al lugar donde fue su sitio, guiados por Tenochtzin, sólo había tulares; sabandijas que les proporcionaron su alimento, y escasos manantiales. En ese tiempo los cuitlahuacas, guiados por los Tzompanteuctin, ya conocían la chinampa, que la aprehendieron de los que estuvieron ahí antes que ellos. Antes que los hombres nahua llegaran a esta tierra ya habían estado otros, que florecieron y fueron destruidos por la lluvia de fuego del Xitle. Luego hubo oscuridad, pero no se perdió su sabiduría.

Esta condición nos remite a entender que los chichimecas no fueron «los inventores de la chinampa». Su mérito radica en haber interpretado correctamente los vestigios encontrados y de apropiarse de esa técnica. Nadie les enseñó, ellos lo descubrieron, y esto contribuyó a la transición de tribu seminómada en sociedad sedentaria.

Los lagos del valle

Descartar esta hipótesis conlleva ignorancia sobre la riqueza cultural de los pueblos originarios de esta tierra. La crónica señala que, fieles a su herencia de cazadores y recolectores y pese a conocer la chinampa, prefirieron la caza, la pesca y la recolección, y poco la agricultura, pero en la Cuenca hubo una sequía prolongada, descendió el nivel de los lagos, la flora y la fauna disminuyeron, y eso dificultó la supervivencia. En ese tiempo incrementaron la irrigación de los lugares de cultivo por medio de pequeños canales para conducir el agua del lago y de los ríos cercanos.

Los chichimecas ya sabían construir chinampas, porque habían llegado a estas tierras con otros hombres que vinieron desde el lejano sur. El procedimiento para el cultivo en chinampa era ya conocido por pueblos de mayor antigüedad, que según las crónicas conocían el procedimiento de irrigación por inundación desde antes de Cristo. En regiones de grandes ríos que se desbordan y en lagos y lagunas. Posiblemente Olmecas.

Su construcción no era amontonamiento de piedra y lodo, conocían el peso que debían soportar y los espacios para calles y acequias, para que fueran sustentables.

Una crítica recurrente se refiere a que el agua subía y bajaba de nivel, y ocasionaba inundaciones, cuyo verdadero control del sistema lacustre comenzó en la época tolteca y con el crecimiento cultural de los mexicas. Ante lo cual hay que recordar que el ascenso del nivel del agua sobre la chinampa era lo que ocasionaba el derrame de nutrientes orgánicos sobre la tierra en beneficio del cultivo, y que no eran los pueblos del sur los que se inundaban. Además, hablar sobre el control del sistema lacustre es una cuestión de política, no de ingeniería.

Esta última aseveración tiene qué ver con la diferente calidad de flora y fauna asociada a los lagos. Con sus lagos salados, tepanecas, tetzcucanos y mexicas, necesitaban de más mercancía para su lujo y para su gente. Por eso hacían la guerra, que es una forma de resolver sus problemas cuando ya no pueden contenerlos. No es necesariamente un problema de maldad, aquellos tenían necesidades y los pueblos chinampanecas riqueza; ellos fuerza y estos sabiduría. Si no hacían la guerra para su pueblo, éste los abandonaría.

Sin descartar el valor ideológico cuando se señala que los mexicas hacían la guerra por su religión, pues Huitzilopochtli les mandaba que le ofrendaran la sangre de los vencidos y el corazón de sus doncellas. Vale aclarar que la sangre no hace rico a nadie y no es seguro que a las jóvenes les quitaran primero el corazón.

Los mexicas y los demás pueblos hacían la guerra para dominar el tráfico de mercancías, que es la razón fundamental de los embarcaderos, que no eran para pasear. Cuando aquellos dominaron todo el valle, eran tres los embarcaderos más importantes para descarga de mercancía: el del mercado de Tlatilulco; el de Tetamazilco, en la ribera oriental de Tenochtitlan y que comunicaba con Tetzcuco, y el de Ayotzinco en la orilla sur del lago de Chalco, a un lado de Míxquic, que era tierra de los chalcas, por donde entraban productos de la tierra caliente.

Además, los lagos de Xuchimilco y Chalco siempre ofrecieron mejores condiciones para las chinampas, por contar con numerosos manantiales y un desagüe natural hacia la laguna de México, o hacia donde está Chapoltépec. Originalmente, este lago se alimentaba de las aguas de Xuchimilco y en mayor cantidad de Tetzcuco, pero los mexicas lo convirtieron en un lago artificial cuando lo encerraron con calzadas-dique por el oriente y el sur. Así dejó de ser parte del Lago de Tetzcuco.

