«Nos mandan al matadero», dicen plataformeros de Pemex

Mayo 12, 2020.- Han sido expuestos al riesgo de contagio por el virus del Covid-19 porque la paraestatal priorizó producción de crudo

Por Sergio Rojas

A escasos días de que el ingeniero agrónomo que funge como cabeza de Petróleos Mexicanos (Pemex) haya aplicado la contingencia sanitaria en las instalaciones de la paraestatal, incertidumbre y desazón viven trabajadores plataformeros –así conocidos quienes laboran por turnos de 14 días en las plataformas de la Sonda de Campeche– debido a que al no haber ninguna medida de seguridad estuvieron expuestos al contagio de Covid-19 porque se le dio prioridad a la producción de crudo aun cuando la OPEP había pedido a México que redujera ésta.

Al menos hasta el sábado, y de acuerdo con el testimonio de tres plataformeros, se sabía de siete compañeros sospechosos de estar contagiados de coronavirus, uno de los cuales falleció en su lugar de residencia, Tampico, Tamaulipas, en tanto que los otros estaban recluidos en sus domicilios a la espera de los resultados de la prueba que ellos mismos se hicieron y pagaron, debido a que de la empresa no esperaban recibir ningún tipo de apoyo.

Los jóvenes, o al menos menores de 60 años, siguen siendo obligados por las «altas jefaturas» de la empresa para que continúen a bordo de la plataforma porque la instrucción que había, al menos hasta la semana pasada, era de que se debía continuar con la producción de crudo.

De acuerdo con Roberto –así llamado por la revista Nosotros a fin de proteger su identidad y la de sus compañeros contra posibles represalias tanto de la empresa como del sindicato–, Ciudad del Carmen no es una ciudad muy grande, pero por ser el lugar donde más presencia de plataformas hay en todo el país, la concentración de trabajadores provenientes de distintas partes de la República es alta. Aquí llegan trabajadores de Guanajuato, Guerrero, Michoacán e, incluso, hasta de Sinaloa.

A decir de Enrique, otro de los plataformeros del primer complejo de la plataforma Abkatun-Alfa de Pemex, para llegar a ésta en la Sonda de Campeche los trabajadores deben abordar embarcaciones en el muelle de Ciudad del Carmen. «Es como si uno fuera a una estación del ADO, sólo que en lugar de salir al andén para subir al autobús salimos a un pasillo para llegar a las embarcaciones, cruzamos una pasarela y ya estamos adentro. En el muelle implementaron un cerco sanitario, pero ahí sólo te toman la temperatura y te preguntan si estás bien. No hay más. Si eres una persona asintomática ni cómo saberlo. Pero tomarte la temperatura no creo que sea algo contundente como para decir si estás bien o estás enfermo», refiere.

«Si algún trabajador dice tener tos los médicos se concretan a tomarle la temperatura y después le dicen que no tiene nada, que está bien y que puede subir (a la embarcación que lo llevará a la plataforma). No le hacen a uno más exámenes. Así estuvo subiendo mucha gente y entre esa iban muchos compañeros asintomáticos. Arriba de la lancha es como un ADO porque compartimos asiento, son hileras de cuatro y a los lados puede ir algún compañero que a lo mejor está contagiado, entonces el riesgo de contagio es inminente», dice.

A principios de abril, ya en plena fase uno –la cual fue establecida el 28 de febrero tras de haber sido confirmado el primer caso de coronavirus en un paciente del INER–, la empresa seguía sin exigir a ningún plataformero el uso de cubrebocas, práctica que incluso ni se les exigió después, aun cuando a mediados de mes y por la expansión del virus en el territorio nacional se empezaron a presentar casos a bordo de la plataforma, sobre todo en campamentos.

¿Qué son campamentos?, preguntamos a Luis.

«Son dos tipos de plataforma, una es de perforación y otra de campamento, que es la parte donde habitamos. Esta última es una plataforma habitacional, es como un hotel. En otras plataformas tenemos máquinas que están dándole más impulso al crudo que sacamos, como unas bombas, y el gas lo estamos comprimiendo para darle más fuerza y mandarlo a otros lugares».

