Cómo se establecieron los pueblos de Milpa Alta

Junio 30, 2020.- La fundación de Milpa Alta con sus pueblos originarios en la Colonia

Por Manuel Garcés Jiménez*

Tenemos en la alcaldía de Milpa Alta un tesoro histórico tangible e incalculable en términos de identidad, se trata de los documentos que se localizan en el Archivo General de la Nación, ya paleografiados y traducidos por los nahua hablantes de Santa Ana Tlacotenco, los maestros Paciano Blancas y Francisco Morales Baranda.

Algunos de ellos aparecen en el libro Fundación, Tierras, Linderos y Principales de La Milpa. Títulos Primordiales de Milpa Alta, donde vemos los «Documentos de repartición de tierras, fechado entre 1537 y 1565 en la antigua Milpan», analizados con la colaboración de Juana Reyes, Flor Liliana Chavira Reyes, Horacio Francisco Chavira Reyes, Francisco Javier Chavira Sevilla, Raymundo Flores Melo e Iván Gomezcésar, quienes nos dan los pormenores de la fundación de Milpa Alta con sus pueblos originarios durante los primeros años de la Colonia.

Antes de entrar en el tema, recordemos que durante el México prehispánico el territorio de Xochimilco tenía incluido a los pueblos de los que hoy conforman esta demarcación entre otros, abarcando su dominio hasta lo que hoy es el pueblo de Tlayacapan, Morelos, dividido en tres parcialidades para su control en el tributo, nombre dado de acuerdo a la geografía de cada lugar. Así tenemos a Tecpan, Olac y Tepetenchi. El primero correspondía al centro ceremonial xochimilca, (hoy centro histórico de la alcaldía), el segundo, dado a los poblados asentados a la orilla de la zona lacustre, y el tercero (Tepetenchi) a los asentamientos localizados en la zona cerril, como fue el caso de los pueblos de Milpa Alta fundados de oriente a poniente en las faldas del Chichinautzin: Tlacotenco, Tlacoyucan, Tepenahuac, Miacatlán, Tecoxpan, Atocpan, Oztotepec y hoy Villa Milpa Alta.

Por la ubicación geográfica que tiene el pueblo de Tecómitl con su salida que tenía a la zona lacustre de su vecino de San Juan Ixtayopan, aún persiste la duda si se le puede considerar a éste como de la parcialidad de Tepetenchi, o posiblemente fue de Olac. Lo anterior lo podemos ver en el mapa de Uppsala o de Santa Cruz de 1550, entre otros mapas de años posteriores al Uppsala donde se ve el glifo (olla de piedra) entre el cerro y a la orilla de esta zona acuática.

Historiografía milpaltense

Volviendo a los citados escritos analizados, no se cita a los poblados de Xicomulco, Ohtenco, Cuauhtenco y Tecómitl por cuestiones históricas que más adelante se relatan.    

Las opiniones y los documentos que aparecen en este libro, fueron escritos a inicios del Siglo XVI, ahora presentados y condensados en interesante libro que se presentó virtualmente el día 25 de junio del año en curso de 2020, escritos de 1537 y 1565 años que fueron elaborados en lengua náhuatl e ilustrados con imágenes realizadas por el tlacuilo don Cristóbal de Guzmán Cehcentzin, originario de Xochimilco, escribano hablante de la lengua náhuatl, quien por su alto conocimiento detalla con precisión cómo fueron estableciendo los linderos y colindancias del Señorío de Malachtepec Momozco acompañados con música de flautas en cada lugar que marcaban las colindancias en demostración de alegría para establecer la buena voluntad de los asistentes.

Como ya se comentó, fue la destacada participación de los maestros en la lengua náhuatl Paciano Blancas y Francisco Morales Baranda, quienes se dedicaron pacientemente en el paleografiado. Aclaran que es aquí donde aparece la palabra Milpa en alusión lo que hoy la alcaldía de Milpa Alta. Cabe señalar que en otros escritos aparece: La milpa alta de Xochimilco, así como, La milpa alta de la Asunción de la virgen María.  

En estos vetustos escritos se nota que la descripción no sigue una cronología de los hechos históricos suscitados en la Milpa, vemos cómo la lectura es como un vaivén de sucesos donde el lector al leerlos se va encontrando con el encuadre histórico e interesante en su comprensión y al terminar se queda enamorado de nuestro pasado. 

En el inicio del texto se cita a las Tres Divinas Personas del mundo católico: «Por aquí comienzo con el amado y maravilloso nombre de Dios Padre, Dios su amado hijo y Dios Espíritu Santo», demostrando que después de la toma de la Ciudad de Tenochtitlan en 1521, a los 16 años de esa masacre llega un enviado español, por lo que los nativos le llamaron Cuauhpilzintli (buen noble señor) para establecer los linderos y las colindancias, iniciando en un día 29 de julio cuando se celebra la fiesta en honor de Santa Martha Xocotepetlalpan, a quien le otorgan sus tierras y vestuario, así como la construcción de un templo rústico muy cercano al volcán Teuhtli Xohueyacatzin. Con estas acciones vemos claramente cómo llega la conquista espiritual por estos lares en el año de 1557 obedeciendo las órdenes de don Luis de Velazco.