Las calzadas de Itztapallapan y Mexicaltzinco

Contra la creencia general de que al regular las aguas de los lagos fueron impedidas las inundaciones y favorecieron a la agricultura, cuando los mexicas construyeron estas calzadas perjudicaron enormemente las siembras y habitaciones de los pobladores chinampanecas de Xuchimilco, Cuitláhuac, Tetelco, Tezompa y Mízquic.

Estas calzadas tenían tres finalidades: comunicar a los pueblos con Tenochtitlan, evitar inundaciones en Tenochtitlan y mejorar la calidad del agua de los tenochcas. Eso es ingeniería al servicio de la política.

Los pueblos chinampanecas eran los expertos en hidráulica, mucho antes que los tenochcas, pero estos ejercieron el control político para que el sistema hidráulico de control lacustre los beneficiara principalmente.

Otra creencia generalizada refiere a los mexicas como sociedad más fuerte y mejor organizada, merced a lo cual obtenían lo que querían. Por lo que es necesario narrar qué pasaba en esas guerras.

En la parte más estrecha del Lago de Chalco estaba la isla, donde construyeron y asentaron el señorío de los cuitlahuacas, y no tenía comunicación de calzada con la tierra firme. El mexica supo que esto era peligroso, siempre lo supo. Nezahualcoyotzin lo supo, en un año tres conejo, cuando juntó sus gentes con Itzcohuatzin, su tío, junto con las de Totoquihuatzin, rey de Tlacopan, fueron sobre la tierra de los cuitlahuacas y la ganaron y la saquearon, y cuando se fueron parecía que no había pasado nada, pues al otro año Itzcohuatzin, rey de Tenochtitlan, se apercibió para otra vez hacer la guerra contra los cuitlahuacas. Tres años les hizo la guerra sin poder vencer y únicamente se enfadó. Hasta que Itzcohuatzin pretendió conquistar Cuitláhuac, pero los moradores no se preocuparon mayormente, ya que se consideraban a salvo por estar rodeados por el agua; fueron vencidos por los tenochcas, pero su sometimiento era muy endeble gracias a la afortunada ubicación.

Por eso los mexicas ordenaron construir la calzada desde Tulyehualco hasta Tlaltecayohuaca, que era de tierra firme, pasando por esta isla. Sólo así lograron sojuzgarlos. Pero ganaban poco. En las glosas mexicas de sus tributarios y de los tributos aparecen los chalcas, xuchimilcas y mizquitecas, pero no los cuitlahuacas.

Esa calzada separó al lago de Chalco del de Xuchimilco, Además de la calzada que unió a Mexicaltzinco con Coyohuacan, que funcionaba como dique regulador, y cercaba al xuchimilca.

Así crearon la laguna de México, hacia el lado de Chapoltépec, y concluyeron la comunicación por calzada desde las tierras mizquicas y cuitlahuacas hasta la ciudad del mexica, y entonces comenzaron los problemas que afectaron a los chinampanecas, ribereños de los lagos de Chalco y Xuchimilco.

La ciudad del mexica

La sabiduría del chichimeca

El origen material de la sabiduría del chichimeca radica es esta relación con el lago, en tanto que su origen ideológico se encuentra en su tradición de tzompanteteuctin. Que no es mágica, es ideológica.

El sabio chichimeca no adivina el futuro, vive el presente, conoce el pasado e interpreta el significado de los eventos. Al tzompanteteuctin, el español lo llamó nigromante. Denominaron adivinanza del futuro, mediante el diálogo con los muertos, lo que en realidad es resultado del conocimiento del hombre, de la vida, de la sabiduría ancestral que les heredó Mixcóhuatl y con la que los condujo Amímitl.

Atendiendo a la cronología antigua, los chichimecas eran seminómadas cuando ya habían florecido en ciencias y artes los totonacas, los teotihuacanos y los toltecas. Pero en honor, a cada quien hay que darle lo suyo. Los totonacos fueron astrólogos, y todos aprendieron de ellos; en Teotihuacan se reunieron comerciantes de todos los confines, y los toltecas fueron destacados artífices. De éstos también aprendieron.

Además, el español llamó bárbaros a los pueblos que debían continuar en la búsqueda de su sitio. Cada pueblo tiene un destino y camina hasta encontrarlo. Así lo hicieron los pueblos chichimecas.