«Los contagios –explica– comenzaron a darse en las habitacionales o campamentos porque ahí es como un hotel. Pero lo triste o lo indignante es que nunca la empresa nos dijo ‘oye ten, toma un cubrebocas’; ‘oye manda gente a que sanitice la habitacional’; ‘oye, hay una persona que tiene ciertos síntomas, bájalo, aíslalo’. Porque tenemos un médico a bordo con el que uno puede ir a decirle ‘fíjate que me siento mal, tengo estos síntomas, porque entonces él simplemente responde con un ‘yo lo que te puedo decir es que es una infección de la garganta’, y punto».

Población flotante y riesgos de contagio

Roberto describe el escenario en el que como trabajadores de Pemex se encuentran inmersos y, por consiguiente, expuestos al contagio de Covid-19:

«Como son muchas las plataformas, aunque desde la costa no se alcanzan a visualizar, viene mucha gente de distintos lugares del país, como Tampico Salamanca, Morelia, Culiacán, aunque los hay mayormente de Guanajuato, la Ciudad de México, Veracruz, Tabasco y Yucatán; entonces hay mucha población flotante en la ciudad, aquí estamos 14 días en plataforma y luego nos vamos 14 días de descanso, en estos nos suple la guardia».

«Cuando bajan de la plataforma los trabajadores se van a su lugar de origen, han habido casos que al ir en la embarcación vas con el médico y le dices oye, me siento mal, pero él sólo puede hacer una inspección visual y con base a su experiencia analiza la sintomatología y luego te dice que es una infección en la garganta porque no tienes temperatura, no tienes los síntomas del coronavirus. Sin embargo, hay gente asintomática, bien porque está joven y hace ejercicio y entonces los síntomas no son tan visibles, son síntomas leves. Pero la gente que ya empieza a tener fiebre, que ya empieza a sentirse un poco mal, ya comienzan a bajarlos».

Diferencias con los «de compañía»

Cuando comenzaron a presentarse casos de contagio de Covid-19 entre los trabajadores, la empresa comenzó a enviar a los sospechosos al Hospital Regional de Pemex en Ciudad del Carmen.

«Una vez que comenzaron a detectar enfermos bajaban a estos de la plataforma, pasaba un helicóptero por ellos y los bajaba en el muelle de Ciudad del Carmen, luego de ahí eran llevados al hospital en una ambulancia, los amontonaban a todos, luego ya que llegaban al hospital no se les permitía el acceso, los dejaban afuera sentados en el suelo, en los arriates», describe Enrique.

El trato es muy distinto para el personal de «compañía», esto es, para quienes no prestan sus servicios a Pemex, sino a una empresa particular. Mientras los enfermos de la paraestatal son subidos a una misma ambulancia con todo y maleta, «como si fuera un camioncito urbano», dice, los «de compañía» al momento de bajar del helicóptero ya tienen una ambulancia particular esperándolos con camilla y cápsula. «Ellos no van revueltos con nadie», explica.

Pero como los trabajadores de Pemex solamente vienen con reporte de amigdalitis o infección de garganta, son trasladados en grupo, hacinados en una sola ambulancia. «Van así porque según dicen los jefes, sólo están enfermos de gripa, pero sabemos que no es así», comenta Enrique.

«En el Hospital Regional les hacen una prueba rápida, es una prueba que ni siquiera aprobó la Secretaría de Salud por la baja eficiencia que tienen los reactivos para identificar el virus, y curiosamente todos salen negativos, hasta ahora no se sabe de alguien que haya salido positivo. Por eso es que siguen trabajando a bordo –de la plataforma–, confiados en que no hay nada de qué preocuparse, porque no hay contagios. Entonces los que bajaron primero se fueron a sus lugares de origen, aunque unos ya iban con algo de temperatura les dijeron que iban bien, ‘tú no tiene Covid, pero debido a que tienes temperatura y que te sientes mal mejor vete a tu casa, porque ya te pones en riesgo’, así les dijeron».