De acuerdo a estos documentos, fue el año de 1535 cuando llegó a estas tierras de Nueva España el virrey don Antonio de Mendoza y el arzobispo don Juan de Zumárraga, (personaje citado por la leyenda de la aparición de la Virgen de Guadalupe), quienes defendieron las tierras otorgadas a la virgen Santa Martha Xocotepetlalpan.   

Recordemos que los frailes franciscanos llegaron a estas tierras de Nueva España un día 13 de mayo del año de 1524, luego entonces, tuvieron que pasar 33 años para que nuestra creencia cosmogónica prehispánica iniciara poco a poco su olvido ante la imposición de la nueva religión; inclusive en el transcurso del texto se menciona a Jesús, María y San José. Asimismo al Santísimo Sacramento.

Ahora bien, siguiendo la cronología, durante los años de 1520 y 1521 vemos que después de 90 días de la toma de la Gran Tenochtitlan la gente sale huyendo de la ciudad. Al tomarla los peninsulares establecen una relativa tranquilidad recorriendo los poblados de los alrededores de la zona lacustre, llegando el 15 de agosto de 1521. Ese día se da el establecimiento definitivo de la religión católica en la Milpa con la imposición de la virgen de la Asunción de María, durante el reinado en España de Carlos V, de quien establece definitivamente el virreinato en la Nueva España.    

Lo impresionante del libro es que aparece el establecimiento de los pueblos, de sus tierras, y que le sean fieles al Santísimo Sacramento, incluyendo a Santa Martha Xocotepetlalpan y a la Purísima Asunción de María, ya que el libro nos dice: «y a nuestra madre amada Texcalpan Agosto Milpa».

Se repartieron las tierras ya con nombres se santos y vírgenes a cada uno de los pueblos que merecieron sus tierras con la presencia de personajes representativos de cada lugar:

a)      San Francisco Tecozpan, Francisco Itzcoatecatl.

b)      San Jerónimo Miacatlán, Miguel Tehuitzilopochtecatl.

c)      San Juan Tepenahuac Xiocalco, Lucas Olmatzin Ixpaneacatl.

d)      Santa Ana Tlacotenco, Tlalcozpan, Diego Cuauhcoyoltecatl

e)      San Lorenzo Tlacoyucan, Miguel Cuauhyehyectzin.

f)       San Pablo Oztotepec, Francisco Acamapichtecatl.

g)      San Pedro Atocpan, Pedro Acacehcentzin.

Bajo el poder del reinado de don Luis de Velasco se colocaron los linderos a todo el territorio Momozca o de la Milpa entre música de flautas, iniciando en la cúspide del Teuhtli y recorriendo los lugares, poniendo los nombres prehispánicos entre rocas y peñas a la vista de los representativos de los pueblos con calificativos reverenciales, tal es el caso de Chiconteuhtli  Xocohueycatzin, y así sucesivamente en cada lugar donde se marcaba el lindero y se tocaban las flautas de gusto y de alegría.

Culmina el recorrido en el Teuhtli, en lo hoy conocemos las cuevas de Mexcalco, donde habían iniciado el camino tocando las flautas en lo alto del Teuhtli: «Ya los esperaban allá, los recibieron con flores, se abrazaban unos a otros  de alegría; rogaron mucho a Dios nuestro señor; suspiraron, lloraron, dijeron: hijos nuestros, sépanlo muy bien que aquí se vino a cerrar nuestro lindero y también donde aparece (inicia); así lo señalamos  aquí en estos papeles, acá lo verán nuestros hijos que aquí estamos nosotros los viejos que verificamos ante Dios. Con nuestros nombres que están arriba, que somos diez los que merecimos las tierras. Amados hijos, ya hemos realizado la colocación de linderos alrededor que nos dejó cansados. Ante dios nuestro señor, de esta manera los hemos hecho merecedores de tierras a nuestros hijos»    

Mi más sincero reconocimiento a los que colaboraron en esta publicación que, al leerla, nos lleva de la mano para poder entender el origen religioso y la fundación de la alcaldía de Milpa Alta.

Mi admiración y respeto a los escritores y a los integrantes de la Academia de la Lengua Náhuatl de Santa Ana Tlacotenco, a los organismos de gobierno de la Ciudad de México, la Dirección General de la Comisión de Recursos Naturales y de Desarrollo Rural, así como a los grupos Altepetl y Malacachtepec, con el apoyo de «Trajín» de Xochimilco, que este año de la pandemia cumple once años de publicaciones.

El libro fue obsequiado a los amantes de nuestra historia milpaltense y de otras alcaldías vecinas que lo solicitaban. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta. Secretario de la Asociación de Cronistas Cabildos de la Ciudad de México.

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