Cuando el teotihuacano había logrado construir su hermosa ciudad, hacia el año 804, uno pedernal, el cuitlahuaca ya era conocedor de lo que es vida y reconocido sanador, podía descifrar los signos de la naturaleza y de la conducta humana. Por eso el tepaneca, el tetzcucano y el mexica les temían y necesitaban sojuzgarlos. Por eso el español, que los quería bárbaros, dio una explicación mística, mítica o nigromántica a esa sabiduría. Hasta el cronista chichimeca tuvo que llamar dioses a los sabios cuitlahuacas, para no aceptar que este pequeño pueblo les resultaba atemorizante. Eso también es de la política.

Esta tradición, que aún pervive, en la crónica se encuentra asociada a Mixcóhuatl y a Amímitl.

Amímitl guió al cuitlahuaca, fue uno de los nueve chichimeca teuctli que señoreaban en el año 804, y pertenecía al linaje tzompanteteuctin. Tan sabio era para sanar, y tal fue la herencia que dejó, que los españoles lo tuvieron por dios de la pesca y la caza acuática y porque de todos los rumbos venían a Cuitláhuac para aliviar sus males, y tener mejores resultados en sus actividades, siempre relacionadas con el lago.

La glosa de Mixcóhuatl está unida al surgimiento del quinto sol, en nahui ollin, o naollin. De cómo dieron vida y movimiento al sol y de cómo empezaron y vinieron a ser Tzompanteteuctin. Ahí está el origen de esa sabiduría, de su conocimiento del inframundo y el respeto por los muertos que los antecedieron.

En esa glosa se explaya lo que se aplica a Mixcóhuatl, al que se nombra Iztac Mixcóhuatl, el menor de los mixcohuas, o Mixcohuaxocóyotl. Según está en su glosa, bajó a donde es Colhuacan. Nueve veces dio vuelta cerca del agua y en ninguna parte se halló bien. Otra vez vino hacia atrás, vino viendo y le agradó junto al camino; luego pasó por muchos sitios. Cuando entró aquí, se metió inmediatamente dentro del agua en el juncal de Cuitláhuac. Al llegar, se sangró en su cama de pajas, de donde tuvo vida una persona plebeya a la que, por todas partes por donde él vino a cruzar, venía conduciendo el que pasaba por su padre y que le andaba acompañando, llamado Tetzauh. De este mayorazgo de Mixcóhuatl tuvo vida el linaje de tzompanteuctin, del que nació Quetzalteuctli, que después estableció en cuatro lugares a los caballeros tzompantli: en Tízic, Teopancalcan, Tecpan y Atenchicalcan. Pasaron varios, hasta que vino a asentarse Quetzalmazatzin, el que conoció a los tenochcas, en tiempo de Itzcohuatzin. Al que mataron los mexicas para destruir el linaje Tzompanteteuctin. De su parte era políticamente correcto que así lo hicieran.

También es creencia generalizada que esta glosa solamente es leyenda, pues el Sol es el mismo desde el origen del planeta. Con lo cual niegan que el origen del chichimeca esté asociado a un quinto sol que no es tal. Por lo que es necesario hacer dos reflexiones.

Una. En la historia de los españoles entendidos, no en los que vinieron, también existía la crónica de cuatro Eras anteriores: Cuando todo era dominado por el agua, todo era agua; luego la de grandes animales que dominaban la tierra; siguió la lluvia de fuego y ceniza, y al final los cambios climatológicos que reordenaron todo lo que hay y existe. Así, los conquistadores también vivían en su quinta Era. Lo que no es casualidad, es sabiduría.

Dos. En cuanto a que su glosa sea leyenda, no puede ser asegurado. No en esa época y tampoco en la de los españoles. La ideología siempre está presente en el que escribe la historia. Escriben lo que ven, lo que saben y lo que creen.

Los chichimecas en el Valle

Hacia el año 804, uno pedernal, los pueblos chichimecas seguían buscando su destino, dirigidos por hombres y mujeres. Pero en la crónica, transcrita en tiempo de los españoles, afirmaron que Mixcóhuatl, Xiuhnel, Mimich, Quahuícol, Itztlacoliuqui, Nequ metl, Amímitl, Iquéhuac y Nahuacan eran reyes, porque para los españoles los pueblos no podían ser dirigidos por sus sabios o sus ancianos. Debía existir una monarquía, porque eso sí lo entendían. Y sobre Cóhuatl, Miáhuatl, Coacueye, Yaocíhuatl, Chichimecacíhuatl y Tlacochcue, no las mencionan igual porque eran mujeres chichimecas. Los españoles a sus mujeres no les propiciaban el mismo trato. En general los linajes se rigen por ellas, porque nadie duda quién fue la madre. Aunque luego les pongan el nombre del padre.