En cambio, a quienes bajan con malestar pero la prueba da negativo, los regresan a trabajar, sobre todo si se trata de trabajadores jóvenes y fuertes, les dicen que lo suyo es gripa.

«Los regresan a trabajar, pero esos compañeros ya están contagiados, por eso digo que nos están viendo la cara, eso es algo indignante, los vuelven a subir a la embarcación para que se regresen a la plataforma», refiere.

Pemex no respetó la orden de bajar a los de 60-64

De acuerdo con los plataformeros, cuando las autoridades de salud consideraron que una persona era vulnerable al Covid-19 a partir de 60 años, los jefes se negaron a bajar de la plataforma a quienes tenían de entre 60 a 64. «No los dejaron bajar, ahí los tuvieron, de hecho eso fue en la catorcena cuando comenzó a darse la alerta, cuando se declaró la fase 2, incluso después, ya cuando se declaró la fase 3, siguieron subiendo a la gente mayor de 60 años, no los dispensaron porque dijeron que todavía estaban fuertes, que podían seguir trabajando y produciendo. Los jefes dijeron, ‘no vamos a bajar nuestra producción aunque la OPEP nos haya pedido hacerlo, no la vamos a bajar, al contrario. Pero ni siquiera teníamos a quien vender el crudo», lamenta Luis.

«Lo bueno es que ya redujeron la producción a la mitad –asegura Roberto–, nos habían dicho que íbamos a parar dos meses, porque no tenía ningún sentido estar contagiando y exponiendo a tanto riesgo a la gente en la Abkatun-A, pero sobre todo por el trato que se nos da, que a final de cuentas no es tanto por los médicos ni por los enfermeros, como tampoco por los compañeros que manejan las ambulancias, no, finalmente ellos sólo cumplen instrucciones, hacen su trabajo».

Sólo fue apenas hasta la semana pasada que a los trabajadores que dijeron sentirse mal la empresa comenzó a enviarlos a su casa. «Hubo quienes se hicieron la prueba y salieron positivos, un conocido, mi guardia, sí se internó, pero es que la mayoría cuando bajó ya iban enfermos», dice.

Lo cierto es que «nunca subieron a sanitizar las áreas habitacionales, instalaron a bordo hace tiempo ozonificadores, porque arriba (en plataforma) estamos con puro clima artificial, no hay ventanas para abrirlas, todo está cerrado, porque es un lugar donde se maneja gas y si llegara a haber una fuga pues eso no va a permitir que entre el gas a nuestros dormitorios. Entonces si alguien estornuda es porque tiene gripa y contagia a la mayoría, y para evitar ese tipo de cosas pusieron ozonificadores hace muchos años, pero nunca les dieron mantenimiento, ahorita están fuera de operación. Aunque hay la manera de justificar un contrato para darles mantenimiento o rehabilitarlos, nomás no lo hacen», expone.

«Nos mandan al matadero»

Roberto recuerda que los contagios en la plataforma Abkatun-A se empezaron a dar a mediados de abril. «Cuando la guardia iba a subir el 21 de abril, la gente del sindicato les dijo: ‘Adelante, todo está bien a bordo, la guardia está sana, pueden subir sin ningún problema’. Pero eso era mentira porque ya habían bajado compañeros enfermos, se nos seguía engañando porque les hacían la prueba rápida, los diagnosticaban con infección en la garganta, esa guardia ya bajaba enferma, nos engañaron, nos dijeron que estaban todos sanos. Y aun cuando bajó esa guardia enferma no subieron a sanitizar. Nada. Prácticamente lo mandan a uno al matadero. Pero tenemos que seguir produciendo, no podemos bajar la producción aunque la OPEP nos diga que la bajemos, eso sí da mucho coraje».

En resumen, ¿cuántos muertos por Covid van de sus compañeros?, preguntamos.

