Valle de Anáhuac. Añoranza del Río Amecameca

Junio 26, 2020.- Pasa en Tláhuac la calzada que divide este lago del de Xochimilco, hasta el pueblecito de Xomatlán

Por Manuel Garcés Jiménez | Nosotros, Núm. 116 | Julio de 2008

«Hállase La Viga al este de la calzada del Sur, nominada de Ixtapalapan, y se extiende por la orilla de un canal que une ambas lagunas… Siguiendo  por el canal, encuéntrase otra aldea, la de Santa Anita, cuyas chinampas y jardines están siempre engalanadas de flores de todas clases; allí van los domingos las gentes del populacho a pasear en canoas con el objeto de comprar coronas de flores y de yerbas, que las indias componen en cantidades otras, cada cual con sus músicos y bailadores»1.

Para entender la belleza del Canal de Amecameca, conocido también con los nombres de Acequia Real, Canal Nacional y Canal de la Viga, se hace necesario adentrarse en el origen de sus aguas que le dieron vida por muchos años.

Es precisamente al oriente de la Ciudad de México cuando clavamos los ojos y vemos los imponentes volcanes tan viejos, que uno de ellos ha muerto y el otro ocasionalmente nos sorprende cuando respira lanzando sus enormes fumarolas que sorprende a los habitantes de los estados de Puebla, Morelos, México y el Distrito Federal.

Nos referimos al Iztaccíhuatl y al Popocatepetl, que conjuntamente con el Citlaltepetl son los volcanes más altos de nuestro territorio, siendo los únicos que cuentan con glaciares.

«El Iztaccíhuatl traza la figura de una mujer dormida bajo el sol», dice el poeta peruano Santos Chocano, y efectivamente, con un poco de imaginación puede verse el perfil de una mujer acostada con cabeza, pecho y pies.

Río Amecameca a su paso por San Juan Ixtayopan. Colección Manuel Garcés

«Esta montaña se encuentra a los 19º 11’ latitud norte y 00º 27’ longitud oriente de la Ciudad de México, y a 64 kilómetros por carretera de la misma, todo el macizo tiene más o menos siete kilómetros cuadrados de longitud de cabeza a pies en línea recta, cubre un área aproximada de 650 kilómetros cuadrados, y la forma de la mujer es apenas de unos 50 kilómetros cuadrados; se localiza cerca del extremo norte de la Sierra Nevada o Sierra de Ahualulco, la cual tiene una longitud de 75 kilómetros»2

Dicen los geólogos que esta montaña empezó a formarse en la zona que corresponde a los pies, en la era Cenozoica, en el período Terciario, esto hace aproximadamente 40 millones de años. La segunda etapa surgió en parte sobre la época del Mioceno, de la misma era entre los períodos Terciario y Cuaternario, más o menos hace 25 millones de años. Y la tercera, más moderna, en el período Cuaternario de la época del Plioceno, es decir, hace 12 millones de años3.

«Es probable que sólo haya estado activo hasta la época del Pleistoceno, hace dos millones de años, donde se formaron las partes altas. La Cabeza y el Pecho constituyen la masa principal, este último es una máxima altura de 5,286 MSNM, catalogado como la sexta altura de América del Norte, contribuyendo a la formación de la cabeza, la falla del Chichinautzin. En esta época pudo formarse el cráter abierto entre la Cabeza y el Pecho, por la vertiente nororiental»4.

El Iztaccíhuatl tiene tres grandes cimas: la Cabeza, Pecho y Pies. La primera pertenece al estado de México, la segunda divide las entidades federativas de México y Puebla y la tercera pertenece al estado de Puebla, las tres son fracción de la Parte Aguas Continental. Para fortuna de los habitantes de esta ciudad capital somos los que afortunadamente gozamos de su máximo esplendor en los días limpios.

«De acuerdo a la mitología náhuatl el Iztaccíhuatl, antes se le nombró Iztazoatl y fue venerada como la diosa de la muerte. Como deidad tenía varios templos, su imagen era de madera vestida de azul y en la cabeza una tiara de papel blanco, llevaba una medalla de plata, de la que salían plumas blancas y negras cayéndose por la espalda varias pintadas de negro»5.

En las cuevas de mayor altura se «sacrificaban a esta diosa, una esclava vestida de verde con tiara blanca para significar que la montaña está verde con las arboledas, pero sus cimas blancas como las nieves; le sacrificaban además en la base dos niños y dos niñas. Se han encontrado en la vertiente occidental ruinas de adoratorios que se cree son de cultura tolteca»6.

Estas montañas además de proporcionarnos un panorama hermoso para nuestro Valle de Anáhuac proporcionaron por muchos miles de años abundante agua de los deshielos, «…tienen los atributos de ser aguas dulces ó delgadas; contienen más gases que las aguas de manantial, menos materias fijas y algunas materias orgánicas en pequeña cantidad»7

De este panorama natural se enriquecía el gran lago de Chalco, de tal manera que se describía a este lugar por un erudito en este tema:

«…Es el lugar del depósito de las mercancías de la tierra caliente que llegaban al valle por el camino de Cuautla de Amilpas y mantiene un atractivo comercio con México. El tráfico se verifica por medio de las lentas y pesadas canoas cuya forma y materiales no han cambiado tal vez desde los días de la conquista. El principal de los canales que forman la comunicación, parte del mismo Chalco atraviesa el lago de E a O, aunque no en línea recta, toca en Xico, pasa en Tláhuac la calzada que divide este lago del de Xochimilco, recorre todo éste hasta el pueblecito de Xomatlán y de aquí en adelante no es otro que el canal general que trae a México las aguas de aquellos vasos»8.

