Preferían caminar a volar gigantes de prehistoria

Junio 26, 2020.- Algunos de los reptiles gigantes voladores de la era de los dinosaurios preferían caminar a volar

Revista Nosotros, Núm. 116 | Julio de 2008

Hasta ahora, los paleontólogos pensaban que virtualmente todos los pterosaurios, que poblaron la Tierra hace entre 230 y 65 millones de años, eran como los pájaros marinos de la actualidad, depredadores parecidos a las gaviotas o los pelícanos que sobrevuelan lagos y océanos en busca de peces en el agua.

Pero tras del estudio de la anatomía, las huellas y la distribución de fósiles de uno de estos pterosaurios, el «azhdárquido», los paleontólogos Mark Witton y Darren Naish aseguran que este estereotipo no se aplica a todos los reptiles voladores.

Witton y Naish analizaron fósiles de esta especie en Londres, Portsmouth y Alemania y llegaron a la conclusión de que se alimentaban en tierra, «donde se agachaban para capturar animales y otras presas».

«Sus análogos más cercanos en el mundo moderno son pájaros que se alimentan en tierra, como los cálaos (de la familia bucorvidae) y las cigüeñas», según Naish.

El paleontólogo dijo que otra evidencia de esta teoría es que la mayoría de los fósiles de «azhdárquidos» existentes fueron hallados en sedimentos tierra adentro, en un entorno que hace millones de años también era terrestre.

Los «azhdárquidos», que reciben su nombre de la palabra uzbeka «dragón», eran pterosaurios gigantes sin dientes, con alas de una envergadura de hasta 10 metros, y los más grandes eran del tamaño de una jirafa.

Según el estudio publicado en la Public Library of Science (PLoS), sus miembros largos y la forma alargada de su cráneo, que podía medir más de dos metros, los hacía más aptos que otros pterosaurios para capturar animales y otros alimentos en el suelo.

Desde la década de 1970, cuando comenzaron a ser conocidos, el modo de vida de los «azhdárquidos» ha sido objeto de debate y de versiones distintas, que los describían como carroñeros semejantes a los buitres, o los comparaban con las aves playeras que buscan el sustento en el barro o que vuelan por encima del agua en busca de peces.

Los investigadores británicos también estudiaron el cuello del «azhdárquido», que se caracterizaba por una rigidez que a su juicio «se ajusta al modelo de un cazador terrestre, que todo lo que necesita es levantar o bajar su pico hasta el suelo».

También sus patas relativamente pequeñas y almohadilladas y sus mandíbulas largas pero débiles hubieran supuesto un problema para cualquier otro modo de vida que no fuera terrestre, afirma en el estudio Witton.

«Las pequeñas extremidades del azhdárquido no eran adecuadas para vadear por las márgenes de los lagos o para nadar si aterrizaban en el agua, pero eran excelentes para desplazarse por tierra», añadió. «Hemos estudiado sus pisadas, y sus patas pequeñas, compactas pero bien almohadilladas son exactamente lo que se espera de un animal terrestre», declaró Naish. ♦

Fuente: EFE

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