Luis se anticipa: «Compañeros nuestros que fallecieron dos. Uno que bajó supuestamente normal y en el camino de Del Carmen a Tampico se contagió en el autobús, llegó a Tampico y se empezó a sentir mal y lamentablemente falleció, tenía 41 años, estaba joven».

«El otro –dice Enrique– es de una compañía que presta servicios a Pemex que tiene que ver con aires acondicionados, con refrigeración. Falleció al parecer por una negligencia del hospital de Campeche, porque a él cuando lo bajan lo hace de un complejo de plataforma que estaba contagiado, él les dice eso en el hospital, pero ahí le respondieron que estaba bien, que sólo era una gripe lo que tenía, que se fuera a su casa y que se aislara. Sí, se fue a su casa aquí en Carmen, pero se empezó a poner más mal, regresó al hospital y ya no lo querían atender, cuando sus familiares lograron hacer que lo atendieran, a los pocos minutos falleció. Él sí tenía arriba de 50 años».

«Aparte hay otros dos compañeros –dice Luis–, uno ya está mejorando después de que se puso muy malo, y otro que ayer (el pasado viernes ocho de mayo) lo metieron a terapia intensiva, lo entubaron y fue de los que se contagió a bordo de la plataforma, igual».

El reclamo de los tres trabajadores contra Pemex es que hasta hace relativamente poco tiempo, en plena fase 3 de emergencia no se les habían dado ni los medios ni los insumos necesarios para protegerse de contagio del coronavirus, de hecho, coinciden en que la empresa nunca los cuidó.

«Sí, en el muelle llegaron a poner un túnel sanitizador, pero la misma Secretaría de Salud descalificó los arcos porque sanitizan la ropa y la maleta, sí, pero si la persona ya va contagiada no le sirve de nada pasar por ahí. Luego, si lo hacías, del otro lado del túnel te esperaban los médicos para tomarte la temperatura, ellos te decían ‘¿cómo te sientes?’, bien; ‘¿te sientes enfermo?’, no; ‘entonces sube’. Pero si sucedía a la inversa, esto es que por ejemplo en todo tu descanso te sentiste bien, luego regresabas de Tampico o Salamanca y en el autobús te contagiabas, pues lógicamente no vas a sentir nada hasta que estés a bordo de la plataforma», explica Roberto.

El caso es que en Pemex y hasta el momento de redactar esta nota no se han preocupado por extremar precauciones para sus trabajadores, a diferencia de las empresas que prestan algún servicio a la paraestatal. Porque para evitar situaciones de riesgo a sus empleados, estas compañías les piden reportarse tres días antes de que se embarquen para subir a una plataforma, los aislan en un hotel donde son monitoreados por médicos, no los dejan asomarse ni a la puerta, les llevan la comida a su habitación y posteriormente, transcurrido ese lapso, una vez que se confirmó que están libres de Covid, pueden ir a cumplir con su trabajo.

Pemex nunca hizo algo parecido con sus trabajadores, por el contrario, parecen verlos como esclavos a los que hay que explotar sin conmiseración. Después de todo, es el tiempo de la dizque «cuarta transformación».

Dirigente sindical agradece a López su intervención

Con el talante lisonjero del sindicalismo petrolero –con o sin el imperturbable Carlos Romero Deschamps–, el dirigente sindical de Campeche del llamado Movimiento Nacional Petrolero, Ernesto Cavazos Soto, grabó un video que subió a la red social de Facebook para agradecer al presidente Andrés Manuel López y a Hugo López Gatell «su intervención y por haber hecho que el ingeniero agrónomo» Octavio Romero Oropeza, «por fin aplicara la contingencia» en las plataformas de la Sonda de Campeche. Tras de decirle al agrónomo: «te tardaste mucho en aplicarla» (la contingencia), reconoce que «muchos compañeros han muerto por el coronavirus». La cifra real de muertos por coronavirus finalmente no la tiene ni las propias autoridades de salud mexicanas. ♦

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