El Teuhtli Xahuecatzin, volcán sagrado de milpaltenses

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Julio 7, 2020.- Volcán inactivo de 2,719 msnm, icono que une a tres alcaldías: Milpa Alta, Xochimilco y Tláhuac

Por Manuel Garcés Jiménez*

Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua: los arroyos se formaron corriendo libremente entre los cerros y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.

Popol Vuh

Admiramos a los alrededores de nuestra gran ciudad las truncadas y cónicas montañas y volcanes que emergen de las serranías que como guardianes gigantes se mantienen dormidos dejando pasar los siglos sin inmutarse, a excepción del Popocatépetl con 5,452 metros sobre el nivel del mar, con su perdurable actividad, es por ello que los mexicas no se equivocaron en llamarle «cerro o montaña que humea», y a su lado la inseparable compañera la Iztaccíhuatl, la «mujer blanca», con 5,286 metros de altura.

Los geólogos establecen que estas singulares montañas empezaron a formarse en tres grandes etapas hace aproximadamente 40 millones de años.

De estos colosos se desprenden varias mitologías provenientes del mundo prehispánico, como fue la adoración de Iztazoatl, deidad que tenía varios templos distribuidos en diferentes sitios de la vulcana en cuevas y cavernas. La imagen de esta deidad estaba elaborada de madera con vestimenta de color azul y en la cabeza llevaba una tiara de papel blanco, y en el cuello con una medalla de plata de donde se desprendían varias plumas blancas y negras, sobre la espalda algunas tiras de negro. Le sacrificaban una doncella vestida de verde con tiara blanca significando la montaña en su esplendor.

En estas zonas montañosas encontramos cuevas o cavernas que inicialmente fueron el refugio de los primeros habitantes para protegerse del frío, la lluvia y del viento, pero sobre todo fueron centros ceremoniales como la entrada al inframundo.

En lo que corresponde a las serranías y los volcanes del centro del país se encuentran agrupados al sur de la Ciudad de México, sobre la cadena montañosa del Ajusco a la zona de los volcanes, donde el Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred) aclara que «al sur del Valle de México existen cerca de 143 volcanes que forman la Sierra del Chichinanutzin; de esas estructuras volcánicas, sólo algunas han mostrado actividad en tiempos históricamente recientes, como el Xitle», de 3,120 msnm, que tiene como significado el «ombligo estrellado», considerado uno de los más jóvenes. Su lava cubrió los centros religiosos del preclásico del Valle de México. Al respecto, refiere García Cubas que «según una tradición recogida por Ixtlilxochitl la erupción del Xitle tuvo lugar el día Ahui-Quiahuitl del año Técpatl, que corresponde al 24 de abril del año de la Era Cristiana». Por otro lado se calcula que hizo erupción hace 2,422 años aproximadamente. Cubriendo a Copilco y Cuicuilco, su lava dio origen a lo que conocemos como el Pedregal de San Ángel, donde se encuentra Ciudad Universitaria.

En Milpa Alta se tiene una población de cerca 150 mil habitantes, aproximadamente. En esta demarcación se encuentran el mayor número de volcanes y de serranías sobresaliendo: El Cuahutzin de 3,510 metros; el Tetzacuatl de 3,310 metros; Copixco, de 3,310 metros; el Piripitillo, de 3,160 metros; el San Bartolo, de 3,220 metros; el Comalera, de 3,260 metros; el Tláloc, de 3,620 metros; el Tochuca, de 2,550 metros y que divide a Milpa Alta con Xochimilco, y el mítico Teuhtli, el «Gran Señor», de 2,719 metros, volcán inactivo, icono que une a tres delegaciones: Milpa Alta, Xochimilco y Tláhuac.

Existe una peculiaridad del volcán de San Miguel en Santa Ana Tlacotenco, donde se encontraron los restos de un enorme mamut, a pocos metros del cráter adaptado como cancha de futbol.