Vale destacar que los chichimecas no fueron los primeros en llegar a esta tierra, ni los que inventaron las ciencias y las artes. Muchos años antes aquí florecieron otras ciudades, como la de Cuicuilco y la de Tlapacoyan, que fueron destruidos por la lluvia de fuego del Xitle.

Pasó mucho tiempo, y los toltecas de Quetzalcóatl se establecieron en Itztapallapan, Cuauhnahuac, Chapoltépec, Colhuacan y Xicco (c. 900, seis pedernal), los chichimecas llegaron a estas tierras c. 1124, o cinco pedernal, encontraron a los toltecas y de ellos aprendieron. Para entonces el guía más conocido de los pueblos chichimecas fue Xólotl, con el que llegaron hasta Chalco. Pero en unos años los pueblos empezaron a separarse, porque ese era su destino. Si todos se quedan juntos pronto acabarían con el alimento, siempre es necesario que los jóvenes busquen otros horizontes.

En 1135, siete caña, un grupo ya conocido como chalcas se fue a Huitznahua de los chichimecas, y en 1138, diez conejo, a Tlahuacan, donde está el monte de Mixcóhuatl, probablemente el que ahora conocemos como «monte blanco». Hacia el año 1200, siete pedernal, ya estaban bien definidas las familias chichimecas, como Chalca, Matlatzinca, Tepaneca, Malinalca, Xuchimilca, Cuitlahuaca, Chichimeca, Mizquica y Mexica. Que son nueve, igual que los llamados «reyes» chichimecas, que guiaron a estos pueblos. Fue en ese año cuando tuvieron malos cultivos en chinampa, debido a esa larga sequía que narré, por eso los chichimecas de entonces decidieron mejorar la irrigación por medio de canales, que probablemente fueron las primeras chinampas que hicieron, de las que nada más quedan algunos canales, llenos de basura. Y con la misma técnica edificaron sus ciudades, dentro del lago. Empresa que tardó muchos años, por eso reconocemos la fundación de los pueblos cuitlahuacas hasta 1222, tres conejo, que conocían como teuctli tlahuacas a Cuauhtlotlinteuctli , Ihuitzin, Tlilcoatzin, Chalchiutzin y Chahuaquetzin, que fueron los que se repartieron en Xicco, Chalco y Tlahuacan, por eso se dice que fueron los señores cuitlahuacas de Tízic.

En 1233, uno casa, los chalcas se dividieron otra vez y los tlaltecayohuacas vinieron a Cuitláhuac Tízic, que se establecieron cerca de Tláhuac, y los mihuacas y acxotecas.

Mientras los pueblos chichimecas seguían floreciendo y aprendiendo, es importante destacar que en 1230, once conejo, llegaron los tepanecas que fundaron Azcaputzalco.

A pesar de haberse asentado en el extremo opuesto de los lagos, tiene especial denotación, porque desde entonces, hasta la llegada de los españoles, nunca los dejaron en paz. Primero los tetzcucanos, después los tepanecas y luego con los mexicas. Donde la explicación más pausible es la diferencia en la riqueza de sus lagos y sus bosques.

En ese año Cohuatomatzin se convirtió en Teuctli en Cuitláhuac Tízic, hasta 1236, cuatro conejo.

El asedio bélico en contra de los pueblos de los lagos del sur

La crónica señala que en 1239, siete caña, venidos los señores y teuctli de Tetzcuco, comenzaron a juntar sus gentes y demás cosas necesarias para la guerra; y junto todo se fue cada uno a la parte que le fuera señalada. En Tetzcuco Quinatzin les mandó de este modo: que sus tíos, los señores mexicas, Mixcóhuatl, señor de Tlatelulco y Acamapichtli, señor de Tenochtitlan y de Colhuacan, fueran sobre Cuitláhuac, con sus guerreros, pues era una ciudad muy fuerte en aquel tiempo, y a los ciudadanos los tenían por grandes hechiceros y nigrománticos y a la ciudad por encantada. Además de que tenían muchas provincias que aquí se habían convocado para la defensa. Les mandó que los sujetasen a fuego y sangre; que Itlaminatzin entrase por Mízquic con sus guerreros y sujetase la ciudad y sus aliados, con todas sus tierras, con la misma orden. Tuvieron grandísimas y muy crueles batallas que duraron casi un año, muriendo de una parte y de otra gran suma de gente. Mientras Quinatzin y todos los de su parte iban ganando muchas tierras y provincias de sus enemigos, los señores de México, sus tíos, jamás pudieron sujetar a Cuitláhuac. Hasta pasados algunos días, Mixcóhuatl, señor de Tlatelulco, con sus guerreros, consiguió sujetarlos y después se les rindieron. Tlaminatzin tuvo grandísima resistencia con los de Mízquic; más pasados algunos días, todos sus enemigos estaban muy fatigados con las crueles batallas, echaron a huir a los cerros y montes altos para guarecerse.