Las tranquilas aguas del Canal de Amecameca pasaban por varios lugares del sureste del Valle de Anáhuac, de los volcanes pasaba por Ayapango, al sur de Chalco, al norte de Mixquic, en el centro de Ixtayopan, continuaba por el centro de Tulyehualco (donde actualmente es la parada principal), San Luís Tlaxialtemalco, San Gregorio Atlapulco, «…para unirse con la acequia que comprendía los pueblos de Culhuacán, Mexicalzingo, Iztacalco y Santa Anita hasta entrar a la Ciudad de México a las calles de Roldán por el rumbo de La Merced»9.

 Este medio acuático fue utilizado como medio de comunicación por donde se trasladaban una diversidad de mercancías a través de las enormes canoas denominadas «petateras»10, nombre que es retomado por poseer la enorme acalli (canoa) una techumbre en todo lo largo, a la que podemos considerar como un toldo en todo lo largo de la canoa elaborado con petates tejidos con tule. Este movimiento natural se observó hasta los años de la época posrevolucionaria.

«Por el Canal de la Viga se transportaban artículos y alimentos locales así como productos procedentes de la zona de tierra caliente y del occidente de México. Todos los productos pasaban para su control por la Garita de la Viga, edificio construido en 1604».

«A mediados del siglo XIX, entre los diversos artículos que fueron registrados en la Garita de la Viga estaban: ajonjolí, alverjón, almagre, azufre, arroz, azúcar, becerros de un año, cascalote, café, carbón, carneros, cebada, cecina de res, cera de Campeche, cobre viejo, cueros de res, cueros de ternera, chipotle, frijol, habas, harina, pulque, lenteja, leña, maíz, miel, nabo para aceite, nieve, paja, panocha, papa, sal de Colima, sal de tierra caliente, sombra parda, tabaco, terneras de dos años, toros, bueyes, novillos, vacas, caoba, mexquite, morillos de cedro, trozos de fresno de dos varas, vigas, soleras, tablas, bisagras, chiluca, tezontle, aguardiente de caña, aguardiente de uva extranjero, azúcar, clavazón, chile sucre, cacao guaquil, coñac, libros impresos, mezcal, papel extranjero, aguarrás, brea, fierro del país, hilaza, mantas del país, salvado, lana y madera de encino para maquinaria»11.

«Para dar una idea de la intensa actividad comercial que había en el Canal de la Viga basta señalar que entre 1858 y 1859, pasaron por la Garita de la Viga de acuerdo con su tamaño: 685 trajineras, 960 de porte, 90 de medio porte y 458 chalupitas, que a su vez transportaban lana, zacatón, piedra y arena, dando un total de 4 mil 944 canoas»12. Claro está que algunas pesadas canoas que pasaban por Ixtayopan venían cargadas de mercancía y otras más se sumaban que partían del embarcadero, donde hoy se encuentra uno de los puentes a un costado del salón de reuniones de los ejidatarios.

El Canal de la Viga fue uno de los lugares de más atracción para los paseantes en canoas, es por esto que se limpiaba ocasionalmente del lirio, principalmente durante las celebración del Viernes de Dolores. «Tal fue la belleza natural que tuvo el paseo que inspiró a varios escritores como Guillermo Prieto, la marquesa Calderón de la Barca, Luís Castillo Ledón e Ignacio Muñoz, entre otros»13.

Los tiempos de esplendor del Canal de Amecameca, conocido también como Acequia Real, Canal Nacional y como Canal de la Viga vinieron a terminar sus días gloriosos hacia finales del siglo XIX y principios del XX. Entre los motivos de su decadencia fue la construcción de la fábrica de papel en San Rafael, estado de México, que acapara el agua de los volcanes para sus actividades industriales. La entubación de agua en la época porfiriana de los principales manantiales como el de Acuexcoman para dotar de agua, «…en especial, a las colonias recién formadas como la Guerrero, Chopo, Juárez, Roma, Condesa, Romero Rubio y Santa María de la Rivera, entre otras»14. El crecimiento acelerado de la población que trajo como resultado la ocupación de tierras para habitaciones, entre otros factores.

Ahora sólo queda el recuerdo con el nombre de este extenso río grabado en las placas de las esquinas en calles y calzadas; en Tulyehualco Calle Río Amecameca y la Calzada de la Viga, donde a diario se desplazan cientos y cientos de contaminantes automóviles. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

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Texto presentado el pasado 23 de junio en Tláhuac, con motivo de la Semana Cultural de la 52 Feria Regional de San Pedro Apóstol, con el título de Reseña histórica del Río Amecameca al Canal de Santa Anita, Iztacalco

Citas:

1 FOSSEY, Mathieu de. «Viaje a México». Citado en La Historia de la Navegación de la Ciudad de México, p. 35.

2 Iztaccíhuatl. Careaga Párdave, Alfredo, p. 3.

3 Ibíd., p. 5

4 Ibíd., p. 5

5 Ibíd., p. 7

6 Ibíd., p. 7

7 Aguas Potables de la Capital de México. Peñafiel, Antonio, p. 2.

8 Calderón de la Barca. Madame. «La vida en México». Citado por Historia de la Navegación… p. 66.

9 Boletín Oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Peralta Flores Araceli, 1999.

10 El profesor Alfredo Yescas Abad (oriundo de San Antonio Tecómitl) comentaba que de niño recorrió con sus padres el citado canal en una enorme acalli conocida como «petatera» repleta de muchos productos agrícolas, partiendo de San Juan Ixtayopan a las 18 horas hasta llegar a Santa Anita con un tiempo de recorrido de 12 horas para llegar a las 6 horas.

11 Ibíd. p. 3.

12 Ibíd. p. 3.

13 Ibíd. p. 6.

14 Ibíd. p. 6.

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