En las partes altas de la serranía los milpaltenses relatan interesantes leyendas, cuentos y mitologías acerca de cómo es el Tehutli, sitio escogido y donde dio inicio y fin la actual alcaldía de Milpa Alta, donde los naturales se dieron a la tarea de limitar sus linderos con los vecinos colindantes del Señorío de Malacachtepec Momozco (hoy Milpa Alta). En lo alto de este sitio podemos observar una enorme cruz con vista hacia la Villa de Milpa Alta, misma que se enflora en la víspera del día tres de mayo.

Lugar por excelencia y de imaginación por los más connotados milpaltenses, como el poeta sonorense Abigael Bohorquez, quien en su poema lo describe desde lo alto del Teuhtli.

Vista del Teuhtli

Esto es Milpa Alta Alta, amor: el sobresalto

de la piedra y su luz paralizada

la osatura violenta del basalto

y su carácter de estatua derrotada.

Esto es Milpa Alta, amor, desenterrada

de jazmines a nardo arpa secreta,

limón en vilo, doledece alada

su decidida situación violenta.

Esto es Milpa Alta, amor, la primavera

que a pulso y puño y a sudor camina

desde el pómulo tibio de la pera.

Y allá en el corazón de la neblina,

un puma de esmeraldas y madera

sobresalta la noche campesina1

Cancha de juego de pelota en las faldas del Teuhtli

En el año de 2016, hace cuatro cuatros aproximadamente, el arqueólogo Gerardo Orozco, estudiante de la ENAH, realizó una investigación de tesis argumentando que a pie del Yeteco existió un campo de juego de pelota prehispánico, tesis fundamentada en el mapa de Uppsala de 114 por 75 centímetros que se encuentra en la Universidad de Suecia elaborado por Alonso de Santa Cruz.

En su mítica historia, el Teuhtli ha sido el punto de atracción y símbolo para la limitación de linderos con los vecinos de Malacachtepec Momozco, es por ello que se le considera como el inicio y culminación de los limítrofes de Milpa Alta.

«…y fueron subiendo por encima del cerro nombrado Teutli Xahuecatzin que es donde empiezan y acaban los linderos, y allí les dieron (a los principales que hicieron el recorrido) rosas en la mano y todos en conformidad se abrazaron y se hincaron de rodillas y llorando dijeron demos gracias a Dios y dijeron a sus hijos sepan queridos hijos que hasta aquí se cierran nuestros linderos y aquí es estos papeles dejamos señalados con esta llave que todos nuestros hijos lo vean»2.

Actualmente podemos encontrar al lado norte los restos de lo que fue una mojonera que simbolizaba la unión de las citadas circunscripciones.

Su historia es fascinante. Encontramos en documentos de archivo que los españoles encontraron en las profundidades de las cuevas del Teuhtli el codiciado azufre para la fabricación de pólvora. Para esto el virrey don Luis de Velasco (1590-1595) estableció en Chapultepec la primera fábrica de pólvora, por lo que Hernán Cortes dio la orden a sus soldados de extraer el suficiente azufre del interior de las cuevas.

En datos proporcionados por el fraile don Agustín de Vetancurt, dice textualmente: «Piedra azufre ay tanta que abunda, quatro leguas de Mexico en el cerro que llaman el Teuhtli, juridicion de Suchimilco ay una mina de azufre comun para el que quiere sacarlo, y aprobecharse del volcán que esta sercano a Mexico, sacaron en la Conquista por mandato de Hernán Cortes a tres soldados el azufre en cantidad para la polbora»3.

El Teuhtli, adoratorio de los gentiles

El prominente profesor Sóstenes N. Chapa, oriundo de San Gregorio Atlapulco en su libro San Gregorio Atlapulco, Xochimilco4 confirma que fue el lugar donde se desarrollaba la ceremonia del Palo del Volador, conocido por los naturales como los Teocuauhpatlapanque, que se interpreta como teotl, dios, o sagrado; tuauhtli, palo, y patlanque, por lo que se traduciría como: «los voladores del palo sagrado».