Este momento marca el inicio de un largo asedio en contra de los pueblos de los lagos del sur, para someterlos y obligarlos a tributar, por un ejército que era más fuerte. Asedio que no concluía porque los chichimecas tenían al lago de su parte para la defensa. Así, desde 1239 hasta 1253, siete caña-ocho casa, se levantaron los pueblos desde Cuitláhuac hasta el de Cayula, que eran reconocidos como patrimonio de los acolhuas. Tan fuerte que siempre era forzoso que Quinatzin, señor de Tetzcuco, acudiera personalmente con los señores de la provincia de Chalco y con los de México para mantenerlos sojuzgados.

Entre los pueblos que se rebelaron contra el sojuzgamiento Acolhua, eran de las provincias de Cuitláhuac, Huehuetlan, Totolapan, Huaxtépec y Zayolan; de las cuales como un pacto legislativo tributario, Cuitláhuac, estaba dado, pertenecía a los señores mexicas Epcoatzin y Acamapichtli; y Mízquic, con el pueblo de Acatlan, a Amítzin, señor de Chalco; y Zayolan a Tlacatempa, señor de la provincia de Chalco. Por eso mandó a esos señores que fueran sobre ellos. Y vale la pena añadir que esta fue la primera guerra en que tuvieron parte los mexicas, en favor de los Acolhuas y en contra de los cuitlahuacas. Desde entonces este pueblo era conocido por su valor para la guerra, que era su forma de tributar: no con trabajo, sino con armas.

Durante toda esa guerra, la defensa de Cuitláhuac Tízic estuvo al mando de Mihualtomaltzin, que murió en 1248, tres pedernal, y de Acayoltzin, que murió hasta 1256, once pedernal. Luego le siguió Atzatzamoltzin. Todos ellos, viejos y valerosos defensores de sus pueblos.

De todos modos, en esa y otras guerras, unos ganaron, pero los cuitlahuacas no perdieron. Pues con la defensa natural del lago, no podían obligarlos a tributar sin seguir en batalla permanente. Así siguió hasta 1272, uno pedernal, cuando murió Atzatzamoltzin y apareció Totepeuhteuctli, que fue cuando empezó el señorío de los chalcas en Cuitláhuac Tízic.

Hasta este momento podemos reconocer dos épocas: la llegada de los chichimecas al valle, durante la cual se realiza la diferenciación de los distintos pueblos, hasta su asentamiento formal y el dominio sobre las fuerzas del lago, y posteriormente el asedio bélico de los Acolhuas de Tetzcuco. La culminación de esta última quedó marcada por el rompimiento de la alianza tributaria de éstos con los Chalcas, quienes inician solos su acción guerrera en contra de Cuitláhuac Tízic.

Para que suceda dicha circunstancia se presentan tres condiciones: la separación geográfica entre el señorío de los Acolhuas y los pueblos de los lagos del sur, cuyo tránsito era sumamente accidentado; éstos perdieron su fuerza guerrera y ya no sujetaban a los chalcas, quienes no vivían en donde ahora es Chalco, sino en la ribera sur del lago, muy cerca, por el rumbo de Mízquic. En esas circunstancias los contendientes, ambos chichimecas, tenían las mismas ventajas y desventajas por su relación con el lago. Igual les hicieron la guerra, sin alterar al señorío originario de los cuitlahuacas, donde Totepeuhteuctli estaba asentado, hasta 1291, siete caña, cuando murió, y después fue designado Epcohuatzin como Teuctli.

Aparentemente, se puede deducir que no pasó del mismo enfrentamiento o que cuitlahuacas aceptaron la pertenencia a Chalco. Con todo es el momento que marca el inicio de una tercera época: el asedio Tepaneca, quien conoce la riqueza de los lagos al haber acompañado al Acolhua de Tetzcuco en sus incursiones guerreras contra estos pueblos.