Estos datos se confirman en el informe «Descripción física, Archivero de la Provincia, al Señor Provisor e Inquisidor General de Indias y Chinos», donde describe sobre los abusos, supersticiones, idolatría y demás excesos que cometían los indios con motivo de la fiesta realizada al Palo Volador, localizado en el fondo reservado en la sección del Archivo Franciscano de la Biblioteca Nacional de Ciudad Universitaria, nomenclatura: caja 112, expediente 1534, fojas 9–12, fechado el 14 de junio de 1766. Aquí encontramos un interesante documento (paleografiado), un informe elaborado el nueve de junio de 1766, donde señala la fiesta o ceremonia del Palo Volador que se acostumbraba realizar entre los naturales que vivían alrededor del Teuhtli.

En interesante documento podemos notar que el informante al pertenecer al Santo Oficio y ante el desconocimiento del sentido cosmogónico que mantenían los nativos en estas ceremonias relacionadas a sus dioses es cuando trataban de acercarse a ellos por ser los dadores de la vida. Además del Palo Volador realizaban diversas danzas en ese mismo lugar. Otro de sus integrantes bailaba en el centro de cabeza, «…todos los que han visto bailar allí al indio, hasta de cabeza con los pies para arriba».

Cabe hacer notar que en el citado escrito describe que eran 12 personas (cinco en lo alto del palo y siete en apoyo a los que descienden), pero además señala lo mágico y religioso de este madero, es cuando indica que un hombre veía que el palo no estaba bien plantado y actúa de inmediato para dejarlo bien sujeto al suelo. «…Volaban a su vista doce indios (serían de Xochimilco) cuando al desprenderse de la rueda y comienzan el círculo a dar a plomo con ellos sobre el concurso llegó improvisadamente un indio (que dijeron ser de Huitzilac) y se quitó el ceñidor de los que usan y llegando por la parte opuesta a la que cae a plomo el árbol con los indígenas lo abrazó con aquel débil paño y lo enderezó dejando fijo (el palo) como si lo hubiera fuertemente acuñado, desapareciendo (esta persona) entre el bullicio (de la gente)».

En el citado informe se señala a los sacerdotes de Xochimilco, Chalco, Milpa Alta, Mexicaltzingo, Tepepan, Atocpan, Tecómitl y San Gregorio Atlapulco, asistían a estas prácticas no bien vistas por los frailes.

Para la realización de esta ceremonia del Palo del Volador señala el citado documento los indígenas asistían al monte donde talaban el árbol, ya talado el tronco lo bajaban con toda la solemnidad con afloramiento acompañado con música.

En ese mismo sentido, señala el informante, el fraile Francisco Antonio de la Rosa y Figueroa que en este lugar fue tan importante para los indígenas, por el cual lo describe señalando el significado de la palabra Teuhtli:

«Siempre concebí mayor horror con esos yndios (sic) Boladores (sic) pero siempre concebí mayor horror al cerro de Teutli porque Teuhtli con aspiración como algunos pronuncian sino Teutli porque Teuhtli significa Polvo y Teutli significa cosa Divina cosa adorada o el Dios adorado, del nombre propio teutl o teotl que significa Dios del qual (sic) nombre sale el verbo teoti o teutia adorare Deven y nombrandose este cerro del Teutli, es por la adoración que estos malditos boladores (sic) vsurpan (sic) al Altísimo, y se la van a ofrecer en este cerro al demonio que se les parece allí en varios y horribles figuras, y por esto son azia (sic) alli los más rendidos acatamientos que haze (sic) el Baylarin (sic) del Guahtecomate». ♦

___

* Presidente del Consejo de la Crónica de la alcaldía de Milpa Alta. Secretario de la Crónica de Cronistas de Cabildos de la Ciudad de México.

Citas:

1 Memoria en la Alta Milpa. Abigael Bohórquez, México, 1975.

2 Documentos de Bienes Comunales (AGN).

3 Vetancurt, fray Agustín de. Teatro Mexicano, Crónica de la Provincia del Santo Evangelio de México.

4 San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, D.F. En el IV Centenario de su fundación. Prof. Sostenes N. Chapa. México, 1959.

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