Los tepanecas en Cuitlahuac

Según la memoria, todo empieza en 1294, diez conejo, cuando nace Tetzozomoctli en Azcaputzalco, que se convierte en uno de sus peores enemigos.

La crónica señala a 1295, once caña, como el año en que tuvo lugar la segunda guerra. Allá, a espaldas del poblado de Chapoltépec, o Chapoltepecuitlapilco, ahí fueron sitiados los mexicas en son de guerra. Ahí se agruparon todos los tepanecas azcaputzalcas y los culhuacanos, los de xochimilco, los de Cuitláhuac y los chalcas.

Que lo habían acordado, cuando se reunieron en Chalco, en la morada del llamado Cac matl el viejo, que según dicen los mexicas, era señor de los chalcas amequemequenses.

Esta incursión tiene relevancia por la trascendencia de esos pueblos. Por un lado, el cuitlahuaca pelea al lado del tepaneca que se convertirá en su enemigo, y el pueblo mexica cada vez se volvía más peligroso y los tepanecas querían someterlos. Porque estaban cerca y no los protegía el lago. En esa alianza estuvo involucrado Epcohuatzin, Teuctli de Tízic Cuitláhuac, que murió en 1302, cinco conejo, para dar paso a Quetzalmichinteuctli, que fue seguido por Cuauhtlotlinteuctli en 1313, tres casa, hasta 1317, siete casa, que fue designado Mamatzin como Teuctli. Tzompanteuctin todos ellos.

Además, este acercamiento propiciaba el conocimiento de los pueblos del sur y acrecentaba el temor de los demás pueblos del valle, por las cualidades mágicas que le daban a su sabiduría. La circunstancia particular de estas guerras es que no afectaban la estructura intrínseca de los señoríos originarios, de manera que en los pueblos de los lagos, particularmente en Cuitláhuac Tízic, se fortalecía el linaje tzompanteuctin, en el que eran formados los Teuctli en Cuitláhuac Tízic.

Es creencia generalizada que el pueblo mexica fue el único con afán hegemónico y expansionista, y al que se le imputa el sojuzgamiento imperialista de todos los pueblos conocidos. Lo cual implica desatender las circunstancias y personajes que hicieron presencia en los pueblos de los lagos del sur, antes y al mismo tiempo que éstos. Esa es la relevancia del tepaneca Tetzozomoc.

La historia bélica de los tepanecas contra los pueblos de los lagos del sur, ocupó muchos años, y no fue de guerra tras guerra. Tetzozomoctzin, o sea Tetzozomoctli, ya era viejo, se convirtió en el señor de Azcaputzalco, en 1336, en trece pedernal. Mientras que en Cuitláhuac seguía el linaje tzompanteteutzin, con Mamatzinteuctli, que murió en 1340, uno casa, y le siguió Pichacantzinteuctli.

Hasta que llegamos a 1350, en uno conejo, cuando se dividieron los chalcas de Tlahuacan: partieron de Xicco y se mudaron a donde hoy es Chalco. Con eso la fuerza de los chichimecas de Chalco quedó debilitada, y en 1360, año dos pedernal, Tetzozomoctzin tenía apercibidos a todos sus vasallos, amigos y deudos, quienes por los rumbos de Mízquic y Cuitláhuac juntaron un grueso de guerreros muy poderoso. En él iban tepanecas de Colhuacan, los de Xuchimilco, de Cuitláhuac, Mízquic, Cuitlahuatzin, Iztapalopan, Mexicaltzinco, Huitzilopuchco y Coyohuacan. Y en un lugar llamado Aztahuacan, secretamente y sin que supieran cosa ninguna los tetzcucanos de Ixtlixúchitl, una madrugada dieron sobre unos pueblos de Iztapalocan, que se defendieron valerosamente hasta que iba saliendo el sol, y mientras más aclaraba más gente acudía al socorro. Tetzozomoctzin vio que sería vencido, así que saquearon los lugares que habían ganado y aprehendió a muchos de los acolhuas para llevarlos a Azcaputzalco con todo el despojo. Pero dejaron Mízquic, Cuitláhuac, Itztapallapan y Colhuacan, bien apercibidos para la guerra, para que cuando Ixtlixúchitl quisiera vengar esa injuria le estorbaran y no pasaran delante. ♦

Continuará

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